Otra carta a los trabajadores de Salud: Hablemos de prioridades

Estimados amigos:
La carta que publiqué el sábado pasado sobre mi experiencia en el hospital Rosales ha tenido un inesperado impacto. Docenas de personas – profesionales de salud como pacientes-, me mandaron mensajes, me hablaron por teléfono, publicaron comentarios en las redes sociales, y me abordaron en el Rosales o incluso en centros comerciales –agradeciendo mis palabras agradecimiento a los ángeles que en medio del caos compensan las deficiencias y carencias.

Esto me lleva a retomar el tema. Sólo escribí lo que vi, lo que experimenté y sentí en las salas de emergencia y en todo el Rosales. Aunque no conozco todos los hospitales del sistema público, a raíz de todo lo que me comentaron en los últimos días, me atrevo a hacer mis palabras de reconocimiento y admiración extensivas a todo el gremio. Tengo amigos que sirven de doctores, internos o enfermeras en el Bloom, en Zacamil, en el MQ del Seguro Social – y todos su reacción a mi carta fue contarme de sus lugares de trabajo.

Sólo mencioné de paso que “no entiendo porqué el Estado no tiene dinero para dar al Rosales todos los recursos que necesita y porqué el Estado regatea a los médicos y enfermeras su escalafón.” La verdad es que sí lo entiendo. Nuestros gobierno, no sólo el actual, nunca han definido con coherencia las prioridades de su gasto. Me parece bien que se estén ampliando las redes de puestos de salud en las zonas rurales. Pero no al costo de dejar en la miseria a los hospitales. Aparte de las carencias materiales, lo más grave es que el trabajo de los profesionales de Salud está siendo subvalorado. Igual que el trabajo de profesores y policías. Tienen salarios mediocres y condiciones de trabajo lamentables los que nos administran los tres servicios más importantes del Estado. Toda la discusión cínica sobre los escalafones, en la cual toda la clase política parece estar de acuerdo que cumplirlos sería una carga demasiado alta para el Estado, demuestra que tenemos mal las prioridades.

Tener personal bien formado y dignamente pagado en las escuelas, los hospitales y la policía es mucho más prioritario que pasos de desnivel, subsidios, y todo este inflado aparato gubernamental, el cual no produce servicios a la población y tampoco diseña políticas públicas adecuadas.

Les recomiendo que como gremio articulen con toda claridad lo que exigen de los futuros diputados y de los que quieren ser presidentes: una radical redefinición de prioridades en el gasto público.

Saludos y gracias,


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(MAS! / EL DIARIO DE HOY)

 

Carta a los médicos y las enfermeras del Rosales: Son los ángeles del infierno


Estimados profesionales de salud:
Pasé dos días y una noche en Emergencia del Hospital Rosales, acompañando a nuestro tío de 89 años, en muy mal estado. Las primeras impresiones eran un shock. Esto me parecía una terminal de buses con camas. Una multitud de gente esperando atención, 6 o 8 camas ambulantes en cubículos para 4. Los familiares deambulando por todos lados. Cantidades de gabachas blancas corriendo de una cama a la otra, calmando a los pacientes desesperados, dando instrucciones a las enfermeras, explicando a los familiares. Igual cantidad de gabachas azules sacando muestras, poniendo sueros, limpiando pacientes…

Enfermeros abriéndose espacio para mover a pacientes en sus camas rodantes. Manadas de bichas y bichos internos rodeando a los médicos, que les explican cada caso, o ayudando a las enfermeras. Un bicho pasando horas bombeando aire, porque no hay ventilador de respiración. Y con la otra mano sobándole la cabeza al paciente. ¡Horas!


A la par nuestra una pareja de uniformados con fusiles (!) custodiando a un reo con grilletes y esposas. En las sillas o en el piso, gente comiendo pupusas…

Llevamos al tío al baño, y salimos huyendo por la suciedad y el mal olor.

Uno piensa: Por Dios, ¿adónde estamos metidos? Este es el famoso Rosales. Es un infierno.

Pero al rato la percepción cambia. Cambia en cuánto entrás en contacto con los médicos, internos, enfermeras; cuando ves la calma, la paciencia, el cansancio en sus ojos, su profesionalidad, el cariño que muestran con los pacientes y familiares angustiados; cuando ves que esta actitud contagia a todos; cuando te das cuenta que ya pasaste horas en este caos y nadie se pelea, más bien todos se dan ánimo mutuamente. De repente te das cuenta que en este infierno hay muchos ángeles, y que están haciendo milagros a pesar de las carencias.

