"Cuando hablamos cambiamos el mundo"

(Fragmentos del discurso de Ingrid Betancourt en la enrega de los Premios Príncipe de Asturias)

[...] El año pasado, en esta misma ceremonia, se oyeron las voces de las víctimas del Holocausto. Quienes estaban aquí, asistieron al doloroso cuestionamiento que ellos les hacían a sus propios vecinos, aquéllos que los miraron en silencio partir hacia el infierno y que no hicieron nada.

¿Qué hubiéramos hecho nosotros? ¿Hubiésemos hecho como la mayoría, tratando de encontrar justificaciones a la infamia, para poder dormir en la tranquilidad de nuestra indiferencia? Todos queremos pensar que no. Todos quisiéramos vernos retratados del lado de los héroes anónimos que se jugaron la vida por salvar la de ese hombre, la de ese niño que sufrió.

La vida nos ha traído a la consciencia la realidad amarga de los que están presos de esa misma infamia en las selvas de Colombia, de esa misma locura revestida de otro uniforme, pero habitada de la misma crueldad. Hoy no podemos ignorar su situación y la de cientos de seres humanos que padecen la arbitrariedad de la intolerancia política, religiosa o cultural en cualquier lugar del mundo. En esta aldea global que es el mundo de hoy, todos somos vecinos. A diario podemos extender la mano y no lo hacemos.

Quiero contarles de esos vecinos míos, que nunca nos conocieron, pero que se movilizaron en el mundo entero para exigir nuestra liberación. Personas que podían quedarse en sus casas encerradas en sus propias preocupaciones, personas que no tenían, salvo su voz, ningún medio para ayudarnos. Ellos no tenían fortunas, ni tampoco poder, y mucho menos influencia. Sólo tenían el insoportable peso de dolor nuestro.

Estos vecinos nuestros rompieron el círculo vicioso de la indiferencia, y se pararon en la misma acera de los pocos, que hace años, no aceptaron el Holocausto. Lo que vino después, ya el mundo lo conoce: una red de seres humanos encontrándose en su barrio, su ciudad, su país, uniéndose con marchas, camisetas y banderines para salvarnos del olvido. [...]

Es claro que nuestro mundo debe cambiar y que cada uno de nosotros debe romper la maldición de su propia indiferencia. Esa transformación que nos urge, en momentos en que los rascacielos de las finanzas del mundo parecen desplomarse sobre nosotros, cuando las fragilidades de nuestra civilización se manifiestan con mayor claridad, esa transformación, que sentimos imprescindible, comienza en lo profundo de cada corazón.

Porque lo que se está cayendo es un mundo construido sobre la irresponsabilidad y el egoísmo. ¿Cómo pensamos salvar el planeta del calentamiento climático si no aceptamos consumir de manera diferente, y por lo tanto, si no aceptamos cambiar nuestros hábitos y nuestros placeres?

¿Cómo creemos que podremos sobrevivir a las mareas humanas de los que migran hacia Europa o Estados Unidos, si no aceptamos reconocerles el derecho a desear lo que nosotros deseamos? [...]

Tengo la profunda convicción que cuando hablamos, estamos cambiando el mundo. Las grandes transformaciones de nuestra historia siempre fueron anunciadas antes. Así llegó el hombre a la Luna, así se cayó el muro de Berlín, así se acabó el apartheid. Así tiene que desaparecer el terrorismo. [...]

Las guerrillas de Colombia deben oír desde aquí las voces de quienes reclamamos la Libertad de todos los colombianos. En este llamado se resumen las grandes reivindicaciones de la humanidad. Nadie puede sacrificar a un ser humano en el altar de su ideología, de su religión o de su cultura. Si las FARC no quieren ser consideradas como terroristas por el resto del mundo, tienen que rectificar su acción, repudiando el secuestro para siempre. La deshumanización de sus tropas, necesaria para poder mantener seres humanos encadenados durante largos años, es una responsabilidad que recae sobre sus comandantes. Los miembros del secretariado saben que el mundo los señala con severidad.

Desde Asturias, hacemos un desgarrador llamado a nuestros pueblos hermanos, en toda América Latina, para que impidan que el secuestro se generalice en nuestro continente.

Despedida del debate de periodistas del Canal 33

Quiero hoy despedirme del público que nos acompaña semana a semana en este debate de periodistas. He decidido retirarme de este programa tan exitoso.

Me retiro de esta ronda, no del periodismo independiente.

Por lo contrario: Tengo otros proyectos, tanto periodísticos como personales, que requieren más de mi tiempo y que me obligan a viajar con más frecuencia. Sigo comprometido, más que nunca, con el periodismo crítico e independiente. Sigo convencido que en la transición que está viviendo el país, es indispensable el debate sin tapujos ni amarres.

