EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO SALVADOREÑO DE LOS AÑOS 60

A Héctor Francisco Oquelí Colindres (Derecho) y Enrique Barrera Escobar (Humanidades), In Memóriam.

1. HECHOS HISTÓRICOS RELEVANTES DE AQUEL PERÍODO.

Para quienes terminamos la educación secundaria, específicamente el Bachillerato, durante la primera mitad de la década de los años 60 (1961 y 1962), e hicimos nuestros estudios universitarios en la Universidad de El Salvador (UES) durante la segunda mitad de los 60, resultó muy formativo en diversos aspectos, particularmente en lo político, lo cultural, y lo académico, haber vivido aquella etapa de nuestra historia y conocido de cerca algunos de los principales antecedentes de la guerra civil, que maduró durante los años 70 y se desarrolló durante la década de los 80.

Desde la perspectiva del movimiento estudiantil es preciso comenzar mencionando el Proceso de Reforma Universitaria. Efectivamente, como consecuencia del Movimiento de Reforma Universitaria iniciado alrededor de 1920, en Córdoba, Argentina, las Universidades de América Latina y entre ellas la UES, comenzaron a plantearse la necesidad de establecer un nuevo tipo de relación entre autoridades, profesores y estudiantes, con el propósito de darle una connotación diferente al proceso de enseñanza-aprendizaje, a la investigación y a la extensión universitaria. De este movimiento surgió el concepto de Autonomía Universitaria mediante el cual se pretendía definir una nueva relación Estado- Universidad.

En el caso salvadoreño, una vez superada la dictadura del Gral. Maximiliano Hernández Martínez y los frágiles gobiernos posteriores, cobró fuerza en la UES el movimiento reformista que se modeló en el respectivo cuerpo normativo; sin embargo, el concepto de autonomía siguió discutiéndose para extenderlo desde lo académico, hacia lo económico y lo administrativo. El Salvador contaba en ese entonces con la Constitución Política de 1950 que reconocía la propiedad privada en función social, y le correspondió al Dr. Romeo Fortín Magaña dirigir la UES en aquel momento.

Al ejercer hacia 1964 la Rectoría de la UES el Dr. (Medicina) Fabio Castillo Figueroa, su equipo de Dirección y el nuevo Consejo Superior Universitario, el proceso de reforma tomó un gran impulso. Durante esta Rectoría y las subsiguientes: 1968 a cargo del Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) Ángel Góchez Marín, concluida por el Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) José María Méndez, y 1972 a cargo del Dr. (Economía) Rafael Menjívar, se realizaron importantes innovaciones académicas, administrativas y físicas.

Ciertamente, para contribuir con la sociedad mediante ciudadanas y ciudadanos más y mejor educados, como solía decir el Señor Rector Dr. Castillo, había que desarrollar la planta física de la Ciudad Universitaria, integrar el campus de San Salvador y abrir los Centros Universitarios de Oriente y Occidente; crear las Áreas Comunes y los Departamentos de Química, Biología, Física y Matemáticas, con instalaciones adecuadas; estructurar la Planificación Universitaria, renovar los métodos docentes, preparar más y mejores profesoras y profesores e instructores; contratar profesores e investigadores extranjeros, incrementar el número de estudiantes admitidos a la UES y sus Facultades año con año; fortalecer el Departamento de Bienestar Estudiantil y establecer el Programa de Becas y Residencias Estudiantiles de la Universidad, entre otros.

También se intentaron convenios e intercambios docentes y científicos con universidades del campo socialista, concretamente con la Universidad de Lomonosov, Moscú. Por este motivo hacia 1965 hubo intentos de revertir el proceso de reforma universitaria, principalmente en la Facultad e Ingeniería y Arquitectura, los cuales fracasaron.

En tal contexto la representatividad del movimiento estudiantil en las estructuras de la UES era un factor decisivo. Por ello, con base en la Ley Orgánica y en el Reglamento de la Universidad de El Salvador, los estudiantes estuvieron significativamente representados, tanto en la Asamblea General Universitaria y el Consejo Superior Universitario, como en las Juntas Directivas de Facultad o Centro Universitario. En otras palabras, la institucionalidad del movimiento estudiantil era necesaria para asegurar la legitimidad de tales representaciones. De esa manera, estudiantes, profesores y autoridades compartían el gobierno universitario en un marco de legalidad incuestionable.

La legalidad e institucionalidad de la UES hicieron posible que asumiera la responsabilidad de supervisar las normas y procedimientos académicos de la única Universidad privada existente entonces: la Universidad Centroamericana de El Salvador José Simeón Cañas (UCA).

También en este período surge el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) con el apoyo de la Universidad de Harvard, que después de un intento por establecerlo en la UES en condiciones inconvenientes para ésta, se radicó en Nicaragua. Estaba en pleno auge el Mercado Común Centroamericano (MCCA) como una parte del proyecto de integración centroamericana.

Para poner en contexto lo anterior es necesario comentar brevemente que en el transcurso de 1960, una Junta Revolucionaria de Gobierno integrada por prominentes figuras universitarias (Castillo, Fortín Magaña, Falla Cáceres) y militares de alta graduación (Castillo, Yánez Urías), encabezó el gobierno de facto que sustituyó al Cnel. José María Lemus, en un intento por rescatar las reformas políticas, económicas y sociales que habían sido promovidas por la denominada Revolución de 1948, encabezada por el entonces Mayor Oscar Osorio, implementadas poco después por el Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD). A los pocos meses de instalada esa Junta, nuevamente se impuso el anticomunismo como recurso ideológico y político y la Junta fue derrocada, siendo sustituida por el Directorio Cívico Militar. Esta vuelta atrás fue un elemento más en el proceso de acumulación de causas que estuvo a la base del conflicto armado interno que se profundizó veinte años después. Recuérdese que en enero de 1960 había triunfado la Revolución Cubana. Posteriormente, a pesar de la existencia de varios partidos de pensamiento demócrata cristiano, reformista, socialdemócrata, etc. sobrevino la elección de un solo partido y comenzó en 1962 el largo período de cuatro gobiernos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que, en complicidad con altos mandos de la Fuerza Armada, ambos instrumentos de la oligarquía dominante, tuvo como principales estrategias políticas el fraude electoral, la imposición de gobernantes nacionales y locales, la corrupción y la represión de cualquier ente opositor.

No obstante lo anterior, es preciso decir que al interior del mismo PCN y sus gobiernos militares hubo varios intentos reformistas, los cuales fueron eliminados cuanta vez surgieron. De esa manera cayeron gabinetes económicos enteros, directivos de la Asamblea Legislativa y otros altos funcionarios, quienes fueron a buscar espacio reforzando la organización de nuevos o renovados partidos políticos de carácter democrático. Muchos de ellos provenían de las aulas de la Universidad de El Salvador.

En las elecciones presidenciales de 1967, el Partido Acción Renovadora (PAR) presentó un programa de gobierno bajo el lema: “A 5 grandes problemas, 5 grandes soluciones”. De su diagnóstico surgía la idea de llevar a cabo la reforma agraria, la reforma urbana, la reforma educativa, la reforma tributaria y la reforma del comercio exterior, principalmente del café. No debe olvidarse que el dominio real lo tenía la denominada oligarquía cafetalera. El candidato presidencial del PAR fue el Dr. Castillo Figueroa y el del PCN, el Cnel. Fidel Sánchez Hernández, quien se hizo fraudulenta e impositivamente de la Presidencia de la República.

Este fue el año de la denominada Primavera de Praga, así llamada porque el gobierno de Checoslovaquia presidido por Alexander Dubcek se liberalizaba y rebelaba ante el omnímodo poder de la Unión Soviética y su influencia en todo el denominado campo socialista. Este ejercicio de renovación en el poder establecido dentro del comunismo fue aplastado en 1968 con la invasión del ejército soviético, ante lo que algunas expresiones del movimiento estudiantil universitario salvadoreño, así como las autoridades universitarias antes mencionadas, se pronunciaron en contra de tal intervención a pesar de los señalamientos en contra del Partido Comunista Salvadoreño.

