Peces fuera del agua


Hoy Romeo Lemus, en su ‘Primera Entrevista’ del Canal 33, presentó a tres hombres que se apuntaron a la campaña presidencial del FMLN: José Napoleón Duarte, hijo del ex-presidente; el doctor Morales Erlich, ex-alcalde democratacristiano de San Salvador; y Roberto Edmundo Viera, secretario de comunicación en el último gobierno de Duarte.

Lemus los presentó como testigos contra la credibilidad del actual PDC, conducido por Rodolfo Parker y Ana Guadalupe Martínez, y contra la decisión de este partido de apoyar la candidatura de Rodrigo Ávila.

Para contrarrestar el impacto del apoyo que el PDC da a Ávila, evocan el nombre del presidente Napoleón Duarte, otro hombre que ha predicado ‘el cambio’. Llegan a la desfachatez de decir que Duarte, si estuviera vivo, hoy apoyaría a ‘el cambio’ que promete del FMLN y Funes. Se olvidan que Duarte, quien habló mucho de democracia y paz, terminó gobernando para los militares y para el Washington de Ronald Reagan.

Sería mejor que dejaran descansar en paz a Duarte.

¿Cómo piensan las momias de la Democracia Cristiana histórica favorecer al FMLN y su candidato vinculándolos con Napoleón Duarte? ¿Que tienen en común Duarte y el FMLN? ¿Será la corrupción? ¿Será lo de besar banderas extranjeras?

¿Cuál es el Duarte que tratan de evocar? El gran retórico que habló y habló y habló de la paz, pero no la pudo hacer, porque nunca mandaba en su propio gobierno?

No se olviden, para que el diálogo y la paz se hiciera realidad, Duarte tuvo que perder las elecciones. Fue Duarte quien habló de la paz, pero Cristiani quien la hizo.

Ellos se presentan como los verdaderos herederos de Duarte, deslegitimando al actual PDC. Es cierto, el PDC de hoy ya no es el de Duarte. El de Duarte lo mataron los mismos señores que hoy se esfuerzan en reivindicarlo. Primero con la desenfrenada corrupción alrededor de un presidente ya políticamente débil y además enfermo. Al final fueron ellos los que firmaron el acta para entregar el partido a Ronal Umaña. Quien, de paso sea dicho, hoy en día está con los Amigos de Mauricio Funes, donde ahora piden posada Morales Erlich, Duarte hijo y Viera.

El PDC de hoy no trata de esconderse detrás de Duarte para tomar la decisión de alinear su partido en un bloque de todos contra el FMLN y su ambición de transformar al país. Puede ser equivocada la decisión, pero se basa en su lectura de la situación actual del país.

Algunos de los demócratas cristianos históricos –históricos no sólo porque fueron parte de la historia de Duarte, sino también porque definitivamente son historia y ya no juegan ningún papel protagónico- quieren capitalizar la memoria del presidente Duarte para asegurarse su lugar en el Frente Amplio por el Cambio conducido por el FMLN. Es el único capital político que les queda, después de haber perdido todo debido a corrupción, incapacidad y oportunismo. No aportan votos, no aportan organización territorial, sólo aportan al Frente Amplio de Mauricio Funes el nombre de Napoleón Duarte.

Dudo que el FMLN y su candidato puedan hacer campaña con el nombre de Duarte y sus compadres.

Por más que algunos digan “Duarte Vive”, Duarte murió, y con él la ilusión trágica de un cambio que se convirtió en pesadilla.


(El Diario de Hoy, Observatorio Electoral)

Carta a la presidenta de Chile

Excelentísima Presidenta:

En la carta pública que le dirigí a Ud. por este medio antes que
iniciara su periplo a La Habana, le advertí que cuando un demócrata
abraza a un tirano, el demócrata siempre termina con el poncho
manchado. Es lamentable para la imagen de nuestro país que Ud., máximo
representante de la nación, en Cuba haya terminado efectivamente con
su traje manchado y sufrido una afrenta de parte de Fidel Castro que
pasará a encabezar la sección "bochornos presidenciales" del libro de
Guinness.

El papelazo que el oficialmente "máximo líder de la revolución" la
hizo pasar con el tema de la salida al mar para Bolivia me embarga de
profunda frustración, pero no me sorprende. Se lo digo porque yo
conocí el sistema y la forma en que Fidel Castro maneja la isla. Viví
allá y conocí el socialismo real desde la perspectiva de la
nomenklatura y como joven sin techo ni libreta de racionamiento. Su
visita me sugiere a mí que Ud. nunca entendió lo que era el socialismo
real, menos el cubano. De haberlo hecho, Ud. debió haber sabido dos
cosas esenciales antes de aterrizar en la isla. Una, que el régimen
cubano odia a Chile por su historia y porque es modelo esperanzador
que proyecta en el mundo por su recuperación de la democracia y logros
económicos. Otra, que Fidel Castro sólo respeta a quien no se pliega a
sus dictados, a quien osa oponerse a él; que el resto no cuenta para
él, pues son sólo o sus compañeros de ruta o bien despreciables
subordinados. Es la lógica propia de todo dictador.

