Carta a uno de los padres que entierran a sus hijos

Amigo:
Cuando el domingo fuimos a tu pueblo para pasar un día alegre en tu finca y tomar sopa de gallina de esta que solo la hacen en el campo, nunca nos imaginamos que íbamos a un entierro. Ustedes no estaban cuando llegamos a la hora acordada, y la muchacha, que nos recibió, de nombre María, estaba con lágrimas. Nos contó que el sábado habían matado a balazos a tu hijo y que ustedes andaban en La Unión, recogiendo su cuerpo.

Y yo nunca sabía de este hijo. Llegó un señor, tío de él, excombatiente como vos, y nos contó que durante la guerra tuviste una compañera, su hermana, la mamá de este bicho. A ella la mató el ejército, y el niño se crió con otra familia que lo llevó a La Unión. Al terminar la guerra, te costó encontrar a esta familia y reconectar con tu hijo mayor. Y hasta ahora, ya muerto, lo vas a llevar a tu pueblo, para enterrarlo.

Mientras los esperamos, pasaron por la casa vecinos, amigos y ex compañeros de armas tuyos. Hasta el alcalde. Unos muchachos se armaron con picos y palas para ir al cementerio de la comunidad y abrir el hoyo. María hizo comida para todos.

Llegó tu mamá para llorar al nieto que durante años había dado por perdido. Me presentó a una nieta, hija tuya y de otra compañera con la cual te juntaste en los campamentos. La mamá de esta muchacha también murió en la guerra, pero no en combate, sino a manos de sus propios compañeros, en esta perversa “limpieza” que las FPL hicieron en sus propias filas en San Vicente.

Muchas veces me hablaste de esta locura, de este cáncer de desconfianza y deshumanización que se propagó en la guerrilla; de tus reclamos a los comandantes, incluyendo “Leonel”, quien ahora es presidente de la República; de tu frustración que nadie paraba esta locura.

Pero nunca me contaste que tu compañera fue una de las víctimas. Ahora entiendo porque esta pesadilla nunca dejó a perseguirte. Hiciste tu familia de la postguerra, terminaste tu carrera, seguís trabajando, siempre ayudando a quien necesite apoyo, consejo – sin jamás hablar de tus propios demonios. Y siempre listo para reírte a carcajadas, a darle ánimo a la gente, a seguir adelante.

Esta nueva guerra que se come el país, hace un año ya te arrancó a un hermano, y ahora a tu hijo mayor. Y vos nunca hablas de venganza, sino de cómo podemos encontrar fórmulas para parar esta guerra. Un hombre tan fogueado en combate como vos sabe como nadie que las guerras nunca terminan por la vía de las armas, sino dialogando. “Es increíble que los compas (refiriéndose así siempre a los que ahora nos gobiernan) no entiendan esto”, me dijiste la última vez que nos vimos antes de esta domingo que enterramos a tu hijo.

En la tarde llegaste con tu familia – y con tu hijo muerto. Fuimos directamente al cementerio, con los vecinos, los familiares, los excombatientes, el alcalde. No hubo velorio, no hubo discursos.

Demasiada gente has enterrado vos, ya no te quedan palabras para discursos o sermones. Yo sé que el día siguiente ibas a seguir trabajando, a cuidar a tu familia, a tus amigos, a tus vecinos. Ya vi como te
respetan, como te buscan para que los aconsejés y guiés.

Desde este domingo en tu finca entiendo bien porqué te aman tanto. Lástima que los mejores guerreros, como vos, no tienen espacio en los partidos y la política.

Vamos a seguir trabajando que esta locura de violencia se termine, hablando, dialogando, fortaleciendo las comunidades. Sé que no vas a descansar hasta que lo logremos una sociedad donde los hijos entierren a sus viejos, no al revés. Saludos,


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(MAS!/El Diario de Hoy)

 

El efecto Trump

No sé si Estados Unidos está en declive. Si lo es, no es por la llegada de Donald Trump al poder, sino al revés: Sólo una nación en crisis puede elegir a un presidente como Trump.

