Carta al secretario multiuso del presidente: El arte de usar la transparencia para tomarnos del pelo

Estimado Marcos Rodríguez:
|En estos días usted dio a conocer que han logrado reducir en 76% los casos de información que el gobierno se negara a entregar, declarándola ‘reservada’. Antes eran 5,467 reservas, y ahora solo 1,329.

Lastimosamente, las declaraciones del abanderado de la transparencia no quedaron muy transparentes, porque usted nunca explicó qué períodos de tiempo estaba comparando…

Pero bueno, vamos a concederle el beneficio de la duda y asumir que sus cifras sean correctas. Hay menos ‘reserva’. ¿Pero realmente significa que el gobierno esté siendo más transparente? ¿Realmente significa que los ciudadanos recibamos más información – y que esta sea confiable, completa y verídica?

En mi limitada experiencia directa con la Ley de Acceso a la Información pública, tengo que decir: No hay más transparencia. Hay mucha paja.

A principios de este año hice una solicitud de información a Casa Presidencial. Vi por todas partes la propaganda gubernamental sobre la antigua Residencia Presidencial convertida por el presidente y su señora en “Casa Abierta” y en un centro cultural, donde ‘el pueblo’ tiene acceso a la colección nacional de arte. Entonces, pregunté en qué horario esta casa estaba abierta y la colección nacional accesible para cualquier ciudadano. O sea, si yo quería llevar a mis hijos a ver esta exposición, qué día y a qué hora podía presentarme a la casona en la Masferrari…


Tiene razón, don Marcos: Nadie declaró reservada la información requerida, ni siquiera por razones de seguridad de Estado o del señor presidente. Dentro del plazo estipulado por ley y de manera muy educada, Casa Presidencial me respondió así:

“Para tener acceso a las obras de la Colección Nacional se realiza a través del mecanismo ‘Casa abierta’. Para participar en ‘Casa Abierta’ se hace una solicitud al Señor Presidente o la Primera Dama donde se escriba el motivo y las personas que desean visitar la Residencia Presidencial para coordinar la visita. Esperamos que esta información sea de su provecho y dejamos este medio abierto para recibir la solicitud de la visita, si así lo desea.”
¿Con este tipo de respuestas se está generando transparencia? No. Lo que realmente me estaban comunicando, pero sin decirlo de manera abierta, era más o menos esto: “Usted no chingue, a esta ‘Casa Abierta’ solo entran invitados del señor presidente y de la primera dama. También la Colección Nacional de Arte no es para el pueblo, sino para invitados. Entienda, señor, la casona es la sala de té del presidente…”

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¿Por qué me siento mandado al carajo? Porque si un ciudadano, para visitar una exposición de arte (de la cual supuestamente es propietario) tiene que pedir una cita el presidente de la República, mejor de un solo pongan un rótulo que diga: “Privado. No hay acceso público.”

Imagínese que para entrar al Museo del Prado en Madrid hubiera que escribir una carta al jefe del gobierno español, don Mariano Rajoy; o que para entrar al Museo Reina Sofía, para ver el famoso cuadro ‘Guernica’ de Pablo Picasso, hubiera que hacer una cita con el Rey de España, don Felipe de Borbón, o su esposa, reina Letizia…

Así que, don Marcos, responder sin reserva bien puede significar que nos tomen del pelo. O nos mientan, como en mi segunda aventura con los datos que guarda Casa Presidencial. Sobre esta aventura voy a escribir en otra ocasión, porque todavía queda pendiente mi apelación ante el Instituto de Acceso a la Información Pública. Solo adelanto que Casa Presidencial me quería vender la paja que el reality show del presidente, llamado ‘Gobernando con la Gente’ o ‘Festival del Buen Vivir’, celebrado el reciente 9 de julio en la ciudad de Usulután, sólo ha tenido un costo de 5 mil dólares…

Siga practicando la transparencia, don Marcos. Ahora con el caso de su exjefe Funes asilado habrá con que…

Saludos,
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(MAS!/El Diario de Hoy)