viernes, 14 de agosto de 2009

Matemática



(Siglo XXI, Guatemala)

jueves, 13 de agosto de 2009

Desagradable recordatorio para los testigos de la guerra

La noticia del atentado sufrido por el fotógrafo Emilio Morenatti y el camarógrafo indonesio Andi Jatmiko en una carretera de Kandahar ha conmocionado a la creciente colonia de periodistas en Kabul. Estas cosas siempre son un desagradable recordatorio, como cuando se hunde un pesquero o se produce la explosión en una mina. Cada profesión tiene sus miedos y sus fantasmas.

Morenatti ha perdido un pie, pero no las ganas: era él quien animaba a su mujer, Marta Ramoneda, tan fotógrafa como él, en una conversación telefónica poco antes de su evacuación a Dubai. Su empresa, Associated Press (AP), ha anunciado que no escatimará en su recuperación y que Emilio tendrá acceso al mejor tratamiento ortopédico. Hace bien AP, pues necesita de grandes reporteros en tiempos en los que no sobra el talento. Mejorar la sensibilidad ha costado varias desgracias. Ocho entre los españoles: Juantxu Rodríguez (Panamá), Jordi Pujol (Bosnia-Herzegovina), Luis Valtueña (República Democrática de Congo), Miguel Gil (Sierra Leona), Julio Fuentes (Afganistán), Julio Anguita Parrado (Irak), José Couso (Irak) y Ricardo Ortega (Haití).

Hay tres formas de estar en una guerra como periodista: por libre, empotrado con uno de los combatientes y en un hotel bebiendo whisky y zapeando por las televisiones globales. De estos hay poco que decir. De los que pisan la calle, todo; los plumillas buscan historias y los fotógrafos y camarógrafos, imágenes. No hay otra opción. Pero nadie, ni los que van por su cuenta ni los que viajan con una parte, que también son libres, tienen acceso a la película completa. Solo hay que ser honesto y reconocer las limitaciones.

Siempre han existido empotrados. Algunos, como Ernie Pyle, escribieron crónicas maravillosas en la II Guerra Mundial, y dejaron frases que son el resumen exacto de lo que significa este oficio: "Yo no sé nada de la gran película, sólo veo a soldados cansados y sucios que están vivos y tienen miedo a morir", escribía en Brave Men.

Cada guerra tiene sus héroes. A veces son soldados; las más, civiles, y el trabajo de gente como Morenatti es estar allí. Ser testigo. Aunque cueste.

En Irak, y sobre todo en Afganistán, donde las condiciones de seguridad son escasas y las carreteras peligrosas, el empotramiento garantiza excelentes historias e imágenes y un cierto grado de protección. ¿Una forma de control? La era de Internet es el antídoto. Solo es información veraz desde más ángulos.

Los norteamericanos son extremadamente profesionales con la prensa. Entienden su trabajo y su responsabilidad como militares ante la sociedad civil que les paga y sostiene. Vietnam les enseñó cómo se pierde una guerra desde la información. Todos los periodistas que se empotran eligen a los estadounidenses y, a veces, a los británicos. Los otros ejércitos con tropas en Afganistán prefieren mantenerse lejos de las miradas de los periodistas y ocultarse ante sus opiniones públicas. Sabrán por qué.

(El País; el autor es corresponsal de guerra de El País en Afganistán. La foto de Moranatti es de Oded Balilty/AP)

Aquel 23 de agosto de 1989

Cuentan que un especialista en política exterior, durante un debate televisado, quiso enfatizar que algo era imposible. "Eso pasará cuando caiga el muro de Berlín", dijo. El episodio habría tenido lugar sólo unas semanas antes de que el 9 de noviembre de 1989 el portavoz del Gobierno comunista alemán anunciara la inminente posibilidad de franquear la divisoria con Berlín Oeste, desencadenando la marea humana que primero hizo inútil el muro y a continuación suscitó el desplome del comunismo en la Europa oriental. Nuestro experto no había sido el único en equivocarse. Desde que Gorbachov emprendiera su política reformadora, la RDA de Honecker había asumido con discreción, pero resueltamente, el papel de guía del campo socialista. En esa dirección, para celebrar su 40º aniversario, Mundo Obrero publicó una serie de reportajes sobre el esplendor del socialismo en la supuesta Alemania democrática, de acuerdo con el repliegue hacia el tradicionalismo que desde el año anterior impulsara el nuevo líder comunista español. Tras cumplir el ritual vasallático de las vacaciones en el Mar Negro, Julio Anguita fue asimismo promotor de la reconciliación con el PC de Checoslovaquia, después de dos décadas de ruptura motivada por la condena del partido de Carrillo y Dolores a la invasión del Pacto de Varsovia. El pecé que fuera adelantado al recuperar la democracia volvía a proponer "la construcción del socialismo" a la vieja usanza.... (siga leyendo en EL PAIS)

COLUMNA TRANSVERSAL: Entre mudo y tartamudo


Sigamos con el tema del periodismo. Ya terminó el ‘mes del periodista’ - sigue lo cotidiano. Continua la arrogancia del gobierno Funes frente a los periodistas que buscan información, entrevistas, transparencia. El interrogador no contesta preguntas. Y sus ministros y otros funcionarios dicen que el único autorizado a hablar es el presidente.

