miércoles, 7 de julio de 2010

Carta a TCS

Estimado Don Boris:

Me imagino que ustedes tienen un montón de argumentos, contratos, cláusulas para justificar porque estamos condenados a ver el mundial exclusivamente en canal 4.

El problema no es que sea canal 4. El problema es que hay canales internacionales que gastan millones de dólares para mandar a Sudáfrica a los reporteros y analistas de deporte más calificados – pero nosotros tenemos que escuchar a unos comentadores que ni siquiera están cerca de los estadios. Y además, permítame la ofensa, no son los mejores. Más bien, son mediocres, se les cae la baba por ciertos equipos, están llenos de prejuicios con otros. No saben pronunciar los nombres de los jugadores que no sean argentinos, brasileños y otros de

Está bien que usted compre la exclusividad para el mundial. Pero entonces tiene la responsabilidad de contratar a narradores excelentes – ¡y mandarlos al mundial!

Nosotros pagamos mensualmente para tener en cable canales internacionales con gran capacidad para cubrir mundiales. Pero gracias a usted, no podemos ver sus transmisiones. Están bloqueados los canales que lleven el mundial directamente desde Sudáfrica. Y nosotros tenemos que ver transmisiones en vivo desde las instalaciones de Canal 4...

La mala calidad de la cobertura de TCS tiene una explicación lógica: falta de competencia.

Saludos, Paolo Lüers

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Carta a Claro

Señores:

No uso estas cartas públicas para resolver problemas personales. Sin embargo, mis problemas con Claro no son personales, los comparten millones de salvadoreños.

Además, realmente no me queda otra opción. He hablado cantidad de veces por teléfono al “Servicio al Cliente”, y jamás me han comunicado con un supervisor. He visitado su central en Olímpica para que alguien me recibiera y resolviera mi reclamo. Sólo para darme cuenta que no existe ninguna ventanilla para recibir quejas de clientes. Tuvo que esperar 84 minutos en la fila de clientes que piden “modificaciones”. Al final me atendió una señora muy amable y me dijo que no había ningún problema en resolver mi problema. Ella lo iba a resolver en este momento. En dos horas se reestablecería mi servicio. Casi le doy besos. Sólo que era paja. Dos horas más tarde, en vez de recibir nota que ya estaba reestablecido mi servicio, recibí nota que tenía que pagar 204 dólares de adelanto a la próxima factura.

Tengo días sin servicio, porque, según Claro, he “sobrepasado el límite de consumo”. Tengo un contrato post pago. Me niego a pagar por adelantado una factura ni siquiera emitida, sin saber en qué consiste el alto consumo.

Me dicen que lo hacen para protegerme. Que galán. Cortándome el servicio de celular cuando estoy en carretera, realmente me protege...

Ya no voy a hacer llamadas inútiles y visitas a un “servicio al cliente” que no atiende al cliente. Que le miente. Que lo deje sin solución. No voy a seguir con una compañía que, en vez de premiar al cliente por alto consumo, la castiga.

Quiero suspender el contrato, porque Claro no lo cumple. Resuélvanme por lo menos esto.

Y pensando que yo los he defendido en público, cuando la Asamblea quería interferir sus tarifas. Esto le pasa a uno cuando defiende principios...

Paolo Lüers

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martes, 6 de julio de 2010

Carta al diputado Roberto Lorenzana

Estimado diputado:

Espero te encuentres bien en San Petersburgo, ciudad joya de Rusia. Para un cuadro comunista nostálgico como vos, me imagino, sigue siendo Leningrado, la cuna de la revolución roja...

Lastima que vos y tus compañeros de viaje, por estar arduamente trabajando por el bien de El Salvador, día y noche, casi no tendrán tiempo de gozar del vodka, del champán negro de la península Crimea, del caviar y de otros deleites excitantes que los rusos saben ofrecer a sus distinguidos huéspedes.