Como consecuencia de los esfuerzos por democratizar el país, aglutinando cuadros surgidos de la universidad, los partidos Demócrata Cristiano (PDC), Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y Unión Democrática Nacionalista (UDN), lograron algunas posiciones en la Asamblea Legislativa y en importantes Alcaldías del país, sobre todo el PDC en San Salvador, convirtiéndose en voceros de intereses mayoritarios de la sociedad.

En aquél contexto de cierre de espacios democráticos se incrementó la actividad de las organizaciones de importantes sectores sociales. Teniendo como marco de referencia el Régimen Económico Social de la Constitución Política vigente para entonces, los obreros de la industria manufacturera y fabril, y los trabajadores de los servicios promovieron la correcta aplicación de la legislación laboral, el respeto a la jornada de 8 horas diarias, el derecho al salario mínimo y a la contratación colectiva entre otras demandas. Algo muy importante fue lo relacionado con los derechos al trabajo, la seguridad social y la vivienda digna, que habían sido reconocidos por el gobierno reformista previo, que incluso, había creado instituciones dedicadas a ello.

De igual forma, los jornaleros del campo y los pequeños campesinos demandaron tierra para trabajar y mejores condiciones laborales y de vida en las grandes propiedades agrarias donde no las había. Por su parte los maestros de educación parvularia, primaria y secundaria, formados en las Escuelas Normales de Maestros Alberto Masferrer y de Maestras España, así como la Escuela Normal Superior, tradicionalmente sometidos e instrumentalizados por los gobiernos militares, también demandaron adecuadas condiciones salariales y de trabajo, así como una mejor educación para el pueblo. Alzaron la bandera de la Dignificación del Magisterio Nacional, lo que les significó represión de las autoridades de turno, por una parte, pero un abrumador apoyo de otra parte. Los métodos de lucha por excelencia de estos sectores fueron la huelga y la movilización popular.

La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños 21 de Junio (ANDES), lideró dos exitosas y multitudinarias huelgas en 1968 y 1971. En ambas recibió el decidido respaldo de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), de las demás Sociedades de Estudiantes de Facultad, y de otras asociaciones estudiantiles sectoriales.

La imposibilidad de avanzar hacia el desarrollo político, económico y social por métodos pacíficos y cívicos, así como las disputas ideológicas al interior de los países socialistas, sus partidos gobernantes y los movimientos periféricos, condujo a determinados grupos a pensar en la vía de las armas para conquistar el poder político. En el plano teórico se plantearon diversos modos de entender la aplicación del marxismo leninismo a la situación de los países de América Latina, especialmente en el período de consolidación de la Revolución Cubana. Los partidos comunistas tradicionales fueron perdiendo el monopolio de las ideas revolucionarias, ante lo que reaccionaron con la descalificación y los señalamientos personales, que no teóricos, en contra de sus nuevos adversarios ideológicos. También en 1968 moría en las profundidades bolivianas Ernesto Guevara, tratando de aplicar la denominada Teoría del Foco Guerrillero, sin captar el apoyo debido. Eran tiempos de mucha lectura, estudios, debates y práctica política. La academia asistió a esta discusión en prácticamente todo el mundo.

Dentro del gran escenario de la Guerra Fría, en el que se daba la disputa chino soviética, el emplazamiento de los cubanos ante el resto del campo socialista frente al bloqueo norteamericano y el auge del Movimiento de Países No Alineados, también se dio la producción intelectual de sociólogos, politólogos, filósofos, economistas, psicólogos, antropólogos, etc. (Marcuse, Poulantzas, Frömm, Baran, Sweezy, Mandel, Cardozo, Debray, Marini, Dos Santos, Gramsci, Chomsky, Lukacs, etc.), que enriquecía en términos de ideas la búsqueda por superar las miserias del capital monopólico y sus respectivas ataduras dictatoriales. De esta confrontación no se escapó nadie, puesto que en los planos religioso, educativo, militar, administrativo público, y productivo en general, se gestaron corrientes que diferían del pensamiento oficial. Efectivamente, dentro del cristianismo surgieron grupos de base de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesias Bautista, Luterana, Episcopal y otras, planteando teologías liberadoras del ser humano en la tierra. Asimismo en el seno de las Fuerzas Armadas latinoamericanas se manifestaron corrientes doctrinarias nacionalistas, en el sentido antiimperialista del término. En el ámbito empresarial se oyeron algunas voces de apoyo a reformas como la agraria, al salario mínimo y a la libertad de expresión.

En El Salvador la disputa ideológica entre marxistas condujo a que prominentes miembros del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) se separaran de éste, incluido su Secretario General y miembros del Comité Político, quienes confluyeron con movimientos de jóvenes estudiantes universitarios, cooperativistas, predicadores cristianos, sacerdotes, pastores, obreros y pobladores marginales, que fundaron nuevas organizaciones y se organizaron para empuñar las armas y combatir al régimen establecido.

Entre 1970 y 1972 se produjo un quiebre importante en el papel político asumido por la Universidad y el estudiantado. La crisis del Mercado Común Centroamericano, provocada por las asimetrías mantenidas por las oligarquías locales, desembocó en la guerra entre El Salvador y Honduras en julio de 1969. Este fue un recurso de distracción que beneficiaba a los sectores dominantes de ambos países, incluidos sus ejércitos y cúpulas militares, mientras alejaba las presiones de cambio, alentando el espíritu pseudo nacionalista, chauvinista y bélico en los dos pueblos. Cuando el Gobierno salvadoreño del Cnel. Fidel Sánchez Hernández llamó a reforzar las filas del ejército nacional a todos los ciudadanos sin distingo de ideas o partido político, la dirección formal del estudiantado universitario salvadoreño de la AGEUS de ese tiempo, presionada por la dirección del PCS, incurrió en el error de responder públicamente de manera afirmativa a ese llamado. Este hecho provocó la salida de varios cuadros de la juventud comunista hacia otras organizaciones en ciernes y una gran confrontación en el seno de la comunidad universitaria, comunidad de autoridades, profesores y estudiantes. Un importante contingente de universitarias y universitarios se opuso vehementemente a la guerra fraticida y a hacerle el juego al gobierno y las clases dominantes.

Las disputas ideológicas que surgieron a continuación no fueron superadas sino hasta más o menos diez años después, cuando se unificaron las organizaciones armadas. Las posiciones más radicales hicieron de la Universidad su campo de batalla. En tales circunstancias la institucionalidad universitaria se puso en grave peligro ya que diversos grupos estudiantiles comenzaron a aplicar hacia el interior de la institución, los métodos que se suponía tendrían que estar empleando en su lucha contra el régimen. Las tomas de Departamentos, Facultades, Oficinas universitarias, el enjuiciamiento y posterior expulsión de profesores y autoridades universitarias, consideradas de manera apresurada e irreflexiva como anti estudiantiles, pro norteamericanas, o reaccionarias y contra revolucionarias, casi acaba con nuestra Alma Máter. Lo cierto es que ese desgaste, incrementado por la salida voluntaria de muchos profesores experimentados, hizo que el Rector Dr. Rafael Menjívar asumiera la eterna lucha por el Presupuesto Universitario en un escenario de debilidad interna, de mucho conflicto interno, lo que fue aprovechado por el gobierno del Cnel. Arturo Armando Molina, surgido del fraude electoral, para invadir los tres campus de la Universidad de El Salvador el 19 de julio de 1972.

No obstante lo anterior, en el plano político se había conquistado la representación proporcional en la Asamblea Legislativa y el PCN no volvió a ganar una elección en San Salvador y otras ciudades importantes. El PAR fue cancelado por el Consejo Central de Elecciones y tampoco se permitió la inscripción de su sucesor, el Partido Revolucionario. Ante la amenaza común del anti democrático gobierno del PCN, los partidos PDC, MNR y UDN, todos ellos dirigidos por cuadros formados en la Universidad de El Salvador, conformaron la Unión Nacional Opositora (UNO) y promovieron un coherente programa de reformas políticas, económicas y sociales. La UNO ganó las elecciones del año 72 pero no se le permitió gobernar, imponiendo al Cnel. Molina. De aquí en adelante se aceleró el proceso de acumulación de fuerzas para cambiar la situación por otras vías.

2. ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO.

La Universidad de El Salvador fue fundada en 1841, poco tiempo después de proclamada la Independencia de Centroamérica. En su evolución fue estructurando cátedras, escuelas y facultades de diversas especialidades. A fines del siglo antepasado ya contaba con una Facultad de Ciencias, entre otras. Lo más probable es que los estudiantes de las escuelas y posteriores facultades se aglutinaran en sociedades para desarrollar sus actividades académicas y culturales. Dado que del seno de la UES salieron mujeres y hombres dedicados a la investigación y la docencia de las ciencias naturales, matemáticas, ciencias sociales y humanidades, de reconocido prestigio nacional e internacional, éstos sirvieron de paradigmas para que las nuevas generaciones estudiantiles les reconocieran en la nominación de sus agrupaciones. De esa manera conocimos la Sociedad de Estudiantes de Medicina Emilio Álvarez (SEMEA), la Sociedad de Estudiantes de Química Benjamín Orozco (SEQBO), y otras como la Juventud Odontológica Salvadoreña (JOS), Sociedad de Estudiantes de Ingeniería y Arquitectura Salvadoreños (SEIAS), y la Asociación de Estudiantes de Derecho (AED). Debe recordarse que la Universidad ocupó, hasta su incendio, un edificio en la Avenida Cuzcatlán, en el centro de San Salvador, al costado Norte del Palacio Nacional y al Poniente de Catedral y que su crecimiento le había obligado a dispersarse en varias edificaciones ubicadas en la Calle Arce, entre la 7a y 9ª Avenida Sur, y zona del Hospital Rosales. Además tuvo otras instalaciones en la Avenida España y en la Calle Rubén Darío.

En la primera mitad del siglo pasado se formó la AGEUS, y se registraron sus Estatutos en el Ministerio del Interior. La Asociación General comprendía a todas y todos los estudiantes de la UES, sin distinción de facultad o nivel de estudios. Sus órganos de gobierno fueron: el Consejo Ejecutivo formado por un representante elegido por los estudiantes de cada Facultad; el Congreso Estudiantil, formado por varios representantes propietarios y suplentes elegidos por los estudiantes de cada Facultad y un Tribunal de Honor, elegido en el Congreso, para impartir justicia entre los estudiantes. El Consejo Ejecutivo comprendía una Presidencia, una Vicepresidencia, y varias Secretarías, entre ellas las del Tesoro, de Actas, y de Relaciones Internacionales. La AGEUS se financiaba mediante un solo pago, igual y obligatorio, que todos los estudiantes hacían al inicio del año académico. Era la expresión del gremio de estudiantes universitarios de El Salvador. Las decisiones tomadas por el Consejo Ejecutivo eran respetadas, en lo concerniente, por todas las directivas estudiantiles de todas las facultades.

Ya en la Ciudad Universitaria y con las Facultades de Humanidades, Ciencias Económicas y Ciencias Agronómicas, es decir ocho facultades funcionando, se completó el cuadro de organizaciones estudiantiles con la Asociación de Estudiantes de Humanidades (AEH), la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Económicas (SECE) y la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Agronómicas (SECAS). Una variante importante la constituyó el estudiantado de Áreas Comunes que llegó a ser el más numeroso de la UES. Sin ser Facultad, se estructuró la Sociedad de Estudiantes de Áreas Comunes (SEAC), así como la Asociación de Estudiantes Universitarios Residentes Salvadoreños (AEURS), agrupación de estudiantes beneficiarios del programa de Residencias Estudiantiles que vivían en el campus de San Salvador.

Como se ha dicho antes, casi todos los residentes universitarios eran al mismo tiempo becarios de tiempo completo y formaban parte de un sistema de bienestar estudiantil que comprendía el derecho a recibir un estipendio mensual en efectivo basado en su rendimiento académico, el acceso a vivienda dentro de la UES, al servicio de comedor universitario, clínica médica, asistencia de trabajadores sociales, psicólogos y sociólogos, acceso a instalaciones deportivas, la práctica de deportes individuales y de grupo y actividades recreativas como Cine Club, Conferencias, Conciertos y Excursiones. Este contingente estudiantil organizado en AEURS, mantenía una especie de autogobierno ejercida por su Junta Directiva, integrada por estudiantes de distintos niveles académicos y carreras universitarias, y jugó un rol de primer orden en diversas luchas sociales en razón de su alto nivel de conciencia social. El origen social de estos cientos de estudiantes les identificaba – en general – con las demandas de las organizaciones representativas de maestros, obreros y campesinos. En las huelgas de ANDES 21 de Junio participaron organizando manifestaciones de apoyo, recolectando ayuda de todo tipo, llevando esparcimiento a los centros de concentración y distribuyendo material propagandístico a favor de tales organizaciones.

En el período comentado podría decirse que, en la UES y en diferentes organizaciones estudiantiles, se expresaban por lo menos cuatro corrientes ideológicas, tales fueron: la Liberal, la Demócrata Cristiana, la Socialdemócrata y la Marxista Leninista, algunas de ellas con sus variantes extremistas. Más allá de la democracia liberal se manifestaron agrupaciones de corte fascista, en la modalidad propia del franquismo español. Este fue el caso del movimiento denominado La Pirámide que existió en la Facultad de Derecho. También tuvo agrupaciones de corte Liberal Demócrata, como el Frente Estudiantil Democrático de Economía (FEDE). Podría haber sido el caso también de Acción Progresista de Estudiantes de Química y Farmacia (APEQ). El pensamiento demócrata cristiano, sustentado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica Romana se manifestó en los Movimientos y Frentes Estudiantiles Social Cristianos (FESC) de casi todas las facultades que tuvo como antecedente a Acción Católica Universitaria Salvadoreña (ACUS). También existió el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), de origen protestante. Más allá del pensamiento marxista leninista oficial existió la Organización Revolucionaria Estudiantil de la 4ª Internacional, mientras que la vertiente comunista se realizó a través de los Movimientos y Frentes Universitarios de Estudiantes Revolucionarios de todas las facultades (FREM, AEU, FURE, OEH, FURIA, etc.). El pensamiento socialdemócrata cristalizó a través de vertientes de izquierda democrática y socialista democrática, aglutinados en el Movimiento de Izquierda Democrática (MID), los Movimientos Demócrata Revolucionarios (MDR) y los Frentes Socialistas (FESAC), en casi todas las facultades.

Los frentes y movimientos estudiantiles más numerosos o representativos se agruparon en tres Federaciones a escala universitaria, cuyas denominaciones fueron: Federación Revolucionaria de Universitarios Socialcristianos (FRUSC), Federación de Estudiantes Universitarios Revolucionarios (FEUR) y Federación Socialista Democrática (FSD), éstas dos últimas aliadas en la elecciones de autoridades universitarias de nivel central y de facultad, teniendo como adversarios a los socialcristianos y a los liberales. En las líneas anteriores queda brevemente demostrado el alto grado de organización estudiantil, su pluralidad, su identidad ideológica y su representatividad universitaria.

Vale la pena mencionar que la AGEUS, conciente de su pluralidad, en el contexto de la Guerra Fría trató de mantener un espíritu de autodeterminación, no ingerencia, solidaridad indiscriminada y respeto por las ideas de los demás. Internacionalmente se mantuvo en contacto y afiliada tanto a la Conferencia Internacional de Estudiantes (CIE), con sede en Bruselas, Bélgica; como a la Unión Internacional de Estudiantes (UIE), con sede en Praga, Checoslovaquia, en cuyas conferencias o congresos participó activamente. Puede advertirse que se trataba de entidades estudiantiles internacionales influenciadas por occidente o por oriente, respectivamente.