Sea cual sea esta crisis: de identidad, de miedo a la pluralidad, de pánico a la globalización y la modernidad, los 4 años de Trump en la Casa Blanca no la van a resolver, la van a profundizar. Si esto sólo afectaría a los ciudadanos de Estados Unidos, francamente no me preocuparía: Las naciones tienen que pagar los errores que cometen. Pero los desastres que Trump va a generar en su país nos van a afectar a todos: en Europa, en el Medio Oriente ya convulsionado, en América Latina. Y no hay manera que El Salvador se va a escapar…

En Europa, el efecto Trump no va a ser el que él piensa y ya anunció en su reciente entrevista con el Times de Londres y el Bild de Berlin. El efecto Trump no va a fortalecer las corrientes populistas ultraconservadoras y anti-europeas en Francia, Holanda, Alemania e Italia. Por lo contrario, este elefante en la cristalería de la geopolítica va a provocar un renacimiento de la identidad europea y del concepto de integración. La fuerzas democráticas de Europa, tradicionalmente enfrentadas entre ellas, ya se están uniendo alrededor de sus dos responsabilidades históricas: fortalecer la integración europea como garante de la paz y del desarrollo económico; y ahora, adicionalmente, asumir el papel de liderazgo del mundo occidental que Trump no puede y no puede mantener para Estados Unidos.

El efecto negativo Trump para Europa será el fortalecimiento de Rusia y su nuevo Zar Putin, y las consecuencias peligrosas que esto tendrá para Europa Oriental, cuyos países todavía no han terminado su transformación democrática y pluralista luego de su desprendimiento del imperio ruso.
Si el efecto positivo -fortalecimiento de la integración europea- no opera suficiente rápido y congruente, el efecto negativo en Europa Oriental puede ser muy peligroso y cambiar la correlación de fuerzas a nivel mundial a favor de Rusia.

En Medio Oriente, el caos reinante de todos modos es resultado de políticas equivocadas de Estados Unidos, comenzando con la decisión de George W. Bush de invadir Irak y deponer a Hussein sin tener quien lo reemplace. Aunque Obama y Hillary Clinton tampoco tenían una receta de como reparar este error, por lo menos no lo hicieron más grande. Trump, con su idea perversa de apoyarse en Putin y Assad para pacificar Siria y erradicar a ISIS, pero al mismo tiempo deshacer el acuerdo nuclear con Irán, parece como niño jugando con cohetes a la par de un polvorín. Y el efecto colateral afectaría a Europa, con nuevas olas de refugiados buscando protección.

¿Cuál sería el efecto Trump para nosotros en América Latina? Su política contra la migración nos va a afectar principalmente en el triángulo norte de Centroamérica. Bajo la presión de su propio partido y la comunidad latina, Obama estaba comenzando a dar algunos pasos de reforma migratoria, y Hillary Clinton anunció que los iba a acelerar. El ritmo de deportaciones, muy alto en la administración Obama, iba a disminuir. Los TPS estaban garantizados. También los programas de desarrollo para el triángulo. Trump va a intensificar las deportaciones y poner nuevas barreras para el ingreso de nuevos migrantes centroamericanos, aumentando la tensión social en nuestros países.

Seguramente Trump va a impedir que el capital estadounidense siga invirtiendo en América Latina, y probablemente restringir las importaciones industriales desde nuestros países, así como ya está amenazando la industria automotriz concentrada en México.

El hecho que todo esto no va a resolver los problemas de desempleo en Estados Unidos (que son estructurales y tienen mucho más que ver con la rápida automatización de sus industrias que con el libre comercio que Trump quiere restringir), nos puede llenar de satisfacción, pero no nos ayuda en nada. Hasta que en Estados Unidos se sientan los daños causados por las políticas proteccionistas de Trump, y hasta que el capital estadounidense le va a parar el carro, los efectos negativos en América Latina y en el mercado mundial ya estarán hechos. Recuérdense: Un resfriado en Estados Unidos causa neumonía en nuestros países.