Deseo mucho éxito a este programa y a mis colegas. Este programa, cuando lo hincamos, asumió un compromiso muy serio con el público y con el país: hacer valer el pluralismo, la transparencia, el profesionalismo periodístico. Este era el compromiso de esta mesa -- y espero que así se mantenga, esté quien esté en la mesa.

Yo seguiré trabajando en función de este compromiso con el periodismo y con la independencia.

Agradezco a mis colegas --y sobre todo al público televidente-- que han aguantado con tolerancia y paciencia mis intentos de análisis, mis críticas a veces muy duras, mis comentarios a veces apasionados. Gracias y ¡nos vemos!


Barack Obama for President

Hyperbole is the currency of presidential campaigns, but this year the nation’s future truly hangs in the balance.

The United States is battered and drifting after eight years of President Bush’s failed leadership. He is saddling his successor with two wars, a scarred global image and a government systematically stripped of its ability to protect and help its citizens — whether they are fleeing a hurricane’s floodwaters, searching for affordable health care or struggling to hold on to their homes, jobs, savings and pensions in the midst of a financial crisis that was foretold and preventable.

As tough as the times are, the selection of a new president is easy. After nearly two years of a grueling and ugly campaign, Senator Barack Obama of Illinois has proved that he is the right choice to be the 44th president of the United States.

Mr. Obama has met challenge after challenge, growing as a leader and putting real flesh on his early promises of hope and change. He has shown a cool head and sound judgment. We believe he has the will and the ability to forge the broad political consensus that is essential to finding solutions to this nation’s problems.

In the same time, Senator John McCain of Arizona has retreated farther and farther to the fringe of American politics, running a campaign on partisan division, class warfare and even hints of racism. His policies and worldview are mired in the past. His choice of a running mate so evidently unfit for the office was a final act of opportunism and bad judgment that eclipsed the accomplishments of 26 years in Congress.

Given the particularly ugly nature of Mr. McCain’s campaign, the urge to choose on the basis of raw emotion is strong. But there is a greater value in looking closely at the facts of life in America today and at the prescriptions the candidates offer. The differences are profound.

Mr. McCain offers more of the Republican every-man-for-himself ideology, now lying in shards on Wall Street and in Americans’ bank accounts. Mr. Obama has another vision of government’s role and responsibilities.

In his convention speech in Denver, Mr. Obama said, “Government cannot solve all our problems, but what it should do is that which we cannot do for ourselves: protect us from harm and provide every child a decent education; keep our water clean and our toys safe; invest in new schools and new roads and new science and technology.”

Since the financial crisis, he has correctly identified the abject failure of government regulation that has brought the markets to the brink of collapse.

The Economy

The American financial system is the victim of decades of Republican deregulatory and anti-tax policies. Those ideas have been proved wrong at an unfathomable price, but Mr. McCain — a self-proclaimed “foot soldier in the Reagan revolution” — is still a believer.

Mr. Obama sees that far-reaching reforms will be needed to protect Americans and American business.

Mr. McCain talks about reform a lot, but his vision is pinched. His answer to any economic question is to eliminate pork-barrel spending — about $18 billion in a $3 trillion budget — cut taxes and wait for unfettered markets to solve the problem.

Mr. Obama is clear that the nation’s tax structure must be changed to make it fairer. That means the well-off Americans who have benefited disproportionately from Mr. Bush’s tax cuts will have to pay some more. Working Americans, who have seen their standard of living fall and their children’s options narrow, will benefit. Mr. Obama wants to raise the minimum wage and tie it to inflation, restore a climate in which workers are able to organize unions if they wish and expand educational opportunities.

Mr. McCain, who once opposed President Bush’s tax cuts for the wealthy as fiscally irresponsible, now wants to make them permanent. And while he talks about keeping taxes low for everyone, his proposed cuts would overwhelmingly benefit the top 1 percent of Americans while digging the country into a deeper fiscal hole.

National Security

The American military — its people and equipment — is dangerously overstretched. Mr. Bush has neglected the necessary war in Afghanistan, which now threatens to spiral into defeat. The unnecessary and staggeringly costly war in Iraq must be ended as quickly and responsibly as possible.

While Iraq’s leaders insist on a swift drawdown of American troops and a deadline for the end of the occupation, Mr. McCain is still taking about some ill-defined “victory.” As a result, he has offered no real plan for extracting American troops and limiting any further damage to Iraq and its neighbors.

Mr. Obama was an early and thoughtful opponent of the war in Iraq, and he has presented a military and diplomatic plan for withdrawing American forces. Mr. Obama also has correctly warned that until the Pentagon starts pulling troops out of Iraq, there will not be enough troops to defeat the Taliban and Al Qaeda in Afghanistan.

Mr. McCain, like Mr. Bush, has only belatedly focused on Afghanistan’s dangerous unraveling and the threat that neighboring Pakistan may quickly follow.

