Carta a la Asamblea Legislativa

Estimados diputados:
Ustedes son los únicos que tienen el privilegio de poderse recetar su propio presupuesto. Self service. Esto supuestamente supone una especial responsabilidad para que nadie piense que se estén sirviendo demasiado...

Entonces, uno pensaría que ustedes, para aprobar el presupuesto de la Asamblea, hagan un riguroso examen de todos los rubros – y también de las prioridades del país, para no exponerse a ninguna sospecha o mala interpretación. Porque aunque ustedes no parecen darle importancia, hay mucha gente en el país que sospechan de ustedes. Nadie tiene dudas de la austeridad ni de la eficiencia de la Asamblea – sabemos con ciencia cierta que no existen. Pero sí existen sospechas de la honorabilidad de muchos diputados y de la transparencia y responsabilidad fiscal de la Asamblea como tal. Y bastante generalizado: todos sospechan de todos, independientemente de preferencias ideológicas...

Sin embargo, esto no les parece importar. Tuvieron la oportunidad de mostrar lo contrario: Sólo tenían que atreverse a transparentar todos los gastos de la Asamblea (incluyendo viajes, carros, asesores, fondos discretos del presidente de la Asamblea...), someterlos a un examen riguroso, confrontarlos con las otras necesidades urgentes del país – y reducirlos a lo mínimo necesario. Hubieran podido decir al país: Nosotros asumimos parte del sacrificio que todos tenemos que hacer para sanear las finanzas públicas y para concentrarnos en las prioridades urgentes del país. Hicieron todo lo contrario. No hubo examen riguroso ni transparencia. Y no hubo recorte sino aumento. Ni habrá ningún vehículo menos, ni una plaza de asesores fantasma eliminada. La Asamblea sigue con el plan de construir una nueva plenaria, cuando el país necesita construir escuelas, cárceles, hospitales. Ustedes van a seguir viajando a costa de un Estado que no puede pagar a sus maestros, policías y enfermeras.


Todo esto aprobado en plenaria, sin un solo voto disidente o de consciencia. Sin auditoría independiente al presupuesto ejecutado. Sin discusión. Ni siquiera ustedes mismos conocen la lista de asesores de las fracciones ni sus honorarios. Mucho menos los conocemos nosotros los ciudadanos...

Y por arte de magia, cuando se trata del presupuesto propio, ya no hay oposición.

 ¿Y ustedes en serio se extrañan porqué en la calle y en las redes sociales hablan peste de los diputados? Pero aunque a ustedes les parece que en la Asamblea no es vigente la regla que no hay almuerzo gratis (ni carro, ni trago, ni viajes, ni nada): al final del día les cobrarán las facturas.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Carta al coronel Ochoa

Estimado Sigifredo: 

Ambos conocemos bien las diferencias que tenemos: Usted ha sido guerrero en un bando, yo guerrillero. Usted se proclama orgullosamente anticomunista, metiendo a toda la izquierda en el mismo saco, yo critico a los comunistas porque creo en la izquierda democrática. Usted adora al teniente coronel José Domingo Monterrosa como militar ejemplar, para mi era un mal militar, porque los buenos no cometen masacres a civiles. Podríamos ampliar esta lista de diferencias, pero no hace falta. Porque de todos modos tenemos algo importante en común: la rebeldía, la polémica, el amor a la libertad. Cada uno de su forma y con sus errores...

Habiendo dicho todo esto, sólo me queda decir: No se deje doblegar, de nadie. Usted y David Reyes están haciendo algo valiente: defender el principio que los diputados tienen que obedecer a su conciencia y al compromiso adquirido con sus votantes. Si esto los obliga a votar diferente a la “línea” de su partido, hay que hacerlo, con la cabeza en alto.

Así entendí su voto solitario en contra de la elección de un cuadro del FMLN como presidente de la Corte. A mi me pareció correcta la decisión de ARENA de aceptar una solución política para asegurar que la Asamblea cumpla su deber de acatar las sentencias de la Sala. Pero mi respeto por su valentía de disentir.

Espero que usted, así como en Cabañas no hizo caso a la “Chancha Loca” al mando del ejército, hoy tampoco haga caso a ninguna presión. Y que logre resistir sin caer en la dinámica fatal de dejarse apartar de su partido. Esto sería una fatal forma que se cumpla la profecía de traición, sólo porque no hay espacio para debate, disidencia y autonomía conciente.