También se vinculó fuertemente al Congreso Latinoamericano de Estudiantes (CLAE), en el ámbito regional, en el que se trató de denunciar y rechazar el intervencionismo de la política norteamericana de la época en nuestros países, mientras se apoyaba la autodeterminación de países como Cuba, Panamá, República Dominicana o Grenada, dando lugar a intensos debates en el seno de la comunidad estudiantil.

En mayo de 1968, el mundo entero fue testigo de la protesta estudiantil en contra del status quo en Europa, en Estados Unidos y en América Latina. Este movimiento estremeció las estructuras y el pensamiento predominante en sociedades e instituciones. Atenta a lo que ocurría en Mayo del 68 la AGEUS se solidarizó y aprendió de la creatividad y las acciones de los estudiantes franceses (Paris, Nanterre), alemanes (Berlín), estadounidenses (Berkeley, Duke), y de los mexicanos (México D. F.), todos ellos denigrados y hasta reprimidos a diferentes escalas.

3. LA PRESENCIA POLÍTICA EN LAS LUCHAS SOCIALES.

Entre 1960 y 1972 se llevaron a cabo varios intentos por impulsar reformas de carácter político, económico y social que se estrellaron, una y otra vez, contra la barrera que interpuso el círculo de poder dominante y los intelectuales a su servicio. Las iniciativas encaminadas a garantizar el desarrollo humano de las y los salvadoreños fueron desnaturalizadas, las instituciones estatales desviadas de sus fines sociales, y las propuestas que tocaban lo educativo, lo agrario, lo urbano, lo fiscal, lo sanitario, etc. fueron retorcidas por los gobernantes de turno y sus servidores. El PCN prostituyó las instituciones nacionales, usurpó los colores y los símbolos patrios con fines partidarios y corrompió a diversos mandos de la Fuerza Armada, todo ello por encargo de la oligarquía dominante.

En aquel entorno la AGEUS apoyó activa y decididamente las huelgas de los trabajadores de las industrias del acero, de bebidas y de panificación, así como de los conductores de autobuses del servicio urbano. Pero también promovió la discusión sobre la Ley de Bancos, mediante la que se pretendió, sin éxito, ampliar la oferta de servicios bancarios permitiendo el ingreso de bancos extranjeros. Un intento de abrir espacios para la discusión del tema agrario promovido por la Presidencia de la Asamblea Legislativa, terminó con la defenestración de ese Presidente y el encarcelamiento y tortura de por lo menos un sacerdote católico que apoyaba la organización de los campesinos pobres. Incluso algunas entidades surgidas bajo la égida de la Alianza para el Progreso, como la Unión Comunal Salvadoreña (UCS), impulsada por el gobierno de los Estados Unidos de América, bajo la presidencia del Sr. John F. Kennedy, fueron objeto de represión y de control político. Para ello, el gobierno salvadoreño patrocinó el aparecimiento de la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), en contraposición a las organizaciones cooperativistas de campesinos.

La fundación de ANDES 21 de Junio durante la primera mitad de la década de los 60, fue determinante para el crecimiento del denominado movimiento popular. Efectivamente, se trataba de una asociación de carácter gremial para aglutinar a maestras y maestros de todo el país, que laboraban principalmente en centros educativos oficiales o públicos, pero también en centros particulares o privados. Se trataba de organizar a un numeroso grupo de personas, comparable al personal de sanidad (o salud), o al personal de la burocracia gubernamental; con un buen nivel de educación y con estrecha relación con padres y madres de familia y población en general. Muchos funcionarios públicos o empleados particulares, oficiales y tropa de la Fuerza Armada o de los denominados Cuerpos de Seguridad (Policía Nacional, Guardia Nacional, Policía de Hacienda) eran nietos, hijos, hermanos, sobrinos o parientes por afinidad de alguna maestra o algún maestro. Algunos oficiales habían sido maestros antes de ser militares y sabían que las peticiones de ANDES no estaban fuera de lugar. Para colmo El Gobierno del Cnel. Sánchez Hernández impuso, mediante su Ministro de Educación, Lic. Walter Béneke Medina, una Reforma Educativa que, so pretexto de modernizar y diversificar la educación para responder a las exigencias del desarrollo, suprimió varias instituciones como las escuelas normales, escuelas técnicas o artísticas, el conservatorio de música, la escuela de comercio, entre otras, convirtiéndolas en Bachilleratos especializados, alguno de los cuales no lograron desarrollarse o recomponerse.

Las luchas magisteriales lideradas por ANDES, atrajeron el respaldo de universitarios, obreros, empleados, campesinos y demás sectores, a lo que el gobierno respondió con la persecución y el asesinato de varios dirigentes sindicales, cuyos cadáveres aparecieron mutilados de sus manos izquierdas. Las asociaciones estudiantiles respaldaron las demandas de los profesores y participaron en sus movilizaciones diurnas y nocturnas, así como en las concentraciones realizadas en la plaza del Ministerio de Educación y Biblioteca Nacional, bautizada como Plaza de la Dignidad Magisterial Saúl Santiago Contreras, en honor a uno de aquellos dirigentes obreros asesinados.

Numerosos miembros de este gremio, en su carácter de ciudadanas y ciudadanos apoyaron al PDC, al MNR o a la UDN en las elecciones de 1968, 1970 y principalmente a la UNO en 1972, actuando como delegados en Juntas Receptoras de Votos y en Mesas de Votación, para controlar y denunciar los intentos de fraude. Otras y otros fueron más allá y aceptaron candidaturas en las planillas propuestas por los partidos de la UNO.

A lo largo de esos años, las condiciones fueron madurando para que las organizaciones obrero sindicales federadas, las asociaciones y sociedades de estudiantes, médicos, abogados, humanistas, arquitectos, ingenieros, empleados, agricultores y campesinos en general, sumaran sus esfuerzos en un solo movimiento popular que se volcó masivamente, tanto a las calles como a las urnas, sin que sus legítimas aspiraciones fueran respetadas. El movimiento estudiantil universitario integrado por diferentes tipos de ideas políticas, mantuvo siempre su unidad en relación con la defensa de la autonomía universitaria y con las reivindicaciones democráticas populares, cumpliendo el papel de articulador del conjunto de agrupaciones sociales. La sede de la AGEUS dentro de la Ciudad Universitaria era el punto de encuentro, discusión y coordinación, entre los representantes de las entidades antes mencionadas.

Como lo hemos sostenido en otras oportunidades, en El Salvador la democracia es considerada subversiva y las reformas adquieren un cariz revolucionario, en virtud de la conducta excluyente, concentradora en extremo de las clases dominantes. Su estrechez de miras en lo político les ha llevado a considerar como enemigo y comunista a todo elemento opositor o disidente de la versión o historia oficial.

A pesar de los avances y conquistas logradas por los actores sociales antes descritos, la represión gubernamental y la violación reiterada a la Constitución Política y a las Leyes de la República, desvirtuaron las formas de participación apegadas a la legalidad, por más legítimas que fueran sus intenciones. El asalto militar y de los cuerpos represivos a la Universidad de El Salvador en julio de 1972, la captura, encarcelamiento y posterior extrañamiento del país de sus autoridades y de algunos profesores, funcionarios y estudiantes, significó un golpe estratégico al futuro desarrollo democrático de El Salvador y precipitó las condiciones para el enfrentamiento armado.

Con el cierre de la UES se suspendió su normatividad e institucionalidad, se interrumpió la formación de profesores en el exterior con altos niveles de calificación, se propició la emigración de personal docente altamente calificado, se usurpó o destruyó buena parte de su patrimonio intelectual y científico, se saquearon sus instalaciones, oficinas y laboratorios, se afectó el normal proceso de educación y graduación de miles de futuros profesionales, se dejó en el desempleo a centenares de miembros del personal universitario, se coartó el importante rol de la UES en los asuntos de política pública (Hacia la Libertad por la Cultura) y se entregó en bandeja de plata la posibilidad de mercantilizar la educación superior universitaria, que es responsabilidad primordial del Estado y derecho de sus ciudadanos.

