Observador político: Los cheques presidenciales

Cheques de 10 millones del gobierno de Taiwán a nombre de Paco Flores, cheques de 3 millones de Nikki Salume que terminan en la cuenta personal de Mauricio Funes, los millones  de ALBA para la campaña de Sánchez Cerén, y a saber los cheques de qué sumas y de quién para financiar las campañas de Elías Antonio Saca y Norman Quijano – toda esta terrible contaminación del clima político la podríamos haber evitado si a tiempo hubiéramos tenido una ley de partidos políticos decente y con dientes. Y otras leyes complementarias que regulan y transparentan las finanzas de candidatos y funcionarios públicos.

O a lo mejor existen las leyes y, como es nuestra costumbre en El Salvador, no se aplican. Me cuesta creer que no exista una ley que prohíba a un gobierno extranjero a emitir cheques pagables personalmente al presidente de la República de El Salvador --  y al mandatario recibirlos. Tampoco puedo creer que no exista ninguna ley que prohíba a un empresario nacional dar 3 millones a un candidato presidencial para financiar su campaña, declararlo préstamo para luego de las elecciones condonarlos, al tiempo que su hijo es nombrado presidente de CEL. Le podemos dar los nombres bonitos que queramos a esta transacción, pero condonar una deuda de 3 millones a un presidente es exactamente lo mismo que llevarle un maletín con cash a Casa Presidencial. Sólo es un poquito más elegante.

Si tenemos leyes que no permiten todo esto, que los apliquen: a Paco Flores, si no presenta una explicación satisfactoria sobre el destino de los 10 millones; a Funes, por recepción de dádiva y evasión de impuesto – y posiblemente a Salume por sobornar a un presidente. Que se apliquen al FMLN y a Albapetróleos, en caso que se confirma que detrás de sus transacciones se esconde la intervención del gobierno de Venezuela en nuestras elecciones. Tengo la sensación que las finanzas de ARENA y de UNIDAD, una vez debidamente abiertas al escrutinio institucional y público, también podrían tener elementos relevantes para la fiscalía...

En caso que resulte que no tenemos las leyes suficientemente claras, urge reformarlas para asegurar que en el futuro ningún gobierno pueda transferir fondos a presidentes ni a partidos políticos y sus campañas. Todo el mundo sabe que Taiwán ha hecho esto durante décadas para asegurar que estos funcionarios, presidentes y partidos sigan dando reconocimiento internacional a este país en pleito con la otra China. Esto no comenzó ni terminó con los cheques para Paco Flores. Pero tiene que terminar.

Igual, si no tenemos una ley que prohíba la forma en que el gobierno de Venezuela, mediante su empresa petrolera estatal PDVESA, está financiando al FMLN, sus operaciones empresariales y su campaña electoral, urge reformar la ley de partidos políticos, la ley de lavado y la ley de empresas mixtas para llenar este vacío legal.

Igual si resulta que según nuestras leyes no había nada ilegal y penable en transacción entre la familia Salume y Mauricio Funes. La Ley de Partidos Políticos aprobada en esta legislatura no garantiza una real transparencia de las finanzas de los partidos y de las campañas electorales. En la Ley de Lavado de Dinero, FMLN y GANA están vetando que se incluya un escrutinio de las finanzas de partidos y sus patrocinadores. Y ARENA, aunque de palabra se ha pronunciado por más transparencia, tampoco ha abierto las finanzas de su campaña y las aportaciones de sus donantes al escrutinio público.

El presidente piensa que diciendo en qué ha gastado los 3 millones (para comprar la publicidad de su campaña electoral),  el problema está resuelto. No entiende que en el caso suyo, diferente al caso de los cheques a nombre de Flores, no importa en qué lo ha gastado. Si los gastó en la campaña o lujos personales no hace ninguna diferencia legal en su caso. El problema reside en la relación donante-funcionario y en el status tributario de la donación, no en el destino de los fondos. Si gastó el 100% para pagar gastos de campaña, no hace más legal la recepción del dinero; y si los ha gastado en lujos personales y mujeres, no lo hace más ilegal. Tiene razón: de esto sólo tiene que rendirle cuenta a Salume y su esposa.

Diferente en el caso de Paco Flores y Taiwán. Hay que reafirmar y aplicar estrictamente la norma que de un gobierno extranjero no pueden entrar fondos a cuentas personales de funcionarios ni a partidos políticos. Todos saben que los fondos de Taiwán estaban destinados, por mutuo acuerdo, a financiar la campaña de Elías Antonio Saca en el 2003/4. Si Paco Flores de este dinero desvió algo para su bolsillo, es un asunto entre su partido y él. El asunto relevante es que no podemos seguir permitiendo que gobiernos extranjeros financien campañas partidarias. Y ahí nos topamos nuevamente con el problema que se llama ALBA... 
(El Diario de Hoy)