Ni voy a enumerar todos los estragos que un presidente egocéntrico, narcisista y autoritario como Trump, apoyado por un partido republicano radicalizado y cada vez más irracional, va a causar en Estados Unidos, en su democracia, en su institucionalidad y en su paz social. Porque el dicho que cada país merece el gobernante que elige, también es cierto para repúblicas bananeras imperiales.

Muchos todavía piensan que Trump, una vez asuma su cargo, no será tan mal como parece y que el sistema de gobierno lo va a domar. Sigan soñando: Este hombre va a estar rodeado de republicanos, en la Casa Blanca, en su gabinete, y en el Congreso. Y los republicanos de hoy, luego de no saber cómo evitarlo, no tendrán ninguna capacidad de domarlo.
(El Diario de Hoy) 


 

Carta a los partidos PDC-GANA-PCN: Cuidado con lo que piden

Estimados señores:
Ustedes trataron de desempatar el debate sobre el presupuesto 2017 con una propuesta que suena bien, pero no es racional. Anunciaron que van a aprobar el presupuesto siempre y cuando el gobierno firme el compromiso que la CEL va a asumir los subsidios a la electricidad.

Tienen razón en una cosa: Alguien los va a tener que pagar. Por el momento, los subsidios -que nadie tiene el valor de quitar, mucho menos en un año preelectoral- no aparecen en ninguna parte. No están en el Presupuesto General de la Nación presentado por el gobierno del FMLN, ni en el presupuesto que CEL ha presentado a la Asamblea.

Pero la solución que ustedes plantean -que los pague CEL- no es solución. La tarea de CEL es producir electricidad a precios bajos que no afecten al consumidor ni a la industria. Lastimosamente, la CEL ha dejado de cumplir este mandato. La energía es cara, y es uno de los factores que impide el crecimiento económico del país.

No es tarea de la CEL elevar los costos de la energía para luego compensar el daño a la economía familiar y nacional pagando subsidios. Esto es precisamente lo que pasaría si ustedes tuvieran éxito con su propuesta. La única manera que CEL podría asumir el pago de los subsidios es elevando el precio de la energía. Esto se llama círculo vicioso…

Como ya señalaron varios organismos financieros internacionales, las finanzas de CEL ya están en una situación crítica. Es por esto que CEL no incluyó en su presupuesto 2017 más que unos simbólicos $100 para subsidios. No los puede pagar sin violentar su propia misión, y sin quedarse sin fondos para las necesarias inversiones en la generación de energía barata y competitiva.

¿Por qué la industria energética del Estado está en esta situación financiera? Bueno, por decisiones equivocadas de los gobiernos de Saca y Funes y Sánchez Cerén y de las personas poco idóneas que han puesto al frente de CEL, INE y LaGeo, El Salvador ha gastado casi 1,000 millones de dólares que lamentablemente no se reflejan en mayor y más barata generación de energía. Sumemos: Pagaron 284 millones a ENEL, para cumplir el deseo de Funes de deshacerse de este socio estratégico en LaGeo; pagaron no menos de 20 millones en gastos legales en este pleito; invirtieron 200 millones en la ampliación de la 5 de Noviembre, a pesar de que se sabía que solo iba a aumentar la generación durante 2-3 meses, si Dios es grande y nos manda buenos inviernos; y decidieron terminar la presa El Chaparral, a pesar de que sus costos se dispararon de 98 a 135 y al final a 416 millones. De esto, 108 millones corresponden al “arreglo directo” con la constructora ASTALDI que había ordenado Mauricio Funes.

