lunes, 1 de junio de 2020

Carta a los defensores de la democracia: ¿Cuál unión? De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 2 JUNIO 2020


Estimados amigos:
Hay verdades que nos cuesta asumir, porque al asumirlas nos requiere mucho coraje cívico. Me alegra mucho ver en el editorial que El Faro dedica al primer aniversario del gobierno de Bukele la siguiente frase clave: “Este gobierno no cambiará su estilo confrontativo y antidemocrático. Es su naturaleza”. 
Yo formulé esa conclusión varias veces en los últimos meses, y muchos de ustedes me han criticado por radical e intransigente. Me alegra que el comportamiento del presidente Bukele y su gabinete en el contexto de la epidemia del COVID-19 ha quitado a muchos la ilusión de que con este presidente se pueda a llegar a entendimientos entre demócratas.
La conclusión de todo esto es que es cierto que hay que buscar la unión para sacar al país de esa múltiple crisis de salud, de desempleo, de hambre y fiscal. Pero la unión que hay que construir no es con un gobierno que sistemáticamente viola las reglas de la democracia y sabotea los canales de diálogo y concertación. La unión que hay que construir es entre los que independientemente de su origen ideológico y sus intereses particulares están dispuestos a ponerle límite y contrapeso a este gobierno autoritario.
Los intentos de apelar a la racionalidad y la vocación democrática del presidente y sus funcionarios solo les hacen burlarse de nuestra ingenuidad. Otra cosa es fortalecer las instituciones democráticas (Asamblea, Corte Suprema, Procuraduría de Derechos Humanos, Corte de Cuentas y Fiscalía) para que, junto a una ciudadanía activa, pongan límite a los abusos de poder que sistemáticamente comete el gobierno. Sigue siendo válida la sabiduría popular que dice: “Los gobiernos autoritarios no conocen límites, menos el que le pongamos los ciudadanos”.
Si asumimos todas esas conclusiones, nuestra vida va ser menos cómoda, porque una ciudadanía activa requiere que salgamos de nuestra zona de confort. Sin embargo, mucho más incómodo sería vivir en un país donde el poder del gobierno no tenga límites.
Todas estas consideraciones no son abstractas, sino que tienen implicaciones bien concretas para el poco tiempo que queda de aquí a las elecciones legislativas. En febrero del 2021 se definirá si El Salvador sigue siendo un país democrático y pluralista o se desliza a una dictadura.
Todo el mundo está haciendo balance del primer año de gobierno. Hay una gran coincidencia sobre el carácter de este gobierno: tendencias autoritarias, resistencia a la rendición de cuentas, improvisación en vez de planificación, concentración de poder de decisión en Casa Presidencial.
Un embajador amigo tenía que mandar a su gobierno un informe sobre la situación del país al cumplir un año el gobierno de Bukele. Me pidió que le aportara algunos elementos para describir los logros del gobierno. Tenía ya completo el capítulo sobre los desaciertos y peligros, pero le costó redactar los logros. Hice un esfuerzo serio para describirle los principales éxitos de este gobierno: la reducción drástica de homicidios y la reacción ágil y decisiva del presidente al inicio de la epidemia.
Pero precisamente en estos dos campos también surgen las más serias dudas y cuestionamientos, debido a la falta de transparencia en estos dos asuntos de importancia esencial para el país. La reducción de homicidios evidentemente no es resultado del plan de control territorial, sino de algún tipo de entendimiento con las pandillas, que nadie sabe en qué consiste. Y la correcta decisión de cerrar el país en marzo ha llevado al gobierno a una obsesión irracional con el concepto de confinamiento, lo que ha llevado al país al borde del colapso económico social y a una crisis institucional.
Reitero el concepto con el cual inicié esta carta: Hay que ponerle límite a la sed de poder de este gobierno, construyendo la unidad de los demócratas para defender el sistema republicano y pluralista.
Saludos, 

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Primer año de gobierno de Bukele: 365 días de derechos humanos en cuarentena







domingo, 31 de mayo de 2020

¿Nación de Héroes o República de ciudadanos decentes? Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en EL DIARIO DE HOY, 31 mayo 2020


El escritor argelino Albert Camus, luego de años en la Resistencia francesa contra la ocupación alemana, publicó en 1947 la novela La Peste, cuyos personajes nos dieron una definición nueva del término del ‘heroísmo’, tan abusado por las ideologías autoritarias de todos los colores. Según Camus, los que hay que destacar no son hombres o mujeres dotados de poderes especiales y extraordinario valor, sino ciudadanos corrientes pero decentes, quienes en tiempos extraordinarios (como la peste que en el libro es alegoría para la ocupación de Francia por los nazis) hacen cosas extraordinarias.