Mr. Obama would have a learning curve on foreign affairs, but he has already showed sounder judgment than his opponent on these critical issues. His choice of Senator Joseph Biden — who has deep foreign-policy expertise — as his running mate is another sign of that sound judgment. Mr. McCain’s long interest in foreign policy and the many dangers this country now faces make his choice of Gov. Sarah Palin of Alaska more irresponsible.

Both presidential candidates talk about strengthening alliances in Europe and Asia, including NATO, and strongly support Israel. Both candidates talk about repairing America’s image in the world. But it seems clear to us that Mr. Obama is far more likely to do that — and not just because the first black president would present a new American face to the world.

Mr. Obama wants to reform the United Nations, while Mr. McCain wants to create a new entity, the League of Democracies — a move that would incite even fiercer anti-American furies around the world.

Unfortunately, Mr. McCain, like Mr. Bush, sees the world as divided into friends (like Georgia) and adversaries (like Russia). He proposed kicking Russia out of the Group of 8 industrialized nations even before the invasion of Georgia. We have no sympathy for Moscow’s bullying, but we also have no desire to replay the cold war. The United States must find a way to constrain the Russians’ worst impulses, while preserving the ability to work with them on arms control and other vital initiatives.

Both candidates talk tough on terrorism, and neither has ruled out military action to end Iran’s nuclear weapons program. But Mr. Obama has called for a serious effort to try to wean Tehran from its nuclear ambitions with more credible diplomatic overtures and tougher sanctions. Mr. McCain’s willingness to joke about bombing Iran was frightening.

The Constitution and the Rule of Law

Under Mr. Bush and Vice President Dick Cheney, the Constitution, the Bill of Rights, the justice system and the separation of powers have come under relentless attack. Mr. Bush chose to exploit the tragedy of Sept. 11, 2001, the moment in which he looked like the president of a unified nation, to try to place himself above the law.

Mr. Bush has arrogated the power to imprison men without charges and browbeat Congress into granting an unfettered authority to spy on Americans. He has created untold numbers of “black” programs, including secret prisons and outsourced torture. The president has issued hundreds, if not thousands, of secret orders. We fear it will take years of forensic research to discover how many basic rights have been violated.

Both candidates have renounced torture and are committed to closing the prison camp in Guantánamo Bay, Cuba.

But Mr. Obama has gone beyond that, promising to identify and correct Mr. Bush’s attacks on the democratic system. Mr. McCain has been silent on the subject.

Mr. McCain improved protections for detainees. But then he helped the White House push through the appalling Military Commissions Act of 2006, which denied detainees the right to a hearing in a real court and put Washington in conflict with the Geneva Conventions, greatly increasing the risk to American troops.

The next president will have the chance to appoint one or more justices to a Supreme Court that is on the brink of being dominated by a radical right wing. Mr. Obama may appoint less liberal judges than some of his followers might like, but Mr. McCain is certain to pick rigid ideologues. He has said he would never appoint a judge who believes in women’s reproductive rights.

The Candidates

It will be an enormous challenge just to get the nation back to where it was before Mr. Bush, to begin to mend its image in the world and to restore its self-confidence and its self-respect. Doing all of that, and leading America forward, will require strength of will, character and intellect, sober judgment and a cool, steady hand.

Mr. Obama has those qualities in abundance. Watching him being tested in the campaign has long since erased the reservations that led us to endorse Senator Hillary Rodham Clinton in the Democratic primaries. He has drawn in legions of new voters with powerful messages of hope and possibility and calls for shared sacrifice and social responsibility.

Mr. McCain, whom we chose as the best Republican nominee in the primaries, has spent the last coins of his reputation for principle and sound judgment to placate the limitless demands and narrow vision of the far-right wing. His righteous fury at being driven out of the 2000 primaries on a racist tide aimed at his adopted daughter has been replaced by a zealous embrace of those same win-at-all-costs tactics and tacticians.

He surrendered his standing as an independent thinker in his rush to embrace Mr. Bush’s misbegotten tax policies and to abandon his leadership position on climate change and immigration reform.

Mr. McCain could have seized the high ground on energy and the environment. Earlier in his career, he offered the first plausible bill to control America’s emissions of greenhouse gases. Now his positions are a caricature of that record: think Ms. Palin leading chants of “drill, baby, drill.”

Mr. Obama has endorsed some offshore drilling, but as part of a comprehensive strategy including big investments in new, clean technologies.

Mr. Obama has withstood some of the toughest campaign attacks ever mounted against a candidate. He’s been called un-American and accused of hiding a secret Islamic faith. The Republicans have linked him to domestic terrorists and questioned his wife’s love of her country. Ms. Palin has also questioned millions of Americans’ patriotism, calling Republican-leaning states “pro-America.”

