Carta a nuestra conciencia: ¿Lo del ‘Hogar Seguro’ de Guatemala puede pasar mañana en El Salvador?

En Guatemala celebraron el Día de la Mujer dejando morir a más de 30 muchachas en un lugar que irónicamente se llama ‘Hogar Seguro’.

Las menores de edad -algunos internados por abandono, otros por conflicto con la ley- durante años fueron sujeto a abusos de todo tipo, incluyendo violaciones. Sus denuncias y las respectivas órdenes judiciales no fueron atendidas por las ‘autoridades’. 80 de ellas se fugaron y 60 fueron recapturadas y encerradas en una sala. Se amotinaron. Hubo un fuego, posiblemente causado por las niñas encerradas para llamar la atención a su situación, como grito de ayuda. Nadie los liberó, nadie les abrió las puertas. Murieron más de 30, y unos 20 están en hospitales, debatiéndose entre vida y muerte. Feliz Día Internacional de Mujer…

Nos tenemos que preguntar: ¿Puede pasar algo parecido en El Salvador? ¿Cómo asume el Estado salvadoreño su responsabilidad sobre los menores de edad que están a su cuidado, sea por abandono o maltrato de parte de sus familias, sea porque han violado leyes?

Sinceramente: ¿Cuántas de las siguientes preguntas las podemos contestar con un sí?


¿Nos consta que en El Salvador, en las ‘instituciones de resguardo’, no están mezclados menores abandonados con menores delincuentes?

¿Podemos estar seguros nosotros que en El Salvador en estas ‘instituciones de resguardo’ los menores internos no sufren el mismo hacinamiento, los mismos abusos sexuales, la misma comida podrida, la misma ausencia de asistencia sicológica y educación que en Guatemala? ¿O para no ir tan lejos, como en nuestros centros penales?

¿Podemos dormir tranquilos, sin pesadillas, luego de ver las noticias del ‘Hogar Seguro’ de Guatemala y escuchar a los funcionarios de más alto nivel del país vecino evadiendo su responsabilidad?

¿Podemos confiar que en nuestro país las niñas y los niños en los orfanatos, los centros de resguardo, los centros de detención de menores viven seguros y libres de humillaciones, abusos, violaciones?

¿Podemos confiar que en El Salvador no puede pasar una tragedia similar?

 

Temo que a cada una de las preguntas la respuesta es: no. No podemos confiar en esto.


Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo reaccionamos como sociedad ante esta incertidumbre? ¿Cómo garantizamos que la dignidad y seguridad de los menores que están bajo la custodia del Estado?
Cada uno tiene que hacerse estas preguntas inquietantes. No podemos dormir tranquilos.

Piénsenlo.


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(MAS!/El Diario de Hoy)

 

Lea el reportaje:
La tragedia de ‘un sistema de protección fallido’ en Guatemala


Columna transversal: Correcciones para mantener el país al flote

Los que hablan de ‘Segundos Acuerdos de Paz’ o de ‘Acuerdos de Paz de Segunda Generación’ son igualmente irresponsables que los que piden un ‘Pacto de Nación’ que defina, de una por todas, el rumbo del país, o incluso la ‘Refundación de la República’ mediante una Constituyente…

Buscar unos ‘Segundos Acuerdos de Paz’ sólo tendría sentido si habláramos de buscar la paz, mediante diálogo y tal vez negociaciones, en el actual conflicto sangriento, que es entre Estado y
pandillas. Pero ni el gobierno, que invitó a Naciones Unidas a esta iniciativa, ni este organismo internacional, ni los partidos políticos dejan duda que no están buscando esto. Entonces, ¿‘Segundo Acuerdo de Paz’ entre quiénes? ¿Entre los que firmaron el primer Acuerdo de Paz: ARENA y FMLN? La última vez que chequeé, no estaban en guerra. Olvidémenos de este término.

Otros hablan de ‘Acuerdos de Segunda Generación’, obviamente viendo los de 1992 como acuerdos incompletos. Es una idea erronea pensar que los Acuerdos de Paz se quedaron cortos y por tanto habrá que completarlos ahora. Los acuerdos del 1992 cumplieron a cabalidad lo que eran sus propósitos: terminar la guerra; erradicar la violencia como instrumento de la política; y establecer el pluralismo democrático, en el cual la izquierda se podía incorporar, buscando realizar su concepto de transformaciones sociales mediante el uso de la política, del derecho a la organización y de la libertad de expresión.

