Carta al Fiscal General: ¡Actúe!

Estimado Luis Martínez:
Usted tiene en sus manos la denuncia de La Prensa Gráfica sobre los hackers que clonaron la versión digital de este periódico, insertando contenidos originales a la par de otros que atentan contra el honor de su director, José Roberto Dutriz.


Usted tiene conocimiento de un caso similar en Guatemala, documentado por La Prensa Libre, donde una de las pistas lleva a un ciudadano salvadoreño.

Usted tiene en sus manos además, desde hace semanas, la denuncia de Roberto Rubio, director de FUNDE, representante de Transparencia Internacional y columnista, quien tiene indicios que similares ataques contra el honor de él y su familia posiblemente provienen de entidades estatales salvadoreñas.


Sólo la fiscalía, con sus recursos y competencias legales de recabar datos en los sistemas informáticos y los bancos, puede determinar quiénes están detrás de estas acciones ilegales. Sólo la fiscalía puede solicitar la colaboración de autoridades de otros países, en particular Estados Unidos, para rastrear la huella de los hackers, quienes obviamente usan conexiones informáticos y bancarios internacionales para cometer sus delitos.

Si usted, como titular de la Fiscalía General de la República, no procede con las investigaciones pertinentes, estos delitos, como tantos otros, quedarán en la impunidad que hace posible este envenenamiento de nuestra cultura política y de la libertad de expresión.

Si usted no actúa, nunca vamos a saber si detrás de estas campañas ilegales contra empresas, medios de comunicación y generadores de opinión pública están instituciones y funcionarios públicos que cometen estos delitos con fondos del Estado.

Si usted no actúa, señor fiscal, se hace cómplice.

Estos delitos son difíciles, casi imposibles, de investigar para las empresas y las personas afectadas, sin que a su vez incurran en operaciones ilegales. Pero son fáciles de investigar para la fiscalía, la cual tiene el monopolio de interceptar conexiones telefónicas, digitales y bancarias. Para esto tenemos una fiscalía.

Aún así, periodistas mexicanos han logrado documentar el amplio espionaje de datos que en México ha cometido por años una empresa de espionaje cibernético, contratada por el gobernador de Puebla (vea la actual edición del medio digital mexicano “animalpolítico.com”, o la documentación en el blog salvadoreño “segundavueltasv.wordpress.com”). Ahí es claramente el Estado que actúa criminalmente, y de manera sistemática, contra opositores políticos. Tal vez en El Salvador todavía no hemos llegado a este extremo. Pero seguramente llegaremos, si la única autoridad competente, o sea la fiscalía, no procede con rigor – y sin temor de tocar fibras del poder, incluso del Estado o de partidos políticos.

Recién instalado en su cargo, usted dijo que en el país operan 4 centros ilegales de escucha telefónica e intercepción de datos - y que tenía conocimiento de sus ubicaciones y quiénes los operan. Nunca leí ninguna noticia que la fiscalía haya desmantelado estos centros de espionaje y llevado a la justicia a sus operadores. Es tiempo que usted actúe, para garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión, de prensa y de la oposición política.

La pelota está en su cancha, señor fiscal general. Saludos,  
firma paolo
Posdata: Sigo convencido que para erradicar este cáncer no hace falta una nueva legislación que restrinja la libertad de expresión en el Internet. Las leyes existentes ya definen los delitos en cuestión. Sólo hay que aplicarlas.

Carta al FMLN: Sólo preguntando sobre corrupción, impunidad y golpe de Estado.

Estimados compas:
Algo raro está pasando. Ustedes toda a vida han hablado de la corrupción y de la impunidad. Lo hicieron durante la guerra y lo hicieron durante “los 20 años de ARENA” – porque obviamente hubo corrupción y hubo impunidad. Y continuaron hablando de este tema, incluso con voz más alta, cuando al fin llegaron al poder: Gerson Martínez dio cientos de declaraciones denunciando la corrupción, armando cientos de paquetes con evidencias. Y Mauricio Funes, por ratos, dejó de atender el trabajo de gobernar con tanto que hablaba de la corrupción. Incluso instaló en Casa Presidencial una Secretaría Anticorrupción que hasta la fecha existe, siempre al mando de Marcos Rodríguez, aunque esta más bien se convirtió en una policía secreta interna para disciplinar, extorsionar, controlar y alinear a los funcionarios del gobierno.


Con todos estos antecedentes, ¿cómo explicar que cuando al fin sectores influyentes de la sociedad civil retoman su tema y proponen la instalación de una Comisión Internacional contra la Impunidad (similar a la que en Guatemala está investigando casos que tienen al borde de la cárcel a la vicepresidenta y al presidente de la República), el FMLN habla de desestabilización de su gobierno e incluso de un intento de “golpe de Estado”?

Dicho de otra manera: ¿Por qué un partido que durante todos sus 34 años de vida ha denunciado la corrupción y la impunidad, ahora, al solo escuchar la palabra Comisión Internacional se siente aludido? ¿Por qué el FMLN siente que una entidad que con independencia, recursos y competencia técnica investigaría la corrupción, constituye una amenaza a su presidente y su gobierno?

Ustedes dicen que no es necesaria una Comisión de este tipo. Bueno, incluso si fuera cierto que no es necesaria y que nuestras instituciones tienen plena capacidad (y voluntad) de investigar, ¿cuál es el daño, el peligro, la amenaza? La única amenaza es que ustedes salgan salpicados…

Pero en serio, ¿cómo pueden argumentar que no es necesaria una Comisión Independiente? ¿Acaso en los 6 años que ustedes han gobernado, se ha erradicado la impunidad? ¿Acaso en El Salvador se ha condenado a los responsables de tanta corrupción que ustedes han denunciado durante décadas?