Todo se cocina en secreto. La política se proyecta como conspiración. Las negociaciones legítimas y necesarias parecen trueques.

¿Qué pasó con la transparencia y la rendición de cuentas, las dos palabras que aparecían en cada capítulo de ambos programas de gobierno?

¿Por qué el presidente Funes no puede, como lo hacen la mayoría de sus colegas, convocar conferencias de prensa semanales para contestar las preguntas que la sociedad le hace mediante los medios?

¿Por qué el secretario de Comunicaciones de Casa Presidencial no es capaz de explicar cuáles son los mecanismos y canales de la comunicación de este gobierno? En una entrevista en El Faro, tartamuda ante las insistencias del reportero de que explique la política de comunicación del gobierno.

La comunicación de este gobierno está centralizada en manos de Casa Presidencial como pocas veces en la historia. Y Casa Presidencial está entre mudo y tartamudo. ¿Y entonces?

Siempre cuando pasa esto, detrás hay algo que quieren esconder. En este caso parece que lo que quieren esconder es el desorden, la improvisación, la ineficiencia que todavía sigue caracterizando al gobierno a más de dos meses de haber asumido el poder.

¿O serán que quieren esconder las contradicciones que siguen existiendo dentro del gobierno, entre los hombres del presidente y los hombres del partido?

Todo esto es mucho más grave que la incapacidad comunicacional de un grupo de comunicadores encabezado por un comunicador. Es más grave que un problema de información. Es un problema de debate.

Un gobierno nuevo, como es natural, se topa con resistencias, contradicciones, problemas. Pero la mayoría de estos obstáculos sólo serán resueltos si la opinión pública interviene, presiona, y toma posición. Para facilitar esto, se necesita debate. Y para debatir, se necesita información. Y transparencia: Tienen que ser claras las posiciones de cada uno, y lo que está en juego.

Resolver este tipo de problemas en secreto, conspirando en vez de debatiendo, no le conviene a ningún gobierno. Sólo los gobiernos autoritarios se pueden dar este lujo, ya que en última instancia no les importa el debate, la opinión pública, las acuerdos. Imponen sus soluciones. Y punto.

El gobierno Funes no puede gobernar imponiendo. No tiene las mayorías, no tiene los amarres institucionales, no tiene los mecanismos. Ni creo que tenga las intenciones. Está, por suerte, condenado a debatir, a crear correlación de fuerza en la opinión pública. Este gobierno tiene que comunicarse con los medios y las personas que crean opinión pública. No sólo con los medios de comunicación, sino igualmente con universidades, tanques de pensamiento, empresarios y gremios de profesionales.

Lo peor error que puede cometer el presidente Funes es brincarse de los medios (y los demás intermediarios) y apostar a un discurso populista y demagógico: el líder hablando a su pueblo. Al estilo de Hugo Chávez. El costo sería altísimo. Al principio funciona, pero al rato se vuelve monólogo tragicómico. Y la opinión pública no se gana con monólogos. Entonces, surge la necesidad de reprimir la libertad de prensa, a cerrar radios y canales y sustituirlos por medios estatales.

Estoy convencido que, a parte de los ‘bolivarianos’ duros en el partido y en el movimiento de calle, nadie quiere llegar a esto. La mejor manera de prevenirlo, para el presidente y su gobierno, es apostar a más transparencia, más debate, más información.

(El Diario de Hoy)

miércoles, 12 de agosto de 2009

Media critics of Nicaragua leader Ortega made to pay


(Reporting from Managua, Nicaragua) — When he finally emerged from court this year, criminal charges dropped, Carlos Fernando Chamorro had survived his latest battle with Nicaraguan President Daniel Ortega.

Chamorro is almost as emblematic of Nicaragua's 30-year-old Sandinista revolution as Ortega. During Ortega's first presidency, in the decade that followed the 1979 revolution, Chamorro edited the official newspaper Barricada, largely a mouthpiece for the Sandinista National Liberation Front, or FSLN.

But today, Chamorro is one of the most outspoken critics of Ortega; in a regular television program and a weekly newsletter, he routinely denounces what he says is widespread government corruption and abuse of authority by an increasingly heavy-handed president.

And Chamorro pays a price. Government security forces raided his offices last fall, confiscating files and equipment as part of a months-long prosecution of Nicaragua's most famous journalist on money-laundering charges.

The charges were bogus, Chamorro contended. But news outlets loyal to Ortega went into overdrive attacking Chamorro and lumping him with drug traffickers, mafiosi and other ne'er-do-wells.

"It was a very black campaign to discredit me," Chamorro said in an interview at the modest two-story house where he runs his journalistic enterprises.

The attacks on Chamorro peaked during a tense election season that saw the Ortega government harass a number of human rights activists and other critics, according to a recent report for the United Nations. The elections, to choose mayors in 146 municipalities, were won mostly by Sandinista candidates amid allegations of rampant vote fraud, denounced by the same activists Ortega allegedly sought to silence.

Verbal attacks against those "who dared to criticize the policies of President Ortega or his government were systematically and continuously taken up by the official or pro-government media," said the June report of the Observatory for the Protection of Human Rights Defenders. The official news outlets branded the critics "puppets of imperialism" and "traitors to the country," the kind of labels that could endanger their lives, the report said.