Todo esto (y la desmilitarización) se cumplió con la reforma del sistema político e institucional producida por los Acuerdos de Chapultepec. El hecho la izquierda, luego de incorporarse al sistema plural e incluso llegar al Ejecutivo, no produjo ninguna transformación social es un problema o de su incapacidad, o de su falta de voluntad, o del enredo ideológico de este partido – pero de ninguna manera es falacia de los Acuerdos de Paz.

El hecho que tampoco ARENA ha tenido éxito en poner en páctica su concepto que con suficiente crecimiento económico y con libertad empresarial se generarían los recursos para erradicar la probreza y marginación, tampoco es culpa de los Acuerdos de Paz, sino de las políticas de ARENA – y de su deslice al populismo con la llegada de Saca. Pero Saca del lado de ARENA y Funes del lado del FMLN no son consecuencias tardías de los Acuerdos de Paz, sino de errores y desviaciones de sus respectivos partidos.

No necesitamos completar los Acuerdos de Paz, ni mucho menos refundar la República o reescribir la Constitución. Necesitamos renovación de la política y de los partidos para prevenir al siguiente Saca o Funes. Necesitamos desarrollar políticas públicas y formas de gobernar adecuadas para enfrentar los retor del siglo 21, con su revolución tecnológica y una globalización indetenible. Necesitamos analizar el presente y el futuro para definir estas políticas pública, en vez de seguir analizando los conflictos del siglo XX.

Bueno, dirán muchos: Pero por lo menos tiene que salir de esta coyuntura de diálogo y los buenos oficios de Naciones Unidas un ‘Pacto de País’ que rompa la paralización causada por la polarización. Un pacto que defina el rumbo, para que todos podamos trabajar unidos con los mismos propósitos…

Esto o es una trampa o es una ingenuidad. La polarización no tiene nada de malo, sino es inherente a la democracia pluralista. Nuestro problema no es que los dos partidos tengan propuestas incompatibles, sino que no tienen propuestas, o por lo menos no las quieren exponer con transparencia. La paralización y la falta de acuerdos no se rompen con pactos, sino cambiando la correlación de fuerzas mediante elecciones. Y para que las elecciones produzcan una clara definición de rumbo, primero necesitamos que los partidos definan y expliquen con claridad la diferencia entre sus respectivos rumbos, programas y propuestas.

¿Con esto estoy diciendo que el diálogo no tiene sentido? Por lo contrario, el diálogo siempre tiene razón, en el sentido muy pragmático de mantener al país al flote mientras no se termine construyendo la nueva mayoría necesaria para redefinir el rumbo. Este proceso va a durar por lo menos hasta el 2019 (y posiblemente más) – y mientras tanto hay que mantener funcionando al país, su economía y su Estado.

Si el diálogo promovido por Naciones Unidas lograra permitir al gobierno flexibilizar sus posiciones, abrazar al pragmatismo, salirse de los callejones sin salida donde se ha atrincherado, ya sería un enorme aporte. Aunque no defina el rumbo, no lleve a un pacto nacional, no refunda la República, este diálogo sería útil. Si mediante el diálogo se lograra establecer un marco, dentro del cual el FMLN y su gobierno no pierdan la cara cambiando la políticas que necesitan cambiar para mantener el país a flote, vale la pena que todos aportemos a este esfuerzo. Lo más probable es que con esta idea el presidente, al no ver otras alternativas de cómo salir de la crisis, haya invitado a Naciones Unidas como facilitador.
(El Diario de Hoy)



 

Carta a los liberales en ARENA: Última llamada

Estimados amigos:
El conflicto de ARENA con sus jóvenes, por lo menos con los que se definen como liberales, da la impresión que por lo menos un sector fuerte de su dirigencia está queriendo definir el carácter ideológico del partido como conservador, cristiano, pro vida, anti aborto. Si esto se oficializa, se pondrá fin al esfuerzo de los últimos años (desde su derrota y división en el 2009) de convertir ARENA en un partido amplio, plural, abierto hacia el centro social, cultural y político de la ciudadanía. No solamente saldrán sobrando los jóvenes que recientemente se vieron obligados a renunciar del sector juventud, sino todos los libertarios y liberales que abogan por un partido y Estado laico y que asumieron la difícil tarea de abrir al partido para sectores que no comulgan ni con la izquierda ortodoxa, ni con el populismo de derecho e izquierda, pero tampoco con el conservadurismo.

Si esto pasa, ARENA tendrá muy poca capacidad de construir la nueva mayoría indispensable para que en el 2018 y 2019 se cambie el rumbo del país. El rumbo del país no se cambia solamente desplazando al FMLN del gobierno, hace falta crear un proyecto político amplio e inclusivo que puede dirigir al país al crecimiento y a la erradicación de la pobreza y la marginación.