Por esto sentí vergüenza ajena cuando este jueves la vi salir
trotando, emocionada, olvidando el homenaje a Salvador Allende y a la
colonia chilena allí reunida, porque Fidel Castro -que en estos meses
no debe tener mucha agenda, que digamos- la había mandado a buscar
para que se apersonara en una de sus residencias. Nunca imaginé que
iba a ver a un Mandatario chileno corriendo enfervorizado y agitado
por ver a un dictador. Le confieso que hubiese esperado, por respeto
al cargo que usted ejerce, una actitud de estadista, más decorosa,
quizás pausada y acorde con su investidura. No era además que Ud.
estuviese atrasada, porque el encuentro estaba pactado para el día
siguiente. Y fue así como Ud. dejó la ceremonia como si se hubiese
producido una tragedia en Chile o hubiesen detectado una bomba en el
sitio, sin explicar siquiera a los compatriotas por qué salía con
tanta premura. También sorprende que Ud. se haya subido a la caravana
del Presidente anfitrión, zafándose de su propia seguridad, y haya
permanecido por hora y media, ingenuamente e inundada de admiración,
en un lugar secreto con el hombre que después le clavó el puñal por la
espalda con la declaración sobre Bolivia.

Usted debiera saber, Presidenta, que cada uno de sus gestos, así como
su trotecito y semblante emocionado por la perspectiva de ver al líder
quedaron registrados para los funcionarios cubanos y fueron útiles a
la hora de calibrar su estado de ánimo. Como Fidel Castro ya tenía
conocimiento de su obsesivo interés por verlo a la hora que él
dispusiera y se enteró después de su ansiedad gracias a su, a mi
juicio, poca presidencial retirada del homenaje a Allende, se la echó
en el bolsillo de la forma en que todos vimos con azoro. Ud. olvidó
que él lleva 50 años e n el poder, y para eso hay que ser además
astuto. Lo inquietante es que las reflexiones de ayer de Castro
demuestran que a Ud. ya la ve como un cadáver político. La sacrifica
sin asco y revela al mundo la sensible conversación que Uds. habían
sostenido, y que Ud. había callado ante los chilenos. Él no cree en la
Concertación , Presidenta; su alternativa para Cuba y el mundo es otra.
Ahora Ud. lo sabe. De pasadita, seguramente tras impartirle una
cátedra de 90 minutos sobre la industria vitivinícola y el cobre
chilenos, se sentó en nuestra historia, ridiculizó a nuestros héroes y
sembró la cizaña en Chile nuevamente. ¿Le sorprende? A mí no. Yo viví
en ese sistema, lo conozco y lo temo.

Ahora me queda claro, gracias a las reflexiones del comandante, que
Ud. ni mencionó el tema de los derechos humanos en la isla, pero sí
tuvo Ud. que escuchar su perorata antichilena y pro boliviana.
Permítame señalarle el otro asunto que sé por mi experiencia en la
isla: para los Castro, Chile es un país insoportable porque transitó
de una dictadura a una democracia con estabilidad y prosperidad, y es
hoy el gran símbolo -no Cuba- de la esperanza de libertad y
prosperidad de millones en el mundo del Sur. En 1973, Chile y Cuba
tenían exportaciones similares, Cuba estaba en el auge de la
exportación de guerrillas y Chile enfrentó una crisis q ue lo condujo a
una dictadura. Hoy las diferencias son evidentes. Cuba hoy ya no es
ejemplo ni símbolo de nada positivo. Chile sí lo es. Y eso es una
espina diaria para los Castro. Ellos, que sí necesitan inversiones de
Chile, no le perdonan a la izquierda, Ud. incluida, que haya
co-administrado por casi 20 años un modelo neoliberal que nació de
Augusto Pinochet, el peor enemigo de Castro en el continente, odio por
cierto mutuo entre dos dictadores de signo diferente. Que Fidel Castro
no sólo le diera una mano en La Habana, sino también esa sorpresa, era
imaginable. Entre lo que representa Ud., una izquierda de corte
neoliberal en los hechos, aunque de corte revolucionario en la
retórica, y el Evo Morales de una Bolivia indígena y pobre,
subvencionada por Hugo Chávez, para Castro no hay dónde perderse.

Y el jueves por la noche, Presidenta, cuando Ud. aún ignoraba la
sorpresa que Fidel Castro le preparaba, se dejó fotografiar en la
Feria del Libro habanera con un Raúl Castro que sostiene mi novela,
"Nuestros años verde olivo", en sus manos. Esto fue posible porque un
stand chileno se atrevió a llevar copias de ese libro censurado en
Cuba. En otra "jugadita" castrista, la Presidenta chilena contribuye a
crear la imagen de que mi novela -así como las de centenares de
autores cubanos y de la cultura mundial hoy censuradas en esa isla-
puede circular libremente en Cuba. Ust ed, que conoció Alemania
Oriental y otros países comunistas, sabe bien que allí no circulan
libros críticos al régimen.