Todas estas decisiones políticas, no compartidas por los técnicos y sus estudios, tienen a CEL y LaGeo en una situación precaria que no les va a permitir hacer las inversiones grandes que necesita el país para hacerse de energía a bajo costo.

Ustedes están equivocados cuando presentan los subsidios como un problema de CEL.

Los subsidios existen por razones políticas, son parte de las políticas públicas de los últimos 3 gobiernos de corte populista: Saca, Funes, Sánchez Cerén. Los gobiernos tienen que responder por sus decisiones políticas, y sus costos tienen que incluirse en su Presupuesto General de la Nación.

El problema del subsidio hay que verlo dentro del debate sobre el presupuesto. Es uno de los rubros que el gobierno se niega incluir, aunque es su obligación constitucional incluir todos los gastos. No los quieren incluir, porque al incluirlos el presupuesto resultaría desfinanciado. Al ser desfinanciado, el presupuesto necesita recortarse en otras partes, lo que se niega hacer el FMLN. O incluir préstamos para cubrir el déficit. Pero al incluir préstamos, necesitarían mayoría calificada (o sea, los votos de ARENA) para aprobar el presupuesto.


Este es el punto, señores. Este es el debate. No traten de ayudar al gobierno a seguir haciendo cuentas alegres para evitar el debate central que es sobre el presupuesto.

Saludos,

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(MAS!/El Diario de Hoy)

Carta al próximo presidente de la República: Que sea valiente

Estimado XX:
No sabemos quién asumirá la presidencia en el año 2019. Pero luego de escuchar el discurso del actual presidente en la celebración del 25 aniversario de los Acuerdos de Paz sabemos que urge que sea una mujer o un hombre con visión, con audacia y con coraje.

Ayer en la feria escuchamos a un presidente que no posee estos valores. Habló de diálogo, negociación y paz, pero no dio ningún indicio que quiere hacer uso de estos instrumentos para resolver el conflicto actual, el cual sólo durante los 31 meses de su gobierno ha costado 14,359 muertos.

El próximo presidente no tendrá que empezar de cero, ya existe el antecedente histórico, aunque no lo entendió el actual presidente: el antecedente de un presidente electo en 1998, en medio de un conflicto sangriento, anunciando cómo iba a ponerle fin. Y cumplió…

El país necesita un presidente capaz de pronunciar palabras como las de Alfredo Cristiani quien el 1 de junio del 1989 sorprendió a propios y ajenos. Aquí le reproduzco la parte esencial de este histórico discurso. Ojo: cambié 5 palabras.