En estos mismos años de postguerra, otra voz influyente en el análisis de la terrible historia reciente concibe el complemento necesario a esta definición de Albert Camus de los ciudadanos ordinarios que hacen cosas extraordinarias porque son decentes. Se llama Hannah Arendt, una socióloga y filósofa alemana-
judía que emigró a Estados Unidos. En varios escritos que buscaban explicar el fenómeno del totalitarismo, llegó a la conclusión que el sostén de regímenes criminales como el nacionalsocialismo alemán o el estalinismo soviético no eran hombres y mujeres extraordinariamente crueles y odiosos, sino ciudadanos ordinarios, padres de familia responsables, vecinos amables, pero que les faltaba decencia y coraje civil. Unos años más tarde, en 1961, Arendt asiste para The New Yorker al juicio contra Adolf Eichmann, uno de los ejecutores del Holocausto, y escribió su libro “La banalidad del mal”. Vale la pena leerlo.

Entonces, lo que distingue a los asesinos en los campos de concentración de Hitler y Stalin de los combatientes de la resistencia contra las dictaduras es lo que podemos resumir, según Camus y Arendt, en el término de decencia. Se tiene o no se tiene. Se asume o no se asume decencia. El ciudadano ordinario decente, en situaciones extraordinarias, hace cosas extraordinarias en defensa de los demás. El ciudadano ordinario indecente y cobarde, en situaciones extraordinarios, puede convertirse en criminal, verdugo, torturador. El ciudadano cobarde obedece cualquier orden, aunque para cumplirla tenga que cometer delitos; el ciudadano decente, no.

Traigo a colación estos conceptos de Albert Camus y Hannah Arendt, porque me molesta el permanente discurso, no solamente del gobierno, sobre “nuestros héroes”, refiriéndose al personal médico que hace frente a la epidemia, y a los soldados y policías que garantizan la seguridad pública y el cumplimiento de la cuarentena obligada. También celebran como “héroes” a todos los empleados públicos y otros del sector privado que mantienen funcionando los servicios básicos en tiempos de epidemia y cuarentena.

Yo tengo el máximo respeto a la labor de todos ellos, sobre todo a los médicos, las enfermeras y otros profesionales de salud. Adaptando a la situación actual el concepto de Camus, se trata de servidores públicos ordinarios y decentes que en esta crisis hacen cosas extraordinarias. Si esto los convierte en héroes, no sé. Prefiero entender que este país tiene una reserva moral, no basada en seres extraordinarios con capacidades excepcionales, sino en ciudadanos regulares que tienen decencia, sentido de responsabilidad y de solidaridad.

Si un país (o la historia) dependiera de héroes, en el sentido de hombres y mujeres excepcionales, estaríamos mal. Estos héroes jamás alcanzarían para superar las crisis de salud, de democracia y económicas que nos toca enfrentar. Para esto se necesita de la labor decente de los ciudadanos ordinarios.

En el caso de los soldados y policías, yo sé que la mayoría también son ciudadanos decentes que quieren servir a su país. Pero no todos. La conducción errónea que desde el poder política se les está dando a las dos instituciones armadas (no solo en este gobierno), ha fomentado que ahora existe mucho abuso de poder. Y como dijo Hannah Arendt, las violaciones a los derechos humanos no necesariamente son cometidos por personas extraordinariamente malas, sino por ciudadanos ordinarios carentes de decencia y coraje. Tienden a cumplir órdenes ciegamente, y si las órdenes provienen de un gobierno autoritario, muchos de los ciudadanos uniformados que no tienen principios firmes, van a actuar de manera represiva.
Entonces, ¿queremos ser una “Nación de Héroes”, como el presidente Bukele está promoviendo, pero con una dosis muy alta de militarismo? Los videos publicitarios que el gobierno difundió con este lema solo muestran gente armada hasta los dientes. Lo que realmente necesitamos es una República de ciudadanos decentes, responsables, conscientes y dispuestos a defender sus derechos y libertades. Esta tarea no podemos delegar a ningún héroe.





viernes, 29 de mayo de 2020

Carta a las autoridades de Seguridad, jueces de vigilancia penitenciaria y las Procuradurías: Desactiven la bomba de tiempo. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 30 mayo 2020


Estimados funcionarios responsables de que en el Sistema Penitenciario se garanticen la salud, la vida y los Derechos Humanos:

Pasó lo que muchos advertimos: el Coronavirus entró a las cárceles. Y con el hacinamiento y las precarias condiciones de salubridad, nuestros penales son el cultivo ideal para una propagación masiva del virus. Una bomba de tiempo, y la mecha ya se encendió...

