Carta a María Teresa Simán Siri

Estimada amiga:
Publicaste el jueves una carta abierta a Beatriz, la mujer en el ojo del huracán del pleito universal sobre el aborto. Ella, me imagino, tiene otros problemas más vitales que andarte contestando esta carta en la cuál le imploras: "¡Beatriz, no lo mates!". Te contesto yo.
Lo bueno de tu carta es que no te vas por la parte jurídica, sino por el dilema humano en que se encuentra Beatriz: el peligro de su propia vida versus el derecho a la vida de un feto que está creciendo en su vientre, pero sin cerebro.
Voy a hacer lo mismo: hablar del drama humano detrás de esta noticia y de este pleito entre ideólogos de dos campos enfrentados: los que luchan contra el aborto, y los que luchan por el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo. El lado legal, que lo definan los jueces. Los diagnósticos, que los hagan los médicos. Hablemos del drama humano.
Yo respeto tus convicciones. Si tu conciencia te obliga a no abortar un embarazo jamás, ni siquiera cuando mantenerlo puede poner en peligro tu propia vida; y tampoco cuando los médicos te dicen que tu niño nacería sin cerebro - esta es una posición de principios valiente, consecuente, hasta admirable.
Lo que no puedo respetar es que tú -o cualquiera- se arrogue el derecho de exigir (e incluso imponer) que cualquier otra mujer que se encuentre en estas circunstancias dramáticas, tome la misma decisión - o sea obligada por el Estado a mantener el embarazo.
Me espanta e indigna cómo Beatriz, enfrentada al drama más profundo y existencial de su vida, es usada por los radicales en las cruzadas en pro y en contra del aborto. No me gusta cómo los que abogan por el derecho al aborto usan el caso de Beatriz. Y no me explico de dónde ustedes sacan el valor y la prepotencia de hablar de esta manera a una mujer que no conocen, por tanto no pueden entender. "¡No lo mates!" es un imperativo categórico. Así solo puede hablar un dios, pero no una persona humana a otra...
No sé qué debe hacer Beatriz. Sólo ella y los médicos de su confianza pueden decidirlo. Todo lo demás es barbarie. Poner a otros médicos que no son de confianza de la paciente, que ni siquiera la conocen, a dar diagnósticos y recetas en medios de comunicación, es inhumano. Poner a diputados y jueces a decidir desde sus oficinas, es inhumano.
No sé cómo van a salir los magistrados de la Sala de este reto que les han lanzado. No hay solución jurídica a este dilema humano.
Lo indignante es que las únicas que quedan atrapadas (y posiblemente destruidas) en este tipo de dilemas, son las mujeres con escasa educación y escasos recursos. Y los fanáticos de ambos lados de la batalla sobre el aborto suelen venir de familias que resuelven este dilema lejos de las clínicas públicas nacionales, que necesitan un fallo judicial para efectuar un aborto - lo resuelven en clínicas privadas en países con legislación más liberal.
Hay una frase en tu carta que tengo que reclamarte: "La vida es un don, un gran regalo que no depende de ser rico o pobre." Discúlpame, pero esto sólo lo puede decir a una mujer que no es pobre. Teológicamente puede ser cierto, pero por efectos de la vida real de Beatriz, es una mentira. No te conozco, María Teresa, pero conociendo a tu familia estoy seguro que no es cinismo que te movió a escribir esta carta tan categórica, sino tu profunda convicción religiosa.
Pero por favor, cuando ores, no cierres tus ojos a la realidad de otras mujeres.
Con todo respeto, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Carta al magistrado Araujo