Solamente un pequeño número de Universidades privadas supieron contribuir llenando el vacío que dejaba nuestra Alma Máter, con un papel decoroso ante la sociedad salvadoreña; este fue el caso de la UCA y de otras dos o tres universidades que trataron de rescatar aquel importante papel de la Universidad en su Sociedad.

Queda pendiente aun el resurgimiento del movimiento estudiantil en la UES, un nuevo movimiento legítimo y legal, que haga realidad una vez más las palabras de su lema: “Estudio y Lucha”; que aporte a la construcción de la democracia como forma de gobierno apropiada en contra de cualquier clase de dictadura, que defienda su Universidad y promueva la Ciencia y la Cultura, que sea ejemplo para las y los jóvenes de otras instituciones universitarias, que refresque y anime a la población salvadoreña en la consecución de sus metas de desarrollo humano y progreso social, largamente diferidas.

Broken Laws, Broken Lives

La organización Physicians for Human Rights (Médicos por los Derechos Humanos) presentó un informe científico sobre torturas practicadas por personal militar y de inteligencia de Estados Unidos a prisioneros en Guantanamo y en Irak. El informe está disponible en el sitio http://brokenlives.info/.

La introducción al informe la escribió Antonio Taguba, un general mayor norteamericano quien dirigió la investigación oficial del ejército de Estados Unidos de las torturas en Abu Ghraib, Irak.

Reproducimos en Siguiente Página el texto del general mayor Antonio Taguba.


PREFACE

This report tells the largely untold human story of what happened to detainees in our custody when the Commander-in-Chief and those under him authorized a systematic regime of torture. This story is not only written in words: It is scrawled for the rest of these individual’s lives on their bodies and minds. Our national honor is stained by the indignity and inhumane treatment these men received from their captors. The profiles of these eleven former detainees, none of whom were ever charged with a crime or told why they were detained, are tragic and brutal rebuttals to those who claim that torture is ever justified. Through the experiences of these men in Iraq, Afghanistan, and Guantanamo Bay, we can see the full-scope of the damage this illegal and unsound policy has inflicted —both on America’s institutions and our nation’s founding values, which the military, intelligence services, and our justice system are duty-bound to defend.

In order for these individuals to suffer the wanton cruelty to which they were subjected, a government policy was promulgated to the field whereby the Geneva Conventions and the Uniform Code of Military Justice were disregarded. The UN Convention Against Torture was indiscriminately ignored. And the healing professions, including physicians and psychologists, became complicit in the willful infliction of harm against those the Hippocratic Oath demands they protect.

After years of disclosures by government investigations, media accounts, and reports from human rights organizations, there is no longer any doubt as to whether the current administration has committed war crimes. The only question that remains to be answered is whether those who ordered the use of torture will be held to account.

The former detainees in this report, each of whom is fighting a lonely and difficult battle to rebuild his life, require reparations for what they endured, comprehensive psycho-social and medical assistance, and even an official apology from our government.

But most of all, these men deserve justice as required under the tenets of international law and the United States Constitution.

And so do the American people.

Noticia bomba

(José Miguel Larraya es defensor del lector de El País)

Tomo sin ironía el título en español de la maravillosa novela sobre periodismo que escribió Evelyn Waugh. Noticias como las basadas en los papeles del comandante Reyes no llegan todos los días, ni todos los meses, a las páginas de un diario. Recapitulemos. El pasado 1 de marzo, comandos colombianos se internaron en territorio de Ecuador y atacaron un campamento de la guerrilla de las FARC. La operación se saldó con la muerte del jefe Raúl Reyes y una veintena de guerrilleros. Los militares colombianos se incautaron, además, de tres ordenadores del jefe guerrillero, un botín electrónico cuyo contenido tenía, como se supo después, un alto voltaje político y diplomático. El escándalo internacional fue inmediato. Ecuador rompió relaciones con Colombia por violación de su territorio. A la protesta se sumó inmediatamente Venezuela, cuyo Gobierno aparece en los documentos aprehendidos como financiador e intermediario en la compra de material de guerra -misiles tierra-aire- para la guerrilla colombiana. En medio del escándalo internacional, con intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), Bogotá puso en manos de la Interpol los ordenadores intervenidos para que acreditasen que no habían sido sometidos a ninguna manipulación en su contenido.

Maite Rico, redactora de la sección Internacional, especializada en América Latina, ex corresponsal en México, cubrió, como enviada especial del diario, la crisis entre Ecuador y Colombia que se generó por el ataque del Ejército colombiano al campamento de las FARC. Su trabajo en esas fechas le abrió puertas que imagino -el Defensor no pregunta por las fuentes de los periodistas- le facilitaron la exclusiva de los papeles del comandante Reyes, sobre la que ha escrito tres reportajes publicados entre el 10 y el 12 de mayo.

Como la mayoría son documentos reservados, que no están escritos para ser publicados, los papeles de Reyes están llenos de datos incómodos que sacan a la luz lo que debe permanecer en las tinieblas de las operaciones secretas. Y el paisaje político-diplomático-terrorista que describen es, por lo menos, inquietante.

Pero algunos lectores, que en su mayoría no ocultan su hostilidad al Gobierno de Colombia que preside Álvaro Uribe, han escrito al Defensor para protestar por los reportajes de Maite Rico. Dos ejemplos. Jaime Balaguer dice estar "conmocionado por la falta de rigor y de honestidad de la serie de Maite Rico sobre Colombia y las FARC", y la acusa de que en sus informaciones no hay "contraste de fuentes". Este lector afirma que "ir a Colombia y contar las 'confidencias' de los militares colombianos no es periodismo". José Ángel García, por su parte, afirma que existe una "confusión inaceptable entre la opinión, la calificación y la descripción periodística de los hechos". Es casi tan molesto, añade, "como la ausencia de precisión sobre las fuentes, de la más mínima verificación de los supuestos datos supuestamente encontrados en un supuesto ordenador personal de un guerrillero".

Maite Rico considera que la fuente no puede ser más precisa: son las propias FARC. "Es evidente que si no hubiera estado segura de la autenticidad de los documentos, no los habría publicado. En primer lugar, los contactos merecían toda mi confianza. En segundo lugar, la lectura de los cientos de páginas a las que tuve acceso no dejaba lugar a dudas, como tampoco tuvieron dudas los expertos (no sólo colombianos) a los que consulté. Pero es que, además, los datos ofrecidos por los ordenadores se han ido corroborando puntualmente desde el primer momento: desde el hallazgo de zulos y dinero -recuerden los 480.000 dólares en Costa Rica- hasta las reuniones clandestinas reconocidas por ministros venezolanos y ecuatorianos".

"Con Raúl Reyes no podía cotejar nada por razones obvias, y las FARC guardan un silencio elocuente. Pero los lectores 'conmocionados' pueden estar tranquilos: Interpol ha disipado cualquier duda al certificar que los ordenadores no fueron manipulados y que pertenecen a Reyes".

"En resumen", concluye Rico, "creo que la 'falta de honestidad' habría que buscarla en aquellos que apelan al 'rigor profesional' para acallar verdades que les incomodan -cosa que sucede con frecuencia, por cierto, cuando se escribe sobre Hugo Chávez-. Frente a realidades tan pavorosas (un gobernante usa los presupuestos de su país para armar a un grupo catalogado como terrorista) no caben los pretextos ideológicos".

Las exclusivas nunca son inocentes. En la inmensa mayoría de los casos, los periodistas no roban las noticias, sino que las reciben de fuentes interesadas en su difusión. Es la relevancia de la información la que cuenta, como también ocurrió con los datos contenidos en el ordenador del jefe paramilitar Rodrigo Tovar, alias Jorge 40. En aquel caso, los nexos no eran con el chavismo, sino con políticos colombianos. La crisis colombiana, con sus repercusiones continentales, es de por sí compleja. Cualquier información que ayude a comprenderla mejor debe ser bienvenida.