Tenemos la obligación histórica de terminar con esa guerra, y lo haremos por los medios que la misma democracia provee.
La Constitución le ordena al Presidente de la República procurar la armonía social en el país. Cumpliremos escrupulosamente ese  mandato, buscando entendimientos legales y políticos con todos los sectores. Las pandillas son uno de esos sectores, y buscaremos de inmediato entrar en contacto con ellos, no para plantearles propuestas a fin de que ellos hagan contra-propuestas, y continuar un juego sin fin, que sólo sirve de ejercicio propagandístico.
Estamos dispuestos a trabajar, desde el primer día de nuestro  Gobierno, en la búsqueda de la Paz, cuidando de no vulnerar de ninguna manera el marco Constitucional, y conforme a los lineamientos siguientes:
Analizar los mecanismos prácticos que puedan ser los más factibles para impulsar un diálogo permanente, serio y reservado con las pandillas: es decir, principiar, como es lo lógico, por el aspecto funcional, que tendrán que ser acordado debidamente por ambas partes.
Constituir una Comisión de Dialogo, por parte nuestra con personalidades democráticas de amplio reconocimiento  nacional y que inspiren plena confianza por su honorabilidad y capacidad, las cuales desempeñarán una función eminentemente patriótica. Esta Comisión entrará en contacto con las personas que designen las pandillas, a fin de que se constituya un organismo de trabajo que estudie, según el programa previamente acordado por ambas partes, los puntos necesarios para lograr la incorporación de todos los sectores del país a la vida pacífica y a los mecanismos de la democracia representativa.
Realizar, por parte del Gobierno, todas las etapas de este proceso en constante consulta  con las fuerzas políticas legalmente establecidas.
No estamos pidiendo la rendición de nadie, pero tampoco podemos aceptar que la armonía social se base en la violación de la Ley. Nosotros hemos jurado cumplir la Constitución y las Leyes de la República, y eso haremos. El Diálogo con todos los sectores debe hacerse dentro del marco de la Ley, y el que tengamos con las pandillas no tiene por qué ser una excepción.
Nosotros, en este momento, al asumir la dignidad de la más alta magistratura de la Nación, no somos enemigos de nadie: ofrecemos a todos nuestra buena voluntad, para hallar soluciones que beneficien al pueblo, que es ante quien respondemos; y estamos dispuestos a actuar en función del futuro, porque las tareas que nos esperan después de esta etapa de violencia serán enormes, y en ellas la responsabilidad tiene que ser compartida por todos.
Esta buena voluntad, que es sincera, no  debe ser confundida con la debilidad. Nosotros somos fuertes, porque tenemos principios firmes, que no han cambiado ni cambiarán en lo fundamental. Tenemos la fuerza de los que luchan por la libertad, dentro de la democracia; y somos fuertes también porque cumplimos y haremos cumplir el imperio de la Ley. Nuestro pueblo necesita seguridad y se la daremos, aplicando la Ley, no simplemente la fuerza (…)
El proceso del Diálogo, sobre todo con las pandillas, no será fácil ni sencillo, pero estamos dispuestos a iniciarlo de inmediato. Nuestro pueblo y el mundo serán testigos de nuestro proceder…
Depende de todos nosotros que en el 2019 asuma el poder una mujer o un hombre con esta claridad y valentía, para terminar con la pusilanimidad y cobardía que el actual gobierno demuestra frente al problema principal del país.

Saludos,

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Posdata: Pusilánime = Falta de ánimo y valor para tomar decisiones o afrontar situaciones comprometidas (RAE)

(MAS!/El Diario de Hoy)

Carta al presidente de la República: ¿Es paz o es guerra?

Estimado Salvador Sánchez Cerén:
A solicitud de su gobierno, la Asamblea Legislativa acaba de nombrar el 2017 “Año de la Paz”. Al mismo tiempo, también por solicitud de su gobierno, la Asamblea está discutiendo un decreto para prolongar por un año más las “medidas extraordinarias”, que su gobierno está implementando en su lucha contra las pandillas.

Las dos cosas son incompatibles: El 2017 será o de paz o de guerra. Depende de la decisión suya.

Su política de seguridad, puesta en marcha desde inicio del año 2015 y reforzada por las “medidas extraordinarias” en marzo del 2016, no ha tenido éxito, como afirman usted y sus funcionarios. Al contrario, 2015 y 2016 han sido los años con la cuota de sangre más alta de la postguerra: 6,657 homicidios en el 2015, y 5,274 en el 2015. En los dos años anteriores eran: 2,475 en el 2013, y 3,894 en el 2014. ¿Con qué cara usted ofrece esto como éxito, si es un aumento de 178%? Y son vidas, no sólo cifras.

Durante los 31 meses, desde que usted ha asumido la presidencia, el promedio de homicidios ha subido a 426.68 al mes, cuando durante los 3 años anteriores estaba en 248 al mes, y durante los 15 meses de ‘la tregua’ en 174.5 al mes. Son vidas, no sólo cifras.

Nadie en su sano juicio puede interpretar que la política de seguridad de su gobierno es exitosa, y que las “medidas extraordinarias” merecen ser prolongadas por un año más.