Estimado Walter:
Entiendo que cuando un magistrado de nuestro Tribunal Supremo Electoral viaja a Venezuela para observar las elecciones, tiene el deber de emitir al final un reporte sobre lo que ha observado. Nos debes tu juicio: ¿Fue limpio o no el proceso electoral? ¿Ganó legítimamente Nicolás Maduro o tiene razón el candidato opositor en exigir un recuento voto por voto? Para esto te mandamos a Caracas, magistrado. Y que no sea un reporte confidencial al TSE sino abierto al público que pagó el viaje...
Durante el día electoral recibimos de parte tuya mensajes contradictorios vía twitter. A una hora de haberse abiertos los locales electorales tú escribiste: "A las 10:10 a.m. Proceso sin incidente importante alguno!!!"
Note: hablaste del 'proceso', muy en general. Por esto te escribí, siempre en twitter: "Mejor no haga estas afirmaciones, Walter. Hay bastantes denuncias...
Tu respuesta inmediata: "no puede inventarse los problemas, He visto un proceso ordenado y eficiente al menos hasta las 12:34".
Y luego, durante todo el día, mensajes tuyos como estos: "El proceso, se ha comportado ejemplarmente, en orden, en tranquilidad, se reconoce por oficialismo y opositores!!" -- "Ojalá no me regañe Paolo Lueers, o como se escriba, pero esto está tranquilo my en paz!!!' - "El proceso, se ha comportado ejemplarmente, en orden, en tranquilidad, se reconoce por oficialismo y opositores!!" Este último cuando los voceros de la campaña opositora ya estaban, por todos medios, denunciando irregularidad de todo tipo...


Y más noche, cuando en Caracas reinaba una gran tensión porque el Consejo Nacional de Elecciones retrasaba el momento de dar a conocer los resultados, tú comenzaste en twitter a publicar cualquier cosa: un berrinche con Marvin Galeas, cuestionamientos de la credibilidad mia -y un extenso pleito virtual con el presidente de tu partido ARENA, Jorge Velado...
Estas extrañas conversaciones no puedo citar porque 'alguien' las borró de tu cuenta en twitter. No sé si se trata de un caso de hacker o de un caso de la goma de la mañana siguiente... Pero se perdieron en el ciber espacio. Tal vez mejor así...
Esta misma noche se armó en Venezuela una profunda y peligrososa crisis: La oposición presenta más de 3 mil incidentes que ponen en duda estas elecciones y los resultados dados a conocer por el CNE. El supuesto ganador primero dice que está de acuerdo que se haga un recuento total voto por voto, luego acusa a cualquiera que insiste en el recuento como golpista. ¿Y nuestro observador, el magistrado Walter Araujo? Mandando mensajes de twitter criticando a la dirección de su propio partido... Y ni una palabra sobre lo que estaba pasando en Caracas...
De paso sea dicho, Walter: Mucha de la crítica que tú haces a ARENA, tengo meses o incluso años de estarlas haciendo: la falta de democracia interna, la manera como ponen candidatos, la falta de transparencia...
Pero todo a su momento, su lugar y su tono. Desde tu hotel en Caracas, cuando todos estábamos esperando que nuestro observador nos informe (porque Eugenio Chicas no lo iba a hacer...) sobre la verdad de las elecciones venezolanas, tu nocturno pleito con tus correligionarios areneros parecía grotesco. Con razón que 'alguien' lo borró...
Entonces, Walter, nos debes la respuesta: ¿Fueron limpias las elecciones de Venezuela y los resultados publicados? Para esto te mandamos a Caracas. Y luego tendrás tiempo para definir tu relación con ARENA, con Saca y con tu cargo en el TSE.
Saludos, Paolo
(Más!/EDH)