This politics of fear, division and character assassination helped Mr. Bush drive Mr. McCain from the 2000 Republican primaries and defeat Senator John Kerry in 2004. It has been the dominant theme of his failed presidency.

The nation’s problems are simply too grave to be reduced to slashing “robo-calls” and negative ads. This country needs sensible leadership, compassionate leadership, honest leadership and strong leadership. Barack Obama has shown that he has all of those qualities.

Columna transversal: El veto de monseñor. ¿Estado laico o Estado católico?

Parece que en El Salvador está gobernando el arzobispo, no el presidente de la República. Un veto del jerarca católico es suficiente para imponer que el gobierno salvadoreño decida que no firmará la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes. Por más que el gobierno busque impedimentos constitucionales que tienen que ver con la pena de muerte y el servicio militar obligatorio, ambos en caso de guerra, la negativa de firmar la Convención se debe a otros impedimentos: el veto de la Iglesia Católica.

El mismo presidente Tony Saca declaró: “No hemos firmado ningún compromiso internacional como país que atente contra la familia.” Y su canciller Marisol Argueta explica que el documento “tiene incompatibilidades con la moral que es aceptable para la sociedad salvadoreña.” Y la ministra de Educación, Darlyn Meza, habla de “los valores salvadoreños” con los cuales la Convención Iberoamericana es incompatible.

¿Cuál es el gran pecado que Iglesia y gobierno detectan en la Convención?
El primer pecado es que la Convención, en el artículo 14 (Derecho a la identidad y personalidad propias) reconoce que “todo joven tiene derecho a su propia identidad” y que esto incluye la “orientación sexual.”
El segundo pecado es que la Convención reconoce el “derecho a la educación sexual” que “fomentará una conducta responsable en el ejercicio de la sexualidad, orientada a la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, el VIH, los embarazos y el abuso o violencia sexual.”
Y el tercer pecado es que la Convención reconoce que los jóvenes tienen el “derecho a la salud sexual” que incluye el “derecho a la confidencialidad en lo relativo a su salud sexual y reproductiva.”

Estos tres derechos -a la identidad propia, a la educación sexual, y a la salud sexual con garantía de confidencialidad- son contrarios a “los valores salvadoreños” y atentan “contra la familia,” y por eso el presidente Fernando Sáenz Lacalle y monseñor Elías Antonio Saca no pueden permitir que El Salvador ratifique esta Convención.

No les importa que los derechos que se quiere negar a los jóvenes sean derechos humanos básicos que un Estado democrático y un gobierno “con sentido humano” deberían garantizar, exista o no una Convención Iberoamericana al respecto. ¿Cómo vamos a negar a los jóvenes el derecho a recibir educación y salud sexuales? ¿Cómo vamos a negarles la confidencialidad que de todas formas es parte fundamental de la ética de la profesión médica?

No les importa que esta Convención esté ratificada por países como Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, República Dominicana, España y Uruguay. La diferencia entre El Salvador y estos países no es que sean menos católicos, sino que en estos países funciona el carácter laico del Estado. Son países de larga tradición católica, pero no permiten que la Iglesia dicte o vete las leyes o los convenios internacionales. Si el gobierno salvadoreño permite que la Iglesia exitosamente vete una Convención que asegura los derechos de la población juvenil, está poniendo en peligro el carácter laico del Estado.

No les importa que la próxima semana El Salvador será anfitrión de la Cumbre Iberoamericana que tiene por tema precisamente la Convención de los Derechos de los Jóvenes. Están dispuestos a pagar el costo que la no ratificación le causa a nivel internacional.
¿Y el costo interno? Parece que no les importa que tengan elecciones a ganar o perder. Es cierto que El Salvador es un país católico, pero no es un Estado católico, no es un régimen religioso como Irán. Y sobre todo, es un país de jóvenes que posiblemente van a decidir las elecciones.

El gobierno dice que en vez de ratificar la Convención presentará una Ley de Juventud que recogerá a todos los artículos de la Convención que no riñen con la Constitución. Habrá que ver si esto es cierto, o si no, más bien, esta proyecto de ley solamente recogerá aquellos artículos de la Convención que no riñen con lo que nuestras autoridades en Casa Presidencial y Arzobispado definan que es “aceptable para la sociedad salvadoreña.”

(Publicado en El Diario de Hoy)

En vez de miedo provocan lástima

Hay un malentendido común: Las campañas negras no son detestables porque sean duras, sino por que son sucias.

Me gustaría que las campañas, los discursos de los candidatos, los debates entres los partidos fueran más duras, más claras, más explícitas en sus críticas.

Las campañas negras -por ejemplo los spots que publican organizaciones fantasma diciendo que el FMLN está vendiendo el país y que pone en peligro las remesas; por ejemplo los insultos difundidos en los blogs afines al Frente- no son duras, sino son estúpidas.