De repente estás agarrando la mano de un señor desconocido, que está solo y sufre de a saber qué dolores. Vas buscando a la doctora y ella viene corriendo y te dice: Gracias por preocuparse. Calma al hombre, se va, y te deja una sonrisa a medianoche.

Nunca he visto en este país tantas sonrisas como en esta noche, en Emergencia del Rosales. Sonrisas cansadas, pero honestas, de pacientes, familiares, médicos, enfermeras.

Por más que pasás en este caos, te das cuenta que tu familiar está bien atendido. Que aquí lo van a cuidar – y si tiene cura, lo van a curar

A los dos días, con el tío ya internado, salgo del Rosales tranquilo, convencido que no lo dejamos en ningún infierno, sino en un hospital profesional, con profesionales de primera línea. Las condiciones físicas son lamentables, hay muchas carencias, tienen veces más pacientes que deberían atender – pero los ángeles que habitan este infierno van a dar todo – y un poquito más.

No entiendo porqué el Estado no tiene dinero para dar al Rosales todos los recursos que necesita para la multitad de gente que atiende diariamente. No entiendo porque el Estado regatea a los médicos y enfermeras su escalafón.

Esta carta es un homenaje a ellos. Saludos,


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(MAS! / EL DIARIO DE HOY)




Carta a Nayib Bukele: Game over II

Alcalde:
Hace poco le dije en una carta que tiene dos opciones: torcerle el brazo al FMLN, o deshacerse del partido y la alcaldía y lanzarse desde ya a la carrera por la presidencia. Bueno, la primera no funcionó: Lo expulsaron.

Queda la otra opción: ir por la presidencia como “independiente”. Usted está tratando de llevarse las bases del FMLN, recogiendo su frustración con el gobierno inútil que maneja su partido, apelando a radicalidad histórica. Pero al mismo tiempo quiere hacerse vocero de los independientes, de esta mayoría frustrada con todos los partidos. Pero estos sectores no están ubicados en la izquierda, sino al centro del espectro ideológico de la sociedad.

Usted no podrá ubicarse al mismo tiempo a la izquierda del FMLN y al centro. Puede ser que este 60% porciento “independiente” apoyaría una tercera fuerza. Pero usted sería el último en poder aglutinarla. No sólo por la falta de un partido consolidado con presencia y liderazgos territoriales. Este centro no seguiría a un flautista de Hamelin, quien quiere enamorar a los jóvenes con mensajes mesiánicos. El centro busca a un líder sensato y responsable que vuelva a introducir a la política los dos componentes perdidos: racionalidad y ética.

El centro que decide elecciones no busca a un vendedor de ilusiones, nuevas ideas, nuevas visiones, mucho menos alguien que ponga su ego al centro de la política. Busca a un líder que les diga la verdad, aunque sea dolorosa. La mayoría no busca a alguien que venda anti política, sino alguien que sepa recuperar la política. La mayoría está frustrada de los partidos, pero quiere ver dirigentes que los compongan y renueven, no caudillos que los quieren destruir.

Usted es un hombre de espectáculos. Uno con talento, y esto le ha atraído los fan clubs que lo celebran en redes sociales. Pero se dará cuenta que esta popularidad del “show man” no se traduce en apoyo electoral, y mucho menos en un proyecto político serio, confiable e inclusivo.

En ambos partidos grandes aun no se han perfilado líderes que pueden transformar sus partidos y construir mayorías sólidas. Esto le deja cierto espacio a usted. Si tiene la disciplina y la perseverancia para construir partido, puede establecerse en este nicho. Pero sin sustancia, no se gana relevancia. Dudo que usted estaría dispuesto a conformarse con dirigir una fuerza política que puede hacer bulla pero que nunca será opción de poder.

Por esto, pensándolo bien, le repito: Game over, Mr. Bukele.
Saludos,

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Carta sobre el caso El Mozote

Querido amigo:
Un amigo me emplazó: ¿Cómo es posible que no fuiste a Gotera para escribir sobre el juicio contra los militares en el caso El Mozote? ¿Ya no te importa? Varios colegas periodistas de El Faro han expresado la misma crítica: ¿Por qué los otros medios no recogen los testimonios de los sobrevivientes de El Mozote?

