Carta sobre la puesta en escena del traspaso del mando





Parece que lo que están construyendo en el corazón del centro histórico, en la Plaza Barrios frente al Palacio Nacional, es el escenario medieval para el traspaso del mando presidencial. Cerraron las calles tres semanas antes del evento, y docenas de carpinteros están levantando unas tarimas hechas de cuartones de madera.


Conociendo al presidente electo, yo hubiera pensado que iba a hablar a sus representantes en la comisión preparatorio del evento del traspaso de mando para decirles: Miren, ármenme una onda como si fuera la llegada de los Rolling Stones. Hablen a estas compañías que no solo te arman tarimas sino espectáculos, pero del primer mundo. Vamos con todo para que vean que somos diferentes…


Pero obviamente no dio esta orden. Alguien tomó la decisión de no usar los servicios existentes de espectáculos.



Estas compañías existen en El Salvador. Tienen sistemas modulares de metal. Uno les da un dibujo de lo que quiere construir y exhibir, y lo arman en dos patadas, con sonido y luces incluidos, al tamaño y la altura que uno pida. Y como son módulos prefabricados y reutilizables, sale mucho más económico que armar una estructura de madera para un solo evento. Esto es, literalmente, regresar al tiempo medieval…


Bueno, cada uno tiene derecho de hacer sus fiestas a su manera. Pero lo que sí podemos exigir es que se transparenten los costos de esta manera medieval de hacer unas tarimas y escenografías, y que se diga cuanto hubiera costado en el sistema modular de metal. 

Tienen que haberlo cotizado. Se necesitan además una explicación porque era necesario cerrar el paso vehicular 3 semanas antes del evento. También habría que preguntar cómo piensan reciclar todo el montón (mejor dicho, el bosque) de madera que están utilizando para su obra.


¿O quedaría montado en un museo esta escenografía del día histórico en que en nuestro país se declaró por cerrada la post guerra?


Como dice Pencho Duque, sólo por fregar.


Saludos,




Carta al presidente electo: el traspaso accidentado

Estimado Nayib Bukele:
Faltan 15 días para que usted asuma la presidencia de la República. No existe proceso de traspaso. No existe gabinete. Y ya no hay tiempo. De todas las decisiones importantes que a usted como presidente electo le toca tomar, ha tomado una sola, creando el Ministerio de Desarrollo Local y nombrando como su titular a María Chichilco. Fue una decisión política.

Los otros tres nombramientos casi no cuentan como decisiones políticas, ya que se trata mujeres de su círculo interno quienes a fuerza tenían que entrar a su gabinete: Michelle Sol, Alexandra Hill y Suecy Callejas.
Esto que no necesariamente significa que serán malas funcionarias, solo lo serán si no desarrollan personalidad propia, superando sus actitudes de sumisión un poco penosas.

Cuatro ministras no son un gabinete de gobierno. Faltan los ministerios más importantes y complicados: Educación, Salud, Seguridad, Hacienda, MOP/Tránsito y todas las autónomas y superintendencias. Falta el director de la PNC. Falta el director de Centros Penales. Falta el jefe de Inteligencia. Faltan quienes van a definir y poner en práctica la política energética del país. O la política del agua…

Todos estos son cargos que hay que asumir con preparación, no con improvisación, en instituciones que necesitan un traspaso ordenado, transparente y eficiente. Es para esto que nuestra Constitución provee un período tan largo de transición entre las elecciones presidenciales y el cambio de gobierno: entre tres y cuatro meses.
Usted ha decidido no aprovechar estos cuatro meses. No hay proceso de traspaso ni siquiera en los cuatro ministerios donde ya están nombradas las ministras. La nueva canciller no se ha acercado a cancillería, no ha hablado con los titulares salientes. Tampoco las nuevas ministras de Cultura, Vivienda y Desarrollo.

Detrás de esta irresponsable pérdida de tiempo está la falta de un proceso ordenado de selección de ministros y otros funcionarios de importancia estratégica. Todo el proceso está centrado en usted. “Presidente escoja; presidente nombre; presidente ordene”. Si hay un proceso de consulta, es informal y encerrado dentro del círculo íntimo, casi en familia. Todos los demás están reducidos a comité de aplausos. Esto desde ya marca el estilo de su gobierno.

Además hay un cálculo detrás de todo esto: Usted no quiere un traspaso de poder ordenado y transparente, porque quiere seguir denunciando que recibió el gobierno hecho desastre. Con esto piensa justificar el accidentado viaje que va a comenzar el 1 de junio, con decisiones improvisadas, con planes no aterrizados, con nula cooperación entre titulares salientes y entrantes; con ministros que sólo tendrán días u horas para prepararse, en vez de tener los meses que nuestro orden constitucional otorga.

