Carta a los cibernautas: Cuidado con los “fake news”

Queridos amigos:
Si ustedes son cibernautas que, igual que yo, todos los días navegan en Internet, en periódicos digitales de todo tipo, y en las redes sociales, ¡tengan cuidado! Igual que yo, se encuentran todos los días con lo que desde Donald Trump conocemos como “fake news”: noticias falsas o simplemente, mentiras. Normalmente para atacar a los que piensan diferente, y siempre para crear confusión y desconfianza.

Y este cáncer no es limitado a mentirosos patológicos como Trump. Se ha propagado en todo los países, y en todas las ideología. El ejemplo que presento aquí proviene de una ultraizquierda que arremete hasta contra los Acuerdos de Paz.

Una tal Ada Membreño, que se presenta en Facebook como “escritora”, publicó la foto de una reunión de la entonces Comandancia General del FMLN con Alfredo Cristiani, con el siguiente comentario: “Afuera los hermanos matándose, y estos en plena discusión de como comprarían y venderían la lucha revolucionaria.”

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El problema: la foto es auténtica, pero todo lo demás es mentira. La reunión se dio, pero no en la casa de Cristiani, sino en una oficina de Naciones Unidas en San Salvador. Y no tuvo lugar en 1987, en medio de la guerra, sino en 1992, luego de los Acuerdos de Paz. Y no era para traicionar a nadie, sino para garantizar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz y del cese al fuego.

Pero las mentiras tienen tierra fértil en este país: hay suficientes resentidos e imbéciles que se las creen. Inmediatamente aparecieron docenas de comentarios absurdos: “Los traidores del pueblo”; “repartiéndose el pastel”; etc., etc…

El Internet es una maravilla, pero ojo: también para los que quieren envenenar el pozo del cual todos bebemos. Por esto digo: Cuidadito con los memes, las mentiras, los “fake news”.

Saludos,

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(MAS! / El Diario de Hoy)

Carta al Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos: ¡Welcome to El Salvador!

Estimado señor Zeid Ra’ad Al Hussein:
Desde los tiempos de la guerra no nos han visitado funcionarios de Naciones Unidas para examinar violaciones de Derechos Humanos. Hoy sí es más que necesario. Gracias por venir.

Según su página WEB, se va a reunir con una gran cantidad de funcionarios del gobierno, incluyendo el presidente, el canciller, el ministro de Seguridad y el fiscal general. Le advierto que es una pérdida de tiempo, porque todos le van a decir lo mismo: Que la situación de violencia está bajo control; que la policía actúa apegado a la ley; que están garantizados los Derechos Humanos de los salvadoreños; y que hay un Plan El Salvador Seguro que prioriza la prevención sobre la represión…

Bueno, si fuera así, no habría necesidad que usted se molestara a visitar El Salvador. Usted vino, porque sabe que no es así. Usted mismo dijo: “En El Salvador, sigo preocupado por la continua violencia entre miembros de pandillas poderosas y las fuerzas de seguridad que han dado lugar a informes alarmantes de ejecuciones extrajudiciales.”

Lamentablemente, estos informes son ciertos. También son ciertos los informes sobre la militarización de la Policía Nacional Civil, que diseña operativos de carácter militar para provocar enfrentamientos con el fin de causar el número más elevado de bajas posibles a las pandillas y a jóvenes considerados pandilleros. Ojala que nuestra Procuradora de DDHH tenga el valor de entregarle toda la información que tiene al respecto. Porque la tiene en abundancia.

También son ciertos los informes sobre grupos de exterminio, que operan con impunidad y apoyo de instituciones del Estado. Igual los informes sobre un creciente número de desplazados, que huyen de las zonas conflictivas y no son atendidos y ni siquiera reconocidos por el gobierno.

Tamaña tarea que le espera, señor.

Tiene programada un visita a la cárcel de mujeres en Ilopango. Pero esta no es la cárcel donde va a encontrar las más sistemáticas violaciones de Derechos Humanos. Hay otras que tienen dos años bajo un Estado de Excepción que suspende los derechos más elementales de por lo menos 10 mil internos. Si el gobierno le habla de las “Medidas Extraordinarias y Temporales”, entienda que se refiere a este Estado de Excepción, que ya es ordinario y permanente. Pregunte a los diputados por cuánto tiempo piensan prolongar estas medidas claramente anticonstitucionales, que además son aplicados a miles de detenidos provisionales sin condena.