La filosofía detrás de las “medidas extraordinarias” no sólo ha causado más muertos. Ha creado en los centros penales y las bartolinas policiales una situación que la recién electa Procuradora de Defensa de los Derechos Humanos ha caracterizado comparables a la tortura. Ya la Sala de lo Constitucional, incluso antes de la puesta en marcha de las “medidas extraordinarias”, sentenció que es inconstitucional la situación de hacinamiento en bartolinas y centros penales. Las “medidas extraordinarias”, que ahora quieren prolongar, han agudizado esta situación, porque imponen un régimen que no permite a los internos el acceso al aire libre y al sol. Esto ya tiene consecuencias tan graves que han obligado al Ministerio de Salud a intervenir para enfrentar epidemias de tuberculosis.

El tipo de medidas aplicadas desde marzo 2016, por definición de convenios internacionales firmados por El Salvador, son transitorios y sólo se permiten en situaciones de emergencia, por plazos cortos, y de manera individualizada, no a toda una población carcelaria en general. Pero su gobierno solicita a la Asamblea prolongarlos por un segundo año, y aplicarlas a toda la población de seis centros penales con más de 10 mil internos. Esto es incompatible con el discurso de paz que toda la nación ha adoptado en estos día. ¿Será solo discurso?

Aparte de las “medidas extraordinarias” (ya se han hecho ordinarias) en los centros penales, su gobierno ha dado pasos acelerados en una dirección contraria a los Acuerdos de Paz: En su gobierno, la Fuerza Armada ha sido desplegada casi en su totalidad en tareas de seguridad pública; y además, y aun más grave: la PNC se ha militarizado al grado que ya no merece al apellido Civil que los Acuerdos de Paz le dieron como misión.

Muchos en este país dicen: Bueno, si todas estas medidas resuelven el problema, olvidémonos un rato de los principios legales, éticos y de derechos humanos y pongamos orden en el país. El problema es que no hay éxito, las medidas no resuelven el problema, sino lo agravan. Y no hay orden por ninguna parte.

Usted dijo que como presidente se iba a poner al frente de la lucha por la seguridad ciudadana. Pero en vez de esto, puso a Oscar Ortiz y Mauricio Landaverde a la cabeza de una guerra contra un fenómeno que tiene profundas raíces sociales. Todavía es tiempo para recapacitar. Si algo de su discurso sobre los 25 años de paz es sincero, tiene que cambiar su política de seguridad, priorizando el esfuerzo por la inclusión social y el diálogo social encima de la represión y la guerra. Sin una audaz decisión de usted, vamos al abismo, y todo su discurso de paz quedará como mentira.
Atentamente,

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(MAS!/El Diario de Hoy)

 

Columna transversal: Ya basta con tanto discurso.

Ya no aguanto escuchar y leer todos los días los sermones sobre los Acuerdos de Paz. Y eso que soy ferviente defensor de la solución negociada al conflicto, de los acuerdos como tales, y de su contribución a la democracia y el pluralismo en El Salvador.

Es el mundo al revés: A los que andan filosofando sobre la responsabilidad histórica de aprovechar el aniversario de los Acuerdos de Paz para concertar mínimo un “Acuerdo de Nación”, si no es un “Segundo Acuerdo de Paz”, nadie los lee, nadie les para bola, pero tampoco nadie los regaña. Se hacen pasar como sabios, y los medios los dejan pasar. Editoriales, homilías, secciones especiales, entrevistas… A pesar de que aburrir en exceso y difundir ilusiones son pecados punibles. En cambio, a los pocos que proponen discutir problemas bien concretos y soluciones aterrizadas, pero sin tanta paja, los descalifican. La propuesta que articulé en mi carta de este jueves, donde propongo ponerse de acuerdo sobre 3 medidas y seguir peleando y haciendo campaña electoral sobre todo lo demás, inmediatamente recibió críticas – y más de lo usual. Uno me escribió en Facebook: “Lo que necesitamos es superar la polarización, no una pinche reforma de educación o transformación de barrios”. Para citar una de las críticas decentes. Otro me escribió: “Se nota que vos nunca estuviste de acuerdo con la paz, querías seguir destruyendo el país”. Bueno, me imagino que esta columna se va a ganar más de estos comentarios…

En una reunión social con amigos, yo dije esta frase con la cual inicio esta nota: “Ya no aguanto toda esta paja sobre los Acuerdos y los 25 años, y todavía faltan 10 días hasta el 16…”. Fue como si hubiera dejado ir un ventoso en misa. Parece que esto no se dice. Se aguanta los sermones – y se calla.