Desde sus inicios, ARENA ha sido mucho más que un partido conservador. Si no, no hubiera tenido la capacidad de asumir el reto de terminar la guerra civil y democratizar al país. Si ahora se limita a su núcleo conservador (para no decir reaccionario), marginando a la tendencia liberal y progresista, ARENA se condena a la irrelevancia. Tiene que hacer lo contrario: Consolidar su elementos liberales y reformistas, ser mucho más autocrítico y tolerante al debate interno y con la sociedad y todo su escepticismo hacía todos los partidos.

Fue un error permitir a los conservadores en el COENA hacer fracasar el proyecto innovador la juventud. Fue un error no hacer todo lo posible para que estos jóvenes tengan cabida en ARENA. Sería un error fatal si en el proceso interno de búsqueda de candidatos para alcaldías y diputaciones los liberales y renovadores no tengan igualdad de condiciones para competir.

Sería lamentable que los muchos liberales que se encuentran en la base histórica y en la militancia nueva de ARENA se dejen intimidar y ningunear. De ellos -¡de ustedes!- dependerá si ARENA logre recoger y expresar las aspiraciones mayoritarias de una ciudadanía cansada de conservadores de izquierda y de derecha.

La única batalla perdida es la que no se libra. Saludos,


 

De manera de ilustración:

El comunicado de los 5 miembros de la Dirección Nacional de juventud de ARENA que renunciaron



La respuesta del COENA

(MAS!/El Diario de Hoy)

Carta a la fiscalía: ¿Del “caso Daniel” al “caso FGR”?

Estimados fiscales:
Lo que comenzó como “caso Daniel”, se convirtió rápido en el “caso PNC Altavista”, cuando la Unidad de Control de la PNC se dio cuenta que el arresto de Daniel Alemán fue arbitrario y que los agentes, en vez de reconocer su error, trataron de encubrirlo con otro más grave, sembrándole al detenido una libra de marihuana. Entonces, ya cometieron un delito. Esto se hizo evidente cuando dos de los agentes involucrados fueron detenidos, luego de que Asuntos Internos encontró las evidencias de que los traficantes de droga eran ellos mismos.

Era el momento para liberar a Daniel. Pero el director de la PNC, en vez de rectificar el caso ante la fiscalía, se inventó otro: Dijo en televisión que ahora lo iban acusar de extorsión. Cotto no sólo dio información falsa (porque esta investigación de extorsión nunca involucró a Daniel Alemán), sino nuevamente violó la ley: Mandó a dos policías a Mariona a “imputar” a Daniel del nuevo “delito”.

Pero ojo: Ustedes saben que no es la PNC que tiene derecho de meterse a un penal para “imputar” a un detenido que ya está a las ordenes del juez. Sólo ustedes, los fiscales, tienen esta facultad. Pero fueron dos policías, quienes nunca se identificaron y mantenían sus caras cubiertas. Un procedimiento nulo.

Lo que hicieron no es intimar sino intimidar. A partir de este momento, ya no es el “caso PNC Altavista”, ahora es el “caso Howard Cotto”. Es más, sus colegas fiscales en Soyapango y también en la central de Santa Elena, no tenían rastro de este nuevo delito y de ninguna acusación adicional contra Daniel Alemán.

Pero luego, por arte de magia, apareció un fiscal presentando a otro juez un nuevo requerimiento contra Daniel, acusándolo de haber participado en extorsiones. Resulta que este segundo requerimiento contra Daniel tiene aun más errores e inconsistencias que el primero. Todo basado en información falsa de la PNC.

Uno se pregunta: ¿Manda Howard Cotto también en la fiscalía? ¿Se presta la fiscalía a cubrirle las espaldas a la policía cuando trata de encubrir sus errores con otros peores que ya son delitos y evidencias manipuladas? ¿No pasan estas acusaciones por el filtro de una investigación propia de la fiscalía?

Todavía hay tiempo para que ustedes, los fiscales, hagan su trabajo investigativo y dejen de desgastarse cubriendo los errores de la PNC. Si no, este caso al final se va a convertir en el “caso FGR”, sea por negligencia o por complicidad con los abusos policiales. Es tiempo que la FGR retire las acusaciones a Daniel y comience a investigar a la PNC.

Saludos,


44298-firma-paolo

LEA SOBRE EL MISMO CASO:
-Algo anda mal en Altavista o los siempre sospechosos de todo.

-Carta al director general de la PNC: Está en sus manos corregir una injusticia.

(MAS!/El Diario de Hoy)