El gobierno ha reconocido 142 reos y 50 trabajadores de la Dirección General de Centros Penales contagiados por el virus. Estos números corresponden a solamente 4 instalaciones penitenciarias: Mariona, Quezaltepeque, San Vicente y el pabellón penitenciario del Psiquiátrico. En estos 4 lugares el Ministerio de Salud también registra 945 internos clasificados como casos sospechosos, lo que representa mas de la mitad de los 1640 casos sospechosos a nivel nacional. No hay ninguna información oficial que indique que en los demás penales se hayan realizado pruebas de Covid19.



Mas dramática todavía es la situación en las bartolinas de la PNC. Hasta ahora se han reportado contagios masivos en algunas bartolinas, y a pesar del alto porcentaje de contagios entre los agentes de la PNC no han sometido a pruebas a todos las demás privados en libertad en custodia policial.

Expertos en salubridad penitenciaria reiteradamente han señalado a las autoridades la necesidad de crear un hospital penitenciario para poder aislar a los internos contagiados. Los intentos de aislarlos dentro de las cárceles con alto grado de hacinamiento están condenados al fracaso. También hay que preguntar a las autoridades competentes porqué se han traspapelados los planes bastantes avanzados de reducir la población penitenciaria concediendo libertad condicional a los viejitos, enfermos crónicos y otros que no representan amenazas a la seguridad pública. Los jueces de vigilancia, la Procuraduría General y la de Derechos Humanos deberían de retomar estos planes y proponer una legislación transitoria a la Asamblea Legislativa. Se estipula que se podría reducir la población penitenciaria en un 25%.

No hay que olvidarse que el Estado, al privar de su libertad a un ciudadano en una bartolina, en un penal o en un Centro de Contención, asume la responsabilidad de asegurar su salud y su vida. 

En general se puede observar que un alto porcentaje de los contagios de Covid-19 se originan en instituciones que están al 100% porciento bajo el control del gobierno: Hospitales públicos, Centros de Contención, PNC, bartolinas, FAES... y ahorita los penales. Estos son los focos de contagio que van en ascenso, mientras que en la población general han llegado a su tope. De los 1221 casos activos reportados por el Ministerio de Salud 500 corresponden a la PNC, 192 al Sistema Penitenciario y no sé cuantos a las bartolinas y la Fuerza Armada. En este sentido la insistencia del gobierno en endurecer la cuarentena domiciliar parece fuera de lugar. Mas vale que el gobierno se encargue de prevenir el contagio en las instituciones bajo su control.

Talvez con la intervención de todas las instituciones involucradas todavía se puede desactivar la bomba de tiempo en los penales.

Saludos,



jueves, 28 de mayo de 2020

Carta al embajador Johnson: Ojo, cuide su inversión. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 28 mayo 2020


Dear Mr. Johnson:
Primero quiero expresarle nuestros agradecimientos por las 250 máquinas de respiración, que recién entregó al presidente Bukele en un acto público en el Hospital Rosales. Es un aporte valioso a nuestro sistema de salud, que enfrenta el reto de la epidemia.
Ojalá que nuestro gobierno sepa hacer el uso más racional y provechoso de estos equipos. En el acto oficial de entrega celebrado en la futura sala de cuidados intensivos del Hospital Rosales, usted fue testigo que el presidente Bukele dijo que ahí mismo, en esa nueva sala, se van a instalar una parte de las máquinas de respiración recibidas, porque “aquí se van a debatir entre la vida y la muerte los pacientes de Covid-19”. Enseguida el presidente anunció que lo mismo va a pasar en los siguientes Hospitales: Zacamil, Benjamin Bloom, Militar, Saldaña y Nacional de la Mujer.
Esto significa que el gobierno está abandonando el concepto original de concentrar a los pacientes del Covid19 en instalaciones hospitalarias muy aparte de los hospitales generales, que dan atención a toda la población.
Al Hospital Rosales acuden diariamente miles de pacientes de todos los rincones del país, con enfermedades que no pueden ser atendidas en los hospitales regionales.
Lo mismo es cierto para el Bloom, que es el único hospital de niños en el país, para el Hospital Nacional de la Mujer y el Saldaña. Este último es el hospital especializado en atención a enfermos de tuberculosis y otras enfermedades pulmonares, o sea sus pacientes constituyen el grupo más vulnerable frente al Covid-19.
Era correcta la decisión original de no concentrar pacientes de Covid19 en estos hospitales, por el evidente peligro de que los miles de pacientes ahí hospitalizados, operados o pasando consulta se contagien del virus y lo propaguen a sus lugares de origen.
No sabemos por qué el presidente desechó este concepto. Ya establecieron los hospitales San Rafael en Santa Tecla y Amatepec en Soyapango como centros de atención a Covid19.
Disponen además de dos hospitales que están listos, pero que todavía no han sido puestos a funcionar: el nuevo Hospital del ISSS de San Miguel y el Hospital La Ceiba, instalado en el ex hotel Siesta.
Me imagino que el gobierno ahorita recurre, contra toda lógica, a sus hospitales generales, porque ya no cree en su propia promesa de tener listo en junio el súper hospital en el CIFCO.
La responsabilidad suya, como embajador del país que generosamente donó los equipos, no puede terminar con la entrega simbólica al presidente de la República. Tiene que preocuparse del uso racional y efectivo que nuestro gobierno haga de esta donación.
Para garantizar su uso efectivo tienen que tomarse decisiones basadas en asesoría profesional y científica – y no en caprichos o estrategias de comunicación de Casa Presidencial.
Confiamos que usted va a responder a esta responsabilidad. 
Saludos, 