Que bueno que hay algunos diputados que entendieron la diferencia entre lealtad y obediencia ciega. Ojala que mañana haya más, en todos los partidos. Esto, en vez de debilitar a los partidos, los hará más fuertes y creíbles.

A las cúpulas hay que decir: los traidores no hay que buscarlos entre los hombres de principios, aunque estos sean incómodos. Los traidores siempre surgen entre los oportunistas. Los diputados que se fueron a Gana no fueron disidentes, porque para disentir primero hay que tener principios.

Ya ve, estimado Sigifredo, tenemos algo en común, a pesar de todas las diferencias históricas e ideológicas que nos separan y sobre los cuales podemos seguir polemizando.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Columna transversal: Por una Ley de Libre Competencia Política


Es obvio que necesitamos una Ley de Partidos Políticos. Hasta los mismos responsables del desgaste de los partidos ya no tienen boca para poner en duda la necesidad de esta ley, por el simple hecho que la ciudadanía así lo exige. Ningún partido puede darse el lujo de permitir que otro tome ventaja apropiándose de la bandera de una mayor transparencia y democratización del sistema partidario.

Entonces, el mayor obstáculo para la Ley de Partidos ya no es que alguien se oponga abiertamente, sino que los promotores de los diferentes anteproyectos plantean un exceso de regulación.

Si bien es cierto que esta ley será una acto de regulación del Estado, hay que aplicar el mismo principio que a cualquier otra regulación del Estado en las esferas de los individuos, la ciudadanía y la economía: “Tanta libertad como sea posible, tanto Estado como sea necesario.”

Cualquier legislación que se pase de la regulación necesaria es contraproducente y abre espacios para la restricción de los principios que dice defender y promover: el pluralismo político, la libre competencia entre las corrientes de pensamiento, la libertad de organización e incluso la transparencia.

Entonces, definamos ‘lo necesario’.

No me compete entrar en detalles, prefiero concentrarme en los principios que habría que discutir antes de que los legisladores produzcan, con cientos de artículos, una camisa de fuerza en vez de una ley que asegure las libertades, el pluralismo y la libre competencia política.

Esta ley tiene que ser simple y clara. Sin trampas, sin nuevas burocracias. Tiene que concentrarse en las verdaderas necesidades y no meterse en otros temas que perfectamente las puede resolver la libre competencia política y electoral, una vez que esta ley le remueva los obstáculos.

Necesitamos fortalecer el pluralismo. Entonces, la ley tiene que remover los engorrosos obstáculos existentes para que los ciudadanos se organicen libremente en partidos políticos para competir con las banderas existentes. No puede ser que sigan siendo los partidos establecidos, mediante su control sobre el TSE, los que permitan o no la inscripción de sus futuros competidores. Si organizarnos en partidos es un derecho constitucional elemental, debe volverse tan fácil como un acto notarial que exprese la voluntad de sus fundadores. Sin necesidad de recoger miles de firmas. Sin requisitos de un mínimo de votos obtenido en elecciones para seguir inscrito.


Necesitamos más transparencia de las finanzas de los partidos y sus campañas electorales. Entonces, transparentemos - ¡y punto! Si obligamos a los partidos a transparentar todas sus fuentes de financiamiento, ¿por qué regular los montos que los ciudadanos o empresas queremos aportar? Si nos crea desconfianza que ciertos sectores financian ciertos partidos, seremos los ciudadanos que castiguemos a estos partidos, no el Estado mediante una burocracia supervisora. Los supervisores somos los ciudadanos, y lo único que necesitamos para ejercer este derecho es tener pleno acceso a la información financiera de los partidos.

Necesitamos partidos democráticos. Está bien, suena bonito. ¿Pero por ley? La regulación estatal debe limitarse a lo necesario en materia de democracia interna: garantizar que las direcciones salgan electas en cumplimiento de los estatutos; que no pueda haber golpes de estado (o autogolpes) dentro de un partido. Y asegurar, nuevamente, la transparencia de los procesos internos: La militancia y los ciudadanos tienen que saber de qué tipo de procesos han surgido direcciones, candidaturas, y otras decisiones importantes de los partidos. No es la ley que debe decretar de qué manera los partidos decidan en sus estatutos elegir direcciones o candidatos. Con tal que la ley asegura que los procesos internos de cada partido estén a la vista pública, seremos los ciudadanos los que sancionemos a los partidos, no la ley, ni mucho menos una Dirección Nacional de Partidos Políticos (sólo el nombre ya da miedo).