“Es una visita histórica de los diputados de El Salvador a sus homólogos de la Federación Rusa”, reza un comunicado de la agencia de viaje llamada Asamblea Legislativa. Lastima que el comunicado es tan escueto y no revela lo que realmente quisiéramos saber: ¿Qué diablos están haciendo visitando un parlamento ruso que es aun menos democrático y menos productivo que el nuestro? Y el otro detallito: ¿Cuánto nos cuesta este chiste?

Na zdorovje, tovarich! (¡a tu salud, camarada!), te desea Paolo Lüers


PS: Por favor haga mis saludos y todos los conceptos vertidos en esta carta extensivos a sus compañeros de viaje de la derecha: Mario Marroquín de ARENA, Francisco Merino del PCN y Rafael Paz de GANA. ¡Que disfruten!, nosotros pagamos...

domingo, 4 de julio de 2010

Por qué todo el mundo necesita a sus liberales

...En la política británica existe un gran centro liberal. Y existen unas poderosas tendencias antiliberales en el Partido Laborista y el Partido Conservador: estatalistas, autoritarias, multiculturalistas y populistas en la izquierda; xenófobas, inflexibles, de sálvese quien pueda y populistas en la derecha. Los demócratas liberales son los únicos que son, prácticamente todos, de verdad liberales. Lo que necesitan explicar -y de ello puede depender su propia supervivencia política- es no solo que representan la gran tradición del liberalismo en su mejor adaptación a la Gran Bretaña del siglo XXI, sino también que son los únicos capaces de hacer que los otros dos partidos sean, si no honrados (demasiado pedir de cualquier político), al menos más liberales...

(Lea el artículo completo en El País/ Madrid. Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford e investigador en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.)

sábado, 3 de julio de 2010

Carta a los diputados

Estimados diputados:

¡Hagan una ley anti-pandillas que sirva! Y si la propuesta del gobierno queda floja, depende de ustedes redactarla como dios (o más bien, el pueblo) manda.

Ustedes son el primer órgano del estado. Ustedes tienen el poder (y el deber) de dictar una ley eficiente que permita desmontar las estructuras de las pandillas. Una ley que permita meter en la cárcel a cualquiera, adulto o menor, que pertenece a una pandilla o la apoya en sus actividades criminales, en el levado de sus ingresos ilegales, en su logística, en sus sistemas de comunicación.

Si esto choca con tratados internacionales, necesitamos que nuestra Asamblea, con unanimidad, declare que El Salvador no va a aplicar tratados internacionales que nos impiden un combate eficiente a las pandillas. Si para esto hay que declarar un estado de emergencia, ¡declárenlo!

Díganle al presidente que lo van a apoyar en todas estas medidas. Que cuando lo critiquen los fariseos de ciertas organizaciones religiosas o de derechos humanos, que ustedes lo van a defender. Que deje de tener tanto miedo que alguien le va a decir que no está en lo “políticamente correcto”.

Parece que hoy, por primera vez, tanto la derecha como el Frente están de acuerdo que hay que hacer una ley anti pandillas con dientes fuertes, no una versión miedosa. Hoy es cuando la Asamblea puede obligar al presidente Funes a actuar como hombre.

No dejen pasar esta oportunidad. Podría ser la última.

Paolo Lüers

PS: Y preparen ya una ley especial para depurar al órgano judicial. Lo vamos a necesitar.

(Más!)

Obama sobre la reforma migratoria

Discurso del presidente Obama en la American University en Washington DC

....despite the forces of the status quo, despite the polarization and the frequent pettiness of our politics, we are confronting the great challenges of our times. And while this work isn't easy, and the changes we seek won't always happen overnight, what we've made clear is that this administration will not just kick the can down the road.

Immigration reform is no exception. In recent days, the issue of immigration has become once more a source of fresh contention in our country, with the passage of a controversial law in Arizona and the heated reactions we've seen across America. Some have rallied behind this new policy. Others have protested and launched boycotts of the state. And everywhere, people have expressed frustration with a system that seems fundamentally broken.

Of course, the tensions around immigration are not new. On the one hand, we've always defined ourselves as a nation of immigrants -- a nation that welcomes those willing to embrace America's precepts. Indeed, it is this constant flow of immigrants that helped to make America what it is. The scientific breakthroughs of Albert Einstein, the inventions of Nikola Tesla, the great ventures of Andrew Carnegie's U.S. Steel and Sergey Brin's Google, Inc. -– all this was possible because of immigrants...

