Intercambio de cartas entre Lafitte Fernández y Paolo Luers

Mi estimado amigo Paolo:
Acabo de leer tu columna sobre el diario El Mundo. Cuando te vea, personalmente, podemos examinar tu método y razones técnicas para excluir a El Mundo de tus apetitos periodísticos. No es eso lo que memotiva a enviarte este correo. Lo que realmente me preocupa de tu columna es que, de una u otra manera, resbalas algo en tu escrito que no tomo como producto de la casualidad, o como una forma estilística de ejemplarizar lo que repudias de El Mundo. Y escribo esto porque ya había oído algo de un amigo común: que crees que pertenezco a alguna organización de inteligencia. Y hasta supe que en otro momento dijiste que soy un personaje conectado a la CIA.
No es mi propósito hacerte ningún reclamo personal o profesional. Lo que me preocupa es que alguien como tú, ejercites el peor deporte que he encontrado en lossalvadoreños: la descalificación trapera, el uso de las malas artes y la deslegitimación como mecánica fatal. Nunca he visto, en mi vida, un camino más destructivo y detestable en los seres humanos que ese.
Y todas las evidencias que he recogido, a lo largo de estos años, siempre me llevan a dos grandes originadores de esos chambres: el empresario Roberto Bukele y el FMLN. Uno porque contribuí a decirle a este país que la carne de sus hamburguesas salía de un asqueroso matadero clandestino. Otros porque no les gusta mi pensamiento.
Bukele ha llegado al colmo de inventarse falsas asociaciones de periodistas o de comprar espacios en un web colombiano para inventarse las peores truculencias sobre mi vida. Y lo ha hecho con alevosía, como el más grande de todos los cobardes, con el dinero y el nombre de su supuesta asociación de empleados a quienes ni siquiera pagó el seguro social.
Por eso resultó condenado, penalmente. Y en medio desu demencia y la negritud de su mente, me ha dicho que soy homosexual, agente de la CIA, miembro de la OIE y no sé cuántas tonteras más. El FMLN también ha hecho lo suyo: hasta se atrevieron a decir que soy un perseguido de la justicia de mi país o que fui expulsado y que, por esa razón, no puede entrar a Costa Rica, el mismo país donde nací y viven mis hijos. En realidad, te cansaría con todos los apelativos que me han construido en todos estos años.
No, mi querido Paolo: no pertenezco, ni jamás he pertenecido, ni perteneceré nunca, a ninguna organización de inteligencia ni salvadoreña ni extranjera. Si no lo crees, te haré la misma propuesta que, como sabes, le hice a Salvador Sánchez Cerén, luego de decir, en Canal 33, hace algunos años, que yo era un agente de la OIE: te ofrezco que examines mis dos cuentas bancarias (las únicas que, desde 1994, he tenido en este país), para que hurgues ahí e investigues, históricamente, el dinero que he ganado. Si quieres puedes ampliarlo: hurga en todos los bancos y cuentas del extranjero, que se te ocurra. Busca mis bienes. Busca donde quieras porque sé que eres un buen periodista. Yo te facilito las cosas. Te propongo algo más: dime qué quieres investigar de mi vida. Hazlo aquí. Hazlo en Costa Rica. Hazlo donde quieras. Sólo dime en qué papel te firmo las autorizaciones que necesitas. Examina mis tarjetas de crédito, mi teléfono celular. Haz lo que quieras. Estás totalmente autorizado para hacerlo. Eso sí: cuando acabes hazme unfavor...rómpele la cara a quien trató de convencerte que trabajo para un órgano formal, o no formal, de inteligencia. Eso es lo único que te pido.
No olvides, mi querido Paolo, que cuando Sánchez Cerén me acusó de ser agente de la OIE, lo visité a su oficina y le hice el mismo ofrecimiento. No sé si lo recuerdas, porque lo escribí en El Diario de Hoy. SánchezCerén me respondió que había dicho eso porque me reunía con LeonardoMena. En eso se resumió la acusación, mi querido Paolo. El pecado era sentarse a hablar de política con Leonardo Mena. Pero, me quedó, como herencia, la percepción de que el mundo está lleno de delincuentes verbales que ni siquiera tienen la valentía de sostener lo que dicen. Te repito, querido amigo: examina lo que quieras de mi vida y, entenderás, de una vez para siempre, que jamás he pertenecido, ni perteneceré, a ninguna organización como las que citan. Y como este tema sí me importa, por el nivel de patraña que representa, es que corrí a responderle al amigo, con el respeto y el cariño de siempre. Un fuerte abrazo,
Lafitte Fernandez, 14 de diciembre (lafifer@gmail.com)
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Estimado Lafitte:

