viernes, 16 de enero de 2026

Carta a quienes vivieron la guerra: Vivan los Acuerdos de Paz. De Paolo Luers

 

"A pesar de las diferencias de la vivencia y del pensamiento de cada uno, esta memoria es compartida porque todos fuimos parte de la gesta histórica de apartarnos de las diferencias y concentrarnos en el interés común del país."   

SIGUIENTE PÁGINA, viernes 16 enero 2026    

Estimados amigos:

Hoy es el aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz de 1992. No habrá ningún acto oficial, ya que Nayib Bukele ha decretado borrar de la memoria oficial aquel acuerdo que puso fin a la guerra civil y abrió el camino hacia la transición democrática. Bukele impone una nueva narrativa que cambia el sentido de las palabras: la conquista de la Paz ahora es un pacto entre dos élites para compartir el poder. La transición democrática ahora es el establecimiento de un 'bipartidismo mafioso´. La fecha de celebrar ya no es el 16 de enero del 1992 sino el 3 de febrero de 2019día que Bukele fue electo presidente para inaugurar la Nueva República. La Paz ahora no se refiere al acuerdo nacional para terminar la guerra civil, sino al Estado de Excepción establecido para iniciar la guerra contra las pandillas.


El impacto de la narrativa oficial difundida ya durante 7 años por la maquinaria propagandística es tan fuerte que ni siquiera la oposición se anima -o se atreve- a reivindicar la gesta histórica de los Acuerdos de Paz. 


¿Será que el régimen realmente haya ganado la batalla ideológica y hasta semántica e impuesto en la conciencia nacional su memoria oficial? No. 

 

La memoria de la represión y del cierre de todos los espacios políticos que provocaron la insurgencia; la memoria de los sacrificios de los 12 años de guerra civil; y la memoria del clima de apertura y despertar de los años 90 – toda esta memoria está anclada en el la mente de toda una generación. Es la memoria compartida, aunque no idéntica, de soldados y guerrilleros, de derecha e izquierda, de conservadores y liberales, de católicos y protestantes, de empresarios y trabajadores. A pesar de las diferencias de la vivencia y del pensamiento de cada uno, esta memoria es compartida porque todos fuimos parte de la gesta histórica de apartarnos de las diferencias y concentrarnos en el interés común del país.   

 

El hecho que esta memoria compartida ya no se expresa el 16 de enero en marchas, actos y fiestas no significa que ya no exista. Las imágenes de la fiesta en las plazas del centro capitalino del día 6 de enero 1992, cuando los dos bandos se convocaron en plazas diferentes pero después se confundieron y se abrazaron en una sola celebración son imborrables. No se dejan sustituir por las imágenes simbólicas de la Nueva República, las fotos de Bukele ante miles de soldados haciéndolos jurar fidelidad al presidente; las fotos de soldados tomándose la Asamblea Legislativa el 9 de febrero 2020; los videos de cientos de presos hincados en los pasillos del CECOT y de los espectáculos permanentes en el Centro Histórico anteriormente limpiado de los pobres... 

 

Estas imágenes, que simbolizan la dictadura, tampoco las olvidaremos, pero no podrán jamás reemplazar las imágenes del 16 de enero 1992. 

Saludos, 







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jueves, 15 de enero de 2026

Carta a mis amigos de izquierda: El silencio sobre Irán. De Paolo Luers

 

Trump intervino en Venezuela y amenaza con intervenir en Irán. Pero esto no es razón de que nosotros, personas de izquierda, abandonemos nuestros principios de solidaridad con quienes luchan contra dictaduras. Ni para que las feministas se olviden de sus principios de sororidad cuando vean a mujeres reprimidas por exigir lo mismo que ellas. 


SIGUIENTE PÁGINA, sábado 10 enero 2026    

Amigos (y no tan amigos):

La brutal fuerza con la cual el régimen de Irán está reprimiendo a las manifestaciones en todo el país no han logrado aplastar la protesta masiva. Sigue creciendo, a pesar de más de 12 mil muertos. A pesar de que el Internet fue suspendido en Irán, el mundo se ha enterado de lo que está pasando. Nadie puede alegar que no se dio cuenta. 

 

Entonces, ¿cómo se explica que las izquierdas mantienen un estruendoso silencio sobre Irán?