Necesitamos que los partidos promuevan la formación política de sus militantes y simpatizantes. ¿Pero por ley? La ley puede determinar que el Estado provea fondos u otros incentivos para que los partidos que lo deseen creen mecanismos de formación política. Pero nada más. Un partido con militantes bien formados ganará ventaja en la competencia con otros partidos. Es esta competencia que va a obligar a los partidos encargarse de programas de educación cívica, no la ley.

Hay que crear una situación (y sólo para esto necesitamos la ley) para que la transparencia, la democracia interna, los esfuerzos de formación cívica se conviertan en factores decisivos en la competencia de los partidos por el apoyo popular. Un partido que tiene fuentes dudables (pero públicamente conocidos) de financiamiento, que se niega a hacer elecciones internas, y que no invierte en la formación de sus bases, obviamente tendrá desventaja en la opinión pública y en las elecciones. Lo único que necesitamos es que la Ley de Partidos y las reformas al código electoral establezcan de verdad la libre competencia y el pluralismo en el sistema partidario. Cualquier regulación estatal que va más allá es restricción de libertades.

Guarden (o mejor quemen) los tres mamotretos de anteproyectos de Ley de Control de Partidos que se presentaron. Escriban una simple, corta y clara Ley de Libre Competencia Política.
(El Diario de Hoy)

Carta al presidente de la República

Presidente:
Le pido que mida sus palabras y su temperamento. En sus discursos en el reciente aniversario de la Academia Nacional de Seguridad Pública y del 15 de septiembre, usted intervino en el debate que, gracias a Dios, la tregua de las pandillas ha provocado en la opinión pública sobre las causas y las posibles soluciones del problema de la violencia en nuestro país.

Pero en vez de saludar, como jefe de Estado, que al fin se ha abierto este debate indispensable, usted aprovechó su investidura para tratar de aplastarlo antes de que se desarrolle al punto que todos nos veamos obligados a enfrentarlo y aportar a que produzca acuerdos y soluciones.

Usted en su discurso en Comalapa dijo sobre la tregua: “Yo no voy a justificar a ningún político, ni partido que, por más que esté en campaña electoral, desconozca este proceso que vivimos o lo que es peor, trabaje para abortarlo e impedir que se siga profundizando. Yo no puedo justificar a ningún dirigente político, a ningún partido y mucho menos a ningún candidato que diga que esta es una farsa. Pero menos lo justifico de parte de quienes se supone que son comentaristas o analistas de la realidad...” Y el 15 de septiembre habló en el mismo tono.

Todos los actores y observadores responsables de este proceso delicado de la tregua estamos de acuerdo que, para que este proceso abierto por la tregua pueda llevarnos a la paz social y la exitosa reinserción de los pandilleros a la sociedad, no hay que convertirlo en tema electoral ni populista.

¿No se da cuenta, presidente, que de esta manera usted está haciendo precisamente lo que había que evitar: exponer el delicado tema de la tregua y su posible conversión en un proceso exitoso de paz al fuego de las emociones electorales? Hasta ahora los partidos y sus candidatos han sido bastante prudentes y no han tratado de explotar el tema de la tregua – ni apelando a los resentimientos y dudas que tienen sectores amplios de la población, ni tampoco apelando a la esperanza que en otros sectores se ha despertado. Así tiene que ser, y el presidente debería hacer todo lo posible para que este proceso no se queme al calor del enfrentamiento electoral.


Tampoco es responsable que usted, como presidente, trata de “vender” los resultados positivos de la tregua (las vidas que ha salvador en seis meses) como “logros” de su gestión, cuando hasta ahora el gobierno como conjunto no ha presentado políticas públicas nuevas destinadas que pueden hacer sostenible la tregua.

No existe ninguna razón para apagar el debate sobre la tregua con expresiones de intolerancia como las que usted ha lanzado a los que expresan crítica y dudas. Claro que hay críticas y dudas – y tienen que expresarse y discutirse. Este debate no es sobre usted, presidente, ni sobre su gobierno, sino sobre algo mucho más importante: la oportunidad de resolver el problema de la violencia y delincuencia relacionadas con las pandillas.