Pero lo que son las cosas, Presidenta: ahora también Ud. enfrenta una
situación difícil con la sorpresa que le deparó Fidel Castro y, al
igual que yo, saboreará lo que es una dictadura. Nada de lo que Ud.
diga con respecto a la forma en que le mancharon el traje, ni siquiera
su rostro decepcionado ni el debate que estalló en Chile, aparecerán
en medio cubano alguno. Pero tal vez un día, cuando haya democracia en
Cuba, yo podré ir a la Feria del Libro de La Habana a presentar esa
novela hoy censurada en la isla y revelar cómo Fidel Castro violó el
acuerdo de que la conversación con Ud. sería privada, y la zambulló de
lleno en el peor bochorno presidencial de estos últimos veinte años.

Es increíble, señora Presidenta, que Fidel Castro le haya enrostrado a
Ud. una supuesta injusticia ocurrida hace 130 años, y Ud. no fuese
capaz de enrostrarle una injusticia que ocurre ante sus ojos.

(Roberto Ampuero, escritor chileno quien vivió vario años den Cuba)

Con los ojos abiertos

Este año se cumple el 75 aniversario del asesinato de Sandino, ocurrido el 21 de febrero de 1934. Tenía 39 años de edad, con lo que entró en el panteón de los héroes que mueren jóvenes, siendo un requisito de la leyenda la muerte en plena juventud. Eran los años de su juventud madura, o de su juventud pletórica. Y esto de que el héroe, para serlo de verdad, no puede traspasar el umbral que lleva hacia la vejez, y así hacia el deterioro físico, y no pocas veces mental, lo deja claro Joseph Campbell, quien apunta con lucidez clásica cuáles son las etapas que se deben cumplir para trascender en la memoria, y quedarse para siempre como arquetipo del heroísmo. Primero, la purificación, a la usanza de los caballeros andantes, paso que el mismo don Quijote da al velar toda la noche sus armas en el patio de la primera posada en que para, antes de seguir por los caminos a cumplir sus hazañas; luego, la entrega total, a brazo partido, a la causa que mueve al héroe; y por último, la muerte temprana. Lo demás, queda para el mito que construirán las venideras generaciones, una especie de resurrección permanente. Y a todo este proceso, ¿cómo llamarlo sino la pasión, a la manera en que los evangelios entienden el término pasión? Pasión y muerte.

Treinta y tres años tenía Eva Perón cuando murió, y si hubiera terminado sus días en la vejez, seguramente el mito se habría derrumbado, carcomido por la polilla de los años, como a lo mejor se hubiera derrumbado también el del Che Guevara si no cae en combate a los 39, exactamente la edad de Sandino a la hora de su propio sacrificio.

¿Quién puede imaginar a Sandino a los 70, o al Che a los 80, desgastados por la edad y por la acción implacable de los años que arrastran cambios de escenarios y circunstancias, y acumulan la cauda de errores, debilidades y fracasos que son la piel de la longevidad? Morir joven es el privilegio de los amados de los dioses, y la pena de los dioses es no morirse nunca, recuerda Rubén en el Coloquio de los Centauros.

Quedan en el catálogo de Joseph Campbell quienes mueren a traición tras haber cumplido su hazaña en defensa de la soberanía nacional de un pequeño país, como Sandino, o empuñando el fusil ya sin esperanzas, como el Che en Bolivia, o en una cama de hospital, como Eva Perón, amada por las masas y desfigurada por la agonía; pero también entran en ese catálogo Marilyn Monroe, la empleadita de tienda que llegó a ser estrella de cine, tal como la ensalza Ernesto Cardenal en su poema, o James Dean, el héroe de la rebeldía sin causa de los años cincuenta, o John Lennon, asesinado por un fanático. Por eso es que están juntos en las tiendas que venden souvenirs con sus efigies: Marilyn Monroe, o John Lennon, o el Che Guevara, no importa, ya todos son estrellas pop. Son la leyenda entre los jóvenes, porque eran jóvenes a la hora de su muerte.

Pero de manera esencial, está de por medio la rebeldía en el camino marcado hacia el heroísmo. Durante sus vidas cambiaron algo en la sustancia de su tiempo, se rebelaron contra algún tipo de conducta establecida, fijaron para siempre su imagen en base al rigor de una hazaña, o de un puñado de hazañas, que los llevaron a la eternidad esquiva, no importa que luego sean convertidos en símbolos comerciales, afiches, camisetas, amuletos, marcas, o que se hagan películas y se escriban libros sobre ellos. Todo esto del culto comercial podríamos verlo más bien como consecuencia de la heroicidad, ese consenso que se transmite de generación en generación, esa chispa mágica sin la que ningún aparato publicitario que se empeñara en mantener viva una figura podría sobrevivir.

Sandino, que peleó a la cabeza de un puñado de hombres humildes, artesanos y campesinos iletrados, para expulsar a las fuerzas de ocupación de la Marina de Guerra de los Estados Unidos entre 1927 y 1933, seis años de una dura guerra desigual, David contra Goliat, está en ese panteón de los héroes que murieron jóvenes, sacrificados por su ideal de rebeldía, pero no brilla su nombre en las marquesinas mundiales como debería, olvidado por unos, tergiversado por otros. Pero no le falta ninguno de los requisitos del heroísmo de los elegidos de los dioses.