Son ofensivas, pero no por críticas y duras, sino por burdas. Ofenden a la inteligencia de los ciudadanos más que al adversario.

Lo preocupante de estas campañas no es que sean conflictivos, sino que sustituyen los análisis duros y las críticas muy agresivas que habría que discutir de cara a las elecciones.

Discutir, con toda franqueza y sin tregua, las consecuencias fatales sobre la economía del país que tendrían intervenciones técnicamente mal concebidas del gobierno en el mercado, no es campaña sucia. Confrontar a cada uno de los candidatos, sin tapujos, con su historial, señalando incongruencias o incluso muertos enterrados en el sótano, no es campaña sucia.

Claro que Rodrigo Ávila tiene que rendir cuenta sobre su participación en unidades paramilitares, y Salvador Sánchez Cerén sobre su responsabilidad, como comandante, de los crímenes de guerra de San Vicente.

Claro que el candidato a la presidencia del FMLN y el candidato a la vicepresidencia de ARENA tienen que responder a cuestionamientos duros sobre contradicciones de sus discursos con su propio pasado y con sus partidos.

Quisiera que todos los candidatos fueran sometidos a entrevistas tan duras e incómodas como la que hizo El Faro a Arturo Zablah. Es loable la cortesía con la cual se están tratando los dirigentes partidarios en la ronda dominical de Nacho Castillo, pero todos nos moriremos de a aburrimiento si no sacan al aire los temas espinosos, las críticas sin misericordia.

Golpear duro y precisamente a los puntos débiles del adversario político, donde más le duele, no es campaña sucia, es un deber ante una ciudadanía sedienta de transparencia y claridad.

El hecho que en el sitio www.simpatizantesfmln.org me llamen Paolo Hitler Lüers, me denuncien como agente de la CIA y recomiendan a la Seguridad de Estado de Venezuela estar pendiente de mis movimientos, me tiene sin cuidado. Es campaña negra, porque quiere desautorizar las críticas que un periodista está haciendo.

Es campaña sucia, pero al final es inofensivo por inefectivo. Igual las tonterías que el Foro Permanente de la Libertad escupe de insultos contra los candidatos del FMLN. Inofensivos por inefectivos y por falta de credibilidad. Esta y otras fachadas que piensan hacerle un favor a ARENA, en realidad están haciendo lo contrario. Son tiros por la culata.

Ni vale la pena denunciar y llevar a juicios éticos estas estupideces. Tampoco se trata de firmar pactos de caballeros. Hay que ir al grano, con claridad, transparencia y mostrando la cara. Hay que tocar los puntos sensibles.

Exponerlos a análisis y crítica. Por ejemplo, mis modestos esfuerzos periodísticos de desnudar las prácticas autoritarias en Venezuela y Nicaragua, y de dejar que hablen los protagonistas de las luchas que estos autoritarismos provocan, para algunos es campaña negra. Claro, estas radiografías son duras, tocan donde más duele, porque ahí hay putrefacción.

Este tipo de miradas críticas provocan respuestas medio violentas, como en órganos de campaña sucia tipo www.simpatizantesfmln.org , o como en los medios sandinistas en Nicaragua que conciben y denuncian un trabajo de investigación periodística como 'misión de inteligencia al servicio de la ultraderecha.'

Lo interesante es que incluso mi militancia, durante la guerra, con la insurgencia salvadoreña, en la óptica de los ex insurgentes aferrados al poder se convierte en 'trabajos de inteligencia.' Un verdadero fenómeno freudiano de proyectar las mañas propias a todo el mundo.

Para los que ven la política como un permanente operativo de inteligencia y guerra sicológica, instituciones como la crítica y el periodismo no existen, al no ser como fachadas.

Los partidos deberían simplemente ignorar las campañas negras, las supuestamente amigas como las enemigas, y dedicarse a la batalle de ideas, al ejercicio del debate crítico y duro. Dentro de cada partido, entre los partidos, y con la sociedad.

Tampoco entiendo los grandes lamentos sobre las 'campañas de miedo.' ¿Cuál miedo? Estas campañas dan risa, tal vez lástima, pero no con los atacados, sino con los inútiles que son los atacantes.