Y ahora vino Hugo Martínez a la Asamblea para solicitar que por decreto todo el país siga todo el año 2017 hablando de los Acuerdos. Extrañamente acompañado de Óscar Santamaría, quien normalmente es un hombre sensato, aparte de arenero, y no tendría que tener interés en que el gobierno nos tenga adormecidos por aburrimiento y respeto por los sabios durante todo el “Año de la Paz 2017”.

Nuevamente algunos van a pensar que yo digo esto, porque estoy en contra de los Acuerdos de Paz. Les cuento que estuve a favor de ellos antes, durante y después de las negociaciones que llevaron en 1992 al fin del conflicto. Fui a campamentos guerrilleros para explicar el sentido de la solución política, por que había mucha incomprensión y resistencia. En Alemania, en concentraciones de los amigos de la revolución salvadoreña, aguanté tomates y huevos que me tiraron cuando argumenté a favor de negociar el fin del conflicto armado y el inicio de la democracia pluralista. Traidor, me dijeron. Me excomulgaron. Luego defendí los acuerdos contra los ideólogos de derecha no pensante, la cual sobraba aquí en El Salvador: No se tragaron la amnistía para los comandantes. Son los mismos que hoy la están reclamando cuando otros imbéciles quieren echar presos a los militares.

No, mi punto no es este. No tiene que ver con los Acuerdos de Paz. Tiene que ver con el mismo argumento que dijo Salvador Samayoa: Es tiempo de que discutamos los errores que en la postguerra se han cometido – y hagámonos cargo de corregirlos. Y esto no es seguir discutiendo sobre el espíritu de Chapultepec. Tampoco es construir castillos de naipes sobre nuevos acuerdos de paz, como si los partidos que los firmarían estarían en guerra y matándose mutuamente. Si quieren hacer acuerdos de paz, habrá que negociar con las pandillas, pero esto tampoco nadie se atreve ni siquiera mencionarlo.

Hacernos cargo de corregir las negligencias de la posguerra es discutir de las prioridades y corregirle la plana al FMLN que ya tiene 7 años de gobernar sin prioridades. Y también a ARENA, que se niega a definir prioridades, porque siempre un catálogo claro de prioridades despierta resistencia de muchos sectores. Si para financiar la explosión educativa que necesitamos hay que reducir los subsidios a un mínimo, cientos de miles de personas malacostumbradas por el populismo van a brincar.
Por esto insisto: No creo que ARENA y FMLN juntos puedan componer el mundo. A lo mejor saldrá un mundo mediocre que nadie quiere. Pero sí pueden asumir juntos algunas medidas necesarias y no populares, para que el país siga siendo viable.
(MAS!/El Diario de Hoy)

 

Carta a los diputados: El problema es la calidad de la Asamblea

Estimados:
Me encanta que con la propuesta de reducir el número de diputados de 84 a 50 al fin el tema de la reforma de la Asamblea está sobre la mesa. Aunque creo que está mal puesto, por lo menos va a generar una discusión que por años ha sido evadido.