Dejó su vida común de trabajador petrolero en México para regresar a Nicaragua al llamado de esa voz que desde los cielos reclama a los héroes entrar a cumplir su destino, cuando Nicaragua fue invadida por las tropas extranjeras. Veló sus armas una noche triste en el cerro del Común, en absoluta soledad, preguntándose si debía emprender la lucha contra un ejército mil veces más grande en poderío que su pobre columna de 30 hombres mal comidos y peor armados, y la voz de los cielos le respondió que sí, porque "el hombre que de su patria no exige más que un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído, sino también ser creído". Palabras simples pero cargadas de verdad. Y cuando las palabras simples están cargadas de verdad, es que surge la poesía.

Y tras seis años de combates, deshaciendo entuertos, emboscando malandrines y descabezando marionetas, al salir el último soldado de las tropas de ocupación entregó sus armas como caballero andante que siempre fue, fiel a sus promesas, y entonces, el peor de todos esos malandrines contra los que había luchado, Anastasio Somoza, que empezaba a consolidar el poder de medio siglo que heredaría más tarde a sus hijos, mandó emboscarlo y ordenó asesinarlo. En las historias de los héroes hay siempre un verdugo. El héroe y el rufián.

Si pequeña es la patria uno grande la sueña, alza la voz Rubén en un recóndito extremo del paisaje natal. No hay patria pequeña a la hora de defenderla, responde Sandino desde otro confín oscuro del mismo paisaje en el que las fantasmagorías del vicio político se repiten sin fin, miasmas de un pantano que parece inagotable, y donde deambulan las quimeras lanceadas en el costado por los malandrines.

Un sueño siempre interrumpido por las peores pesadillas. Pero el héroe joven siempre vigila, es su oficio para siempre, porque la inmortalidad consiste en eso, en dormir con los ojos juveniles abiertos.

(El País, Madrid)

El Tour electoral salvadoreño 2009

Nos encontramos en las últimas etapas de este Tour electoral salvadoreño y como en toda competición de larga duración lo que define al ganador no es quien haya conquistado el mayor número de etapas sino el que hace el recorrido total en el menor tiempo acumulado, también, este tipo de competencias no se ganan con un solo ciclista aunque este sea el mejor del mundo, se ganan en equipo, se necesita de todo un equipo de ciclistas que trabajen para que uno de ellos –el previamente designado a ganar- efectivamente gane el Tour.

Así, tenemos un equipo con el maillot rojo –FMLN- quienes desde el inicio de la competencia impusieron el ritmo a los demás, incluso con un paso tan fuerte y arrasador que rápidamente fueron abriendo hueco, pero no ha sido un equipo constante, han dejado durante mucho tiempo sólo a su mejor hombre –Mauricio Funes- y como todo ciclista sabe, el pedalear sólo durante largas jornadas pasa factura.

El equipo rival y vencedor de las 4 últimas ediciones de la grande boucle salvadoreña el del maillot tricolor –ARENA- arrancó esta vez con serios problemas, no todos dentro del equipo estaban seguros de que el hombre destinado a ser su número uno fuera a responder como requiere la alta competición, pero sabiéndose a sí mismo como un equipo fuerte, poco a poco han mostrado lo importante que es el trabajo en equipo para tirar con fuerza del pelotón y poco a poco darle alcance al gran escapado del Tour 2009.

Hay que hablar también de los del maillot verde –PDC- y los del azul –PCN- equipos con menos recursos que los anteriores, además desgastados por la historia, pero que aún así juegan un papel importante ya que sus objetivos son claros, no son equipos destinados a pintarse de amarrillo, como en el Tour de Francia, perdón aquí es de azul y blanco –por la banda presidencial-  más bien sus objetivos son ganar algunas etapas del Tour electoral.

La estrategia era clara para ambos equipos, convertirse en la tercera fuerza en la Asamblea Legislativa, nuevamente el trabajo en equipo da sus frutos, en la contrarreloj por equipos fue increíble el despliegue arrasador de la maquinaria azul y han conseguido su objetivo, ahora han expresado públicamente que no aspiran a ganar el Tour electoral y en lugar de desgastar al pelotón arenero se convertirán en parte del mismo para ir tras el cada vez más cercano escapado, tal cual oportunista que prefiere rodar con el pelotón para evitar los esfuerzos. Los del equipo verde sufriendo la agonía de la derrota, han declinado por ganar el Tour electoral y de igual manera pondrán a sus mejores hombres a trabajar por el pelotón arenero, ahora más que nunca necesitan sentirse apoyados para no pasar desapercibidos.

La Grande boucle salvadoreña ha vivido una etapa de montaña sumamente interesante y que ha sido crucial para darle alcance al escapado de la misma, ha sido una escalada muy bien trabajada por los tricolores y pésimamente defendida por los rojos, los tricolores han puesto a su mejor escalador hasta el momento, Norman Quijano y este se ha encargado con trabajo y sudando la gota gorda de jalonar a todo el equipo donde viene el aspirante a ganar el Tour –Rodrigo Ávila- en cambio los del uniforme rojo aunque con una buena escaladora pero sin trabajo en equipo, ha sido el mismo Mauricio Funes quien ha tenido que tirar de su equipo y al final no lo ha conseguido, perdieron la etapa de montaña, pero eso no es todo han dejado que se les acerquen peligrosamente, ahora la distancia es de pocos segundos, fácilmente superables en un sprint final.