Columna transversal: Fase eliminatoria

Es muy temprano para esperar que las encuestas nos indiquen quién va a ganar las elecciones. Demasiadas cosas pueden pasar en los 10 meses que faltan para llegar a las elecciones en febrero del 2014. A esta altura, ni siquiera están bien definidos los proyectos políticos que están compitiendo por el voto. Por lo menos no los dos que se disputan la mayoría de votantes indecisos: ARENA y Saca. El proyecto político del FMLN está bastante definido: un poco discurso de Rafael Correa (el 'buen vivir') y Lula, y en la sustancia una amalgama de Castro y Chávez. Sin embargo, esto influye poco en el proceso electoral, porque casi ya no existen indecisos que este proyecto de izquierda conservadora puede atraer. Los indecisos que realmente van a definir estas elecciones, están sin decidirse entre ARENA, Saca y la abstención.
Donde sí tienen importancia decisiva las encuestas que están saliendo ahora que el elenco de candidatos está completo, precisamente para definir o redefinir las respectivas estrategias y los contenidos de las tres campañas.
Olvidémonos de todas las encuestas hechas antes de que Saca entrara en la jugada. La primera encuesta relevante es la que acaba de salir: la que la firma mexicana Mitofski realizó para TCS. Lo que más llama la atención (los números para la primera vuelta, según los cuales Quijano lleva ventaja sobre Sánchez Cerén con 33 puntos contra 32 y con Saca como distante tercero con 18 puntos), es lo menos relevante. Estas elecciones entre tres candidatos no se definirán en primera vuelta, sino en la segunda. Y ahí la encuesta se vuelve interesante y relevante. Según los números de Mitofski, si la segunda vuelta fuera hoy, Quijano vencería a Sánchez Cerén con mayoría contundente, con 61 contra 39 puntos. Norman Quijano también ganaría a Saca, pero con menos margen: 55 contra 45. Y con precisamente la misma proporción de 55:45, Saca ganaría en segunda vuelta a Sánchez Cerén.
Esto confirma un cuadro algo complicado: Para ARENA, el adversario principal parece ser el FMLN, por el hecho que están empatados en primera vuelta; pero en la decisiva segunda vuelta la fuerza que más peligro constituye para Norman Quijano es la que está construyendo Elías Antonio Saca. La ventaja que en este momento Norman Quijano tiene sobre Saca son solamente 10 puntos, y Saca obviamente tiene potencial de crecimiento. Sobre todo cuando, al final de su gobierno, Funes apuesta su capital político en apoyo a Saca.
En cambio, según Mitofski, Norman Quijano lleva una ventaja sólida de 22 puntos sobre el candidato de un FMLN, quien además tendrá relativamente poco espacio para crecer, porque ya casi topó con su techo electoral, y con la gran mayoría de los indecisos fuera de su alcance.
En conclusión, ARENA tendrá que llevar para la primera vuelta, o sea de aquí hasta febrero, una campaña destinada principalmente a un propósito: que Saca no llegue a la segunda vuelta. Tiene que disputarle cada centímetro de espacio que intenta ocupar Saca.
Tiene lógica política ver el mayor peligro en Saca: La mayoría de los votantes de Saca son conservadores y votarían, en una segunda vuelta entre el FMLN y ARENA, por el candidato de derecha. En cambio, muchos de los votantes del FMLN, al quedarse sin candidato propio para la segunda ronda, votarían por Saca para no permitir el regreso al poder de ARENA. Para ARENA, el adversario a eliminar en primera vuelta se llama Saca.
Para el FMLN, el mejor de los mundos sería poder eliminar en primera vuelta a Norman Quijano. Pero como esto parece más difícil que eliminar a Saca, el FMLN se verá obligado a desmarcarse de Saca y sus partidos satélite.
De repente Saca se verá atacado por ambos lados. Cosa que incluso él mismo provoca con su discurso contra la polarización y contra el bipartidismo. Aunque en el pasado, cuando era el dueño de ARENA, Saca era el principal protagonista de la partidocracia, ahora el discurso contra la partidocracia es su único camino viable frente a las dos grandes maquinarias. Si lo lleva al extremo, Saca se mete en un sandwich muy incómodo, muy a pesar del pacto original con el Frente que se llama 'Todos contra ARENA'.
Lo más probable (y para este analista lo más deseable) es que Saca quede eliminado. Sería la sabia respuesta de la ciudadanía a una 'tercera opción' que no es auténtica: Se trata de un impostor llenando el vacío que la polarización ha dejado abierto en el centro. Al final, las aguas regresarían a su cauce luego de los accidentes históricos que pasaron en la izquierda (Funes) y en la derecha (Saca). Y estas dos fuerzas, tal vez no en el 2014, pero con toda certeza a la larga empezarán una competencia por la reforma y la modernización. Esta competencia será el motor del progreso.
 (El Diario de Hoy)

