Carta a los obispos católicos

Excelentísimos monseñores:
Ciento por ciento de acuerdo con la posición que ustedes asumen sobre el conflicto dentro de la Corte Suprema, mejor dicho: sobre el infame e ilegal ataque a la Sala de lo Constitucional por parte de otra Sala. Pero en total desacuerdo con la forma: la Conferencia Episcopal no tiene porqué entrar en el ring político, mucho menos cuando está tan contaminado por pleitos partidarios y electorales; ni tampoco le compete comportarse como si fuera una sala superior, tal vez divina, de Justicia...


Tengo años (más bien décadas) de escuchar con cierta desconfianza(*) las declaraciones políticas que domingo por domingo emite algún representante de la Iglesia Católica en la conferencia de prensa luego de misa en caterdral. Entiendo perfectamente la situación histórica del país que llevó a monseñor Oscar Arnulfo Romero a tomar esta manera de pronunciarse políticamente. Tiempos extraordinarias exigen medidas extraordinarias, también de la Iglesia. No hubo libertad de expresión, no hubo debate nacional, y monseñor Romero hizo bien en usar el prestigio de la Iglesia para meterse en política. Su sucesor, monseñor Rivera y Damas, también hizo usó de este recurso durante toda la guerra - pero con mucha prudencia.

Lo que es necesario en tiempos extraordinarios, como la guerra o bajo dictaduras, puede ser peligroso en tiempos ‘normales’, cuando el destino de la nación ya no depende de la audacia de la Iglesia; cuando hay pluralidad de actores y opiniones y libertad de expresarlas. En la actual situación histórica, sí hay crisis institucional, pero líderes empresariales y juveniles, académicos y analista, ex-magistrados y ex-presidentes están en la arena corrigiendo la plana a partidos, gobernantes y a la misma Corte Suprema.

En esta situación, pronunciamientos como las que hicieron el arzobispo y luego la Conferencia Episcopal contra una de las dos salas en conflicto no ayudan en nada. Aunque sus posiciones son 100% correctas, su beligerancia no ayuda a crear un clima propocio para resolver la crisis. Y tampoco hace falta que la Conferencia Episcopal se erija como Sala divina de justicia. La iglesia tiene que emitir principios éticos y criterios de cordura, no sentencias jurídicas.


En este sentido, es un acto de prudencia y valor que monseñor Fabio Colindres no haya firmado el comunicado recién publicado. No habrá negado su firma porque no esté del lado de la institucionalidad democrática y de la independencia de la Sala de lo Constitucional, sino porque no está de acuerdo con la forma que sus homólogos siguen utilizando para intervenir en un pleito político, haciéndose parte beligerante. Bueno, conociéndolo, me imagino que es su posición es: de acuerdo con el contenido, opuesto a la forma.

A veces un error en la forma invalida el contenido.

Ojala que en la Iglesia reflexionen sobre su papel y su forma de intervenir. Ojala que haya una revisión crítica de las cátedras políticas y sentencias jurídicas que cada domingo se imiten en catedral. Ojala que la Iglesia encuentre la forma de asumir, sin sobresaltos, la firme defensa de principios morales y el liderazgo ético que necesita la sociedad.

Les mando un cordial saludo. Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Nota: Por error mio, en la carta publicada en EDH y MAS hay un error: dice 'confianza' donde tenía que decir 'desconfianza'. Aquí lo corregimos.

Carta a los candidatos

Estimados contendientes:
Pocas veces se puede gozar de estos momentos extraordinarios que la razón común se impone a la razón política. Acabamos a presenciar uno – y todos los presentes (excepto ustedes), aplaudimos.

Aplaudimos en un evento (el Foro con los candidatos, organizado por Aliados por la Democracia) donde la regla que el público no expresara ni apoyo ni rechazo a ningún candidato. Sin embargo, dos veces hubo aplausos espontáneos, en momentos raros que la razón común y simple deja en ridículo la razón compleja de lo políticamente correcto...

¿Se recuerdan? Todos ustedes sentados en el podio, bien portaditos, encarando una sala llena de personajes que nos creemos los dueños y administradores de la razón, de la ética y de la verdad: académicos, rectores de universidades, ex-magistrados, líderes gremiales y de organizaciones juveniles, analistas... Disculpe: No todos los candidatos, sólo cuatro: El quinto no asistió porque la Comisión Política del FMLN aun no había discutido los temas a tocar en este Foro...

¿Se recuerdan? Ustedes, los candidatos a la presidencia, obedientemente contestando las preguntas hechas a nombre de la conciencia crítica de la ciudadanía: respuestas perfectas, como caladas del manual de lo ‘políticamente correcto’. Uno de repente se preguntaba: ¿Y cuál es la tal polarización, si todos están en favor de la transparencia, del respeto irrestricto a la independencia, al principio de la rendición de cuentas?

¿A qué país nos han transportado? Saca hablando de transparencia del uso de fondos... Quijano hablando de la necesidad de transparentar el financiamiento de campañas, cuando su partido nunca movió un dedo para este fin...

Toma la palabra uno de los dos candidatos que están ahí simplemente porque somos plurales, respetuosos y plurales en este país: representan partidos sin ninguna importancia electoral, pero tienen derecho a opinar. Y lo hace con ganas y garras el teniente coronel René Rodríguez Hurtado del PSP. Dos veces pega en el blanco y despierta aplausos.