Tienes toda la razón. No creo que vos estés trabajando para un organismo de inteligencia. Ni pienso que estas coas deber{ian decirse si no hay pruebas contundentes. Y no lo he dicho sobre vos.

Lo que quería ilustrar, querido Lafitte, es que el método de publicar chambres a la "dicen que..." es ilegítimo. Quería darles, como prueba, algo de su propia medicina.

Lafitte, por más que a veces difiero de tus enfoques y métodos, siempre te respeto como colega y como amigo. Por lo tanto, yo no necesito examinar nada para saber que lo de la inteligencia es paja. Y creeme, yo nunca, a nadie, he expresado que vos sos de la CIA. No soy de la gente que ven agentes de inteligencia detras de cada persona que piensa o actua diferente.

Pero es cierto: "Dicen que..." Tu lo sabes, yo lo sé, y nadie tiene derecho de publicarlo. Esto quería ilustrar.

Saludos, Paolo (14 de diciembre)

UN CAMBIO DE ESTRATEGIA AMBIENTALISTA DE LA MANO DEL DESARROLLO ECONÓMICO

La conservación de la naturaleza siempre ha tenido grandes caballeros ilusionados con las causas justas, con los derechos universales y con promulgar un mejor mundo. Son personas que yo siempre les guardaré mucho respeto. Pero hay una reflexión que hacer, ahora en nuestros tiempos, después de tener muchos años de campañas tipo ‘cuidemos los pandas, los tigres, la capa de ozono y evitemos el cambio climático’: ¿Cual ha sido el éxito? Se han ganado algunas batallas, indudablemente, pero este año nos enteramos de que tenemos muchísimas más especies en las listas rojas y que los efectos del cambio climático exigen una voluntad planetaria que -como Bali lo está comprobando- difícilmente se logrará.

Tal vez, entonces, hay que hacer un giro en la estrategia y no pensar en la conservación de la naturaleza como un derecho, una obligación moral, sino como lo plantea el informe Stern: El cambio climático, la degradación ambiental en general, son un freno para el desarrollo. Latour, en su libro ‘Las Políticas de la Naturaleza’, plantea la pregunta: ¿Qué hay que hacer con las políticas de la naturaleza? Con la suma de todos esos esfuerzos por tener agendas ambientales, programas sectoriales y esfuerzos ambientalistas, su respuesta es tajante: NADA. Simplemente hay que internalizarlas en los análisis macroeconómicos, no pueden seguirse viendo como externalidades. De nada nos vale tener programas sectoriales complementarios a la agenda del desarrollo económico. Así solo estaremos paleando los efectos y no trabajando directamente con las causas. El desarrollo pasa por tener un ambiente sano. En El Salvador, por mucho que invirtamos en programas sobre desarrollo empresarial, si no tenemos agua limpia, no tendremos empleados saludables y no habrá desarrollo.

A la hora de plantearnos el desarrollo de una ciudad, un plan de seguridad pública o una obra de infraestructura, no podemos dejar el análisis ambiental como una externalidad, compensable con sembrar arbolitos. Me parece bien que los siembren, pero no es la solución. Esta pasa porque se tome conciencia del territorio y se analice las ventajas del desarrollo de alternativas sustentables para maximizar las ganancias a la larga. La inmediatez con que se quiere planificar es enemiga del desarrollo real. Y sólo estoy hablando en términos financieros. Ya no se diga los beneficios propiamente ambientales, sociales y hasta culturales de tener en cuenta el territorio a la hora de planificar el desarrollo.