From his days as a guerrilla commander, Ortega has been hostile toward independent news organizations, favoring the use of newspapers and radio to further his political agenda or that of his party, the FSLN.

Since his reelection in 2006, Ortega has become even more mistrustful and secretive, critics and former allies say. His government, they say, doles out bits of information only to obedient news outlets that will deliver it unquestioned, and gives the silent treatment to the others.

Chamorro is the son of legendary Nicaraguan publisher Pedro Joaquin Chamorro, whose killing in 1978 helped galvanize the rebellion that ousted dictator Anastasio Somoza and brought the Sandinistas to power.

The family was famously divided by politics over the years: The younger Chamorro was in the Sandinista camp until the 1990s, when party hard-liners booted him from the editorship of Barricada; his mother, Violeta, the anti-Sandinista publisher of La Prensa, was the presidential candidate who defeated Ortega in 1990, ending Sandinista rule for 16 years.

Ortega says the Chamorros are "oligarchs," wealthy members of the elite who have built a media empire at the service of their own economic interests.

To counter the Chamorros and others, Ortega announced a new "communications strategy" after his 2006 election and named his wife, Rosario Murillo, to control it.

The government plans to "discuss the themes that we wish to discuss," said Ortega's document outlining the strategy. "We will define the boundaries of the discussion, and will try to see that all the others discuss this agenda."

Ivan Olivares, an economic reporter for Chamorro's Confidencial newsletter, said that even basic information, from pension and tax reform to Ortega's health, is hidden. Olivares was stabbed with a bayonet by Sandinista supporters during protests last fall over the municipal elections. He has a quarter-size scar on his belly that he calls "a souvenir from Daniel." Olivares did not identify himself as a journalist as he tried to reach the demonstrations because he said he was convinced he would have been attacked.

"There is a level of secrecy that is the exact opposite of what we who participated in the revolution valued, in terms of transparency and information," said Julio Francisco Baez, an analyst and expert in fiscal policy who served as an official in the first Ortega government.

Ortega has not held a news conference since taking office, his government ministers are generally inaccessible, and he denies government advertising to all but the most loyal media, according to a report by the New York-based Committee to Protect Journalists, or CPJ. His sole interview since reelection was with David Frost of Al Jazeera this year.

Many Latin American leaders do battle with critics in the press, the CPJ said, but "the degree to which Ortega has sought to insulate himself from public scrutiny is unusual in the region."

Requests for an interview with Ortega or Murillo went unanswered.

Ortega, Chamorro said, "sees media and civil society as obstacles to his plans."

What exactly those plans are remains cloaked in secrecy.

(The Los Angeles Times; el artículo salió el 2 de agosto. Se nos escapó.)

lunes, 10 de agosto de 2009

Chávez que ladra no muerde

Como en la fábula del pastorcito mentiroso, el presidente de Venezuela grita una y otra vez que ya viene el lobo a comerse sus ovejas. El lobo, para él, es el Imperio Norteamericano, pero éste no vendrá a comérselas con sus propias fauces, sino que usará una especie de mano larga: Colombia. Sería mi país, definido por Chávez como "el Israel de América del Sur", el encargado de atacar a la Revolución Bolivariana, ayudado por los gringos pero con un Ejército comandado por Álvaro Uribe Vélez, el viejo amigo de Bush.

La misma cantilena chavista se repite cada tanto, con una cadencia cíclica, así con Obama se haya vuelto mucho menos verosímil. Desde que es presidente ya van cinco veces en que Chávez "congela" las relaciones con Colombia y cada vez el embajador venezolano tiene que hacer las maletas para regresar a su país, acompañado por una estela de funcionarios....

(lea artículo completo en EL PAÍS)

viernes, 7 de agosto de 2009

Zapatazo: Criminalidad



(El Nacional, Caracas)

Nueva Ley de Educación en Venezuela


(El Universal, Caracas)

miércoles, 5 de agosto de 2009

Zapatazo: Censura



(El Nacional, Caracas)

El dilema de Honduras

El golpe de Estado contra el presidente hondureño Manuel Zelaya y su deportación a Costa Rica, el domingo 28 de junio, es un episodio revelador de los límites del sistema interamericano. Todos los Gobiernos del hemisferio reprobaron la deposición violenta del mandatario y demandaron su restitución, pero no todos lo hicieron por las mismas razones.

Bajo el aparente consenso se escondió la paradoja de una inversión de roles: los tradicionales defensores de las soberanías (Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador) demandaron la "insubordinación", la "resistencia", el "derrocamiento" y las "sanciones", mientras que los tradicionales defensores de las democracias (Estados Unidos, México, Colombia, Chile, Costa Rica) propusieron una solución multilateral, basada en el diálogo con un Gobierno ilegítimo.

La crisis hondureña tiene el interés de colocar las posiciones de esos Gobiernos fuera de sus enclaves simbólicos tradicionales y de localizar las tensiones regionales, no en la ideología, sino en la geopolítica. La verdadera polarización interamericana sale a la luz en este conflicto: de un lado, los países "bolivarianos", interesados en concertar alianzas que permitan continuar la guerra contra el "imperio" por otros medios; del otro, los países "interamericanos", que no entienden la integración latinoamericana como un arma contra Estados Unidos sino como parte del proceso global de creación de pactos regionales. Los primeros buscan en Honduras el restablecimiento de un gobierno aliado y su perpetuación en el poder; los segundos, más que en Zelaya, piensan en una solución que restablezca el orden constitucional en ese país.