Han pasado dos años que a las cárceles bajo este régimen no ha podido entrar ningún periodista, ningún diputado, ningún familiar, y tampoco los delegados de la Cruz Roja Internacional, para verificar la salud y las condiciones de los internos. Le urjo solicitar al gobierno que lo dejen visitar uno de estos penales, con preferencia el de Zacatecoluca, que es de máxima seguridad y aislamiento total. Usted como Alto Comisionado es tal vez la única persona a la cual el gobierno no puede negar verificar las condiciones en este penal.

También le recomiendo reunirse con los delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja CICR, a quienes el gobierno tiene 2 años de negar la entrada a las cárceles, a pesar de que firmó un convenio que les garantiza libre acceso.

Y otra petición: Por favor no salga del país sin dar un informe público sobre su misión. Saludos,

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(MAS! / EL DIARIO DE HOY)


Carta a los que no quieren entender nuestra historia

No tenía intención de volver a escribir sobre los padres jesuitas. No me gustan los rituales conmemorativos. Pero de repente, hablando de otra cosa, surgió una discusión en Twitter.
Empezó con un tuit que encontré: “Vistos en perspectiva, los logros tras de la guerra civil de los 80 fueron magros y el dolor mucho.”

A estas expresiones de pesimismo e ignorancia, casi siempre trato de responder con argumentos. En este caso, escribí: “Desmilitarización; libertad de expresión, organización y elección; pluralismo político… ¿magros?”

Me contestó uno de los dirigentes del Movimiento 300: “A excepción de la militarización (por motivos obvios), para 1989 ya había todo eso.”

Mi respuesta: “¿Está seguro? Entonces, ¿la bomba en Fenastras no tuvo nada que ver con libertad sindical; y la muerte de los jesuitas nada con libertad de expresión?”

Su respuesta: Lo de los jesuitas, libertad de expresión? Vamos que se q sos mas inteligente..”
Entonces, sí es necesario seguir hablando de la muerte de los jesuitas.

Incluso gente progresista dentro de la derecha no logran desprenderse del mitos que a los jesuitas los mataron por que estaban detrás de la ofensiva guerrillera del 1989. Por tanto no logran entender que la guerra y los Acuerdos de Paz tuvieron que ver con la conquista de la libertad.

En vez de decirlo con otras palabras, cito de una “Carta a Ignacio Ellacuría” que publiqué hacer tres años, el 14 de noviembre del 2014.
“Te mataron por la misma razón que asesinaron a Antonio Rodríguez Porth: Para abortar el proceso de paz. Ambos se volvieron peligrosos para los enemigos de la búsqueda de una solución negociada al conflicto. Estos enemigos los hubo en ambos bandos. Los que dentro de la insurgencia vieron con preocupación que con Alfredo Cristiani había llegado al poder un hombre que tenía la autoridad y la visión de abrir dentro de la derecha espacio a la idea de una salida sin vencedores ni vencidos. Por esto mataron al cerebro detrás de esta visión del nuevo presidente: su Ministro de la Presidencia y más cercano asesor, Rodríguez Porth.”

“Usted comenzó a convertirse en el puente entre los sensatos de ambas partes. Esto -y la incidencia que esto podría tener sobre las decisiones del presidente Cristiani- lo convirtió en un peligro para los enemigos de las negociaciones dentro de la Fuerza Armada.”


“Muy pocos en el ejército se creyeron la paja que usted y sus hermanos jesuitas estaban detrás de la ofensiva insurgente. Esto era el pretexto. Los que ordenaron este crimen no querían eliminar a colaboradores de la guerrilla sino a uno de los pocos puentes que quedaba funcionando entre los que, dentro del FMLN y dentro de la derecha, querían en serio avanzar hacia una solución negociada.”


“Por esto es ridículo pensar que Alfredo Cristiani haya ordenado o consentido la muerte de los jesuitas. Fue una operación contra Cristiani, para debilitarlo.”
Claro que los asesinatos de los jesuitas -y también de Rodríguez Porth- fueron ataques a la libertad de pensamiento y de expresión. Claro que para lograr la paz y la democracia, los Acuerdos del 1992 tuvieron que centrarse en garantizar esta libertad. Claro que hoy tenemos que seguir construyendo sobre este logro.


Cuestionar esto significa abrir espacio a la anti-política – y a los populistas (de izquierda y derecha) que en este vacío hablan de “refundar la república”, en vez de defender la república que conquistada.
Saludos,





(MAS! / El Diario de Hoy)