<El Defensor del Lector es una figura creada por la Dirección de EL PAIS para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia. Los lectores pueden escribir al Defensor del Lector por carta o por email (defensor@elpais.es), o telefonearle al número: 91 337 78 36>

ARENA es obsoleta

La verdad oculta detrás de la crisis electoral de ARENA no tiene nada --o muy poco-- que ver con el candidato. La verdad que se nos revela es que ARENA es un partido obsoleto. Desgastado en 19 años de gobierno, maltratado por su cúpula de los últimos años, pero sobre todo esto: obsoleto. Ya no corresponde a las necesidades del tiempo. Ya no sirve ni siquiera para los intereses de los sectores empresariales que lo crearon como partido, lo financiaron en cada campaña electoral, y lo dotaron siempre de cuadros para sus nuevos liderazgos y para manejar el gobierno. Mucho menos sirve para el país. Ya no es instrumento útil del cambio que el país necesita. Ahora resulta que es más bien obstáculo para los siguientes pasos que el país tiene que dar hacia el desarrollo y para fortalecer su institucionalidad democrática. Los votantes lo saben -- y por eso ARENA está al punto de perder.

En otras latitudes y culturas políticas, esto no constituiría ningún desastre. Tomaría las riendas la oposición. El partido de gobierno pasaría a ser oposición, se transformaría, se revitalizaría, volvería a encontrarse con la realidad que vive la gente. Lastimosamente, en El Salvador no es así: El partido de oposición es igual de obsoleto. Y ARENA, al perder el poder, no se revitalizaría. Se desmoronaría, creando un vacío peligroso, y dejando espacio para un régimen autocrático. Esto es precisamente lo que ha pasado en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Lo que El Salvador necesita son nuevos partidos. Partidos que ya no corresponden a la lógica de la guerra. Ni siquiera a la posguerra, sino a tiempos normales, en los cuales El Salvador es un país más con los problemas normales de una sociedad frente al reto del tránsito del subdesarrollo al desarrollo. Los partidos de la guerra y de la paz tienen que ser sustituidos por partidos democráticos e incluyentes.

La manera como ARENA ha definido su candidato, dividiendo al partido cuando más necesitaba unidad; la manera --al parecer no superable-- como el partido se ha distanciado de los liderazgos intelectuales y empresariales de la derecha; la manera como el grupo que desde Casa Presidencial dirige el partido ha desatendido todas las advertencias, las recomendaciones, las inquietudes que desde adentro y afuera de la derecha se le han hecho; la manera como ARENA ha maltratado el centro y la izquierda democrática del país, sólo porque no han sido factores de poder; y la ceguera del partido --y el gobierno-- frente a las angustias de los sectores populares – todo esto es sintomático para la profunda crisis de representatividad de ARENA. Este partido ya no representa más que a un sector reducido enquistado en el Estado defendiendo sus propios intereses y privilegios.

Sólo enfrentando estas verdades, se puede buscar soluciones. Negándolas, como hasta ahora lo está haciendo ARENA, es hundirse. Hablar de esto en salones cerrados, tampoco es suficiente.

Así como el país necesita cambio, lo necesita el sistema político. Los sectores que hasta ahora han apostado a ARENA y ahora se sienten huérfanos, tienen que unirse a los sectores que en todo el proceso de polarización de la posguerra han quedado sin instrumento partidario para romper la polarización. Juntos, unidos por una plan de país, pueden ofrecerle a ARENA un pacto de nación.

La única manera de evitar que el poder pase de una fuerza obsoleta a otra y la polarización siga vigente --sólo con la polaridad al revés-- es que ahora, sin perder más tiempo, gente en y alrededor de ARENA tome una decisión estratégica: tomar el control de ARENA para utilizarlo como el vehículo de la transición. Haciendo un análisis sincero de la crisis de su partido, pueden tomar la decisión --y las acciones pertinentes-- de salvar al país, en vez de tratar de salvar a su partido que de todos modos ya no tiene futuro.

Es tarde para crear ahora un partido nuevo que aspire a ganar las elecciones del 2009. Pero no es tarde para que los sectores responsables y concientes en ARENA se unifiquen para poner a ARENA --partido que como tal ya no sirve para ganar ni para gobernar-- en función de la creación de una fuerza nueva capaz de llevar al país adelante. Una fuerza, además, de ciudadanos, no de militantes.

No es tarde para que a las elecciones del 2009 se presente una alianza de nuevo tipo que logre reunir desde la izquierda democrática con su gran capacidad intelectual y fuerza moral, los empresarios desencantados con ARENA con sus tanques de pensamiento, y los sectores centristas que tienen años de buscar cómo participar constructivamente y no han encontrado espacio ni con la derecha ni con la izquierda.

Precisamente esta transición hubiera tenido que preparar ARENA en los últimos años en vez de buscar recetas de continuismo. Muchos lo hemos recomendado. Buscar un quinto y último período de gobierno, ya no de ARENA sino con ARENA, pero con la visión clara de transición, de preparar el terreno para la alternancia, de fomentar el surgimiento de una nueva fuerza política mucho más amplia, más incluyente y más democrática que ARENA.

Aunque a muchos pareciera, no es tarde aún para hacerlo. La única posibilidad para el candidato de ARENA de no fracasar es esa: ponerse a la cabeza del surgimiento de una nueva fuerza. Porque las fuerzas que necesitan entrar en la solución, no entrarían nunca a ARENA. Entrarían tal vez en un espacio nuevo, si alguien toma el control de ARENA y abre la puerta hacia una construcción que trascienda ARENA. Que incluso, si es exitoso, hace prescindible a ARENA. Esto significa olvidarse del himno; descolgar el retrato del mayor; compartir el poder con otros; adoptar el pluralismo incluyendo una dirección plural; escribir un programa nuevo e incluyente; presentar una propuesta de gabinete que reúna a los mejores mentes de la izquierda y de la derecha salvadoreña. Todo esto chocará a muchos en ARENA. Pero corresponde a las visiones y aspiraciones democráticas de muchos otros, incluso dentro de ARENA, pero sobre todo entre empresarios, profesionales, académicos que quieren cambio pero no un paso al vacío.

La disyuntiva de ARENA no es cambiar o no cambiar al candidato. Lo que tienen que hacer es mucho más trascendental que la cuestión de candidaturas. Tienen ante si la siguiente disyuntiva: desmoronarse en el intento de asegurar el continuismo - o convertirse en parte de una nueva fuerza con nuevos liderazgos, nueva cultura política, nuevas formas de inclusión social y política. Si se inclinan hacia la segunda opción, pueden contar con amplios apoyos que ahora ni siquiera los pueden soñar. Sea para ganar las elecciones, o sea para crear una fuerza capaz de asegurar, desde la oposición, la democracia del país. La otra opción --ganar como y para ARENA-- no existe.

(Publicado en El Diario de Hoy)

Ellas

(El País, 17 de junio 2008)

Verán, a mí me parece que decir miembra es una estupidez y que nombrar a una mujer muy embarazada ministra de Defensa no es una medida feminista. Lo primero, porque la lengua es una sustancia viva que no se puede cambiar a voluntad sin haber cambiado antes el mundo real; la lengua es como la piel de la sociedad y sigue con estrechísima adherencia todas las mudanzas del cuerpo que cubre, así engorde o adelgace: por ejemplo, se está perdiendo la palabra solterona de manera natural, porque se está quedando vacía socialmente. En cuanto a lo segundo, ver a una mujer con un barrigón avanzadísimo teniendo que ir a Afganistán es el colmo de la superwoman, es decir, de esa exigencia machista que obliga a las mujeres a ser diosas y cortesanas y amas de casa y empleadas del mes y madres perfectas, o sea, que las obliga a ser absolutamente todo para poder aspirar a un lugar social mediano que cualquier señor ocupa con la gorra; como me comentaba un día Elvira Lindo, que es madre y sabe de eso, sería más útil reconocer el derecho que las mujeres tienen a una panza y un parto tranquilos, sin que ello les rompa la vida y la carrera.