 

Ustedes han pasado dos años en permanente movilización en solidaridad con Palestina, protestando contra la manera brutal que Israel actuó en Gaza luego de la masacre que el 7 de octubre 2023 cometió Hamas contra la población civil israelí. Ustedes han organizado manifestaciones permanentes en Europa, Estados Unidos y América Latina. Han ocupado universidades e interrumpido actividades académicas y culturales en las cuales participaron ciudadanos israelíes o compatriotas de origen judío. Inundaron universidades y plazas con mares de banderas palestinas y muchas veces con consignas que pusieron en duda el derecho de existencia del estado de Israel. Tenían razón para defender a los palestinos, pero no se preocuparon de evitar excesos. Con esto, lograron que sus conciudadanos judíos comenzaran a sentirse inseguros en sus propios países.


Después de tanta consigna sobre los derechos humanos y en contra del uso brutal de la fuerza contra civiles, ¿cómo se pueden callar sobre lo que está pasando en Irán?

 

¿Acaso la izquierda se han olvidado cómo el régimen teocrático suprime a las mujeres en Irán y siempre cuando protestan, las mata en las calles o en las cárceles? ¿Acaso esto ya no es un tema para las feministas en Europa, en Estados Unidos y en América Latina? 

 

Hablando con algunos de ustedes sobre el tema -conversaciones nada fáciles- comienzo a ver cuál es el dilema en el cual se ven atrapados. Por supuesto es lamentable la situación de las mujeres bajo un régimen religioso, dicen. Por supuesto las mujeres tienen razón de ir la calle y protestar por sus derechos, agregan. Y por supuesto es horrible cómo reprimen las protestas, lamentan. Pero imagínate cómo quedaríamos nosotros si nos movilizamos en contra de la dictadura de los mullahs y de repente Trump cumple con su amenaza de mandar a bombardear al Irán. De repente estaríamos del mismo lado que el imperialismo estadounidense y sus intervenciones...

 

Entiendo. Es por esto que casi nunca se han pronunciado contra la masacre de Hamas ni contra el régimen dictatorial que esta organización ejercía sobre la población civil palestina en Gaza.. No podían estar del lado de Israel. Por la misma razón casi nunca hablaron en apoyo a la oposición venezolana, ni siquiera cuando reprimían brutalmente las manifestaciones luego de robarles la elecciones. No podían aguantar la idea de terminar estando en el mismo lado de Trump cuando al fin decidió mandar a secuestrar a Nicolás Maduro desde su escondite en el mayor cuartel militar del país. 

 

Pero estas son vacilaciones pusilánimes. Los principios se mantienen, sea quien sea quien por intereses propios de repente se ponga del mismo lado. Todos sabemos que a Trump le vale un comino la suerte de la gente de Venezuela y de Irán. No actúa en favor de ellos sino en favor de sus intereses geopolíticos y económicos. En países como Irán y Venezuela ve petróleo, no una población civil que sufre y lucha por sus derechos.

 

Pero esto no es razón de que nosotros, personas de izquierda, abandonemos nuestros principios de solidaridad con quienes luchan contra dictaduras. Ni para que las feministas se olviden de sus principios de sororidad cuando vean a mujeres reprimidas por exigir lo mismo que ellas. 

 

Si ustedes siguen dividiendo el mundo en países imperialistas y otros amenazados por el imperialismo ¿dónde quedan las poblaciones de estos últimos países y sus luchas contra los regímenes que los oprimen? Mala suerte la de los venezolanos y los iraníes: los antiimperialistas del mundo ya no pueden hacer nada por ellos, ya que sus gobiernos han sido declarados enemigos por Trump y Cía. – ni modo, ahí no nos metemos.

 

Esta es la bancarrota moral de la izquierda, compañeros.

Saludos, 










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miércoles, 14 de enero de 2026

Un primer estudio sobre lo que piensan los venezolanos de Trump, de María Corina Machado, del chavismo y de Delcy Rodríguez. De Meganálisis

Publicamos una encuesta realizada en Venezuela luego de la captura de Maduro. Puede ser difícil hacer encuestas confiables en las condiciones de inseguridad, confusión y miedo que reinan en Venezuela, con un régimen autoritario todavia en control. Pero los resultados dan una idea por dónde va la voluntad popular. Es recoemndable no fijaste en las cifras concretas, pero en la tendencia claramente dibujada.