Victoria pírrica de Correa

El referéndum del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, para reformar la justicia y regular la prensa, ha sido aprobado en lo tocante a ambas cuestiones -había un fárrago de 10 preguntas- por diferencias tan escasas que muestran un país partido en dos. Victorias pírricas como esta no hacen ningún bien a nadie; ni al votante, ni al aparente vencedor.

Si Correa fuera un gobernante prudente comprendería que no se puede legislar en materias tan delicadas contra el parecer, no ya de una gran minoría, sino de una mayoría, porque la suma de votos nulos y en blanco dejan muy lejos el del 50% más uno de los electores. Pero piérdase toda esperanza, porque el líder ecuatoriano acaba de decir que "la prensa es un nuevo opio del pueblo", declaración envuelta en la repetida idea de que solo los poderosos tienen acceso a los medios de comunicación. En un país como Ecuador, de bajísimos índices de lectura de diarios, es cierto que la prensa es artículo de consumo de las capas superiores de la sociedad; pero el Gobierno bien que se ha dotado de sus propios medios de comunicación, impresos y audiovisuales, con lo que nadie debería decir que no los hay para los más necesitados. Lo que ocurre es que la prensa ecuatoriana, que Correa llama burguesa, no está a las órdenes del presidente. Y así es como se formará un consejo regulador sumiso al poder, para velar para que los periódicos se comporten y que se apruebe también una ley de contenidos periodísticos, términos que apenas son un alias de la censura. Igualmente, en los próximos 18 meses, una comisión ad hoc domará la justicia, que es otro de los poderes que no controlaba la presidencia. Ecuador no es hoy por ello una dictadura, pero el presidente Correa debería entender que el camino a la justicia social no puede pagarse con monedas de libertad; porque se suele acabar sin la una y sin la otra.

(El Pais/Madrid)

1 comentario:

Jan Pahl dijo...

Es simple, democracia no solamente implica votos, sino principios, hay unos que pertenecen al terreno de la ética más que de la jurisprudencia....de ética de máximos que jamás deben ser sujetos a votación.

Muchas personas del siglo XXI olvidan que personas como Aristóteles, Platón, y las repúblicas del renacimiento Europeo desconfiaban de la democracia por que aún no existía una ética de máximos que la dio el enciclopedismo con la separación de poderes y instituciones gubernamentales y estatales, el parlamentarismo inglés, el resurgimiento del valor del individuo a defenderse de la sociedad, el gobierno del estado, el sistema federal Norteamericano, y la ampliación del concepto de ciudadanía

Es hasta naïve pensar en que puede haber democracia sin periodismo libre y un sistema representativo (por partidos). En el primer caso siempre citan a Francia, lo que les cuesta recordar es que fue De Gaulle, un dictadorzuelo, el que creo uno de los sistemas de periodismo subsidiado por el estado y de línea editorial predeterminada menos leídos del planeta en su país de origen. Hay más lectores de le Monde Diplomatique fuera de Francia que dentro de francia tomado incluso en proporción.

No hay modo de verlo, no hace falta disolver un congreso para que uno de facto haga un golpe de estado, incluso en unas ‘’limpias elecciones democráticas’’, cuando son ilegitimas de base hay un golpe de estado. Es simple y cristalino como el agua, uno no puede hacer un referéndum donde se pregunte ‘’legaliza usted la tortura y el desmembramiento como medio de castigo por conductas adúlteras’’. El ejemplo no es redundante, una sociedad no informada, no importa si gran parte de sus clases sociales optaron por no estar a priori estar informadas, puede perder el derecho de estar si así lo desea informada por el periódico con la línea editorial que a el lector más le guste.