Pero por otra parte me parece que las críticas que reciben las mujeres ministras no tienen el mismo nivel que las que reciben sus colegas varones. No sólo por la importancia desmesurada que se le da a su aspecto, todo ese parloteo sobre si son guapas o feas que no suele escucharse sobre los hombres, sino por el tono paternalista y socarrón de burla fácil. Sí, claro que hay ministras metepatas, pero también hay hombres. De hecho, las necedades que sueltan los políticos varones son infinitas y normalmente no se les presta semejante atención. La verdadera igualdad, siempre lo dije, llegará cuando las mujeres podamos ser tan tontas como los hombres sin que resultemos más llamativas.

CUATRO CENTAVOS POR UN MINUTO DE NOSTALGIA

Mantener el contacto con nuestros seres queridos en las fronteras patrias es sin duda un lazo imposible de romper cuando nos encontramos fuera del país, sobretodo cuando somos nuevos emigrantes y hemos llegado a un país desconocido con la esperanza de superar las precarias condiciones de vida a la cual los gobernantes centroamericanos han sometido sus pueblos por décadas.


Es a través del intercambio de voces por medio de un auricular como un esposo con su esposa o una madre con su hijo, nostálgicamente intercambian sueños y comparten experiencias, las cuales a la distancia nos inspiran profundamente, fortaleciendo el propósito de soportar el sacrificio que implica trabajar arduamente de sol a sol para poder proveer de bienestar económico a la familia y alcanzar la anhelada reunificación familiar.


Debido a la corrupción estatal, la mala administración publica, la falta de austeridad gubernamental y el poder de una mafia empresarial que controla el transporte publico, cada minuto de una llamada telefónica realizada por la diáspora salvadoreña hacia el país, será sujeta de un nuevo impuesto.


A partir de este próximo primero de julio cada minuto de esa experiencia cruel que es vivir separado de su familia, pero que es a la vez necesaria para millones de emigrantes, costará cuatro centavos más en El Salvador, con lo cual este país se convierte en el segundo junto a la república de Honduras, en aplicar este tipo de política a los ciudadanos de sus diásporas en Centroamérica.


Según el nuevo decreto, el mecanismo para aplicar el impuesto consiste, en que las empresas salvadoreñas registraran las llamadas telefónicas realizadas desde el extranjero y en cumplimiento a los contratos de concesiones entre ellas y el gobierno, estas detallaran en reportes mensuales la cantidad de minutos que la diáspora utilizó para comunicarse con sus familiares, estableciendo así el monto que se cobrara como impuesto a las empresas operadoras en el extranjero, para luego entregar ese dinero al fondo general de la nación.


Con este impuesto el estado salvadoreño espera recaudar en los próximos seis meses cuarenta millones de dólares, con los cuales los representantes públicos tienen planeado subsidiar el costo del combustible a la deplorable mafia del transporte publico, quienes planean aumentar el valor del pasaje de autobús urbano a cincuenta centavos a partir de este día.


Como diáspora, ¿debemos aceptar este impuesto a nuestras llamadas sin exigir nada a cambio? Es muy posible que las empresas estadounidenses nos pasen esa cuenta globalmente, lo que significaría un aporte mas a una economía secuestrada por argollas de poder que parecen olvidar que ya contribuimos el dieciocho por ciento del producto interno bruto de la nación.


Objetivamente ese impuesto de ser trasferido por las operadoras a la diáspora, desde mi punto de vista, no ocasionará estragos monetarios considerables a nadie. Pero, como pueblo en el exterior, no podemos permitir que se nos utilice de esa manera sin nada a cambio.


El presidente Saca no vetará el decreto de este impuesto, sino que lo sancionará para hacerlo efectivo y los discursos del FMLN y su candidato en contra no son mas que basura propagandista y electorera.


Nuestra responsabilidad como diáspora en esta oportunidad no consiste en quejarse, sino en actuar, exigiendo y luchando porque de esos fondos se financie la apertura de los establecimientos equipados con el personal y tecnología apropiada que garantice un proceso seguro de empadronamiento electoral en el exterior y hacer realidad nuestro anhelado derecho constitucional de votar, como se lo he hecho constar a los representantes de la comisión de reformas electorales y constitucionales de la asamblea legislativa.


Es conocido que el partido ARENA le teme a concedernos el voto en el exterior y es el principal causante de haber detenido ese proceso durante estos últimos cuatro años, pronto será tiempo de cobrárselos en las urnas electorales. El FMLN, el PCN, el PDC y el CD han manifestado su compromiso por hacer realidad nuestra aspiración ciudadana, los votos de estos partidos políticos son suficientes para asegurar que de este nuevo impuesto se destine el dinero necesario para empadronarnos y permitirnos votar.


Por lo tanto insto a cada hermano de la diáspora que milita o tiene contacto con los representantes públicos de estos partidos políticos, a que se les exija canalizar fondos de este nuevo impuesto para hacer realidad el voto en el exterior.


Hagamos valer para nuestro interés esos cuatro centavos por cada minuto de nostalgia que nos imponen y pasemos nuestra cuenta en votos en las próximas elecciones para diputados.

QUE VIVA DORA MARIA

Hace mucho tiempo, escribí un poema que decía:


Y escribimos
hablamos como
desesperados
mientras el tiempo va
pasando
y vamos agachando cada día
más la cabeza.

Los nicas seremos lentos, pero tenemos un reloj interno que nos suena la alarma cuando llega el momento en que la tolerancia deja de tener sentido. Alguien siempre activa esa alarma. A veces muriendo, como Pedro Joaquín Chamorro; o ayunando como ahora Dora María Tellez. Ella se ha alzado en medio de la multitud inconforme, para demostrar que la libertad no es negociable y que, ante la injusticia, no cabe ni el silencio, ni la pasividad.


Dora María Tellez, con su ejemplo, está enarbolando nuestra dignidad al llevar a cabo una acción moral, ejemplar y contundente.

Era necesario que alguien se saliera del griterío y diera el ejemplo. Era necesario que alguien se arriesgara y, a hacerlo, nos sacudiera la indiferencia, la comodidad, la costumbre de quejarnos como lloronas en un entierro ajeno, mientras seguimos soportando desmanes y descalificándonos mutuamente porque el otro no tiene la fórmula perfecta.

Ahora la pelota está en nuestra cancha. Quienes queremos que este gobierno deje de irrespetarnos y de burlarse de las leyes, de la justicia, de la institucionalidad, del hambre y la necesidad de la mayoría de los nicaragüenses, tenemos que manifestarnos, tenemos que ser solidarios con Dora María. No sólo debemos luchar para que no nos cancelen las opciones políticas y eliminen al MRS –al que quieren eliminar porque es el que más amenaza al Orteguismo- ; debemos luchar para que viva Dora María. Ella es demasiado valiosa para que permitamos que perezca en esta huelga de hambre. Su valiente desafío debe marcar un alto en el camino de bandazos y desmanes, pactos y repactos que hemos venido recorriendo desde hace más de una década y que, lejos de remediarse, se ha agravado con la llegada del Orteguismo al poder.

La acción valiente de Dora María es un campanazo salido del mismo corazón del patriotismo histórico que inspiró a Sandino a irse a la montaña con sólo treinta hombres, y que décadas más tarde, inspiró a todo un pueblo a rebelarse contra una dictadura dinástica de cuarenta y cinco años.

Si algo nos ha enseñado nuestra historia es a leer los síntomas puesto que ya conocemos la enfermedad. Hemos aprendido que el peor camino es el de la pasividad, porque éste sólo conduce a la acumulación de agravios y al estallido social. Por eso, antes de llegar allí, ahora mismo, debemos actuar y unir todos nuestros vigores dispersos, como dijo Rubén, para detener la implacable marcha de las mezquinas ambiciones de esos dos caudillos que intentan repartirse Nicaragua y desbarrancar nuestra esperanza.

