domingo, 22 de noviembre de 2009

Las amenazas a la democracia

Las democracias han salido victoriosas de su confrontación con el totalitarismo y tampoco las teocracias que se instalen aquí o allá constituyen un verdadero peligro para ellas. Al contrario, las democracias están amenazadas por los desvíos provenientes del interior de ellas mismas.

La democracia liberal se fundamenta en dos principios, dos formas de autonomía. Por una parte la soberanía del pueblo, la cual asegura la igualdad de todos los ciudadanos y la defensa del bien común. Por otra parte la libertad de los individuos, en el interior de un espacio sustraído a todo control colectivo.

Si estos principios no se oponen de manera directa, a veces nacen tensiones entre ellos. Cuando ocurre que el poder del pueblo esta en manos de sus dirigentes, estos actúan como lo que son: seres humanos como cualquiera.

Montesquieu, primer representante del pensamiento liberal en Francia, ya llamaba la atención sobre el hecho histórico y repetitivo de que “Todo ser humano que tiene poder, tiende a abusar de el.

Para paliar este peligro las democracias han favorecido un doble pluralismo. Por un lado el de los partidos que garantizan la diversidad de opiniones de todo el espectro de opiniones políticas y, por otro lado, el de las autoridades que se encarnan en instituciones autónomas y se limitan mutuamente. Abusar del poder consiste en monopolizarlo. Un reciente ejemplo de ello ocurrió durante la anterior administración estadounidense, quienes en nombre de la “razón de Estado” legalizaron la tortura.

En Francia las amenazas a la democracia toman otras formas. El ejemplo clásico de este abuso, es la tentación del poder ejecutivo de controlar la práctica de la justicia. En consecuencia se ha visto al presidente de la República involucrarse en persecuciones judiciales dentro del “proceso Clearstream”, convirtiéndose así de manera simultánea en “juez y parte”.

Para testimoniar de su imparcialidad declaró: “Tengo confianza en la justicia”, pero bien hubiera podido añadir: sobretodo cuando la carrera de los jueces depende de mi. Durante el verano otro proceso ha atraído la atención (el de la pandilla de los bárbaros) .A la mañana siguiente del juicio, los representantes oficiales de la comunidad judía, demandaron que las penas emitidas fueran agravadas. Inmediatamente el Ministerio de Justicia intensificó su cabildeo en este sentido, metiendo de esta manera la justicia al servicio de grupos de presión y de intereses partidarios. El presidente del sindicato unificado de Magistrados no tuvo mas remedio que constatar, muy a su pesar, que:”La política ha retomado sus derechos sobre la justicia”.

La autonomía de los grandes medios de comunicación, en relación al poder ejecutivo, no es menos indispensable. En estas instancias, Francia no ha alcanzado el grado de confusión como el que existe en Italia, donde el presidente del Consejo controla varias cadenas de televisión públicas y al mismo tiempo es propietario de de varias privadas. No obstante en virtud de una reciente modificación a las reglas, es el gobierno y no una instancia autónoma, quien escoge a los directivos de los medios públicos. La justificación de este cambio es cómica: se dice que es para evitar la hipocresía, cuando de todas maneras ya la instancia autónoma obedecía las órdenes. Se sabe bien, que la hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud, pero se la puede eliminar de dos maneras contrapuestas: sea dejando que el vicio se afiance o buscando como apartarlo. Los nombramientos que siguieron a esta decisión fueron percibidos como ligados a intereses personales. En el mismo sentido se explican las intimidaciones sufridas por diversos periodistas: un redactor del diario Liberación fue detenido provisionalmente y sometido a humillantes cateos por un asunto de difamación. Igualmente lo fue un periodista de Le Monde, porque cubría una manifestación considerada como indeseable.

Para permanecer fiel a los principios de la democracia, el Poder Ejecutivo debe preservar no solamente la autonomía de los otros poderes, sino también la de ciertas actividades como la investigación científica y el conocimiento. En la época de la revolución francesa, Condorcet, otro representante del pensamiento liberal, formulaba la siguiente exigencia: “El poder público no tiene el derecho de decidir donde reside la verdad y donde se encuentra el error.” Esta prohibición fue transgredida en ocasión del ‘”affaire Geisser”, durante el verano. Vincent Geisser, investigador del CNRS, (Centro Nacional de Investigación Científica) había impulsado una encuesta sobre los maestros originados de las migraciones del Magreb. En 2007, la dirección administrativa le solicitó interrumpir sus investigaciones. En esta ocasión se descubrió que un funcionario de “Defensa y Seguridad” estaba encargado de vigilar todas las investigaciones sociológicas y políticas juzgadas como “sensibles” sobretodo aquellas concernientes al Islam. De esta manera nos damos cuenta que este tipo de intervenciones no son excepciones y que el mismo funcionario había transmitido a otros investigadores su desaprobación sobre sus opiniones o estudios. En el fondo la decisión del CNRS no puede más que dejarnos perplejos: ¿Hay que impedir una investigación sólo porque sus resultados disgustan al poder? Romper tantos termómetros sólo para asegurar que no suba la fiebre.

Los principios morales aceptados por todos, igualmente representan un límite al ejercicio del poder político. Benjamin Constant, otro clásico del pensamiento liberal, afirmaba a comienzos del siglo diecinueve: “ Toda ley que ordena la delación, no es una ley; toda ley que menoscabe esa inclinación humana de dar refugio a cualquiera que le demande asilo, no es una ley.” Ahora bien, el articulo L. 622-1 del Código de Extranjeros estipula que toda persona que ayuda a un extranjero sin papeles en regla, aunque sea ofreciéndole comida, esta sujeto a cinco años de prisión y una multa de 30 000 euros. Aunque el ministerio de la Identidad Nacional lo niegue, estas amenazas, son desplegadas para desestimular toda ayuda a estos indeseables. De la misma manera y con el mismo objetivo, las manifestaciones públicas en su favor son reprimidas con violencia (recientemente un manifestante ha perdido un ojo).


(El Nuevo Diario, Nicaragua. El autor es historiador, ensayista e intelectual francé)