lunes, 25 de mayo de 2020

Carta al Ministro de Salud: Asuma su responsabilidad. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 26 mayo 2020


Estimado Dr. Alabí:
Lo que están construyendo en el parqueo de la feria parece más una piscina olímpica que el futuro hospital “más grande de América Latina”. Y la otra parte del hospital CIFCO, instalada dentro de los pabellones de la feria, es el proyecto más secreto del Estado salvadoreño. El Gobierno, que publica fotos de cualquier actividad, por más insignificante que sea, no ha proporcionado ni una sola imagen de las unidades de cuidados intensivos supuestamente instaladas en los pabellones de la feria. Nadie sabe qué avance tiene este proyecto y nadie ha dado una fecha para su apertura.
Usted como ministro de Salud debería estar encima de estos dos proyectos, supervisándolos, garantizando que correspondan a estándares técnicos de salud pública. Incluso, como responsable del sistema de salud pública, usted debería de haber hecho (y publicado) un análisis de prioridades y urgencias antes de que se aprobara un proyecto de $70 millones, que de ninguna manera podía estar listo a tiempo para corresponder a la emergencia.
Pero no fue así que procedió el Gobierno. La decisión la tomó el presidente, con su conocida megalomanía. Y el diseño y la ejecución nunca la encargó a usted como titular de salud, sino al presidente del CIFCO y al ministro de Obras Públicas. 
¿Qué experiencia pueden tener estos dos funcionarios en la construcción de hospitales?
Usted está tan alejado de este proyecto que a los periodistas ni siquiera se les ha ocurrido preguntarle sobre el hospital CIFCO en sus numerosas conferencias de prensa. Y los que manejan el proyecto y obviamente no son capaces de llevarlo a buen término nunca dan conferencia de prensa. Operan en lo oscuro, solo que la gran piscina en el parqueo de la feria no la pueden ocultar…
Pero el silencio suyo sobre ese proyecto mal concebido y mal ejecutado no le va liberar de su responsabilidad como ministro. En algún momento usted va a tener que explicar por qué no se optó por construir hospitales de campaña, o sea instalaciones temporales que podían de manera casi inmediata responder a la crisis de la epidemia.
Todo el manejo de la renovación y ampliación de la red hospitalaria, aunque es sujeto de mucha propaganda, en el fondo se maneja con muchos secretos y sin transparencia. Nadie sabe qué está pasando dentro del ex Hotel Siesta, que ahora ostenta un gran rótulo que dice “Hospital La Ceiba”, y los periodistas no han podido verificar las supuestas remodelaciones en la red de hospitales. ¿Por qué tanto secreto?
Repito lo que varias veces he dicho a este gobierno: Si quieren que confiemos en su manejo de la crisis de la epidemia, necesitan ser más transparentes.
Saludos,


domingo, 24 de mayo de 2020

Hermann Bruch, un conservador progresista. Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 24 mayo 2020

En 1991, mucho antes de la firma de la Paz, varios de los integrantes del colectivo de cine y video del Sistema Radio Venceremos nos instalamos en San Salvador para montar una productora profesional de publicidad, especializada en video y animación. Estaba diseñada como productora comercial, pero también como recurso de la izquierda para su inserción en la vida política y el debate comunicacional de la postguerra y de la transición democrática.

Cuando comenzamos a vender nuestros servicios a las agencias de publicidad, el primero que nos abrió la puerta fue Hermann Bruch, quien dirigía una agencia llamada CREA. Donde otros observaron con desconfianza o indiferencia a los “bichos nuevos y extraños” en este negocio, Hermann nos recibió con sana curiosidad y mucho interés en la innovación técnica y creativa que ofrecimos. “Si vienen a hacer lo mismo que los demás, no van a llegar a ninguna parte”, dijo. “Si vienen a innovar, bienvenidos”. Y nos encargó una compleja producción de animación –cosa que en aquel entonces nadie ofrecía en El Salvador.