En estos días, seamos todos y todas DORA MARIA. Hagámonos presente a su lado, sonemos las cazuelas contra la carestía de la vida, pongamos banderas en nuestras casas, carros o brazos, exijamos el diálogo nacional, el fin de los chantajes y amenazas, la transparencia, el fin de las reformas espurias a nuestra constitución. DORA MARIA ES NICARAGUA. ELLA SE LO MERECE, EL FUTURO Y LOS POBRES DE NUESTRO PAIS LO DEMANDAN.

Junio 6, 2008

La ballena de Caracas, Greenpeace y los transgénicos

Caminando por el centro de Caracas el 22 de abril (día de la tierra) me encontré una ballena. Pues si, ahí compitiendo por atención con el libertador en plena plaza Bolívar había una ballena inflable de unos diez metros de largo. Me acerque porque eso solo podía ser obra de alguien del gremio. Una gran pancarta de salvemos a las ballenas firmada por Greenpeace delataba al culpable. Como cosa increíble me encontré a Sebastián un amigo argentino del cual tenia años de no tener noticias. Me contó de la campaña de Greenpeace y que en la tarde tenían una reunión con el canciller venezolano para tratar el asunto, quedamos en tomarnos un café antes de su reunión para ponernos al día.

Yo me fui a almorzar, un buen almuerzo, buena plática, con bella compañía. Me quedé pensando en lo que comíamos: lechuga, tomates, maíz, arroz y pollo. ¿Qué de todos estos serán productos transgénicos? ¿Venezuela estará libre de transgénicos? ¿Qué comeremos en El Salvador? ¿Serán los transgénicos malos para el ser humano? ¿Serán buenos para la conservación? ¿Serán la solución para la crisis de alimentos? Y muchas otras interrogantes que pensé que Sebastián podía tener un buen punto de vista.

Cuando llegué al café ya me esperaba Sebastián, decidí que en vez que me contara de las ballenas, mejor platicáramos de los transgénicos. Lo primero fue aclarar qué es un transgénico. Es un Organismo Genéticamente Modificado (OGM), un organismo vivo que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Las técnicas de ingeniería genética consisten en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal e incluso humano) para introducirlos en el material hereditario de otro.

Los transgénicos llegaron con la promesa de erradicar el hambre en el mundo, basados en una agricultura de tipo industrial llamada “revolución verde”. Sin embargo, los resultados de esta revolución están a la vista: la frontera agrícola avanzó sobre los bosques nativos, se produjo pérdida de biodiversidad, se concentró la tenencia de la tierra, se aumentó considerablemente el uso de agroquímicos, se contaminaron los suelos, y se perdió soberanía alimentaria. Los transgénicos en si pueden tener dos tipos de peligros o consecuencias.

Los de tipo ambiental son que al estar OGM en contacto con organismos “naturales” pueden alterarse las cadenas tróficas. Por ejemplo el polinizador de cierta especie de árbol muy importante de las funciones de un bosque natural, por entrar en contacto con OGM, pudieran declinar sus poblaciones, por tanto también la de los arboles y por tanto disminuyendo la biodiversidad. Para evitar estas consecuencias normalmente los OGM se les inducen a ser infértiles, ya sea por un gen o por alguna otro tipo de alteración. Aun así hay que investigar más cuales son los efectos ecológicos de este tipo de cultivos. También hay que decir que esto desde el punto de vista de las empresas que los fabrican es una operación muy rentable porque siempre vas a tener que adquirir nuevas semillas para volver a sembrar.

La alteración genética de organismos también tiene otro tipo de consecuencias ambientales. Porque introduce especies a sitios donde antes no podían existir, aumentando así la frontera agrícola, teniendo más competencia para las formaciones vegetales naturales. Desde mi punto de vista esto también conlleva un beneficio que no lo podemos dejar de ver, hay personas que ahora podrán cultivar donde no lo podían hacer antes. Ahora, en el altiplano andino se pueden cultivar algunas variedades de papas donde antes no se podía, ahora las personas que viven ahí puede comer mejor porque a las papas se les introduje un gen de un pez.

Pero esto nos lleva a preguntarnos por el otro tipo de consecuencias: las humanas. Lo primero que hay que decir que solo hay un caso comprobado directamente del efecto de un OGM a la salud humana. Este es el maíz llamado MON 863, el cual según una investigación de la universidad de Caen presenta efectos en hígado y riñones. Del resto de productos transgénicos no hay estudios científicos que comprueben que afecten la salud humana. No podemos decir no coman eso porque les va a dar cáncer, como he oído a muchos ambientalistas decir, o como mi amigo Sebastián me insistió. El hecho es que todo el maíz que consumimos es alterado, ya sea directamente por manipulación genética de laboratorio, o por una serie de mejoras por procedimientos agrícolas tradicionales. Hasta el momento nadie se ha muerto por comer tortillas. Con esto no quiero decir que adelante, sino que hay que aplicar un criterio de precaución, no lo podemos vetar a priori.

Los transgénicos traen beneficios para las grandes multinacionales, ya que estas obtienen mejor producción y rendimiento. Pero también puede ser beneficiosa para pequeñas comunidades aisladas, como el ejemplo del altiplano. También si hacen más eficiente la producción podría ser una consecuencia positiva que eso genere menor competencia por el uso de la tierra. Pero entonces ¿por qué la comunidad europea se opone tan fuertemente al uso de transgénicos? En primer lugar es fácil hablar cuando existe abundancia, no como en pequeñas comunidades aisladas donde se necesitan soluciones radicales para encontrar comida. Segundo es por un criterio de precaución, hasta no comprobar que existe un beneficio real tangible, para que hacer el cambio. Tercero por el enfoque europeo del fomento de las variedades locales, el rescate a las técnicas tradicionales y a las denominaciones de origen. Todo esto respaldado por la Política Agraria Comunitaria (PAC), sin esta sería imposible poder mantener las formas agrícolas tradicionales. En 2003 más del 50% del presupuesto comunitario era consumido en subvenciones agrícolas para respaldar la PAC, así que como se imaginarán es una gran cantidad de dinero.

En Latinoamérica la agricultura no se subvenciona tanto. Así que en los mercados internacionales es muy difícil competir. La solución de los países del ALBA ha sido que mediante la nacionalización de la tierra, el control de precios y los programas de semillas mejoradas poder trata de competir y de generar soberanía alimentaria. Para mi es una estrategia equivocada. Porque el control de precios sabemos que a final de cuentas desincentiva la producción. De estas estrategias se ven muy próximas, sobre todo el programa de semillas mejoradas, al uso de transgénicos.

Es muy difícil no tomar en cuenta soluciones tecnológicas ante el problema de los alimentos. Es muy complicada no tratar de pensar en mejoras a los sistemas productivos, impulsar leyes como la del arrendamiento de tierras y programas como el de semilla mejorada. Es más, pueden ser parte de la solución, pero hay que saber cuales son los riesgos de este tipo de medidas y el impacto en la biodiversidad y salud humana. No ganamos nada tratando de seguir impulsando la “revolución verde”, como lo hace Europa, Estados Unidos y los países del ALBA (que al final de cuentas utiliza una variante política de las mismas estrategias), hay que impulsar, en cambio, la “revolución de la sostenibilidad”. Esta nueva revolución se base en las tres “E” (Ecología, Economía y Equidad) para crear un contexto en el cual los legítimos intereses de todas las partes pueden ser satisfechos en mayor o menos medida, siempre en el marco de una preocupación por la equidad. Como parte de esta nueva revolución tenemos que averiguar cual es papel que juegan los transgénicos. La gente de Greenpeace y otros nos ha dado una alarma. Ahora está en nosotros evaluarla, saber los riesgos y actuar en consecuencia, por el medio ambiente y la salud humana.