Ya casi estamos cerca de ese sprint final, ahora es cuando los del uniforme rojo necesitan volver a funcionar como equipo, ahora es cuando se deben de olvidar de sus patrocinadores –ALBA Petróleos-, de la prensa y del que dirán –dentro y fuera del partido-, tienen que centrarse nuevamente en lo que significa ganar el Tour electoral salvadoreño, ¿Cómo se hace eso? Para empezar contestando como equipo ante una de las interrogantes con las que se les ha atacado durante todo el recorrido ¿Ganando las elecciones El Salvador seguirá el mismo camino de Venezuela? Ciertamente, ya lo han contestado en reiteradas ocasiones, han dicho que No, pero es un no muy tímido, sin claridad, un No que no convence.

Ya que tanto los No como los Sí en la política latinoamericana no son contundentes, para muestra el botón mas reciente, Chávez dijo reiteradas veces que no a la re-elección incluso lo dijo en su famoso programa Aló Presidente y cómo lo vivimos el pasado domingo 15 de febrero ha ganado el referéndum que le permite reelegirse, entonces ¿Cómo se le da contundencia a la respuesta del Frente? Criticando públicamente lo nefasto y lamentable que tiene el llamado socialismo del siglo XXI, esto es, dejando claro que no se esta de acuerdo en cómo se utiliza la letra pequeña de los instrumentos democráticos para instaurar un estado autoritario como en el caso venezolano. Criticar una de las manos que te da de comer es una muestra contundente de un distanciamiento del modelo bolivariano, demuestra que no te quedaras callado ante la injusticia vengan de donde vengan. Ciertamente se puede perder el apoyo pero se gana a un pueblo y para este sprint  final hay que estar concientes que se debe de correr ligero pero con convicción y fuerza, una acción de esta magnitud daría la ligereza suficiente y la fuerza necesaria para cruzar la meta no solo en primer lugar sino también con valentía, dignidad y fotaleza.

Por una política penitenciaria audaz


Nuevamente la misma barbaridad: En vez de investigar bien y actuar con firmeza cuando se tengan pruebas, la política de seguridad pública se convierte en espectáculo mediático y evento proselitista. No es compatible la inteligencia policial con el show. No es compatible el procedimiento institucional con la campaña partidaria.

Después de lo que pasó hace poco con el escándalo que las autoridades de seguridad y justicia armaron sobre los grupos armados supuestamente vinculados al FMLN, hoy repiten el mismo esquema, acusando al FMLN de estar detrás de las protestas de los pandilleros en casi todas las cárceles del país.

Nuevamente no presentan ninguna prueba. Nuevamente quieren hacer daño electoral al FMLN, pero terminan haciendolo al país, porque comprometen las instituciones de seguridad con campañas partidistas. Nuevamente desafían la lógica: Es obvio que las pandillas, cuyos cabecillas coordinan sus redes criminales desde las cárceles y cuyas bases se entrenan e indoctrinan dentro de las cárceles, tienen toda la capacidad de armar protestas, revueltas, y más: Si deciden quemar las cárceles o hacer masacres de internos, lo pueden hacer. Ya lo hicieron. No necesitan más apoyos que las que tienen instalados dentro y fuera de las cárceles. Ciertamente, no necesitan apoyo de un partido político.

Hay que reconocer la triste verdad: El Estado ha perdido el control de las cárceles, porque la clase política - todos los partidos - no han tenido el valor de hacer una inversión impopular pero indispensable: Construir un sistema carcelario moderno, humano y seguro. Si no invertimos cientos de millones en esta tarea, el combate a la delincuencia está condenado a fracasar.

No es tarde. El país está discutiendo ahora las prioridades para el próximo gobierno. El ministro René Figueroa, en vez de nuevamente comprometer las instituciones de Seguridad y Justicia con espectáculos de campaña, debería ayudar al candidato presidencial de su partido a formular una propuesta audaz, consecuente e integral para el problema de las cárceles. Una propuesta que les quita a las pandillas el control sobre la población interna y la operatividad delincuencial desde las cárceles. Y que al mismo tiempo abre el camino a la rehabilitación y resocialización, que son deberes del Estado que ahora no puede cumplir.

La campaña de las pandillas en las cárceles tiene un propósito claro: chantajear al Estado. Quieren mantener y consolidar el control dentro de las cárceles. No necesitan que el FMLN les escriba el guión para saber que hoy, en plena campaña electoral, es cuándo pueden tener impacto en la opinión pública.

Lastimosamente tienen muchos elementos a su favor: las condiciones infrahumanas y la sobrepoblación en las cárceles; la falta de un acuerdo nacional para invertir en cárceles seguros, modernos y humanos; la complicidad que muchas estructuras locales del FMLN tienen con las pandillas; la falta de una inversión focalizada en el mejoramiento estructural de las comunidades donde tienen arraigo social las pandillas...

Mientras no hay cambios profundos en cada uno de estos factores, el Estado seguirá siendo chantajeado por las pandillas. Si además las autoridades competentes juegan a politiquería, en vez de generar soluciones estructurales, los pandilleros van a seguir controlando las cárceles.