¿Por qué digo que está mal puesto? Porque mezcla una discusión racional y necesaria sobre cómo mejorar la representatividad y la calidad de la Asamblea con un enfoque populista que sólo explota el resentimiento popular: “Los diputados son una bola de inútiles y además corruptos. Menos diputados, menos corrupción y menos gastos…”

La propuesta de crear circunscripciones (distritos) electorales que garanticen que cada diputado represente la misma cantidad de población, es correcta. Hay que hacerlo. Pero esto se puede hacer para 50 como para 84 diputados. Pueden ser 4 distritos para elegir 50 diputados, pero igual pueden ser 21 distritos para elegir en cado uno 4 diputados. Sea como sea, esto resuelve el problema de representatividad, pero de ninguna manera el problema de calidad de los diputados, de las fracciones, de las comisiones y de la Asamblea como tal. Tampoco resuelve el problema de la corrupción y de la falta de preparación de los diputados.

Si hacemos la reforma como Paul Steiner y Félix Ulloa la proponen, lo único que habremos hecho es dar una respuesta populista a un sentimiento irracional. Tendremos 50 diputados, en vez de 84, pero no habríamos resuelto nada.

Si queremos evitar que se elijan diputados corruptos o inútiles, no tenemos que cambiar la forma del voto popular (el primer paso ya lo hizo la Sala con el voto cruzado), sino la manera cómo los partidos postulan a los candidatos. Si no se logra una reforma democrática de los partidos, podemos elegir una Asamblea de 50 o de 84 diputados, y siempre será una Asamblea mala.

Queda el argumento que con menos diputados se reduce el presupuesto de la Asamblea. Y el otro argumento: Esto exige la gente. Puede ser que la gente lo exija, sobre todo si los “representantes de la sociedad civil” alimentan con su oportunismo populista este sentimiento. Pero por más que “la gente” lo demande, no es una exigencia racional. El presupuesto de la Asamblea no hay que reducirlo, sino hay que usarlo para mejorar la calidad del trabajo legislativo. Hay una gran demanda insatisfecha de legislación – y de legislación buena.

El problema no es que la Asamblea tenga un presupuesto demasiado alto. El problema es que se gasta en seguros médicos; en suplentes que no son necesarios; en asesores que no trabajan para la Asamblea, sino para los partidos; en una Junta Directiva inflada; en carros de lujo…

Pongo un ejemplo: Es falso que la Asamblea tenga demasiado asesores y hay que eliminarlos. Tiene malos asesores y hay que cambiarlos. La Asamblea necesita un departamento de investigación y documentación de alta calidad profesional y académica. Puede ser que esto incluso costaría más que ahora en gastan en asesores.

La Asamblea necesita mejorar el trabajo de sus comisiones. Para esto va a necesitar apoyo de un departamento de investigación, pero también el involucramiento permanente y preparado de todos los diputados. Con 84 diputados idóneos y un aparato académico-profesional adecuado, la Asamblea y sus comisiones podrían hacer maravillas en cuanto a legislación y elección de funcionarios de segundo nivel (fiscal, procuradores, magistrados, etc.). Dudo que 50 diputados tendrán esta capacidad.

La propuesta de reducir a 50 diputados la Asamblea solo tiene sentido si asumimos que siempre la gran mayoría de los diputados van a ser inútiles. Entonces, mejor tener menos inútiles. Pero no hay que conformarse que esto siempre será así. Hay que conseguir que los partidos postulen candidatos calificados; que los procesos internos sean democráticos y abiertos; que la ciudadanía sepa escoger a los mejores. Esta es la meta. Si logramos cumplirla, ya no tiene sentido reducir la Asamblea, ni de quitarle presupuesto.

Siempre hay que crear distritos electorales que garanticen una representatividad democrática. Siempre hay que eliminar a la gran mayoría de los suplentes. En este sentido es buena la propuesta. Pero la reducción es una consigna populista e irracional, que no enfoca en el problema real: la calidad legislativa.

Tomemos la actual propuesta como punto de partida de una debate racional. Necesitamos una reforma política, no sólo una reforma electoral. Saludos,

44298-firma-paolo

(MAS!/EL DIARIO DE HOY)