Desde la mañana del 28 de junio las dos estrategias comenzaron a chocar: Cuba, Venezuela y Nicaragua intentaron convertir la crisis hondureña en un problema exclusivo del ALBA, mientras que Costa Rica, México y Colombia privilegiaron otras instancias como el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el Grupo de Río, la OEA y la ONU.

(lea el articulo completo en EL PAIS. Rafael Rojas es historiador cubano exiliado en México. )

lunes, 3 de agosto de 2009

Moving Ahead in Honduras

NEWSWEEK | From the magazine issue dated Aug 17, 2009

More than a month has passed since the coup that removed Honduran President Manuel Zelaya from office, and still today no one can predict how and when, let alone if, the crisis will be resolved. While there are some promising developments underway—the Honduran armed forces have backed Costa Rican President Oscar Arias's mediation effort, and the de facto president, Roberto Micheletti, has suggested he might agree to Zelaya's return—there are still many imponderables. How far are Zelaya and his Venezuelan, Nicaraguan, and Cuban sponsors willing to go to restore him to power? How long can Micheletti resist tacit international sanctions?

An opportunity to break new ground in Honduras and Latin America comes on Aug. 9 when Mexican President Felipe Calderón, U.S. President Barack Obama, and Canadian Prime Minister Stephen Harper gather at the annual trilateral North American summit. They can begin to address the Honduran coup by correcting a misstep committed more than a month ago at the meetings of the Organization of American States and the Rio Group. At those meetings, the leaders essentially aligned themselves with Venezuela's Hugo Chávez and his left-wing allies—Nicaragua's Daniel Ortega, Rafael Correa from Ecuador, and Evo Morales from Bolivia—in their condemnation of the coup. Now they ought to rectify that error by reaffirming their condemnation of the events but go on to point out that the coup did not take place in a vacuum. It occurred because of the polarization of Honduran society wrought by Zelaya's alignment with Chávez, the Nicaraguans, and the Cubans, and by his obvious attempt to keep himself in office with the same kinds of undemocratic strategies that have already been used by Chávez, Correa, and Morales, and that are now being planned by Ortega. The causes and consequences of the coup matter.

In trying to mediate, the leaders of the Americas have effectively taken sides in an ideological battle, but there is a way to right the balance. At their meeting, Obama, Harper, and Calderón should reaffirm and expand on their commitment to the Inter-American Democratic Charter, which calls on all members to defend democracy and was signed in 2001 by every government in the hemisphere, except for Cuba. (This writer signed on Mexico's behalf.) Article 19 calls for the suspension of any member state during serious interruptions of the democratic order, including "an unconstitutional alteration of the constitutional regime." It has been invoked only twice—against the 2001 coup against Chávez and against the Honduran coup—but it should be applied everywhere in Latin America, all the time, not selectively when one group of countries is unhappy. It should have applied to the electoral fraud in Nicaragua last year, the eviction of the elected mayor of Caracas this year, and the repression in Bolivia. It should apply to all presidents defenestrated by the military, like Zelaya, but also to those overthrown by the "street," like Fernando de la Rúa in Argentina in 2001, Bolivia's Gonzalo Sánchez de Lozada and Carlos Meza in 2003 and 2005, respectively, and Lucio Gutiérrez in Ecuador in 2005.

The charter is ambiguous in places, because in 2001 the only way to achieve a consensus was by resorting to generalities. If that is a problem in applying the charter more evenhandedly, then the leaders should call for the creation of a working group to revisit the charter and attempt to dot the i's and cross the t's.

Finally, the three leaders should take on the difficult matter of economic sanctions against Honduras. The OAS and the Venezuelans, and ironically even the Cubans, have called for trade sanctions against the Micheletti government, and the Inter-American Development Bank, the European Union, the U.S. Agency for International Development, and the World Bank have all temporarily suspended aid to the region's third-poorest country. While there are good reasons for applying sanctions to Honduras, and they may even work, the three North American leaders should make it clear that they can be permissible only if very clear guidelines are laid down regarding their duration, their applicability to other conceivable cases, and the firm commitment by parties who can make them effective, like the United States, to resort to similar measures in similar situations in the future. If not, the sanctions will be seen as a form of placating Chávez—with Obama, Calderón, Brazil's Luiz Inácio Lula da Silva, Chile's Michelle Bachelet, and other democratic leaders of the hemisphere simply bending over backward to appear opposed to the coup, regardless of its causes, its consequences, and the precedents that sanctions may create.

Castañeda Is A Former Foreign Minister Of Mexico, Global Distinguished Professor At New York University, And A Fellow At The New America Foundation.

Menos periodismo y más corrupción

Una paradoja: no abundan los trabajos reflexivos sobre la naturaleza del oficio periodístico y las consecuencias de su crisis actual en medios de comunicación masivos. O bien porque resultan extensos y cada día existe menos capacidad para publicar debates. O bien porque los editores se encuentran demasiado angustiados con los recortes financieros, la caída de la circulación y la desaparición de la publicidad, como para pensar en lo que deberían estar pensando.