Usted usó los meses de transición para reunirse con embajadores y organismos internacionales, para dos viajes de peregrinaje a Washington, para negociar con los funcionarios del gobierno de Trump. Está bien, perfecto. Pero el gobierno y la gobernabilidad se construyen aquí y para que el resultado sea bueno, se construye con transparencia, de manera ordenada, reuniéndose con gremios, con los demás partidos, con la sociedad. Usted no. Usted es Nuevas Ideas, usted hace las cosas como los mismos de siempre. Que lástima que confunde la renovación con la improvisación, el capricho y los personalismos…

Pero bueno, presidente electo, hay que desearle suerte. No para que pueda cumplir sus promesas, porque no estoy seguro que esto sería bueno para el país. No, suerte para que al toparse con la realidad pueda volverse más humilde y realista.

Entonces, suerte le desea 



Carta sobre la investigación de la investigación de la investigación

Hagamos un ejercicio de lógica. Si hay indicios de que fiscales hayan utilizado métodos ilegales para preparar acusaciones y conseguir condenas, hay que investigarlos y apartarlos de los casos.

Si esto afecta a los casos, en el sentido de poner en peligro las condenas, no puede ser razón para no investigar a las fiscales o de no apartarlos de los casos donde han manipulado testimonios o pruebas.

“Ponen en peligro que se les caiga el ‘caso Corruptela’ por andar investigando y cambiando fiscales” – con este grito al cielo denuncian que los favorecidos de esta serían Luis Martínez, el ex fiscal general preso en Mariona; Enrique Rais, el empresario prófugo en Suiza; y Mauricio Funes, el ex presidente asilado en Nicaragua. Ellos son los acusados en este caso.
 
¡Momentito! La cuestión no es si se les cae una condena o no, la única cuestión relevante es si hubo o no hubo ilegalidades en los procedimientos de la fiscalía – y la única manera de saber es investigando a los fiscales al cargo del caso. Y a sus superiores, incluyendo el entonces fiscal general Douglas Meléndez, porque hay fiscales que alegan que han sido obligados a dar falsos testimonios. Acordémonos que el tal ‘caso Corruptela’ incluye las irregularidades presuntamente cometidas por el entonces fiscal Luis Martínez para favorecer a Rais y Funes. Y resulta que ahora aparecen indicios que esta investigación sobre casos amañados también tuvo mañas.


Parece increíble: Al actual fiscal general Raúl Melara le toca investigar si bajo el mando de su predecesor Douglas Meléndez se manipularon pruebas para comprobar que el fiscal general anterior Luis Martínez había ordenado manipular juicios…


Si el nuevo fiscal general no logra que estas investigaciones internas se concluyan apegadas a las leyes y de manera transparente, el daño para la institución fiscalía sería irreparable. En cambio, si esta vez la fiscalía procede bien, se comprueba que estamos avanzando en la lucha contra la corrupción judicial.


No entiendo la denuncia que FUNDE ha hecho contra la decisión del fiscal de investigar las irregularidades. En cualquier policía y cualquier fiscalía se necesita que se investiguen a los investigadores – y que se suspendan y castiguen al encontrarles irregularidades.

Lo que quiero decir es: Ir al fondo en estas investigaciones internas es mucho más importante que el daño que esto podría causar al ‘caso Corruptela’. Y si de hecho, luego de todo este desmadre, se perdiera este caso, la culpa la tendrán quienes han tratado de ganarlo con métodos fuera de la ley y la ética – no quienes decidieron investigar, exhibir y subsanar estas ilegalidades.


En el contexto de la actual investigación se reveló algo que parece insólito: Hay testimonios de fiscales, quienes confesaron delitos, luego se hicieron ‘testigos criteriados’ de acusación contra su ex jefe Luis Martínez – y siguen ejerciendo como fiscales. No puede ser.


Si estos fiscales/testigos realmente cometieron delitos, hay que apartarlos de la fiscalía. Si no cometieron delitos, hay que castigar a los otros fiscales que los obligaron a hacer confesiones y acusaciones falsas. Por esto es tan importante la actual investigación interna – y habrá que ampliarla hacia un montón de otros casos prominentes de las fiscalías de Martínez y Meléndez.


Saludos, 




Posdata: No, todo esto no es prueba de que estemos retrocediendo en la lucha contra la corrupción, como muchos denuncian. Todo lo contrario, el hecho que hoy conocemos las irregularidades es el primer paso a resolver el problema.