Mucho después, ya superadas las paranoias de los primera años de postguerra, Hermann me dijo, sentado en La Ventana, que nunca tuvo duda de que esta nueva productora estaba ligada a la insurgencia. “Entendí que de esto no se hablaba, pero también que ustedes necesitaban insertarse. Y me despertó aun más curiosidad…”.

Me llamaba mucho la atención que este hombre tan conservador, quien defendía al régimen de Pinochet en su segunda patria Chile, fuera tan abierto a la innovación en el campo creativo. Muchas de las discusiones con él, que se mantuvieron por décadas, se nutrieron de esta contradicción.

Cuando como gerente del semanario Primera Plana (que lanzamos en 1994 unos periodistas para crear el “medio de la transición”) me tocó buscar quién nos ayudara con el estudio de mercado y luego con la campaña de lanzamiento, no dudé en buscar a Hermann. Muchos de mis socios estaban escépticos, por la fama de derechista que tenía Bruch, pero con su manera franca y directa convenció a todos de que en él ganamos un aliado para nuestra lucha por crear un medio independiente y contra la corrupción. Hermann se inventó nuestro lema: “Este periódico se vende. Pero solo a sus lectores”. Bruch acompañó con mucha simpatía y asesoría gratis la corta vida de Primera Plana. Si hubiera habido en los círculos de derecha y empresariales más gente tan abierta como Bruch, tal vez el semanario no hubiera quebrado. Ahí descubrí la veta progresista en este hombre conservador. Él siempre dijo que era liberal, y yo siempre le dije: No, sos un fósil conservador. Pero sí tenía algunos principios libertarios –y los defendía con esta necedad que lo caracterizaba.

Bruch encontró su proyecto insigne en la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera, de la cual fue co-fundador, presidente y director financiero. Ahí lo vi feliz, realizado, un viejo con entusiasmo de joven. Esta misión de casar excelencia con libertad creativa, en un proyecto autogestionado por la industria publicitaria, pero académicamente autónomo, lo fascinaba desde el principio. Recuerdo la primera vez que me invitó a la Mónica Herrera, dándome un tour por todas las instalaciones, presentándome a maestros y alumnos. Pocas veces he visto a un hombre con tanto orgullo de su obra.



Cuando junto con los empresarios de la colonia fundamos la Asociación Escalón para promover la integración de las comunidades marginales al desarrollo de la zona, otra vez fui a buscar a Hermann para pedirle ayuda. Nos abrió las puertas de la Mónica Herrera para el diseño de la imagen de la asociación. Este aporte creativo de la Mónica Herrera fue un elemento adicional para el éxito del proyecto. Como comunicador, Hermann Bruch tenía un olfato infalible para los aportes que el trabajo creativo puede hacer al desarrollo social.

Cuando dos de los protagonistas del primer proyecto en el cual colaboramos con Hermann (la productora), Daniela Heredia y yo, fundamos en 1996 La Ventana como un lugar de encuentro que acogió a una amplia gama de pensamientos, Hermann Bruch fue uno de nuestros primeros parroquianos. En los 20 años de existencia de La Ventana, pocas veces hubo una semana que Hermann y Alma no aparecieron para cenar -y siempre para discutir política. Estas discusiones a veces eran muy controversiales -imagínense a dos personeros tan polémicos como Hermann y Paolo. Pero Hermann fue de los pocos con los cuales la disidencia nunca rompió el cariño, la amistad y el respeto, un fenómeno muy extraño en nuestra cultura.

Me va a tocar pelear y discutir con personajes con menos principios, más prejuicios y poca capacidad de discusión.