Sí me importa El Mozote. Sí me importan las víctimas de esta masacre. Pero no creo en este juicio, ni en los otros que se están abriendo contra militares y guerrilleros, luego de que fuera declarada inconstitucional la amnistía. Siempre he dicho que me parece un error haber quitado la amnistía, y que ahora se están abriendo juicios penales en todos estos casos de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, y violaciones de Derechos Humanos cometidos en el marco de la guerra.

En Gotera se demuestra que llevar estos casos a la justicia penal no tiene sentido. Estos casos deberían ser objeto de investigación histórica, periodística, foros académicos, cuyos objetivos serían: dar voz a las víctimas; y establecer y analizar la verdad.

Pero esto no se cumple en un juicio penal. Ahí se trata de pruebas científicas y testimonios, bajo reglas estrictas de pruebas, para establecer, sin lugar a duda, la responsabilidad personal de los acusados. El juicio de Gotera demuestra que esto no es posible 36 años después de los hechos. Y no es, como muchos alegan, muestra de un sistema que promueve la impunidad, sino de que es un error llevar estos casos a la justicia penal.

Bajo las reglas de la justicia penal, casi nada de lo que aportan los testigos en Gotera es relevante. Y esto es una injusticia con las víctimas, los sobrevivientes y testigos. Tienen todo el derecho de contar sus historias. Tienen derecho de hacerlo donde sus historias sean relevantes – y esto no es ante el juez de Gotera.

Mi amigo me preguntó: ¿Por qué no testificás en este juicio, si vos estuviste ahí? Esta es la confusión que muchos tienen sobre este juicio. Yo estuve en El Mozote, pero días después de que el ejército se retiró. Puedo contar lo que pasó ahí, porque los sobrevivientes me lo contaron. Conozco la verdad, y la difundí al país y al mundo.

Pero no tengo nada que aportar a un juicio penal. Todo lo que sé sobre la masacre, es irrelevante ante un juez, porque no fui testigo ocular. Mi verdad es una reconstrucción periodística. De paso sea dicho: Lo mismo es válido para el informe de la Comisión de Verdad. Es muy relevante, pero no ante una corte que necesita comprobar hechos y responsabilidades individuales.

A mi no me vengan a decir que yo me estoy callando sobre El Mozote. Yo inmediatamente fui a El Mozote; traje a periodistas internacionales al lugar de las masacres. Hicimos las denuncias, reportamos los hechos. Pusimos contra la pared a la Fuerza Armada, al gobierno y a sus padrinos en Washington. Y luego fui parte del equipo que tendió la trampa al principal responsable, el coronel Domingo Monterrosa, a quién la gente de Morazán aplicó justicia por su crimen.

Está bien que El Faro dé volumen a las voces de los sobrevivientes. Pero que no confundan la verdad que ahí se revela, la verdad de las víctimas, con una verdad jurídica que permita establecer condenas penales. Sólo estarían aportando a más frustración.

Esto es lo que tengo que decir sobre el caso en Gotera. Saludos,
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(MAS! / EL DIARIO DE HOY)


Carta a Luis Rodríguez: Antiguo Cuscatlán merece renovación

Estimado Luis:
Si fueras el típico militante del FMLN corriendo por una alcaldía, no me llamarías la atención. Pero sos un académico que enseña en escuelas prestigiosas como la ESEN y la Mónica Herrera. Te conocí como encargado de prensa de CEL, y me quedé impresionado por tu profesionalismo, cuando me facilitaste una entrevista con tu jefe, sabiendo que lo iba a asaltar con preguntas incómodas.

Asumiste el reto de desbancar a la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, doña Milagro Navas, lanzado por una iniciativa ciudadana, en alianza con Cambio Democrático… y el FMLN. ¿Y qué?

Así que te hablé para que me cuentes qué ondas con tu candidatura. Y luego de esto, decidí mandarte esta carta. Para sorpresa de muchos, la carta comienza así:

Si viviera en Antiguo, yo votaría por vos.

Luego de 29 años, Antiguo necesita un relevo. Y como ARENA no lo permite y postula a doña Mila para un onceavo mandato, alguien más lo tiene que hacer.

No tengo problema de apoyarte, me da igual con qué bandera vas, con tal que tus propuestas sean sensatas, prácticas y viables. El único miedo que tenía era que puedes tratar de subirte a la ola de Bukele y su discurso populista.