Carta a mis amigos en Venezuela

Amigos:
Qué país más loco el de ustedes: Un movimiento popular 'gana' las elecciones, y nadie celebra. Maduro da un discurso, supuestamente de triunfo, y la multitud de chavistas ni siquiera aplaude. Capriles es decretado perdedor, pero se comporta como ganador. Como escribe Juan Andrés Ravell, el creador de La Isla Presidencial: "No salgo del asombro, nunca pensé que la oposición tendría un líder y el chavismo no..." Parece el mundo al revés. Uno pierde acreditándose un triunfo en las elecciones. El otro gana perdiéndolas...
Este resultado 50:49, proclamado por la autoridad electoral, es probablemente el resultado ideal para Henrique Capriles. Incluso mejor que ganar. No tiene que gobernar a una Venezuela ingobernable y en serios problemas económicos, sociales y de inseguridad; puede asumir el rol de líder incuestionable de una oposición consolidada que representa la mitad del país. Tiene que asumir el gobierno un Maduro debilitado, cuestionado en su propio campo. Tiene que manejar la crisis (del chavismo y del país) el hombre que heredó de Chávez una sólida ventaja electoral sobre Capriles de 8 puntos - y la perdió en un mes. Es más, en el momento emocional crítico de la muerte del presidente-comandante, las encuestas le daban al heredero entronizado por el moribundo una ventaja de más de 20 puntos sobre Capriles. Esta es el capital que le dejó el líder a Maduro y que hizo agua en un sólo mes.

Entiendo que ustedes están frustrados: Llegaron tan cerca del deseado momento de cambiar el país - y otra vez la historia les pide paciencia... Pero imagínense que el resultado hubiera sido al revés: 50:49 a favor de Capriles. ¿Cómo iba a gobernar Capriles contra una oposición que controla casi toda la institucionalidad del país: todos menos 3 gobernaciones, la Asamblea Nacional, la Corte Suprema, la Fiscalía...? Y lidiando con la profunda crisis financiera y social creada por la megalomanía de Chávez, el financiamiento a Cuba (Bolivia, Nicaragua, el FMLN...), por el desmontaje de la estructura productiva del país, por la corrupción...
Lo más probable es que, como no lo iban a dejar gobernar y buscar soluciones, el gobierno de Capriles hubiera ido a las elecciones de diputados en 2015 con las manos vacías. Lo más probable es que el chavismo se hubiera consolidado en el rol de oposición con capacidad de veto, y que se hubiera desecho del perdedor Maduro. Ahora están condenados a aguantarlo...
Ahora le toca a Maduro cuidarse de las conspiraciones de palacio y al mismo tiempo administrar la crisis. Si la oposición actúa tan unida e inteligente como en esta coyuntura de la muerte de Chávez, podrá arrebatarle el control parlamentario en 2015. Esto profundizaría la fragilidad con que de todas formas nació el gobierno de Maduro.
Lo que ahora necesitan ustedes es paciencia. Obviamente tienen que insistir en una auditoria y un recuento total de los votos. Tienen que denunciar todas las irregularidades y abusos del poder estatal durante la campaña y el día electoral. Pero tengan claro: Al final del día Maduro quedará en el poder. Pero no necesariamente por 6 años. Ustedes tienen una constitución que permite que a los 3 años el pueblo revoque el mandato de un mal gobernante.
A raíz de este triunfo pírrico del chavismo, lo más probable es que la oposición y el liderazgo de Capriles se van a fortalecer, y que al mismo tiempo el chavismo y el liderazgo de Maduro se va a continuar debilitando.
A esto, me imagino, se refirió Henrique Capriles en su primer discurso postelectoral cuando dijo: "Nicolás, el tuyo es un gobiernos mientras tanto..."
Saludos les manda desde San Salvador Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Lo que está en juego hoy en Venezuela