viernes, 22 de mayo de 2020

Carta al gabinete: el tiro se les fue por la culata. De Paolo Luers


Publicado en MAS y EL DIARIO DE HOY, sábado 24 de mayo 2020

¿Quién dice que este gobierno no es capaz de organizar acciones eficientes? El lunes 18 de mayo, a solo terminar la conferencia de prensa del presidente en San Bartolo, alguien dió la señal y dentro de una hora, entre las 9 y 10 p.m., funcionario tras funcionario del gabinete de gobierno comunicaron en Twitter a su jefe que ponían a su disposición su salario para seguir combatiendo la epidemia. Se entiende como una manera de protesta contra lo que el presidente había denunciado en su conferencia: que la Asamblea Legislativa y la Sala de lo Constitucional lo habían dejado sin recursos para salvar la vida de los salvadoreños.
Pero esa campaña resultó en un tiro por la culata. No tanto porque la gente se haya dado cuenta que la denuncia del presidente no estaba fundamentada en la realidad, sino simplemente porque todo el mundo empezó a enfocarse en los salarios que ganan los cheros de Nayib Bukele en su gabinete.
De repente nos dimos cuenta que el Secretario Jurídico, Conan Castro, que ejerce este cargo supuestamente ad-honorem, tiene otro cargo en el gobierno, aunque nadie ha querido revelar su carácter y el salario asignado. De repente todo el mundo se topó con la sorpresa de que los numerosos secretarios de la presidencia tienen salarios entre $6,000 y $8,000 dólares más gastos de representación. Alguien encontró en las páginas web del gobierno otra revelación: Peter Dumas, Jefe de Inteligencia, gana más de $11,000, no tomando en cuenta el casi irrestricto acceso a los fondos secretos del OIE. Al enterarse que el jefe de Hacienda, aparte de su salario de Ministro, tiene otro incluso mayor como asesor de su propio despacho, surgió la pregunta lógica ¿A cuál salario renuncio?
Después de esa impresionante muestra de obediencia, altruismo y coordinación del gabinete, quedan algunas dudas: ¿a cuántos meses de salario han renunciado? Nadie lo mencionó. Para alguien que gana $6,000, $8,000 u $11,000 al mes, regalar una mensualidad no es ningún sacrificio. Pero despojarse de su salario hasta que termine la emergencia ya sería otra cosa. De todos modos no tenemos ninguna manera de saber si realmente les descontaron sus salarios y qué destino tienen esos fondos.
Hay quienes dicen que las buenas obras valen más sin publicidad. En este caso obviamente es válido, porque ahora la gente se burla de los funcionarios ad-honorem que ponen a disposición su salario. Y una vez que se abre la caja de pandora y surge la curiosidad sobre los salarios que Bukele paga a sus cheros, ya nadie podrá volver a meter a la caja el fantasma de la morbosidad y la desconfianza. 
Saludos,

miércoles, 20 de mayo de 2020

Carta a los empresarios: pecados y juegos infantiles. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 21 mayo 2020


Muchos han criticado a los empresarios que fueron a Casa Presidencial a hablar con el presidente sobre la necesidad de la reactivación económica. Algunos los criticaron con exceso de fanatismo.
Pero no puede ser que hablar con el presidente en situaciones críticas para el país de por sí sea un pecado. Pecado hubiera sido si hubieran avalado los abusos autoritarios, las acciones inconstitucionales y los ataques a Javier Simán y ANEP.
Nada de esto hicieron los empresarios. Por lo contrario, exigieron al presidente que sus medidas contra la epidemia no violen el marco de la constitución y de los derechos humanos. 
Era de esperar que el presidente y su maquinaria propagandística interpretaran esta reunión de otra manera, como aval a las políticas del gobierno y como desautorización de Simán como vocero del empresariado.
Los empresarios visitantes en Casa Presidencial no son los primeros ni serán los últimos que paguen este costo por intentar mantener abierto un canal de diálogo con un gobernante que no cree en el diálogo.
La reunión de los empresarios prominentes en CAPRES no significa una división del empresariado salvadoreño, aunque indudablemente el presidente lo interprete así.
Cuando Bukele anunció que no reconoce a Javier Simán como interlocutor, este nunca cayó en actitudes de berrinche, sino que dijo que entonces les tocará a otros hablar con el presidente.
Si los empresarios, al recibir la invitación a Casa Presidencial, la hubieran rechazado en solidaridad con Javier Simán, hubieran caído en los juegos infantiles de Nayib Bukele.
El mismo presidente de ANEP, a pesar de los ataques personales a él y sus familiares, sigue diciendo a Bukele que está dispuesto a sentarse con él para buscar soluciones a los problemas del país.
Alguien tenía que hacer el intento de convencer al presidente de que no podía seguir negando la necesidad de hacer un plan de reactivación económica con fechas y reglamentos confiables. Gracias a esta gestión, existe ahorita la fecha del 6 de junio para el supuesto inicio de la apertura de la actividad productiva y comercial. Obviamente, conociendo a Nayib Bukele, no hay ninguna garantía de que va a cumplir con ese compromiso.
Pero esto daría pauta para que se constituya una alianza más amplia y combativa para ejercer oposición a un gobierno, cuyas políticas están llevando al país al colapso económico, financiero, social e incluso de salud. Sin la economía funcionando no habrá dinero, y sin dinero no habrá servicios de salud, ni mitigación del hambre.
Toda esta historia, lejos de debilitar a ANEP y al liderazgo de Javier Simán, los ha fortalecido. No así al liderazgo del presidente. Solo hay que comparar la conferencia de prensa del presidente, con sus ataques de rabia, sus insultos y ataques, su incapacidad de enfrentar de manera racional las preguntas de los periodistas, con la entrevista de Nacho Castillo a Javier Simán.
Vimos a un hombre relajado, seguro, claro y racional. Una vez más se comprueba la sabiduría del dicho popular, “quien se enoja pierde”.
Lo único que pido a los empresarios es que todas sus gestiones frente al Gobierno, la Asamblea o los partidos sean transparentes. 
Saludos, 


lunes, 18 de mayo de 2020

Carta a los ciudadanos: ¿Se dejarán hipnotizar por el presidente? De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 19 mayo 2020