(Publicado en El Diario de Hoy, Observador Electoral)

EN DEFENSA DEL PERIODISTA CARLOS FERNANDO CHAMORRO

(Versión actualizada)
El proyecto de concentración arbitraria de poder a largo plazo del presidente de Nicaragua Daniel Ortega, en lo que cada vez más asume el carácter de una dictadura familiar, ha llevado en los últimos meses a la clausura de partidos políticos y malversación de las reglas electorales, a la represión a garrotazos de manifestaciones opositoras por medio de fuerzas de choque, a la persecución de artistas y escritores como el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal y los hermanos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, a la presión contra canales de televisión independientes para cancelar programas de opinión críticos al régimen, como ocurrió con “El 2 en la Nación”, y a juicios amañados contra directores de medios de comunicación, como ha ocurrido con los director del diario La Prensa, todo en medio de una campaña intimidatorio de injurias, difamación y calumnias en contra de los periodistas independientes y de los dirigentes de organizaciones políticas y civiles.
El último en esta lista es el periodista Carlos Fernando Chamorro, hijo de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el valiente director del diario La Prensa asesinado por la dictadura de la familia Somoza en 1978. Carlos Fernando dirige en Managua el programa de televisión Esta Semana, que se transmite por el canal 8 y goza de amplia credibilidad por su independencia y profesionalismo, y preside también la Fundación Cinco, dedicada a promover investigaciones sobre comunicación, cultura y democratización, y a promover el periodismo investigativo.
En junio del año pasado, Carlos Fernando presentó en Esta Semana una investigación periodística demostrando la existencia del primer gran caso de corrupción en el gobierno de Ortega: una millonaria extorsión extrajudicial fraguada desde la Secretaría del partido FSLN, donde también opera la Casa Presidencial. La Fiscalía enterró el caso en la impunidad; el empresario que denunció la extorsión fue condenado por injurias y calumnias, y el diputado Alejandro Bolaños, que respaldó la denuncia, fue despojado arbitrariamente de su escaño legislativo.
Desde entonces Carlos Fernando fue sometido a una campaña de difamación en la televisión y la radio oficial, que controla Rosario Murillo, la esposa de Ortega, atribuyéndole delitos tales como los de “narcotraficante, asociación para delinquir, agresor de campesinos y mafioso roba-tierras”, en un franco afán de intimidarlo y callarlo. Ahora, se le ha abierto causa por “lavado de dinero”.
El Ministerio de Gobernación ha acusado a Cinco, y por tanto a Carlos Fernando, de “triangulación y lavado de dinero” por haber suscrito un convenio con el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), organismo que ha condenado la prohibición del aborto terapéutico establecido en las leyes por el régimen de Ortega, convenio financiado por ocho gobiernos europeos y administrado por OXFAM de Inglaterra, con el propósito de promover “la ciudadanía plena de las mujeres”. La esposa de Ortega se había adelantado a señalar este convenio como el “el fondo satánico” y “Los fondos del mal”. El caso ha pasado a la Fiscalía General, que decide las acciones penales en contra de los ciudadanos, y Carlos Fernando ha sido sometido ya a un extenso interrogatorio por los fiscales designados para llevar el caso.
Carlos Fernando ha declarado: “al no existir una base legal sobre esta investigación, tengo la convicción de que el gobierno está intentando armar un caso jurídico para justificar una acción de represalia política, que ya fue decidida en las más altas esferas del poder, contra Cinco y sus directivos, así como contra periodistas, medios de comunicación, y organizaciones de la sociedad civil, que en base a sus derechos constitucionales ejercen una labor crítica sobre la gestión del gobierno.”
Llamamos a la comunidad internacional a denunciar estos hechos que sólo demuestran el camino que Nicaragua lleva hacia la dictadura bajo el régimen de Ortega, y a solidarizarse plenamente con el periodista Carlos Fernando Chamorro, amenazado con la cárcel, quien igual que su padre defiende el derecho a la libre expresión frente a la brutalidad del autoritarismo.

Sergio Ramírez Mercado


Firman en El Salvador:

William Meléndez, director de noticias, Canal 12
Oscar Samayoa, miembro de la dirección del CD
Paolo Luers, columnista El Diario de Hoy
Benjamín Cuellar, director IDHUCA
Lafitte Fernández, periodista, El Mundo
Salvador Samayoa, analista político,
Miguel Huezo Mixco, escritor
Roberto Rubio, economista, director de FUNDE
Narciso Castillo, director de Canal 33
Rodrigo Samayoa Valiente, editor Siguiente Página
Cecilia Rodas, politóloga
Napoleón Campos, politólogo
Jacinta Escudos, escritora
Eduardo Galeano, escritor
Ernesto Rivas Gallont, ex-embajador, blogger
Carlos Domínguez, Jefe Prensa, Canal 12
Eduardo Vásquez Becker, médico
Carlos Rivera, MAN
Héctor Lindo-Fuentes, historiador
Roberto Turcios, historiador
Geovanni Galeas, editor Centroamerica 21
Carlos León Ramos, comunicador IDHUCA
Guillermo Galván, politólogo, Presidente de FUNDAMUNI
Porfirio Salvador Figueroa, Miembro de la Directiva Nacional de ASALDIG
Juan Baltasar Mejia Delgado, Economista
Carlos Imendia, Economista
Martín Ramos Samayoa, Docente del Sector Público, Santa Ana
Carlos Dada, director El Faro
Mercedes Letona, directora BANCOFIT
Eduardo Torres, director editorial El Diario de Hoy
Fabricio Altamirano, director ejecutivo El Diario de Hoy
Ricardo Chacón, Editor Jefe El Diario de Hoy
Jose Luis Sanz, subjefe información, La Prensa Gráfica
Carolina Quinteros, Socióloga
Rubén Zamora, politólogo
Horacio Castellanos Moya, escritor
José Francisco Marroquín, Administrador
Giovanni Berti, Columnista de El Faro
Paulita Pike, Psicóloga y Activista Derechos Humanos