En el programa de gobierno de Rodrigo Ávila están las ideas centrales de cómo enfrentar esta situación. Falta definir prioridades. Falta audacia para decir a la gente que ahí hay que invertir cientos de millones.

Y hace falta que los funcionarios de seguridad y justicia dejen de armar espectáculos inútiles.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

¡Ojo con el poder!

¡Ojo con el poder!

Así le advirtió, con la sabia experiencia de su vida, el revolucionariamente admirado escritor portugués, premio Nobel de Literatura, José Saramago, a nuestro sordo Presidente de la República cuando, desde su lujoso retiro en las Islas Canarias, se enteró del triunfo del Sí en Venezuela.

Según la agencia EFE, Saramago expresó "su congratulación con la victoria del presidente venezolano Hugo Chávez en el referéndum del pasado domingo, pero le dijo: ¡ojo! con el poder.

(...) El poder tiene sus riesgos y la posibilidad de una gobernación larga puede hacer que se constituya una casta del poder que pierde comunicación con el pueblo". Poco menos, pero con más visión histórica del futuro, dijo el Libertador Simón Bolívar en Angostura.

Pero estas advertencias tan sabias de un Premio Nobel son aspirinas para un cerebro recalentado que sólo piensa en su permanencia inevitable en el poder y nada más. "Soy indispensable" y 70% de los venezolanos no sabemos para qué: si para destrozar el país o para entregarlo al dominio decadente de un anciano dictador, como Fidel Castro, cuya única finalidad en la vida ha sido amargar e interrumpir cualquier gesto de cordialidad entre los países latinoamericanos, a los cuales califica cínicamente en función de que apoyen el levantamiento del embargo estadounidense, como única excusa para mantener sojuzgadas a las comunidades democráticas que quieren una Cuba moderna y no una cueva de dinosaurios.

De allí que hasta José Saramago haya tenido que decirle a Chávez, con razón y corazón (y que nosotros nos permitimos traducir al portugués brasileño) algo que nos recuerda una canción inmensamente popular: "Vocé abusou, tirou partido de mim abusou". Y es verdad. Al escritor lusitano le preocupa que un mandatario latinoamericano se dedique a levantar una estatua institucional y presidencial de sí mismo, como alguien perpetuo y adorable por los siglos de los siglos.

Saramago admitió, lo cual es lógico, que carece de "la información suficiente sobre Venezuela", pero que "le diría al presidente Chávez que ¡ojo! con el poder, porque hay que usarlo para la mejoría de las condiciones sociales del pueblo venezolano". Y agregó con énfasis y tono categórico: "Ahí es donde digo, ojo, ojo, que el poder no necesita ser absoluto para corromper".

Si supiera Saramago cómo se han enriquecido los supuestos revolucionarios en estos diez años, cómo han obtenido sueldos y bonos super-millonarios, y de qué manera se han aprovechado de Pdvsa para hacer negocios que pervierten la esencia social y política de un cambio honesto y real.

Venezuela sigue en manos de una banda de militares aprovechadores que, de ninguna forma ni manera, puede equiparársele a las vanguardias revolucionarias que lucharon y entregaron sus vidas por un mundo mejor en la década de los sesenta. Usan a la revolución como si fuera Wall Street, apostando a los líderes en alza y bajando las acciones de quienes Chávez les quita su cariño.

Mauricio Funes será el responsable de su derrota

¿Cómo se sentirán los venezolanos que votaron las primeras veces por Chávez y ahora lo ven convertido en esto?  Chávez y su perpetuación en el poder, su inclusión de los militares a todas las ramas del ejecutivo y el desprecio por el 45% de los venezolanos que votaron NO,  tienen que ser una decepción para los votantes de izquierda. Tiene que ser una decepción para todos aquellos venezolanos y amigos de Venezuela que desean lo mejor para este pueblo. Chávez cada vez más demuestra que es un déspota. 

Gritar en plaza pública: “yo soy el pueblo, yo soy la patria”, es algo increíble, que para cualquier venezolano orgulloso de su país le tiene que sentar como un golpe al hígado bárbaro, ver como el coronel se esta robando el país. ¿Qué pensarán los que votaron la primera vez por él? Cuando estaban cansados de los partidos de derecha, donde por años los partidos de gobierno no le habían ofrecido a Venezuela las soluciones que necesitaban. Cuando Chávez prometió el cambio, pero sin extremos, sin radicalidades absurdas, sin nacionalizaciones, sin reelección.  A Chávez antes le preguntaban si se iba a reelegir y él contestaba que no, incluso hay grabada una entrevista en CNN donde daba los argumentos que fundamentaban su no ante la re-elección, pero claro visto desde nuestros días, las respuestas ahora se consideran ambiguas porque hemos sido testigos de cómo ha deformado todo para  seguir en el poder.

No dejo de preguntarme si es lo mismo que pensaremos muchos salvadoreños a la hora de votar este 15 de marzo, que cansados del gobierno de ARENA estamos dispuestos a optar por las promesas de cambio de Mauricio Funes. Estamos claros que Funes no es Chávez, la locura y el carisma de Chávez no lo tiene Funes. Aun así no me gustaría en unos años estar en la situación que están los venezolanos ahora. 