Me di cuenta que no sos ningún Bukele, sino un profesional con las patas en la tierra. No estás vendiendo una figura, sino una propuesta de renovación para Antiguo, con énfasis en una ciudad vivible e inclusiva. Si algún municipio puede lograr esta meta es Antiguo, con la alcaldía más rica del país – siempre y cuando estés dispuesto de trabajar de la mano con los que han invertido en El Espino, en Santa Elena, en La Laguna.

Tus propuestas de modernización me parecen prácticos y necesarios. Lo que en 29 años no ha hecho doña Mila, tampoco lo hará en otro mandato más. No tengo nada contra la alcaldesa, pero nadie debería estar gobernando por vida, bloqueando la renovación y modernización. No conviene a Antigua, y tampoco a ARENA.

Si vos te mantenés lejos del populismo mentiroso, pacientemente exponiendo tus propuestas de solución para el municipio, no veo porqué los miles de residentes de clase media de Antiguo no puedan votar por vos; y porque los cientos de empresarios que invirtieron en este municipio, no trabajarían con vos, en caso que salieras electo.

No veo ninguna razón que la gente de Antiguo, sólo por razones ideológicas y de afinidad con ARENA, tienen que bloquear la renovación en su ciudad. Como te dije: Hubiera preferido que ARENA misma apostara a la renovación, pero no se atrevió. Tal vez aprenden algo si pierden su baluarte Antiguo – por necios o por falta de valor.

Te deseo suerte, Luis. Saludos,

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Esta carta se publicó en MAS! en una versión más corta

Para más información: https://www.facebook.com/SVLuisRodriguez/

(EL DIARIO DE HOY)

 

Columna Transversal: Rueda de Caballitos. Cambiar para que todo siga igual

La seguridad pública está en manos de dos instituciones: por una parte, en la del Presidente de la República, quien por mandato constitucional es el responsable directo tanto de la Seguridad Nacional (con sus instrumentos Fuerza Armada y Organismo de Inteligencia del Estado), como de la Seguridad Pública (con sus instrumentos Ministerio de Seguridad, PNC y Dirección General de Centros Penales). Por otra parte, la Fiscalía General de la República. Ante el fracaso de sus gestiones, ambos –Presidente y Fiscal General- están haciendo el mismo movimiento: echar a andar una rueda de caballitos, cambiando sus piezas claves de un cargo al otro. El Fiscal General cambió a 90 (!) jefaturas, pero sin depurar a nadie. Lo mismo va a anunciar el Presidente de la República en estos días: el ministro de Seguridad iría a Casa Presidencial, como Comisionado de Seguridad; el director de la PNC sería nombrado ministro de Seguridad; el subdirector de la PNC ascendería a director; el director de Investigaciones subiría a subdirector.

En ambos casos, ninguna depuración. Parece que ninguno de estos funcionarios ha fallado en nada y ninguno de ellos es responsable del fracaso de las políticas de Seguridad –porque nadie fue destituido. En el caso del Ejecutivo, todos ascendieron a más poder. En el caso de la Fiscalía, simplemente los rotaron.

Tampoco hay ninguna reingeniería, que muchos expertos consideran necesaria para dar más eficiencia a la PNC, Centros Penales y FGR. La misma estructura, con otras caras…

Nadie sabía cuál era la competencia de Hato Hasbún como Comisionado Presidencial de Seguridad, en comparación a Óscar Ortiz, que tienen un título parecido. Y nadie lo sabrá ahora que el ministro Ramírez Landaverde asume este cargo vacante por la muerte de Hato Hasbún. El Consejo de Seguridad Ciudadana no funcionaba cuando lo coordinaba Hato Hasbún, porque solo producía planes románticos que el aparato de Seguridad, controlado por Landaverde y Coto, nunca implementó. Donde el “Plan El Salvador Seguro” del Consejo hablaba de la prioridad de la prevención, la PNC hablaba con hechos represivos: militarización de la PNC, despliegue de tanquetas, formación de batallones de choque en la PNC, enfrentamientos en vez de inteligencia y detenciones, grupos de exterminio, , medidas extraordinarias (Estado de Excepción en los penales)…

Si Hasbún como generador de gobernabilidad y concertación no pudo hacer valer el Consejo, ¿cómo lo va a hacer el policía Ramírez Landaverde? Vienen tiempos más oscuros para los hombres y mujeres de buena voluntad que están poblando este Consejo…

Lo único que se puede concluir de los cambios del gabinete de Seguridad es que los halcones van a tomar el control total. Los hombres de la guerra contra las pandillas ya no van a dejar ningún espacio para los que hablan de la guerra contra la pobreza, la marginación y la violencia.