En otros países, han firmado esta carta:

José Zamora, programa de periodismo Fundación Knight, USA
Susan Meiselas, fotoperiodista, Estados Unidos
Alma Guillermoprieto, periodista, México
Tomás Eloy Martínez, escritor y periodista, Argentina
Carlos Monsivais, escritor y periodista, México
Horacio Verbitsky, periodista, Argentina
Germán Rey, periodista, Colombia
Geraldo Vieira Filho, periodista, Brasil
Joaquín Estefanía, periodista, España
Rosental Calmon Alves, periodista, Brasil
Jean-François Fogel, periodista, Francia
Francis Pisani, periodista, Francia
Héctor Feliciano, periodista, Puerto Rico
Daniel Santoro, periodista, Argentina
Mario Benedetti, escritor, Uruguay
Eduardo Galeano, escritor, Uruguay
Ariel Dorfman, escritor, Chile
Ángeles Mastretta, escritora, México
Laura Restrepo, escritora, Colombia
Juan Villoro, escritor, México
José Miguel Oviedo, escritor, Perú.
José María Pérez Gay, escritor, México
Danilo Arbilla, periodista, Uruguay
Alexis Márquez, periodista, Venezuela
Héctor Aguilar Camín, escritor, México
José Emilio Pacheco, escritor, México
Gonzalo Celorio, escritor, México
Rosa Regás, escritora, España
Carmen Boullosa, escritora, México
Héctor Abad Faciolince, escritor, Colombia
Bianca Jagger, activista de derechos humanos, Inglaterra/Nicaragua
Gabriela Esquivada, periodista, Argentina
Cristiana Chamorro, periodista, Nicaragua
Lydia Chávez, profesora de periodismo, Universidad de Berkeley, California
Sergio Aguayo, periodista, México
David Unger, escritor y académico, Estados Unidos
Eric Nepomuceno, periodista, Brasil
José María Pérez Gay, México
Cristina Pacheco, periodista, México
Ana Coen Bickford, periodista, Estados Unidos
Iris Fiori, escritora, Argentina
Roberto Díaz Castillo, escritor, Guatemala
Dinah Livingstone, escritora, Gran Bretaña
Carlos Figueredo Planchart, periodista, Venezuela
José Luis Balcárcel, filósofo, México/Guatemala.
Karen Flakoll Fauché, periodista, Francia
Gloria Guardia, escritora, Panamá
Ricardo Alfaro, jurista, Panamá
Beatriz González, pintora, Colombia
Urbano Ripoll, arquitecto, Colombia
Ana Teresa Torres, escritora, Venezuela
Martha Cerda, presidenta PEN Club, Guadalajara, México
Sarah González de Mojica, académica, Colombia
Luise y Henning Sherf, periodistas, Alemania
Hortensia Campanella, escritora, Uruguay
Esperanza Ortega, poeta, España.
Jose Barrera, Pen Club, Guatemala
Ricardo Ríos Torres, escritor, Panamá
Marta Cerda, Presidenta Pen Club, Guadalajara
Luis Fayad, escritor, Colombia.
Ricardo Arturo Ríos Torres
Leticia Santín, periodista, México
Ana María Rodas, escritora, Guatemala
Sealtiel Alatriste, escritor, México
José Barrera, PEN Club, Guatemala
Ricaurte Arrocha Adames, periodista, Panamá
Alberto Cortés Ramos, sociólogo, Costa Rica
Carlos Cortés, escritor y periodista, Costa Rica
Silvia Garza, escritora, México
Adolfo Castañón, escritor, México
María Lourdes Cortés, escritora, Costa Rica
Ramon Piña Valls, periodista, España
Julio Ortega, escritor y crítico literario, Perú
Victoria de Stefano, escritora, Venezuela.
Caridad Plaza, periodista, España
Ricardo Stein, sociólogo, Guatemala
Constantino Urcuyo, politólogo, Costa Rica
Miguel Antonio Bernal, periodista, Panamá
Manuel Guedán, académico, España
Basilio Baltasar, escritor, España
Ricardo Bada, escritor, España.
Mimí Prado, socióloga, Costa Rica
Anabell Aguilar, poeta, Costa Rica
Noe Jitrik, escritor, Argentina.
Julio Mendivil, músico, Perú.
Benjamín Prado, escritor, España.
Ana Istarú, poeta, Costa Rica
Carolina Godoy Castañeda, periodista, Guatemala
Heinz G. Schmidt, periodista, Alemania
Stacey Alba Skar, profesora, Western Connecticut State University, EEUU
Judit Lentijo, escritora, Argentina
Luis Nicastro , escritor, filósofo, Argentina
Ernesto Mallo, periodista, Argentina
Julio Selser, abogado, escritor, Argentina
Cesar Matta Alsina, periodista, Argentina
Camilo José Cela Conde, escritor, España
Juan Comparan Arias, escritor, México
Arturo Accio, escritor, músico, México
Enrique Guillermo Suárez, escritor, Argentina
José Carlos Rosales, escritor, España