La parte que no me explico de todo esto, la parte que es totalmente incongruente, es por qué no puede Funes y el Frente cortar de una vez por todas con el gobierno de Chávez. Por qué no dice Mauricio Funes claramente: “Nunca seguiremos el modelo de Chávez en El Salvador”, porque no nos dicen claramente que nunca vamos a seguir por ese camino, nos hablán de que hay que centrarnos en El Salvador, perfecto, pero necesitamos saber que además no comparten ideario con el Socialismo del Siglo XXI. Solo nos dicen que este no es el momento, que en El Salvador no se puede seguir el camino exacto de Chávez, nos lo dicen a medias tintas, lo explican pero no con la firmeza necesaria y es que esto a muchos nos deja intranquilos. Necesitamos posturas claras, sin dudas, sin posibilidades, firmadas y notariadas como las pide Will Salgado. 

Son pocas cosas las que necesita Mauricio Funes para demostrar que puede ser el próximo presidente, puede que me equivocara hace unas semanas cuando decía que Rodrigo Ávila no pasaba las pruebas y Mauricio Funes si, más bien parece Mauricio no se presenta a los exámenes o los evade hábilmente. 

Si no logra decirnos claramente, sin temor a equivocación, que no va seguir el camino de  Chávez, entonces será la  confirmación que en realidad que ese camino que no queremos puede ser una realidad. Entonces que Mauricio no ponga como excusa al Frente, ni a Violeta, ni a nadie más que él del fracaso de su candidatura. Está a tiempo de ser claro y demostrar su liderazgo. Esta a tiempo de que los votantes de izquierda confiemos en él, está a tiempo de demostrarnos que en unos años no nos sentiremos como se sienten hoy nuestros queridos amigos venezolanos.

¿Cómo se forman las mayorías?

La regla de la mayoría es tan absurda como sus detractores le acusan de serlo". Así empieza un célebre texto de John Dewey, que continúa aclarando: "Lo que importa es cómo una mayoría llega a serlo". Y, a mi juicio, caben al menos tres caminos: el debate sereno y la discusión pública bien argumentada, la agregación de intereses individuales y grupales o, pura y llanamente, la manipulación de los sentimientos. En el primer caso estamos ante una democracia deliberativa, en el segundo, ante una democracia agregativa, y en el tercero, ante lo que podríamos llamar la democracia emotiva, en la que reina el arte de la manipulación.

Claro que en la vida real las tres se dan de algún modo mezcladas, pero también es cierto que una de esas dimensiones puede imponerse a las restantes hasta el punto de imprimirles su sello.

Creo que llevaba razón Dewey. La democracia representativa no es el gobierno del pueblo, en ningún lugar de la tierra gobierna el pueblo. Es más bien, como se ha dicho, el gobierno querido por el pueblo, y ni siquiera eso: es el gobierno querido por la mayoría del pueblo, incluso por la minoría cuando los partidos en el poder no tienen mayoría absoluta. Cómo se forma esa mayoría cuyos representantes pactan con las minorías es un gran problema.

Puede hacerse por agregación de los intereses de los votantes. Los partidos políticos compiten por sus votos tratando de sacar a la luz cuáles pueden ser los intereses de los distintos sectores y les aseguran que van a satisfacerlos. Las gentes sopesan bien las diferentes ofertas, las estudian y optan por las que les parecen mejores para ellas. El deliberacionista critica esta forma de actuar porque la considera equivocada de plano. No nacemos ya con intereses que después agregamos, sino que los intereses se forman socialmente, ni es auténtica democracia aquella en que las gentes buscan su interés particular, como si no fuera posible forjarse una voluntad común mediante la deliberación y el intercambio de argumentos. Esto es lo propio de un pueblo, de un demos, el poder decir "sí, nosotros queremos", y sin él no hay democracia posible.

Sólo que el deliberacionista suele ser estadounidense y contar con el suelo de un patriotismo indiscutible con el que no contamos otros, con un sentido del "nosotros", ligado a valores universales, que impregnaba el discurso de Obama. Aquí no hay nosotros que valga, y cuando lo hay, es contra otros.

Pero tampoco es muy seguro que estemos forjando una democracia agregativa inteligente, tampoco es muy seguro que las gentes estemos mostrando el caletre necesario para sopesar qué nos interesa, para estudiar las propuestas y pedir responsabilidades cuando no se cumplen. Estamos más bien en manos de quien nos sepa manipular.

Como el colesterol, que puede ser malo o bueno, hay una buena retórica y una mala. La primera trata de conocer los sentimientos de los interlocutores para que puedan entender el mensaje que se les quiere transmitir y por qué les beneficia. El mensaje, claro está, ha de ser bueno para ellos. Si no se logra la sintonía, si no se alcanza la comunicación, entonces el buen mensaje no llega. La mala retórica, por su parte, trata también de conocer los sentimientos de los interlocutores, pero para intentar colocarles el producto que interesa al retórico sin que se den ni cuenta, aunque se produzca con ello un daño irreparable. Es todo un arte el de la mala retórica, que en román paladino puede y debe llamarse manipulación.