Quien se enoja, pierde. Sólo que en este caso, perderíamos todos.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Carta de David Munguía Payés a La Pagina

Reproducimos la carta que el ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés, escribió al director de La Pagina, para aclarar conceptos equivocados publicados en una nota publicada por este medio (vea abajo de la carta). También anexamos la nota de rectificación que La Pagina publicó luego de recibir la carta.

 

 La nota de LA PAGINA del 13 de septiembre:
"Comisión Humanitaria" apoyará 
vigencia de tregua entre pandillas

El gobierno trabaja en la creación de un grupo de apoyo transnacional que garantice la tregua entre pandillas MS y 18. Para los mediadores de la tregua, Raúl Mijango y Fabio Colindres, hay un ofrecimiento de $500 mil para seguir con sus tareas e impulsar proyectos complementarios a sus gestiones.

Última actualización: 13 DE SEPTIEMBRE DE 2012 22:53 | por Victor Hugo Dueñas LA PAGINA


A seis meses de lograda la tregua entre las pandillas MS y 18, que mantiene entre cuatro y cinco el número de homicidios diarios, las autoridades de Seguridad trabajan en conformar un grupo especial que contribuya a mantener el cese de hostilidades de forma permanente.

Con la colaboración de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el gobierno de Mauricio Funes, ONGs, países amigos de El Salvador y empresarios salvadoreño se dará vida a la "Comisión Humanitaria" que tendrá la responsabilidad de administrar proyectos vinculados a la violencia de pandillas.

"Hemos tendido puentes con diversos sectores para conformar la Comisión Humanitaria", explicó este jueves el ministro de Seguridad y Justicia, David Munguía Payés.

Según dijo, esta "comisión" contendrá un directorio donde figurará un representante de la OEA, el ministro de Seguridad, un representante del Ejecutivo, un representante del sector empresarial, además del presidente del organismo.

Munguía Payés no detalló sobre quién asumiría o designaría la presidencia de la entidad, ni cuando sería integrada formalmente.

No obstante comentó que dentro de su iniciativa de "tender puentes" con el sector empresarial ya se reunió con prominentes empresarios tales como Francisco de Sola, Rodrigo Simán y María Elena de Alfaro, esta última expresidenta de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador y exdirectiva de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP).

Munguía Payés reconoció además que combatir la pobreza requiere proyectos de combate frontal a los delincuentes, programas de reinserción de expandilleros, y prevenir la incorporación de más salvadoreños a las pandillas, así como aliviar el hacinamiento en cárceles, entre otros.

Sobre el combate a la delincuencia reafirmó los planes ejecutados por la PNC con la detención en flagrancia o mediante denuncia de acusados de delitos, además de desmantelarse bandas de criminales.

Del programa de reinserción de expandilleros espera que el sector privado disponga -tal como lo ha solicitado el Presidente de la República- espacios laborales y que desistan de actividades delictivas.

"Evitar la incorporación de más salvadoreños, sobre todo jóvenes, a las estructuras de pandillas ya es una realidad", sostuvo Munguía como parte de la tregua lograda en marzo pasado.

"La tregua va más allá... no hay muertes de policías ni de custodios. No hay reclutamiento de estudiantes y esto ya no es una preocupación para las familias de los barrios populares. Estas son otras cosas importantes y no solo que no se maten entre pandilleros", expresó.

La promesa de $80 millones

Sobre el alivio del hacinamiento en cárceles, Munguía Payés recordó el ofrecimiento de unos $80 millones de parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), con los cuales se adquirirán brazaletes con GPS para usarlos en reos de baja peligrosidad, las dos ampliaciones del penal de Izalco y la edificacion de más granjas penitenciarias.

"En octubre se espera una reunión con los representates del BCIE y se espara la aprobación de los proyectos. Se esperarían resultados en ocho meses", confió el ministro de Seguridad.

En este punto, se refirió a que la "Comisión Humanitaria" tendría una participación directa en todos estos proyectos de alivio a la delincuencia.

"En la Comisión se espera la participación de ONGs y de países que darán aportes para la administración de la tregua", sostuvo el ministro.