Si planeamos hacer una inversión millonaria para construir un hotel, sin tomar en cuenta que han planeado talar el bosque aledaño, el valor de nuestro proyecto disminuirá considerablemente, el microclima cambiará, el agua para alimentar el proyecto habrá que traerla de otra parte, incrementando los costos de operación. Si hay contaminación y basura en los alrededores, será poco atractivo; y si no conlleva beneficios a las comunidades de los alrededores, difícilmente será seguro.

En El Salvador no podemos seguir pensando que “esas cuestiones del medio ambiente”, ocupando el término con el que se refieren muchos políticos y empresarios al tema, es algo superficial, o es algo de ideales o de derechos. Es algo fundamental para la ganancia, el desarrollo económico y el rendimiento a largo plazo de las inversiones. La verdad es que muchas personas todavía piensan que es más rentable utilizar los recursos hasta agotarlos, y cuando ya no haya, pues siempre se podrán mover a otra actividad económica o a otro lugar. Pues, lo interesante de los recursos naturales es que se pueden acabar y de hecho así está sucediendo. Así que no habrá otro lugar donde moverse.

Los ambientalistas y todos los que nos preocupamos por el desarrollo económico de El Salvador deberíamos de unir esfuerzos. Sólo así lograrán maximizar sus ganancias a largo plazo, sólo así podrán tener un país rentable. Solo así cumpliremos con nuestro objetivo, tener un mejor medio ambiente. Amigos ambientalistas, no confundamos el objetivo con la estrategia. No es un llamado a la cobardía y la resignación es un cambio de estrategia para obtener nuestro objetivo final.

Columna transversal: DESAYUNO DULCEAMARGO

Tengo ganas de no suspender mi suscripción al periódico El Mundo. Sería lo correcto. Hay varias razones fuertes para hacerlo. Sin embargo, voy a seguir leyendo El Mundo, por una sola –y no muy digna- razón: el morbo.

Este es el dilema: No quiero ser el único en no darse cuenta de los chambres que a diario publica El Mundo sobre la clase política. Pero detesto el chambre impreso. No hay nada mal con el chambre que te cuentan en el cafetín, en la tienda del barrio, donde el peluquero, en el gimnasio. Es la sal en la sopa insípida que a veces es la vida. Pero el chambre producido por periodistas, el que se hace pasar por información, es un atentado a la ética profesional. Es chuco, venenoso y barato.

El truco es: publicar lo que no es publicable. Aplicando las reglas básicas no sólo del periodismo sino de la decencia humana, no se puede publicar lo que alguien ha contado confidencialmente. Cualquier información que empieza con “dicen que…” es inadmisible para un periódico serio. Claro, no dicen nombres, pero el personaje siempre es identificable.

Si yo escribo: “Dicen que un periodista nicaragüense y otro de Costa Rica, que antes trabajaron juntos en otra empresa mediática…” –y de ahí empiezo a hablar que están ligados a “un grupo de inteligencia, pero que aparece en el organigrama del Estado, pero sí tiene relaciones con funcionarios del Estado…” -- ¿quién no va entender de quienes hablo y te qué cosa los acuso? Sin embargo, ante cualquier reclamo de mi amigo Lafitte Fernández, yo le voy a decir: “Pero Laffo, ¿quién dice que estoy hablando de vos? Además, a mi no me consta nada, sólo que alguna gente menciona….”

Dije que las razones de no leer El Mundo son múltiples, no sólo la tal columna de chambres. Es un periódico con muy poco información interesante. Y cuando es interesante, es poco confiable. Tiene una tendencia de agarrar llave con algunos personajes. Todo contra Orlando Mena se vale. O contra Rodolfo Parker. Los pocos reportajes y crónicas que produce El Mundo, a veces rayan a la ficción. No necesariamente para joder a alguien, sino simplemente para contar algo sin haberlo investigado bien. Muy pocas veces vale la pena leer las columnas, y nunca los editoriales.

Suficientes razones para no leer este periódico. Si no fuera por los malditos chambres de ellos y por el gusanito del morbo. Por esto, todas las mañanas abro El Mundo, y todas las mañanas me siento un poco sucio. Y un poco culpable.