¿Acaso en los últimos 6 años nuestras instituciones al cargo de la lucha contra la corrupción y el crimen han superado todas sus deficiencias y sus amarres políticos, de manera que ahora ya no hay impunidad? Difícil que sostengan esto, así como están la Fiscalía General de la República, el sistema judicial, la Corte de Cuentas, la misma PNC…

¿Y no han ustedes insistido muy recientemente que la fiscalía es cómplice de la impunidad, en el caso CEL-ENEL? Bueno, tal vez es mal ejemplo, porque ustedes saben, igual que yo, que esto fue un caso fabricado por fines inconfesables…

Pero esto es otro argumento a favor de una Comisión Independiente: No sólo se trata de superar la falta de investigación y persecusión del delito, también se trata de asegurar que no se sigan levantando juicios políticos que no buscan justicia, sino más bien venganza y ventajas electorales.

La única explicación porque el FMLN reacciona con tanto pánico es que ahora los investigados serían ustedes. Ya tienen 6 años de administrar al país y el arco público. Muchos de los delitos posiblemente cometidos durante los gobiernos de ARENA ya son prescritos – y esto no se puede cambiar retrospectivamente. Así que una CICIG salvadoreña obviamente investigaría a la administración de Tony Saca, a quien ustedes siguen necesitando como aliado; a la de Funes, que vive en una casa de vidrio; y al actual gobierno. Además, por supuesto, a los corruptores del campo privado, muchos de los cuales ahora, como suele pasar, son aliados de ustedes. Los corruptores siempre son aliados del gobierno de turno.

Otra pregunta final: ¿Para ustedes, lo que está pasando en Guatemala, es un golpe de Estado contra el presidente Otto Pérez?

Piensen antes de gritar. Saludos  
firma paolo

Carta al padre Rogelio Poncel

Mi muy querido hermano:
Yo nací y me crié como hijo de un ateísta y una luterana. Nunca fui expuesto de cerca a la Iglesia Católica y sus ritos, que siempre me parecían algo extraños, obsoletos. Crecí en una ciudad alemana casi segregada: la mitad eran católicos, la otra luterana, había escuelas, clubes deportivos y sociales, y hasta almacenes separados para las dos confesiones. No tuve ni novias ni amigos cercanos católicos. Como joven con mente escéptica me sentí más cómodo en la cultura protestante, marcada por su tradición liberal, su mayor tolerancia, su progresismo político. En toda mi vida en Alemania, no me recuerdo de haber hablado, más que palabras de cortesía, con un cura católico.
Hasta que en 1981 llegué a Morazán. En medio de este mundo extraño de guerrilleros y campesinos, dominado por guerreros, la vida me juntó con vos, Rogelio, con otro europeo y con otro pacifista. Inicio de una gran amistad. Fue la primera vez que conviví con un cura católico. Un sacerdote que en media de la locura de la violencia que se llama guerra vos predicabas la idea de la paz, basada en justicia. Me hiciste romper todos mis prejuicios. Tu presencia a la par de ellos y tu ejemplo hicieron un poco menos inhumana la guerra, para las familias campesinas que más la sufrieron, pero también para los guerrilleros del ERP. Y ciertamente para mi, el gran escéptico de ideologías y religiones.

Vos fuiste el correctivo, el antídoto, a la tendencia de radicalización inhumana que produce la guerra. Y con asombro me di cuenta que solo un cura, con su biblia y sus ritos confortantes, podía jugar este papel. Bueno, no cualquier cura, sólo un cura como vos, tan fuerte en sus convicciones, tan serio en su compromiso con los excluidos y reprimidos.

Muchos años más tarde, la vida me juntó con otro cura, también en una situación extrema: con Fabio Colindres, a quien acompañe a las cárceles más yucas del país para hablar con los pandilleros más emblemáticos, todos condenados por homicidios, secuestros, extorsiones… La manera como monseñor los retó a abandonar la filosofía que la vida no valía nada, ni la ajena ni la propia, porque ya nada tenían que perder, me hizo siempre pensar en vos, Rogelio, predicando entre otros hombres dispuestos a matar y morir. Aquella guerra era muy distinta a la actual. Y Fabio Colindres, el cura conservador, es muy distinto al Rogelio, el exponente de la Teología de Liberación. Pero algo tienen en común: ejercen el sacerdocio como instrumento para incluir a los excluidos; creen en la fuerza del amor como antídoto al mal; y practican el postulado cristiano que nadie, ni el mas malvado, es totalmente malo, y puede tener salvación si es capaz de movilizar lo bueno que queda en él, como en cualquier ser humano.
El pasado fin de semana volvimos a encontrarnos en Morazán, para celebrar tus 50 años de sacerdocio. Un reencuentro que me reafirmó que seguimos siendo los hermanos que nos volvimos bajo bombardeos y tormentas. Has pasado más de 20 años promoviendo la reconciliación entre salvadoreños, que durante décadas se mataron entre ellos. Has sabido incluir en tus comunidades a los que antes eran considerados enemigos. Has insistido en buscar solución a la injusticia social que generó la guerra pasada y que sigue generando esta nueva guerra que estamos viviendo.

No comparto todas tus ideas, ni vos todas las mías, pero respeto, con admiración, como vos vivís tus convicciones. Me recibiste, en medio de esta comunidad que creaste en Morazán, como un hermano.

Gracias, Rogelio, sos mi héroe, más que cualquier guerrero. 
firma paolo
Lea también la entrevista de El Faro con Rogelio:

“Cuando le apuntan, el cristiano tiene derecho
a defenderse, a apuntar también”