En Letras Libres, raro oasis mexicano en el magma de las revistas latinoamericanas, dirigida por el ingeniero e historiador Enrique Krauze, apareció un artículo de esos que ya rara vez se suelen publicar. Lo firma Paul Starr, profesor de comunicaciones y asuntos públicos en la escuela Woodrow Wilson, de la Universidad de Princeton. Y posee un título sugestivo: "Adiós a la era de los periódicos: bienvenida la nueva era de corrupción".

Especialista en medios y periodismo, autor del libro Freedom's Power (Basic Books, 2007), Starr confirma la siguiente especie: "Entre más baja resulta la circulación de periódicos en un país, más alta es la posición de dicho país en el índice de corrupción".

Esta no es idea que Starr pone en circulación porque le parece ocurrente: es una reflexión central en su interesante y cautivador trabajo que se apoya en un estudio de 2003 realizado por The Journal of Law, Economics, & Organization, por Alicia Adsera, Carles Boix y Mark Payne, en donde rastrean la relación entre corrupción y libre circulación de periódicos.

Como agrega Starr, una prensa financiera comprometida es más susceptible de ser una prensa éticamente comprometida. Ahí es donde está el detalle. Los diarios se encuentran en el mundo entero en crisis. Pocos han superado esa primera conmoción que implica ver disminuidas sus plantas de periodistas, o recortados los sueldos para sobrevivir la hecatombe financiera. Menos aún han logrado entender que si no se adaptan a los desafíos que impone la red, desaparecerán como los dinosaurios.

Existe demasiada rabia en la sociedad contra los medios como para justificar esta crisis con estas palabras: "Lo merecían, dejemos que sean ellos los que sufran ahora". Pero semejante reclamo es lo que llaman alegría de tísico.

Lo que perdemos todos es algo que vale demasiado como para hipotecarlo con un resentimiento pasajero. La investigación que siempre ha desvelado a los corruptos, porque pone en evidencia sus chanchullos con el Estado y con la empresa privada, para engordar sus alforjas con sobreprecios y otros negocios turbios.

Quiérase o no, los medios constituyen una parte esencial de cualquier sociedad.

Han sido los ojos de la comunidad frente a malos desempeños públicos, la posibilidad de controlar a los abusadores, una suerte de sistema cívico de alarma, como lo llama Paul Starr. En Venezuela el tema posee una vigencia alarmante: no sólo porque la crisis económica afecta la calidad del periodismo que podría servir de auditor social. Sino porque el gobierno de Hugo Chávez, con su naturaleza autoritaria, desea arrodillar a la profesión.

RCTV perdió la concesión; Venevisión optó por el nicho de las comiquitas; Globovisión pende de un hilo porque tubearon al Estado informando sobre un sismo; Unión Radio ha sido visitada por funcionarios del Estado con grabaciones puntuales de programas que el Gobierno considera incómodos. Los medios impresos, que marcaban la agenda con grandes investigaciones sobre casos de corrupción o ineficiencias del Gobierno, sufren los embates de la crisis económica y en algunos casos son adquiridos por grupos que desean enfocarse en el negocio (no se sabe de quién).

El caso venezolano sirve para justificar con muchos otros ejemplos mundiales el artículo de Paul Starr. El cuarto poder, o bien por la crisis económica o bien por la presión de gobiernos autoritarios, dejó de ser lo que era. Lo que sin duda tendrá efectos nefastos en la sociedad. Starr propone, para evitar que se profundice la corrupción, utilizar el poder que antes detentaba el periodismo de otra manera. La última frase de su trabajo es lapidaria: "Nuevas tecnologías no nos despojan de nuestras viejas responsabilidades". Quizás haga falta algo de creatividad, que siempre sale a flote en tiempos totalitarios.

(El Nacional, Caracas)

domingo, 2 de agosto de 2009

Miguel Henrique Otero: El Nacional siempre defenderá la democracia

El presidente editor del diario, que este lunes celebra su 66 aniversario, dijo que "es preocupante lo que está pasando con los medios, porque está expresado en el plan de la nación con aquel término de ‘hegemonía comunicacional', está expresado todo los días en el discurso del presidente Chávez y ahora con los ministros"

El presidente editor del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, señaló este domingo que hay que seguir luchando para defender la democracia y agregó que el periódico que dirige siempre será un instrumento para esta lucha.

Insistió en que el papel de los medios, que es informar "lo bueno y lo malo", está acompañado de otra faceta propia de los mismos, que es defender la democracia. "Al defender la democracia son actores políticos.¿Por qué defienden la democracia? porque hay un régimen que quiere acabar con el periodismo independiente".

Durante una entrevista transmitida este domingo por Televen, Otero dijo que "es preocupante lo que está pasando con los medios, porque está expresado en el plan de la nación con aquel término de ‘hegemonía comunicacional', está expresado todo los días en el discurso del presidente Chávez y ahora con los ministros".