Con este equipo, Salvador Sánchez Cerén va a dirigir su política de seguridad en los 600 días que les quedan en el gobierno. Más el ex jefe de las fuerzas antipandillas de la PNC, Marco Tulio Lima, quien asume la dirección de Centros Penales. Más el omnipresente vicepresidente Óscar Ortiz que ha asumido el rol del gran comunicador del gabinete de Seguridad. Si fuera de las cámaras tiene incidencia real sobre los planes de guerra, esto es una de las grandes incógnitas de este gobierno.

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor. Todo indica el cambio será para peor: habrá más improvisación; más represión sin focalización, afectando (y por tanto radicalizando) a todo el contorno social que convive con las pandillas en las comunidades marginadas; proyectos de prevención diseñados con criterios electorales…

Precisamente por estas razones ha fracasado la política de seguridad del FMLN. Los planes de represión apuestan al exterminio, no a la aplicación de la ley ni mucho menos a la generación de paz. Los planes de prevención no funcionan porque son percibidos por las comunidades como parte complementaria del plan de guerra, no como esfuerzos para erradicar la marginación. Además su diseño e implementación están en manos de una extraña mezcla de activistas partidarios y burócratas, que tienen en común que poco se ensucian las botas, poco patean calle, poco se relacionan con los liderazgos comunales.

Mientras todo esto no cambia, el Plan El Salvador Seguro será pantalla, y detrás de ella avanzaría la respuesta violenta del Estado a fenómenos que necesitan respuestas integrales e inclusivas. Esto se expresa en los números de homicidios, que nunca bajan de manera sostenida. Se expresa en una población marginada que comienza a ver a la PNC como amenaza… y mañana como enemigo.

(EL DIARIO DE HOY)







Carta a los que anhelan un ‘Segundo Acuerdo de Paz’: No sean ilusos

Estimados amigos:
Ahora están diciendo que fue por culpa de la oposición que se frustró la misión del embajador Andión y el mandato del Secretario General de Naciones Unidas de generar un “acuerdo de nación”. Primero lo dijo Rubén Zamora y luego El Faro, en una nota que fue más cuento que reportaje.

Claro que ARENA puso reservas y condiciones. Así lo hicieron el FMLN y el gobierno. Claro que ninguno de los dos entró con mucho entusiasmo a este proyecto, sino más bien con escepticismo. Así la sociedad salvadoreña entera.

Esta iniciativa estaba condenada al fracaso cuando se comenzó a hablar de un “segundo acuerdo de paz”. Los Acuerdos de Paz del 1992 eran posibles porque estábamos en guerra y todos llegaron a la convicción que nadie la podía ganar. Ahora no estamos en guerra, por lo menos no en guerra entre derecha e izquierda. Y no es cierto que nadie puede ganar. Estamos ante dos elecciones cruciales, y alguien las va a ganar.

Los Acuerdos del 1992 tuvieron como objetivo erradicar el uso de la violencia para alcanzar o defender el poder; desmilitarizar al Estado; e incluir a la izquierda en un sistema político pluralista. Para cumplir esto, había que refundar la república, reformar la Constitución, y establecer nuevas reglas para el juego político.

Hoy no estamos ante la necesidad de refundar la República, y quien lo exige, lo hace con malas intenciones. Tampoco necesitamos reformar la Constitución. Urge cumplirla y hacerla cumplir. Ponerse la meta de producir un nuevo Acuerdo de Paz significaba de antemano que iba a fracasar.

También fracasó porque no nació de la ciudadanía, ni siquiera de una iniciativa conjunta de las fuerzas políticas. Nació en Casa Presidencial.

Fracasó porque dejaron afuera los dos principales problemas del país: la crisis fiscal, porque la delegaron a una mesa paralela con mediación del Banco Mundial; y la crisis de seguridad y violencia, porque el gobierno tuvo miedo que por esta vía iban a entrar al diálogo las pandillas, como principales protagonistas del problema. Mejor vetaron el tema.

Y finalmente, el diálogo fracasó porque se inició a destiempo, cuando el país estaba al punto de entrar en dos años electorales, que van a definir el rumbo del país. Hay que dejar que se defina en las urnas, no en mesas de diálogo. Una vez que la nueva correlación de fuerzas esté definida, es el momento de sentarse y llegar a acuerdos.

Tengan paciencia. Saludos,


44298-firma-paolo
(MAS! y EL DIARIO DE HOY)