Para suscribir esta declaración, p.f. mandar una nota a siguientepagina@gmail.com

El mismo origen, el mismo problema.

Ahora las cartas están a la vista y ahora comienza la contienda. Arturo Zablah fue fruto de un árbol que parecía que no daba más, pero todavía pudo. Ojala esto haya sido fruto del abono de Rodrigo Ávila y no otra victoria del grupo que se resiste a dejar el poder. Desde las primeras declaraciones de Zablah se nota que tendremos una contienda distinta, habla de políticas económicas perecidas a las de cierto grupo del Frente, habla del puerto de Cutuco, del impuesto predial, habla de sustancia, algo que en cierta medida hacía Ávila, pero que la verdad no lograba conectar con el electorado más exigente.

Damos la bienvenida con simpatía a Zablah por que al parecer subirá el tono del debate que hasta ahora hemos tenido. Aunque su nombramiento levanta anticuerpos y es fruto de fuertes pugnas, es el ganador de la contienda por la candidatura a la vicepresidencia. Habrá que analizar que significa ser ganador y vencido en ARENA, habrá que pensar que el grupo que está en el poder seguirá en el poder del partido. Parece ser que si será un candidato que nos pondrá a discutir más de las sustancia de los cambios que en el país se necesitan. Como Funes ha tratado de hacer y tanto tiempo se ha visto envuelto en tratar de explicar sus posturas que concuerdan y no concuerdan con el Frente. Ahora esperemos tener más sustancia en esta contienda.

Esto quiere decir que Rodrigo Ávila siga siendo el principal actor y el que todavía tiene que seguir demostrando que es el líder de su partido y que tiene lo que se necesita para ser el líder de El Salvador. La primera señal positiva hubiera sido que efectivamente él decidiera el candidato a vicepresidente y más bien parece impuesto.

Sigue siendo cuesta arriba para ARENA estas elecciones, esto le suma puntos, pero si sacamos un promedio de las encuestas, todavía esta unos buenos 12 puntos por abajo. Necesitaran más que Zablah para demostrar que tienen la madera necesaria para gobernar. Funes y el Frente tienen todavía una cómoda delantera, sí saben administrar sus diferencias, sí pueden abrirse a escuchar más opiniones y logran desvanecer los temores que legítimamente generan seguirán estando en el camino a la victoria.

Arturo Zablah es un agregado muy bueno para la salud de la campaña y el debate. Aunque no es la unificación de la derecha, ni es la creación de una nueva derecha, más bien la continuación de la misma derecha, porque parece tener nexos íntimos con ciertos grupos que se resisten a dejar el poder. Mientras sea así y no se sigan dando señales de independencia de ese grupo, difícilmente podrá haber una evolución en ARENA. Separarse de los sectores tradicionales no es un cambio a mejor, es desnaturalizar su origen.  Esperemos que esto no sea así y tengamos una mejor ARENA. Así como esperamos tener un mejor FMLN, eso es lo que el país necesita, partidos sólidos, con gente capaz, con cierta independencia y sobre todo con inteligencia.

Esperemos ahora que la contienda electoral nos comience a ofrecer mejores frutos. Ahora el Frente tiene la obligación de no despreciar el nuevo naipe en la mesa sino que saber responder a sus propuestas y poder generar un mejor debate. Ahora ya tenemos las formas a la vista, para bien o para mal, quedamos a la espera de la sustancia. 

NICARAGUA ADENTRO-UNA MIRADA CRITICA

NICARAGUA ADENTRO -
UNA MIRADA CRITICA

Una serie especial de El Diario de Hoy, por Paolo Luers


Paolo Lüers Enviado Especial:
Paolo Lüers
Periodista de origen alemán y editor del blog Siguiente Página.
Lideró el semanario Primera Plana entre 1994 y 1995 y ha sido columnista de El Faro y El Diario de Hoy.






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