"Ahora quieren montar una ley para todos los contenidos porque a la prensa no la pueden atacar, ya que no es una concesión con una arquitectura legal como la de Conatel. Pero sí pueden criminalizar el periodismo como lo hacen en Cuba" en donde, según explicó Otero, "cualquier periodista que publique una información que el gobierno considere que va en contra de los intereses del Estado es acusado de traidor a la patria y tiene prisión de 20 años y hasta fusilamiento"; sin embargo, aclaró que en Venezuela "no habrá fusilamiento porque no pueden".

Según lo que leyó en el proyecto de la ley especial contra delitos mediáticos, "todo periodista o todo medio que publique una información que va contra el desenvolvimiento del Estado o contra la gestión pública" tiene una pena de dos a cuatro años.

Aseguró que para el gobierno "los medios perjudican porque publican los desastres, las promesas incumplidas, las mentiras" y aseguró que también publican "lo bueno".

Señaló que una de las maneras que usa el Gobierno venezolano para descalificar a los medios de comunicación del país, es diciendo que estos quieren ser partidos políticos. "Nunca van a los argumentos. ¿Qué partidos políticos? ¿Dónde está la casa de partido de El Nacional o de El Universal? No hay casa de partido, no hay casa de gobierno, no hay militancia, no hay nada", subrayó.

(El Nacional, Venezuela)



El dinero perdido de las FARC

El archivo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asedia al presidente de Ecuador, Rafael Correa, y ha puesto al rojo vivo las relaciones entre Bogotá y Quito. Primero los ordenadores de Raúl Reyes, número dos de la guerrilla; luego, un vídeo del Mono Jojoy, su jefe militar, y ahora un supuesto diario personal del propio Reyes dan cuenta de las relaciones clandestinas de la guerrilla con el equipo de Correa y la financiación de su campaña electoral en 2006.

(lea el artículo completo en El País)

Con estos finalistas no llegan a nada

Si Henry Campos hubiera tenido paciencia, ya fuera Fiscal General de la República. Como no vio claro cómo los partidos iban a resolver el empate para elegir magistrados de la Corte Suprema y fiscal, Campos cometió el error de aceptar la oferta del presidente de entrar al gobierno.

Digo error porque sigo pensando que Henry Campos hubiera sido el hombre ideal para la Fiscalía: capaz, valiente e independiente. Obviamente sigue siendo capaz y valiente -incluso más que todos los demás candidatos a la fiscalía-, pero ya no es independiente. Tomó la decisión de formar parte del gobierno del FMLN y Funes. Tomó partido. Se hizo parte en este juego de pesos y contrapesos, donde la Fiscalía tiene un rol, y el ejecutivo otro. ¡Qué lástima!

Ya hace meses escribí que Campos era el mejor candidato para la Fiscalía. La derecha tuvo sus dudas y resistencias con él, igual que las tuvo con Sidney Blanco y Florentín Meléndez para la Corte Suprema. Pero la derecha se vino convenciendo que ser de izquierda no es impedimento para que alguien sea independiente de amarres partidarios y de decisiones apegadas a la ley. Algunos en la derecha incluso se convencieron –y por eso no sólo aceptaron a Sidney Blanco sino promovieron además a Florentín Meléndez- que no hay mejor antídoto contra los peligros de la izquierda ortodoxa y autoritaria que personajes de la izquierda independiente y democrática. En este sentido, el siguiente paso lógico hubiera sido elegir a Henry Campos fiscal.

Por esto es tan lamentable que Henry Campos, en vez de arriesgarse y seguir apostando a la Fiscalía, se fue por el atajo y se hizo parte del gobierno Funes. Adiós independencia, adiós Fiscalía...

Porque exigir a la oposición que acepte como fiscal general a uno de los protagonistas de la política de seguridad del gobierno Funes –política que ella considera errática y peligrosa-, es lo mismo que exigir al FMLN que acepte a Astor Escalante, quien fue artífice de la política de seguridad del gobierno Saca, la cual el FMLN consideró errática y peligrosa. Estamos de regreso al empate y mutuo bloqueo...

Para romper el empate, era correcta y lógica la decisión de la Asamblea de volver a abrir la lista de candidatos a fiscal. No puedo entender cómo la lista de más de 80 aspirantes se haya reducido a una lista de cuatro, de los cuales nada menos tres son ex-viceministros de Seguridad (dos de Saca y uno de Funes), y el cuarto está vinculado históricamente al FMLN. Otra vez empate y bloqueo. De regreso al punto de partida. Al punto muerto.

No me van a decir que entre los 80 aspirantes no hubo nadie que cumpliera los requisitos profesionales que no sea viceministro o ex viceministro de Seguridad. No me van a decir que no haya nadie independiente que quiere ser fiscal general.

A saber con qué criterios los negociadores de los partidos han hecho la reducción de la lista a los cuatro (o dos, como muchos dicen) finalistas. Pero no pueden mantener esta reducción. Tienen que abrir la lista nuevamente, y aplicar un criterio diferente para reducirla a finalistas: eliminar a todos los candidatos que tienen amarres partidarios; luego eliminar a los que son responsables de la política de seguridad del gobierno y los que han sido responsables de la política de seguridad de los últimos gobiernos. Esto no excluye a los cuadros profesionales que han servido o sirven de fiscales. Pero sí a los viceministros...

De los independientes y no comprometidos hay que buscar a los han mostrado más capacidad y valentía.