Cuando ustedes leen estas líneas, en Venezuela están decidiendo en las urnas el futuro de este país - y posiblemente también de Cuba. O confirman en el poder a Nicolás Maduro preservando el modelo chavista en Venezuela y el castrista en Cuba; o eligen al joven líder opositor Henrique Capriles, terminando la 'revolución bolivariana' que en los últimos 10 años ha financiado la continuidad de la revolución cubana.
Si cae el chavismo, al rato caerá el régimen cubano. Y sin sus padrinos en La Habana y la chequera de Caracas, es cuestión de tiempo que el FMLN llegue al punto de no poder seguir negándose al cambio, la democratización, la conversión en una izquierda plural, y el cambio generacional.
Así que yo sostengo la tesis: Quien realmente quiere que la izquierda tenga futuro en El Salvador y el continente, tiene que cruzar los dedos para que hoy los venezolanos derroten en las urnas a Maduro, a la leyenda de Chávez, al socialismo del siglo 21, y al populismo...
Si Capriles gana las elecciones de este domingo 14 de abril, saldrá derrotado no sólo el chavismo, que es el populismo del siglo 21, sino también el populismo tradicional, que arruinó Venezuela en los años 80 y 90, representado por el binomio AD-COPEI que durante décadas compartió el poder y el fruto de la corrupción. Y la tercera fuerza política que quedaría enterrada por un triunfo de Capriles es la derecha tradicional. A todos ellos los habrá vencido un grupo de políticos jóvenes que se rebelaron contra estas tres fuerzas del pasado, creando sus propios partidos y movimientos. Esta fuerza renovadora es encabezada por Henrique Capriles, Leopoldo López, Henri Falcón, Pablo Pérez y Carlos Oscariz, todos socialdemócratas con ideas liberales (o al revés, liberales con ideas socialdemócratas).
Cuando los conocí en 2008, en el primero de mis cinco viajes periodísticos a Venezuela, cada uno de estos líderes jalaba a otro lado: Falcón todavía andaba con Chávez y soñaba con democratizar al chavismo desde adentro; Leopoldo se estaba peleando con Pablo Pérez el liderazgo en el partido socialdemócrata Un Nuevo Tiempo; y Capriles y Oscariz en Primero Justicia. En los subsiguientes años han logrado formar una unidad plural, pero disciplinada, y un futuro equipo de gobierno sólido, que proyecta a los venezolanos incomparablemente más certidumbre, confianza, profesionalismo que los herederos de Chávez, que a duras penas y sólo por órdenes del difunto se mantienen unidos...
Yo no sé predecir qué decisión mayoritaria van a tomar hoy los venezolanos. Tampoco sé si el régimen chavista va a reconocer una derrota o va a tratar de hacer fraude en la noche larga del conteo de votos. Lo que sí me atrevo a predecir son dos cosas: Primero, si Maduro logra ganar estas elecciones, sea por voluntad popular o por fraude, no podrá gobernar sin recurrir a mucho más represión que Hugo Chávez, quien dominaba principalmente mediante su carisma. Como Maduro no tiene nada de carisma, Venezuela enfrentará tiempos difíciles de represión. Segundo, gane quien gane, Venezuela va a enfrentar problemas económicos muy serios. Hubo incluso una discusión interna si era conveniente ganar el gobierno en estas circunstancias, y si no era más inteligente dejar que se desgaste Nicolás Maduro... Por suerte, el liderazgo de Capriles no permitió a la oposición venezolana asumir una actitud tan cobarde. La respuesta de Capriles: El país merece algo mejor que un chavismo sin el liderazgo de Chávez.
Con esta actitud recta y valiente, Capriles ya logró su primer triunfo: Incluso si pierde, su liderazgo y la unidad opositora saldrán fortalecidos. En cambio, Maduro ya está en una situación de pierde-pierde: incluso si logra ganar estas elecciones, difícilmente tendrá mucho futuro.
(El Diario de Hoy)