Carta al presidente Funes


Estimado señor presidente:

Usted prometió gobernar abierto a la consulta y la participación ciudadana. Hoy que tiene que depurar a su gabinete, es nuestra responsabilidad como ciudadanos hacerle escuchar la voz del pueblo...

Obviamente, nadie puede hablar a nombre del pueblo. Pero todos podemos y debemos hablar. Hago un llamado a mis colegas columnistas, a los gremios, a las asociaciones profesionales, a los partidos, a los ciudadanos en general a proponerle a usted los cambios necesarios en el gabinete. Algunos lo harán en público, otros le mandarán cartas o e-mails, otros que tienen este privilegio se lo dirán en privado. Pero todos debemos ayudarle a usted a deshacerse de los ministros y otros funcionarios que no están sirviendo a los intereses de la nación.

En este sentido, le aconsejo, en el interés del país y su propio, que cambie al ministro de Seguridad, por incapacidad, falta de liderazgo y porque fomenta divisiones ideológicas dentro de la PNC. Por esta última razón, debería nombrar un ministro de Seguridad independiente del FMLN.

En Educación no será suficiente remover a Salvador Sánchez Cerén, porque el arquitecto de los planes equivocados de reforma educativa es el viceministro Eduardo Badía Serra. Hay que sustituir a los dos con profesionales que sean ajenos a la tendencia chavista que hoy reina en Educación.

Estos son los dos cambios radicales de los cuales depende el futuro de su presidencia. Aparte de remover, por supuesto, a algunos personajes indecorosos o incapaces en cargos secundarios que todos sabemos quienes son. Bueno, ANDA no es tan secundario. Ni la Superintendencia de Electricidad y Telecomunicaciones que quiere parar la construcción de represas y regular los medios.

Su canciller Hugo Martínez ha dado pasos correctos en política exterior. Pero ha permitido que algunos de sus colaboradores (¿o son comisarios políticos del partido?) establecieran un régimen de terror y despidos indiscriminados en Cancillería. O se van los comisarios o usted tendrá que poner a un ministro que pone orden.

Deseándole felices navidades y un próspero Año Nuevo,

Paolo Lüers

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¿Héroes o villanos?

Terminó Copenhague, sin una decisión en firme, con un documento a medias, con decepción, con frustración, con reclamos y con una gran sensación de fracaso. En la COP 15 se habían puesto las ilusiones de muchas personas que creyeron el discurso de Obama del 3 de junio en Minnesota, donde nos dijo que –este era el momento en que la marea cambiaría, y los glaciares dejarían de derretirse- pero ahora después de Copenhague, nos seguimos preguntando si esté es el momento. Hugo Chávez en su discurso de la Habana en la clausura de la X Sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba- Venezuela nos dijo también: “la gran esperanza de la humanidad cae en mis hombros” refiriéndose a la reunión de Copenhague y la oposición del grupo del ALBA. Y ahora tenemos un fracaso.

La COP 15 terminó en una plenaria en la que 28 países, dentro de los que se incluyen: EEUU, la UE, China, Rusia, México, Noruega, Japón, Canadá, Brasil, Sudáfrica, Sudán, Lesoto, Etiopía, Maldivas y otros más, propusieron una decisión de mínimos. Un acuerdo en el que no hay limite de emisiones claras, no hay un sistema de verificación claro y un aumento permitido de hasta 2°C de la temperatura de 1990, pero no vinculante.

El día anterior Obama había dado un discurso frio, lejano, muy diferente a sus usuales discursos donde lo más destacado fue lo siguiente: "Podemos abrazar este acuerdo y ser parte de la historia y mejorar la vida de nuestros hijos y nietos. O podemos elegir el retraso con los mismos argumentos inamovibles durante décadas mientras el peligro crece hasta que sea irreparable. No hay tiempo que perder. América ha elegido su opción. Estamos dispuestos a hacerlo pero tiene que haber movimientos de todas las partes".

Aun con estos discursos y esta propuesta de mínimos hubo cinco países que ya habían anunciado su oposición a cualquier cosa que pasara. Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Sudán estaban listos, sin siquiera haber leído la resolución de mínimos, a decir que no. Por insuficiente, por incompleta por no encontrar la solución. Así fue, la propuesta de los 28, se le acuso de antidemocrática, de excluyente, de vacía. Y ciertamente tienen razón.

Los cinco se negaron a que esta fuera una decisión de la COP, y pidieron que fuera considerada solo como un documento misceláneo. La ONU había pedido consenso para que las decisiones fueran aceptadas, así que gracias a estos cinco no hubo decisión en Copenhague. Al final decidieron “tomar nota” de la propuesta, lo cual quedará como una resolución intermedia entre decisión y documento misceláneo. Ni ahí hubo conceso. Fracaso hasta el último día.

Entonces, ¿son héroes los representantes de los cinco que se opusieron a es resolución de mínimos? O ¿son villanos? Son héroes porque lo que ellos proponen es un acuerdo mucho más agresivo, lo que piden es un máximo permitido de aumento de 1°C, un mecanismo de verificación claro y un 6% del PIB mundial para financiar a los países pobres. Pues, realmente no lo son. A pesar que la propuesta de mínimos es un retroceso a los compromisos de Bali y que Copenhague ha sido un fracaso, siempre es mejor dar un paso al frente. De todas maneras no iba a ser vinculante y todavía hay mucho que recorrer para llegar a donde queremos estar. ¿Por qué no dar el paso? O ¿es que lo que quieren es otra cosa y no llegar a la solución? Hay que estar con los que proponen y no con los que destruyen. Aunque la posición es populista, muchos les aplaudirán son villanos y no héroes. La solución es hacia adelante, no hacia el bloqueo.

Entonces, ¿es héroe Obama o Jiabao? Lo son porque al fin ambos países están de acuerdo en algo, porque EEUU ha dado un paso que nunca en su historia había dado. Porque China también ha reconocido que, aunque no es un país desarrollado, importa lo que ellos hacen para solucionar los problemas de la humanidad. Pues, realmente no lo son, aun así son villanos, porque nos quedamos en las esperanzas, porque lo único en que están de acuerdo es en que hay que solucionar este problema, pero con eso no hacemos nada. Lo que necesitamos son pasos concretos y soluciones prácticas.

Hemos tenido tiempo para debatir qué si existe o no el cambio climático, qué si es creado por los seres humanos o no. A todas luces las conclusión es que existe y nosotros somos los culpables, ahora hemos dado el paso a decir que nosotros lo tenemos que solucionar. Pero esto es insuficiente y no te convierte en héroe. Ahora llega el momento de dar pasos claros y prácticos para encontrar esas soluciones. No vale la solución de mínimos de los 28, pero mucho menos vale perder de vista la meta, lo perfecto es enemigo de lo bueno. Así que Chávez y sus seguidores, otra vez con demagogia y hablando de lo perfecto nos evitan lo bueno. Hay que dar el paso, aunque nos decepcione y nos frustre, hay que pensar ahora en México, tal vez ahí podamos dar otro gran paso, aunque los amantes del micrófono nos quieren venir a convencer que son nuestros héroes, yo les diré villanos.