El fin de todo el proceso es encontrar a un Fiscal General que goce de la confianza de ambos bloques políticos. Sólo así tendrá capacidad de realizar las reformas radicales que necesita la Fiscalía para cumplir su mandato constitucional.

Así que déjense de las pajas de estar proponiendo cada uno a sus hombres de confianza. Aprovechan las vacaciones para reflexionar. Tómense unos tragos bien helados para regresar con cabeza fría. Tengan la audacia de poner la Fiscalía en manos de alguien independiente.

(El Diario de Hoy)

sábado, 1 de agosto de 2009

Carta a un ex magistrado del Tribunal Electoral

Estimado Mario Salamanca:

la democracia es una mujer caprichosa. Es imperfecta. A veces es injusta. Pero a pesar de todo, hay que serle fiel. Ni modo...

¿A quién le cuento esta verdad? Vos la acabas de vivir en carne propia. Acaban de nombrar a los cinco magistrados del nuevo Tribunal. El único que no fue reelegido fuiste vos. Aunque para muchos has sido el magistrado más capaz y más independiente.

Los cuatro que de manera abierta y a veces descarada corresponden a intereses partidarios, siguen. El magistrado que ha tratado de responder al país, a la transparencia y la razón común, está afuera.

No se si a vos te da rabia. A mi sí. Es un pésimo mensaje. No lo entiendo. De Reforma Electoral ya nadie habla. Todo sigue igual, sólo que ahora el presidente del Tribunal es del Frente, y que el independiente ya no está. No conozco al señor que te sustituye. Ojala que no sea peón de nadie.

Te deseo suerte en tu carrera judicial. Lástima que no te inscribiste como candidato a fiscal. Me imagino que te dio pena autoproponerte...

Saludos, Paolo

(Más!)



jueves, 30 de julio de 2009

ETA, la costumbre de odiar

Imaginemos una noche de diciembre de 1973. Zona norte de Madrid. Dos jóvenes se despiden de sus anfitriones en el portal. Entre las bromas, una frase: "No os creáis nada de lo que diga la prensa mañana". Una frase genérica de complicidad antifranquista sin más trascendencia. A la mañana siguiente, al escuchar la radio, la frase adquiere una certeza cegadora: el almirante Carrero Blanco ha muerto en un atentado que se atribuye a ETA. Más tarde, las fotografías de los dos jóvenes con quienes cenaron la noche anterior figuran, junto a las de otros cuatro, en las portadas de todos los periódicos de la capital. Semejante escena podría haber sido la del comienzo de un proceso de conciencia que ha durado casi 40 años, en el que la simpatía inicial de algunos hacia ETA derivó hacia un rechazo cada vez más firme, el que ayer volvió a manifestarse tras el bárbaro ataque contra la casa cuartel de Burgos.

(lea artículo completo en El País)

Columna transversal: Día del periodista


El día del periodista es una aberración. Es un pretexto para recibir invitaciones, regalos, elogios y otras cosas que comprometen la decencia y la independencia de los periodistas.

No quiero hacer más grande el montón de paja que se produce en ocasión del día del periodista. Esas fechas de homenaje a ciertos sectores (madres, trabajadores, contadores, maestros, periodistas...) siempre se prestan a repetir viejos mitos. Esto puede ser admisible en el caso de las madres, pero en el caso del gremio de periodistas es absurdo: Nuestra tarea es desmantelar los mitos. Desmitificar la realidad.

Siempre en esas fechas se habla de la esperanza que inspiran ‘las nuevas generaciones’. Se habla de ‘el talento de periodistas jóvenes bien preparados para hacer frente a una nueva realidad’. Se sermonea de ‘una nueva generación de reporteros ávidos de explorar nuevos géneros y de aventurarse a desafiar nuevos límites’.

Claro que, afortunadamente, existen muchos periodistas jóvenes talentosos. Pero igual existen en todas las generaciones. Y existen periodistas dóciles, oportunistas, corruptos e incapaces en todas las generaciones, incluyendo las nuevas. (Y en todos los medios, incluyendo los ‘alternativos’, de paso sea dicho). Lo del periodismo no es un desarrollo darwinista y lineal. No hay ningún indicio que cada nueva generación de periodistas sea mejor que la anterior. Si en nuestro país el periodismo ha mostrado un avance notorio en los últimos 20 años, no es por un relevo generacional. Es porque el país cambió. Es porque a partir de los Acuerdos de Paz nació un sistema político propicio para el pluralismo, la tolerancia, la inclusión. Es porque unos fuimos a la guerra por la falta de espacios y libertades. Y otros aprendieron la lección. Este país y su periodismo cambiaron, porque a partir de 1992 hubo gobiernos que respetaron la libertad de expresión, y una oposición que no permitía retrocesos a una relación autoritaria entre el Estado y los medios. El periodismo dio enormes saltos de calidad por todo esto, y porque también hubo importantes aperturas en los medios de comunicación.

Eso nos lleva a otro mitos que brota de nuevo a la superficie cada año cuando hay que hablar paja el día de periodista: que el obstáculo principal para el desarrollo del periodismo es la forma de propiedad y el carácter comercial de los medios. Que existen contradicciones entre los intereses comerciales de un medio de comunicación y su calidad e independencia editoriales, es una verdad por todos compartidos. La vida está llena de contradicciones. Hay que aprender a lidiar con ellas y volverlas fuentes de creatividad y productividad.

