viernes, 22 de diciembre de 2023

Observador Político: Adiós a un enemigo. De Paolo Lüers

 

"Como jefe de la Guardia Nacional y luego como Ministro de Defensa formaba parte de un régimen que cometió sistemáticamente violaciones a los Derechos Humanos. No me consta que haya usado su poder para oponerse a la guerra sucia, para erradicar las prácticas de tortura o para desmantelar los escuadrones de la muerte. Pero tengo que agregar: Tampoco me consta que usó su poder para organizar o dirigir estos crímenes."

Publicado en EL DIARIO DE HOY, viernes 22 diciembre 2023

La muerte del general Carlos Eugenio Vides Casanova me provoca sentimientos encontrados. Sin duda, el general fue parte de una dirigencia militar responsable de sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos. Por esto, durante la guerra, lo atacamos. En la Radio Venceremos, nos referimos a él sólo como “general tutti-frutti Vides Casanova”, tratando de popularizar este apodo machista entre las tropas del ejército. Fue parte de la campaña de guerra psicológica que mantuvimos contra todos los principales jefes militares, incluyendo el anterior ministro de defensa José Guillermo García, a quien lamamos ”la chancha loca”. Fue parte de la guerra. Enemigo era enemigo y había que atacarlo y tratar de restarle autoridad. Pero la guerra terminó.

Incluso durante la guerra me di cuenta de que el general Vides Casanova fue considerado por muchos en la Fuerzas Armada como uno de los jefes moderados. Será por esto que cuando Álvaro Magaña asumió como presidente interino, lo escogió para sustituir al general García, quien hasta para Washington pareció insostenible por su record de guerra sucia. Igual seguimos atacando a Vides Casanova, como a cualquier miembro del Alto Mando militar. Había que hacer la guerra hasta el día que terminara.

Magaña y Washington querían como ministro de defensa a alguien que había apoyado al enfoque reformista que ellos habían promovido. Este alguien fue Vides Casanova, quien era amigo de Napoleón Duarte y había apoyado sus intentos de establecer el diálogo con el FMLN.

Luego de la guerra conocí personas que contaron que por lo menos en ciertos casos, Eugenio Vides Casanova había tratado de evitar violaciones a los Derechos Humanos. A un dirigente opositor detenido, a quien estaban al punto de asesinar, le salvó la vida facilitando su salida del país. Esto ciertamente no lo absuelve de la otra verdad: Como jefe de la Guardia Nacional y luego como Ministro de Defensa formaba parte de un régimen que cometió sistemáticamente violaciones a los Derechos Humanos. No me consta que haya usado su poder para oponerse a la guerra sucia, para erradicar las prácticas de tortura o para desmantelar los escuadrones de la muerte. Pero tengo que agregar: Tampoco me consta que usó su poder para organizar o dirigir estos crímenes.

Hay personas honorables que hablan bien del general Vides Casanova, incluyendo oficiales jóvenes que formaron parte del golpe militar del 1979. Lo vieron como aliado y fueron ellos que lo hicieron jefe de la Guarda Nacional. Y hay otros, igualmente honorables, que lo acusan de crímenes de guerra, aplicando la doctrina de la cadena de mando, que dice que un jefe militar, aunque no haya directamente ordenado crímenes de guerra, es responsable por cualquier crimen que unidades bajo su mando hayan cometido.

Yo no soy partidario de esta doctrina. Si la aplicamos a nuestra historia, habrá que tratar a todas las dirigencias, tanto de la guerrilla como del ejército, como criminales de guerra. Y esto ciertamente sería injusto e incompatible con el intento de reconciliación..

A treinta años de haber terminado la guerra, negociando la paz entre enemigos, yo le doy a Eugenio Vides Casanova el beneficio de la duda. Como nadie ha comprobado que él haya participado en crímenes de guerra, no puedo verlo como criminal, sino como uno de tantos ex enemigos, con el cuales hemos hecho la paz.