En él tienen un papel clave los medios de comunicación con sólo destacar unos sucesos u otros, con sólo subrayar unas frases y callar otras.

Que un país sumido en una brutal crisis económica, con un índice de paro que es el sufrimiento cotidiano de personas concretas y de familias enteras, al que se amenaza con excluirle de la zona euro, tenga como portada en los diarios, como primera plana, el fallo del Tribunal Supremo sobre Educación para la Ciudadanía es, a mi juicio, un síntoma pésimo, el de un país que no tiene pueblo, sino masa, dispuesta a seguir bailando a cualquier flautista embaucador.

Algunos hemos venido diciendo desde hace tiempo que EpC no va a forjar ciudadanos comprometidos ni detritus sociales, que el asunto son los manuales y quién imparte la asignatura, y sobre todo que el problema de la educación no se reduce a enseñar el uso del preservativo, que es lo que al parecer les importa a representantes visibles de los dos grandes partidos. Cuando la educación en su conjunto es deplorable y los alumnos llegan a la Universidad con un nivel cada vez más bajo.

Hay muchas tareas pendientes para la construcción de una democracia: crear partidos democráticos, capaces de contagiar a la sociedad democracia y pluralismo, poner trabas al gobierno de las minorías, quitar fuerza a los aparatos de los partidos, promover una ciudadanía activa. Pero la más importante consiste, a mi juicio, en formar mayorías cultivando pueblo y no masa.

(El País, Madrid)

Sobre el referéndum

Habrá más represión y reformas radicales de Chávez tras victoria comicial

La aprobación de la enmienda constitucional mediante referéndum, que le permitirá al presidente Hugo Chávez y a cualquiera que esté ocupando un cargo público una reelección continua, es reflejo de la profunda división en la que se encuentra el país, según afirmó a El-Nacional.com el sociólogo y analista político, Tulio Hernández.

"A Venezuela lo único que le queda en los próximos años es una gran violencia y una gran guerra", dijo. "Los resultados de hoy lo demuestran, somos casi mitad y mitad. Y ellos [el Gobierno] no van a negociar, porque no creen en la economía de mercado, sólo creen en el ChÉ Guevara. Yo no puedo verme con la mitad de mi familia o con la mitad de mi familia. Nosotros somos un país que nos odiamos los unos a los otros", consideró tras analizar los resultados electorales.

Según Hernández, hay dos factores que contribuyeron al triunfo del Gobierno en este referéndum. "Hugo Chávez no es un líder normal, es un líder mesiánico, carismático, y él sigue manteniendo esa conexión con el pueblo venezolano, independientemente de que sus resultados reales no coincidan con las expectativas esperadas", explicó. "Después de Perón y Torrijos, Chávez es un fenómeno que pocas veces se ve".

"En segundo lugar", sostuvo "estas han sido una elecciones absolutamente tramposas. El Estado ha usado todos sus trampas, ha perseguido a todo el mundo. En Europa se recrimina cómo aquí obligan a todos los empleados a marchar. Si eso lo unes al hecho mesiánico, tienes la explicación de por qué esta sociedad ha terminado por votar por un hombre que quiere gobernar hasta el año 2021 y ahora más allá".

Con la aprobación de su enmienda, Chávez ahora caería en los predios de otros "hombres fuertes" de Latinoamérica, algo que es reflejado en la literatura de García Márquez o Isabel Allende, explica Hernández. "América Latina es un gran productor de seres humanos que se enamoran de sí mismos y enamoran a los pueblos", dijo. "Chávez ya no tiene regreso, él está convencido de que él es el único que puede gobernar a su país, como lo hace Fidel Castro. Entonces, Chávez ha logrado anclarse en el inconsciente colectivo, al mejor estilo de Jung".

En estas condiciones, el sociólogo cree que la oposición es un fiel reflejo de la sociedad venezolana: desconectada sin remedio. "La única posibilidad que existiera una oposición es que realmente existiera un proyecto de centro izquierda seria", opinó. "Y eso es muy difícil en un país rentista acostumbrado a depender del Estado. Sí se está creando un proyecto político que está preparado para enfrentarse al autoritarismo del siglo XXI, pero no sé cuándo se podrá enfrentar a ese autoritarismo.

"Mientras un país esté discutiendo sobre un hombre, y no sobre un proyecto político, mientras la definición de un país sea la cercanía o no de un hombre, así no se puede construir un proyecto de país", continúa. "Ahora el Presidente meterá más reformas, habrá más represión y nadie lo frena. Él va a ser un líder construido por cinco países: él, Ahmadinejad de Irán, Putin de Rusia, quien es su gran protector, la Bolivia de Evo, que es lamentable por la esperanza que tenía Evo, y el sandinismo renaciente de Nicaragua. A Chávez no le interesa ser presidente de Venezuela, a él le interesa ser presidente del mundo", opinó.

A la oposición, Hernández le aconseja dedicarse a la paz. "No caigan en la provocación de este monstruo que nos pega, aceptar que nos pega y construir un proyecto democrático hermoso que incluya excluidos. Ante todo, la serenidad".

(El Nacional, Caracas; publicado a las 22:59 horas del domingo del referéndum)