Adelantó que para los mediadores de la tregua, el exefemelenista Raúl Mijango, y el capellán militar y policial, Fabio Colindres, hay un ofrecimiento de $500 mil para que sigan con sus labores de mediación. El dinero provendría de diversas instituciones salvadoreñas y del extranjero.

La nota de LA PAGINA del 17 de septiembre, luego de recibir la carta del ministro:

Iniciativa ciudadana independiente:
 “Comisión Humanitaria” no es iniciativa
del Ministerio de Justicia y Seguridad

La Comisión Humanitaria que apoya el “proceso de paz” entre pandillas no fue creada por ninguna institución gubernamental, explicó el Ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés. Dicha iniciativa independiente la conforman empresarios y miembros de la sociedad civil, quienes canalizarán la cooperación internacional para proyectos que ayuden, entre otras cosas, a la inserción laboral de pandilleros y jóvenes en riesgo.



La llamada “Comisión Humanitaria” que se ha formado para apoyar el proceso de tregua entre las pandillas no es una iniciativa del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, explicó el titular de dicho ministerio, David Munguía Payés, a DIARIO LA PÁGINA.

Esta comisión –cuya existencia se dio a conocer la semana anterior por autoridades de seguridad y justicia– busca incluir a todos los sectores de la sociedad en el proceso de reducción de la violencia en el país, esto contempla además, programas y proyectos encaminados a apoyar el proceso de paz iniciado con la tregua entre pandillas.

Munguía Payés enfatizó en carta enviada a DIARIO LA PAGINA que dicha comisión no fue formada ni depende de su ministerio ni de ninguna instancia del gobierno.

“Es una iniciativa ciudadana independiente de empresarios, profesionales y académicos de nuestro país que han respondido al llamado que la Iglesia Católica hizo a la sociedad civil de asumir responsabilidad en el proceso de reducción de la violencia que el gobierno sólo no puede llevar a cabo, sino que requiere de aportes de la sociedad, en especial la empresa privada, para la inserción laboral de los pandilleros y de los miles de jóvenes en riesgo”, dijo el ministro en su misiva.

Dicho llamado a la sociedad por parte de la iglesia católica ocurrió en mayo de este año, detalla la carta, en una reunión en que participaron el Nuncio Apostólico, Luigi Pezzuto, Monseñor Fabio Colindres, además de Monseñor José Luis Escobar, Arzobispo de San Salvador. "El Ministerio de Justicia y Seguridad no tuvo participación en dicha reunión ni en la posterior constitución de la Comisión Humanitaria, recalcó Munguía Payés", detalla.

Asimismo el titular de Seguridad expone que dicha comisión se encuentra en proceso de oficializarse como “Fundación Humanitaria”, para coordinar y canalizar todos los aportes de la sociedad civil, ONGs y empresa privada a la llamada tregua entre las pandillas, que ya lleva seis meses de vigencia.

Es en este marco que las autoridades de seguridad se han reunido con prominentes empresarios y fundadores de dicha iniciativa independiente, cuyo objetivo es implementar proyectos encaminados a “humanizar el sistema carcelario del país”.

Las autoridades del ministerio y de la Dirección General de Centros Penales reiteran que se han comprometido a facilitar la ejecución de los mismos dentro del marco de la ley.

La comisión, cuya creación es discutida por el Ministerio de Justicia y Seguridad, con la OEA, el PNUD y otras agencias de cooperación internacional, será una “Comisión Técnica” que coordine todos los esfuerzos realizados por estas entidades independientes con el gobierno, "lo cual no los convierte en ejecutores de programas gubernamentales", expone Munguía Payés.

Así como se ha respetado la mediación de Monseñor Colindres y Raúl Mijango, se respetará la autonomía y el carácter no gubernamental de estos programas asegura el ministro.

“Los fondos que la cooperación internacional aportará no serán para financiar la mediación, mucho menos para los mediadores, sino para acompañar y complementar la mediación con acciones y proyectos en los centros penales y en las comunidades que pueden hacer sostenible e irreversible el proceso, reducir la delincuencia y abrir el camino a la reinserción social y productiva de los pandilleros y sus familiares”, añade en la misiva.

Dichos recursos servirán para desarrollar desde ya proyectos como la conformación de microempresas y otras de emprendedurismo, puntualizó.