En este sentido, expreso a su esposa Lourdes y toda su familia mis condolencias por la muerte de un soldado. En esta ocasión tiene un sentido especial decir: Descanse en paz, porque entre todo hicimos esta paz.




lunes, 18 de diciembre de 2023

Carta a quienes quieren jugar con nuestra Constitución. De Paolo Luers

 

"La tentación de crear una Constitución que refleje la visión y los intereses de sólo una parte del país, es una muestra de vocación autoritaria."

El audio: Carta-a-quienes-quieren-jugar-con-nuestra-Constitución.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 19 diciembre 2022

En caso que no pusieron atención (o que no querían entender): Los chilenos, en su plebiscito de domingo pasado, mandaron un mensaje claro: Las constituciones tienen que ser de consenso nacional, resultado de una concertación entre todos; no deben reflejar la visión y los intereses particulares de una tendencia política, sea de izquierda, de derecha, progresista, conservadora o populista.

Por esto, los chilenos rechazaron en el plebiscito de septiembre 2022 el proyecto constitucional redactado por la Convención creada para este propósito, dominada por la izquierda – y ahora, en el nuevo plebiscito, dijeron NO a la Constitución propuesta por un Consejo Constitucional elegido por votación popular y dominado esta vez por los partidos de la derecha.

La derecha chilena entendió mal el mensaje del primer plebiscito. Pensaban que el rechazo a la Constitución elaborada por la izquierda les daba a ellos un mandato de elaborar la Constitución. No entendieron que el NO del plebiscito era un mandato a la clase política de concertar una Constitución que refleje la voluntad de toda la nación. Entonces, la derecha elaboró un texto que no tomó en cuenta los criterios del resto del espectro político – y se consiguió el mismo NO. Bien por los chilenos…

Resultado: Chile se queda con la Constitución elaborada al fin del gobierno de Pinochet, pero que abrió el camino de la transición de la dictadura a la democracia. Esta Constitución del 1980 sufrió después cambios sustanciales y concertados entre todos los partidos y así garantizó a Chile elecciones limpias y un sistema pluralista con alternabilidad en el poder entre izquierda, centro y derecha.

Pensándolo bien, la historia de la Constitución chilena del 1980 no es tan diferente que la de la nuestra del 1983. Ambas fueran promulgadas en tiempos de regímenes autoritarios en países con graves conflictos entre derecha e izquierda. Ambas constituciones fueron reformadas durante los procesos de transición de la dictadura a la democracia. Y ambas permitieron durante décadas la alternabilidad mediante elecciones libres.

Un récord no tan malo para constituciones en países latinoamericanos. Hay que tener buenas razones para cambiarlas. Y la sed de control de un solo sector siempre es una muy mala razón.

La lección de Chile, expresada en dos plebiscitos, es clara: Tengan cuidado antes de jugar con la Constitución. Cuidado con tratar de aprovechar una mayoría coyuntural para imponer una constitución a la medida de una ideología. Una mayoría electoral da el derecho de formar gobierno, pero no a trastocar la Constitución. Cuidado con tratar de hacer reformas a la Constitución -o promulgar una nueva- sin tener la voluntad, la capacidad, la paciencia y la vocación democrática de concertar con todas las fuerzas vivas del país. Esta concertación es lo que nuestra Constitución vigente pone como condición para poder tocarla. Es por esto que exige que cualquier reforma constitucional sea aprobada por una Asamblea y ratificada con mayoría de dos tercios por la siguiente. Con esto se evita que una mayoría coyuntural en una Asamblea pueda modificar la Constitución y se da al pueblo la oportunidad de cambiar la correlación de fuerzas en la siguiente Asamblea, si no está de acuerdo con la reforma propuesta.

La tentación de crear una Constitución que refleje la visión y los intereses de sólo una parte del país, es una muestra de vocación autoritaria. Tanto la izquierda radical como la derecha en Chile cayeron en esta tentación – y fracasaron, porque el pueblo les dijo NO. Es una lección no sólo a los partidos chilenos, sino a la clase política en toda América Latina.

Los pueblos son más sabios que los dirigentes sedientos de control y poder. Aprendan.

Saludos,

Posdata: Nos vemos en estas páginas hasta el martes 26 de diciembre.Disfruten de las fiestas navideñas.



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LA MIRADA DEL ALIENde Catalina Murillo