Ahora el presidente nos quiso someter a una hipnosis colectiva. Vía televisión, en su cadena nacional. Lo que no sabe es que la hipnosis solo funciona cuando el paciente es relajado, nunca cuando lo ponen en pánico. Esto trató de hacer el presidente, pidiéndonos que cerráramos los ojos y nos imagináramos a nuestro ser más querido agonizando y ahogándose en la calle afuera de un hospital ya rebalsado de pacientes de la epidemia...

Esto obviamente no le funcionó, ni como ensayo de hipnosis colectiva, ni como discurso para recuperar la confianza de la gente en su actuación frente a la crisis de la epidemia. Cualquier sicólogo le puede explicar que la gente solo se deja hipnotizar por alguien de plena confianza. Estos juegos sicológicos pueden haber tenido éxito con los seguidores ciegos del presidente, pero no con el resto de la sociedad. 

Ante una crisis angustiante, la gente necesita que sus gobernantes les transmitan confianza y seguridad. Confianza basada en planes, argumentos sólidos, alianzas construidas. Esta confianza no se puede sustituir por la fe. Para los creyentes, la fe siempre ayuda, pero nunca sustituye la confianza que los ciudadanos saben que pueden depositar en sus gobernantes en tiempos de crisis, basada en planes coherentes y estricta transparencia. 

Esto es precisamente el gran vacío en el discurso y las medidas del gobierno Bukele. Y esta cadena nacional, presentada luego de una alargada ausencia del presidente (que incluso nuevamente dio pauta a sospechas de que se encontraba fuera del país), no aportó nada para llenar este vacío y esta opacidad. Si uno filtra la gran verborrea de más de media hora, con docenas de datos (muchos de estos dudosos), con imágenes que provocan terror, con ataques electoreros a los opositores, queda un mensaje central: “No hay plan para la gradual reactivación de la economía, tampoco para una flexibilización de la cuarentena domiciliar, por una simple razón: El presidente ha decidido que no habrá ni reactivación ni flexibilización mientras no estén disponibles medicamentos que curen la enfermedad provocada por el Covid19 o una vacuna. Y con la fe en Dios esperamos que esto sea pronto. Mientras tanto: Estado de emergencia, ley de cuarentena obligada, encierro, paralización del transporte y de la vida productiva y comercial. Punto. Y quien se opone a esto, es enemigo del pueblo...”

Lastimosamente, el desarrollo de medicamentos y vacunas no depende de nuestra fe en Dios, sino del trabajo de los científicos, de las pruebas y de las aprobaciones. No hay científico serio que no haya dicho que con mucha suerte puede haber resultados confiables y aprobados en el 2021.

Vaya, cierren los ojos e imagínense que la situación actual de encierro de la gente y cierre de empresas dure hasta el fin del año. Es una pesadilla. No es viable. Diga lo que diga Bukele, debe haber una política integral que combata al virus, pero también al desempleo y el hambre. Uno tras otro, los gobiernos han llegado a esta conclusión y diseñaron a tiempo planes de cómo gradualmente reactivar la economía.

Este tipo de plan nos debe el gobierno, no discursos que nos dan miedo en vez de confianza. Es lo mínimo que tenemos que exigir. 

Saludos, 


viernes, 15 de mayo de 2020

Carta a los empresarios: frente al ‘divide et impera’, únanse. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 16 mayo 2020


