Carta pública de Raul Mijango a todos los líderes de las pandillas salvadoreñas

Aunque yo las expresaría de otra manera, suscribo todos los conceptos básicos que Raul Mijango manifiesta en esta carta a los pandilleros. Y no tengo dudas que los sucribimos todos los alcaldes, religiosos, comunicadores, académicos, activistas y empresarios, que hemos tenido participación en el proceso de reducir la violencia  y en la promoción del diálogo para generar un genuino proceso de pacificación. 

Raul Mijango nunca estuvo solo en el esfuerzo de la mediación, y no está solo hoy cuando hace este llamado urgente a los pandilleros. Espero que esta carta tenga impacto, tanto en las decisiones de las pandillas, como en la sociedad civil y la clase política que tienen que actuar para frenar la guerra y para buscar soluciones de raíz a los problemas de violencia, que no pueden solamente basarse en la represión.
Paolo Luers

La carta de Raul Mijango

Saludos para todos, lamento el no poder contar con las condiciones que me posibiliten expresarles  de manera directa la reflexión que voy a compartir con ustedes éste día por medio de la  presente carta.  
Como ustedes ya me conocen, les voy hablar como siempre: sin pelos en la lengua. Pero con el mismo respeto que les he guardado desde que nos conocimos en el interior de los Centros Penitenciarios. Motivado como siempre por el único interés de encontrar una forma que permita parar está vorágine de locura que en forma de guerra a diario sangra y enluta la familia y la patria salvadoreña; razón por la cual, de manera sistemática les he invitado a ser no solo parte del problema sino de la solución también.
Ustedes bien saben que no represento interés político partidario alguno, tampoco al gobierno ni mucho menos el de aquellos grupos de poder que detrás de bastidores mueven con hilos a sus marionetas para que bailen a su antojo. Mantenerme en esa posición es mi fortaleza, pero a su vez es mi debilidad; la oposición me considera alguien de izquierda peligroso. Estados Unidos también hasta visa me ha negado. El partido en el gobierno me considera traidor, y los miembros del gobierno relacionados con el tema de seguridad pública ni tan siquiera me dirigen la palabra ni mucho menos ponen atención a las propuestas que he hecho públicas, llamando al dialogo sincero, valiente e incluyente para resolver este problema que tanto daño le causa a El Salvador, y para colmo de males, ya en algunos tuiters manejados por personas afines al gobierno, me colocan ya como parte de la lista de los supuestos golpistas.
A ustedes tampoco los represento, porque nunca han necesitado de ello ya que tienen sus propias vías directas de interlocución. Como se los dijimos la primera vez que Monseñor Colindres y yo hablamos con ustedes, a los únicos que nosotros representábamos era al pueblo pobre que a diario sufre la violencia y clama e implora por una solución que pare la matanza y en razón de ese objetivo es que en aquella ocasión les pedimos que pararan la guerra entre pandillas, cosa que bajaron en intensidad por 15 meses y que nosotros les agradecemos eternamente; aunque el resto del país, confundido por la campaña de los detractores no lo hiciera, porque estos detractores le vendieron al pueblo como malo algo que en realidad era bueno.
Hoy lunes 27 de julio de 2015, he sido testigo presencial del caos que ha provocado la medida de Paro de Transporte impulsado por las pandillas.  Si hacer sentir la fuerza y poder que han acumulado en veinte años de conflicto querían, lo han logrado. Desafortunadamente, en esta acción, como en todas aquellas que se dan en todo conflicto, quienes mayormente resultan afectados son los mismos pobres, es a ellos a quienes se les impide movilizarse o para hacerlo tienen que pasar por muchas dificultades, riesgos y sacrificios al tener que desplazarse a pie en distancias largas y cuando llegan tarde a su trabajo, o no logran llegar a tiempo, los patronos les descuentan de su salario por la falta.
Sé que estén defraudados y molestos porque el gobierno tercamente se niega al dialogo. Se de sus sufrimientos por los abusos policiales.  Su coraje por los grupos de exterminio están matando miembros de pandillas. Que les quieran suspender o restringir privilegios que les proporcionan la Ley Penitenciaria. Que algunos de ustedes crean que al suspenderse la tregua yo les traicioné y que con mis llamados persistentes a la Paz y reducir violencia lo que buscó es diezmarles el poder.
Pero nada de lo que digan o sientan justifica la violencia, si al final quienes la sufren son los más pobres, los que a diario se ganan el pan de cada día, los que no encuentran medicinas en los hospitales cuando se enferman, los que pagan con sufrimiento el derecho diario de vivir; es por ellos, en nombre ellos, que quiero hacerles la súplica y el llamado a que desistan de continuar con la medida del Paro, ya que según se rumora se han propuesto mantenerla durante cuatro días.
Comparto con ustedes la tesis que en seguridad pública, este gobierno ha caminado como pato (a cada paso una zurrada), pero tampoco ello justifica la violencia. A Dios pido que interponga su poder y que permita que poco a poco las fuerzas de la razón, la sensatez y civilidad nos lleven por el camino del dialogo, que es la única vía sensata de solución a este grave problema de violencia que enfrentamos, del cual como siempre se los he dicho, ustedes son víctimas también.

Con el respeto y el aprecio de siempre,  Raúl Mijango.
San Salvador, 27 de julio de 2015.