La primera luego de que todos han elaborado sobre las leyes que hay que dictar o reformar o abolir para hacer transparente la manera como se financian los partidos y sus campañas electorales. La gente tiene derecho a saber quienes están financiando las campañas millonarias, o sea qué intereses están detrás de cada candidato. Todos los candidatos de acuerdo con más leyes y reforma a leyes. Y viene el coronel y pregunta: ¿Y porque tenemos que esperar que una ley nos obligue a bajarnos los pantalones? Propongo que aquí mismo nos pongamos de acuerdo los candidatos que mañana cada uno publiquemos todas nuestras fuentes de financiamiento.”


Irrumpe aplauso abierto. Porque todos los presentes sentimos que al fin alguien dejó de hablar paja. Paja, aunque políticamente muy correcta, sigue siendo paja.

Poco después, con Saca y Quijano nuevamente compitiendo a ver quién propone las leyes más correctas, o simplemente más leyes, el coronel Rodríguez Hurtado dice: Leyes nos sobran. Lo que nos hace falta son los pantalones para hacerlas cumplir. Aplauso.

Lástima que ninguno de los candidatos que puede alcanzar la presidencia habla así. Pero nunca es tarde: Faltan otros debates. Mientras tanto, esperamos respuesta a la propuesta de René Rodríguez: A ver quien se anima a chulonearse y deciros de dónde viene su pisto.

Saludos a todos, incluyendo al que no participó, de Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Carta a René Portillo Cuadra

Estimado René:
¿Qué diablos estuvo haciendo en el homenaje al mayor D’Abuisson que ARENA celebra cada año en el cementerio?

Cada partido tiene su liturgia – y sus santos. Es una cosa irracional seguir venerando a figuras como Farabundo Marti y Schafick Handal, Napoleón Duarte o Roberto D’Abuisson. Obviamente jugaron su papel en la historia, fueron líderes en su momento, pero también hicieron mucho daño al país.

Se entiende que sus respectivos partidos los honran como símbolos de su historia. Son precisamente esto: figuras que representan el pasado. El pasado con todo lo bueno, pero también con lo malo y lo feo en los orígenes de los partidos, y en los grandes conflictos que vivió el país.

Representan el pasado, pero no el futuro. Ninguna de estas figuras sacrosantas de nuestros partidos ha producido visiones para el futuro.


Usted se va a preguntar: ¿Qué tiene todo esto que ver conmigo? Mucho. Usted aceptó formar parte de la fórmula presidencial, porque ARENA necesitaba un candidato que simbolizara la apertura hacia el futuro. Escogieron como candidato a un hombre que representa la tradición del partido, porque dieron prioridad máxima a la necesidad de restablecer su cohesión interna, que se encontraba amenazada por su ex-presidente Saca y sus “nueva derecha”. Apostaron en esta situación a un candidato que puede reclamar haber estado con el mayor Roberto.

Pero esta estrategia tiene su riesgo. La sociedad civil, muy crítica del desempeño de ARENA en sus orígenes y durante sus gobiernos, tiene a este partido bajo observación: ¿Va para atrás o va para adelante? ¿Regresa a las mañas del pasado o ahora realmente va a defender la democracia y la independencia de las instituciones de contrapeso? Todavía no hay veredicto en este juicio...

Por esto ARENA necesitaba dar un gesto claro de apertura hacia el futuro – y este gesto es usted. Nombrar como vice a un hombre como usted, que representa la lucha de la sociedad civil contra los abusos del poder y la corrupción, manda un mensaje político que puede definir la elección. Porque esta elección la va a definir la ciudadanía crítica e independiente, la gente no amarrada a los partidos y sus liturgias casi religiosas y sus santos de devoción. La gente que, si vota por ARENA, lo hace a pesar de D’Abuisson. O si vota por el Frente, lo hace a pesar de Farabundo.

En este contexto repito mi pregunta, René: ¿Por qué fue al homenaje al mayor Roberto D’Abuisson? Si usted es el contrapeso. Usted, para que su candidatura tenga sentido, tiene que ser la señal de apertura que dice: Ya no somos el partido paramilitar que nació en la guerra para derrotar al comunismo, hoy somos un partido liberal, de reforma...

Para jugar este papel, usted tiene que distinguirse de los areneros que cantan himnos bélicos y veneran a héroes de la guerra civil. Usted comete el mismo error que su contrincante Oscar Ortíz: Lo pusieron para hacerle contrapeso a su candidato Sánchez Cerén. Pero una vez instalado en la fórmula, Ortiz cambia de discurso: La cara humana y moderna del Frente se opaca...

La sociedad civil espera que usted sea la garantía que ARENA, si regresa al poder, no recaiga en las mañas de siempre: corrupción, manoseo de las instituciones, capitalismo de cheros. Deje que los areneros de sangre pura celebren los homenajes a sus líderes del pasado. Tienen todo el derecho de hacerlo, igual que los otros partidos. Pero usted no tiene vela en esta misa. Tiene otra tarea que cumplir.

Saludos de Paolo Lüers
(Más!/EDH)