EL SALVADOR, UNA DEMOCRACIA INMADURA

Los países, como las personas, tienen momentos en los que hay que madurar y tomar responsabilidad por sus actos. He escuchado una infinidad de veces decir que la democracia salvadoreña es joven; que por eso tenemos tantos problemas, que todavía hay que recorrer mucho camino para tener una democracia sana, estable y con alternancia. Esto solamente se logra sólo si tomamos la decisión de hacerlo; si hay líderes y gobernantes que tienen el valor de tomar decisiones importantes y se atreven a marcar un camino. Sólo sucede cuando podemos pedir perdón por los errores del pasado y decir ahora sí haremos las cosas diferentes. Esto sería un punto de arranque para consolidar un mejor mañana. El Salvador necesita una democracia madura, necesita que sus líderes sean maduros, necesita que sean valientes y que tomen las decisiones difíciles que haya que tomar.

El Frente parece que tibiamente se está atreviendo a decir que sus errores del pasado reciente efectivamente han sido errores y que están dispuestos dar un viraje de timón. Por lo menos así parece por las declaraciones y el mensaje que Mauricio Funes consistentemente está tratando de dar. Falta que ver al resto del Frente respaldando y también siendo valientes para reconocer que los caminos que proponían no son los que pueblo quería. Pero es un síntoma de madurez. Esperemos que sea real y no el intento de un hijo adolecente de parecer mayor ante sus padres.
El gobierno y ARENA tienen también que ser valientes y reconocer que la gestión del Presidente Saca, aunque mediáticamente buena, poco ha aportado a solucionar los problemas reales del país. Al fin parece ser que han tomado en serio el tema de los abusos de las tarjetas de crédito y de las compañías de teléfono, que durante años han tenido unos márgenes de ganancias excesivas, donde el beneficiado no era el cliente sino ellos mismos. Ahora parece ser que pretenden poner un alto a esto. Veremos también si no es una estrategia electoral, sino algo más profundo y radical, algo valiente.

Habrá que ver si ARENA puede proponer a un candidato distinto, fuera de lo habitual, no necesariamente del partido, alguien con valor de en serio dar un impulso a lo social, en serio se plantee una reforma fiscal, en serio impulse la conservación del medio ambiente, en serio y con coraje busque mejorar la situación de los trabajadores salvadoreños. Esperemos, mientras llega el candidato y siga gobernando Saca, ver mediadas valientes, serías y atrevidas; no los atisbos de populismo que dentro de ARENA parecen estar promulgando.

Ejemplo hemos tenido con la reciente aprobación del presupuesto, unas cinco horas de seudo-debate que no aportaron nada, un trámite más. ¿Como es posible que en una democracia seria y ante el anuncio de cambios importantes de parte del gabinete de gobierno, no se discuta el presupuesto, no se vea y analice la que este representa? ¿Cómo es posible que las propuestas de un sólo partido sean las que se aprueben sin que nadie pueda hacer ni siquiera una reforma cosmética? Sé también que la oposición absurda del Frente en años anteriores ha hecho que lleguemos a este punto, ahora pagan el costo de haber sido radicales sin sentido. Nunca un esfuerzo de ninguno de los partidos mayoritarios por el entendimiento y la construcción de un proyecto racional, siempre el tratar de pasar unos por encima de otros.

Así como las personas en su vida llegan a un momento que tienen que asumir la responsabilidad de su vida y sus familias, ahora necesitamos que nuestros lideres y gobernantes la asuman para El Salvador, que dejemos la infancia y pasemos a una democracia madura, propositiva y inteligente. Muchos podrán pensar -y a veces lo pienso yo también- que la clase política actual difícilmente podría dar ese salto cualitativo. Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos cruzamos de brazos a seguir esperando? Si los partidos no nos ofrecen respuestas y si los lideres actuales no son claros y tienen coraje, pues nuevo liderazgos tendrán que emerger. Es cuestión nada más que estas personas se atrevan y puedan dar el salto para poder crear un El Salvador con una democracia madura.