Así como el caudillo en Casa Presidencial puede hacer favores a algunos de ustedes, ha mostrado que puede escoger a otros para castigarlos. Se rehúsa de hablar con sus gremiales, y prefiere individualizar, escogiendo a quiénes premiar y de quiénes vengarse. “ Divide et impera” (divide y vencerás) es la consigna de los autócratas.
Hoy le toco a la familia Simán. Dolido por la renuncia de ANEP, FUSADES, Cámara de Comercio y las dos universidades UCA y ESEN del comité de supervisión de los fondos de emergencia, Bukele la agarró contra Javier Simán, el recién electo presidente de ANEP. En un ataque de furia hizo algo absurdo: desconoció a Javier Simán como interlocutor con la empresa privada.
Pero esto no satisfizo su sed de venganza. En la noche del pasado jueves, mandó unidades militares y policiales a cerrar la fabrica de textil INTRADESA, propiedad de Félix Simán. Es otra característica de los gobernantes autocráticos: aplican lo que los alemanes llaman “Sippenhaft”, que es el castigo colectivo a toda la familia de un adversario. Así como gobierna como clan, así Bukele concibe a sus adversarios. El pretexto del cierre de la fábrica (que da empleo a 6,000 salvadoreños) es que hay supuestas denuncias de que no se estaba cumpliendo con las reglas sanitarias contra la epidemia. Qué casualidad…
Si el presidente piensa que con esto está debilitando a Javier Simán y su liderazgo en el empresariado, está muy equivocado. Gracias a los errores del presidente, Javier Simán goza hoy, a pocos días de haber sido nombrado presidente de ANEP, de un prestigio y un liderazgo que incluso trasciende la gremial empresarial.
Para el Gobierno y el país, el uso arbitrario del poder para favorecer a unos y castigar a otros empresarios tendrá un costo muy alto. Un gobierno que necesita miles de millones de dólares de financiamiento para seguir funcionando y para reactivar la economía no se puede dar el lujo de esos caprichos. En los últimos días, los troles al servicio de Casa Presidencial comenzaron a difundir que varias de las principales familias del empresariado salvadoreño iban a cerrar operaciones en El Salvador y trasladarlas a países vecinos. Lo que comienza como mentira, las actuaciones arbitrarias del presidente lo pueden convertir en una triste realidad.
Si el presidente quiere dividirlos, ustedes los empresarios tienen que unirse. Si el presidente quiere hacer tratos por separado, premiando a unos y castigando a otros, su respuesta tiene que ser fortalecer sus gremios como interlocutores válidos con el gobierno, la Asamblea y los partidos políticos. 
Si no me creen, pregunten a sus colegas en Nicaragua…
Saludos, 


miércoles, 13 de mayo de 2020

Carta a los inconformes: ¡Hagan bulla! De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 14 mayo 2020


¿Cómo organizar un movimiento cívico de protesta en tiempos de cuarentena, cuando todos están encerrados y aislados en sus casas? No se puede hacer reuniones y mucho menos marchas. En esa situación, solemos usar las redes sociales como válvula de escape para nuestras frustraciones. Hasta que de repente alguien tira una idea provocativa de cómo se puede actuar y expresarse conjuntamente.
Muchas veces, esas ideas no tienen eco, pero a veces provocan una acción espontanea que sorprende a todos.Esto es lo que pasó la noche del pasado martes, cuando a las 8 de la noche comenzó a escucharse una gran bulla que rompió el extraño silencio de la cuarentena: pitazos de carros, cacerolazos, vuvuzelas y pitos…
Al revisar las redes sociales, uno inmediatamente se dio cuenta de qué se trataba: el ensayo de una protesta ciudadana. Unos expresaban su rabia contra las medidas arbitrarias tomadas por el presidente y aplicadas por las fuerzas de seguridad; otros por la desastrosa aplicación del concepto de los centros de contención; otros contra el caos creado por la paralización del transporte público; otros por el abandono del gobierno de los 5,000 salvadoreños varados en el exterior; y muchos por el desempleo y el hambre que ha provocado la manera inflexible e improvisada del gobierno de paralizar la actividad económica.
A saber de quién era la idea de romper el silencio cada noche a las 8, pero luego de este primer ensayo y de su impacto en las redes sociales no tengo duda de que la bulla en las próximas noches va a ser ensordecedora y que muchos sectores, que jamás han participado en protestas cívicas, se van a unir y expresar su rabia de esta manera.
Igualmente, la acción de los pobladores de Altavista de poner en sus casas y pasajes banderas blancas para decir al Gobierno que ya no aguantan una cuarentena sin trabajo, sin ingresos y sin comida se va a multiplicar en muchas comunidades del país. Las dos formas de protesta, la bulla y las banderas blancas se combinan perfectamente.
El Gobierno sí escucho el mensaje e inmediatamente puso a su aparato de propaganda a reaccionar y a descalificar a estas nuevas formas de protesta. No saben que con esto solamente le dan más volumen a la bulla de los ciudadanos. Resulta que el aparato de propaganda del gobierno y de Nuevas Ideas ha perdido el control y dominio en las redes sociales…
Romper el silencio puede ser un factor unificador de la dispersa oposición a un Gobierno que utiliza la epidemia para establecer un régimen autoritario. Hagamos bulla cada noche a las 8 p.m.
Saludos,