La historia nos muestra que el intento de resolver estas contradicciones simplemente cambiando el modelo de propiedad y dirección de los medios, normalmente han llevado a menos libertad de expresión, menos calidad periodística y menos independencia editorial. Este es el caso con los medios manejados por partidos políticos, gobiernos, iglesias, o movimientos sociales. El Salvador está lleno de estos ejemplos: el canal 10, Radio Mayavisión, los medios de los diferentes pastores, el Colatino, las radios ‘comunitarios’ manejados por organizaciones sociales militantes, la radio de la UCA - todos muestran menos capacidad editorial, menos independencia, menos ética periodística y menos apertura a la pluralidad que cualquier medio comercial en manos de la ‘oligarquía mediática’. Eso no les quita el derecho de existir, pero sí el derecho de hablar tan arrogantemente de independencia y ética.

En otras latitudes existen radios y canales de televisión estatales que logran un alto grado de pluralidad. Pero tienen absoluta independencia de los gobiernos y los partidos gobernantes. Tienen un estatus de autonomía comparable a las universidades públicas. Algunos, como la BBC británica, son empresas líderes en cuanto a información veraz, pluralidad de opiniones e libertad de expresión interna. Pero no crean que para los periodistas que trabajan en estos medios estatales autónomos, no existen contradicciones diarias entre el ejercicio individual de la libertad de expresión y las líneas editoriales y los intereses del medio. No hay paraíso para la libertad de expresión. Contradicciones y limitaciones existen para los periodistas, sea cual sea el modelo de propiedad y dirección del medio.

Es parte integral de nuestro oficio saber movernos productivamente en un mundo imperfecto. Y la única receta que he encontrado es: Conectar con los lectores. Son ellos, en última instancia, los que tienen el poder. Del consumidor y su confianza depende el poder económico y político de un medio.

(El Diario de Hoy)

Carta a una periodista joven

Querida colega:

Estás entrando a nuestro gremio, llena de entusiasmo, compromisos, ideas, dudas. ¡Bienvenida!

Vas a encontrar, entre tus colegas viejos y jóvenes, farsantes y grandes maestros. Hay de todo. Vas a encontrar jefes con visión y jefes miopes. En eso, el periodismo no es diferente a ninguna otra profesión. Si en la universidad te han dicho otra cosa, te han dado paja. No será la única que te han dado...

Por ejemplo: que siempre tengás cuidado, porque el dueño o director del medio donde trabajás te va a limitar, censurar. Es al revés: ¡No tengás cuidado! No dejés que el cuidado te corte el valor. En la mayoría de los casos, tu jefe te va a respaldar si tu información es correcta y tu enfoque es valioso. Sobre todo cuando mostrás valor.

Tu jefe, el único que cuenta, es el lector o radioescucha o televidente. Y este aprecia que le hablés claro y sin miedo. El problema de nuestro medio no es la censura, es la autocensura, la falta de valor.

Otra paja que posiblemente te han dado en la U es que tenés que ser imparcial. No les hagas caso. El peor periodismo es el que no huele a nada, no sabe a nada, no sirve para nada. El siempre balanceado. El del ‘por una parte, por otra parte’...

Tenés que tomar en cuenta todas las informaciones, todas las fuentes, todas las opiniones. Pero luego tenés que decir que la cosa es negra o blanca, sucia o limpia...

No será fácil. Si quieres fácil, búscate otra chamba.

Saludos, Paolo Lüers

PD: Dirijo esta carta a una mujer, porque no soy capaz de escribir el lenguaje correcto que siempre incluye ambos géneros: querida y querido colega, o querid@ colega, u otras aberraciones que la gente inventa para nunca meter la pata con nadie...

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martes, 28 de julio de 2009

Carta a Mel Zelaya, presidente de la República Fronteriza de Las Manos

Estimado presidente:

Le felicito por el hecho que su amigo Daniel Ortega le haya dado un pedazo de tierra nicaragüense para formar la República Fronteriza de Las Manos. No es gran cosa, pero por lo menos sigue siendo presidente.

Hoy leí que usted mandó a notificar a la Secretaria de Estado Hilary Clinton que, si ella quiere hablar con usted, sería en su nueva sede presidencial en Las Manos.¡Vaya, para que la señora aprenda cómo tratar a un presidente macho! Nada de citarlo a Washington…

A lo mejor usted ha logrado encontrar la solución salomónica a la crisis hondureña: Usted despacha en Las Manos, Roberto Micheletti o quien le siga gobierna en Tegucigalpa - y ambos pueden participar en la OEA y en las cumbres presidenciales.

Los países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que no están dispuestos a reconocer a ningún presidente hondureño que no sea usted, pueden trasladar sus embajadas de Tegucigalpa a Las Manos o a Ocotal…

Con esta solución creativa a una crisis con gran potencial de violencia política, Usted se convierte en candidato a premio Nobel de paz. Oscar Arias, con todo su plan de San José, no es nada a la par de usted...

Nuevamente felicitándole, le saluda Paolo Lüers

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