Ver el discurso completo en The New York Times

jueves, 1 de julio de 2010

Carta a Jeannette Aguilar, directora del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA

Estimada licenciada:

En un periódico digital encontré la siguiente frase suya: “Las causas primigenias, las que originan y reproducen la violencia, siguen siendo casi las mismas: el orden social. Vemos a estos jóvenes viviendo en exclusión, marginados de todo tipo de reinserción laboral digna, de inserción educativa.”

¿De veras? Y los cientos de miles de jóvenes que también viven en barrios pobres y siguen estudiando y superándose, ¿qué son? ¿Excepciones? No, señora, ellos son la regla, la mayoría, y los que se hacen pandilleros son la excepción, la minoría. No nos pinte un mundo al revés.

¿Cómo es eso que los jóvenes están marginados de todo tipo de inserción laboral digna? Y los docenas de miles de jóvenes que trabajan en la industria textil, o en la atunera en La Unión, o en los call-centers en San Salvador? ¿Su trabajo acaso no es digno? ¡Que insulto!

Estamos cansados de la permanente prédica que la violencia es consecuencia de la pobreza. Es un insulto a los que siguen estudiando y trabajando. Cuando alguien se hace pandillero, ha tomado una decisión personal. Nadie está condenado a ser delincuente. Y si alguien se esfuerza trabajando, también ha tomado una decisión personal.

Como centro académico no pueden simplemente repetir, como loros, el discurso del presidente. “Mientras se profundizaba la pobreza y la exclusión, mientras crecía la emigración, se expandía la violencia. No olvidemos que el mapa de la migración y el de la violencia son casi coincidentes”, dijo Funes en su cadena nacional del 23 junio 2010.

Por más que lo diga el muy presidente y lo repitan ustedes en la UCA, esta afirmación es falsa. En los últimos 20 años, la pobreza se ha disminuido y la delincuencia se ha disparado.

Y en toda la franja norte del país, donde hay mucha migración, casi no hay delincuencia. Ni en Chalatenango, ni en Morazán, ni en el norte de La Unión y San Miguel. Así que, señores académicos, no nos pinten el mundo de blanco y negro, en vez de investigar el fenómeno de la violencia.

Saludos, Paolo Lüers

(Más!)

Columna transversal: Unidad y chantaje

Este día, 30 de junio, se eligió en Alemania al nuevo Presidente de la República. Lo elige la Asamblea Federal, compuesta por los diputados del parlamento federal (Bundestag) e igual número de asambleístas nombrados por los 16 parlamentos regionales. En Alemania, el Presidente no es el jefe del gobierno, sino el jefe del Estado con funciones básicamente ceremoniales y morales. El ejecutivo lo dirige el Canciller elegido por el Bundestag. Es un sistema parlamentario diferente al presidencialismo nuestro.

En tercera ronda fue electo, con mayoría simple, el candidato de la coalición de derechas que gobierna en Berlin, compuesta por los democratacristianos y los liberales, dirigida por la Canciller Angela Merkel. En las dos primeras votaciones, ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta.

En esta elección, necesaria por la renuncia del Presidente Köhler, la oposición hubiera podido poner a un presidente independiente del ejecutivo. Si los tres partidos de oposición -socialdemócratas, verdes y post-comunista- hubieran logrado ponerse de acuerdo, hubieran podido elegir a un presidente progresista como contrapeso contra la mayoría de la derecha en el parlamento y su control sobre el ejecutivo, como señal de una nueva tendencia hacía la izquierda y la renovación en Alemania.

Sin embargo, esto no pasó. Los dos partidos democráticos de la izquierda alemana, los verdes y los socialdemócratas, conjuntamente, postularon a un personaje de alto prestigio: Joachim Gauck, figura emblemática del movimiento ciudadano que, en 1989, hizo caer al muro y al régimen comunista en Alemania Oriental. Un hombre con una trayectoria de independencia, de coraje civil, y de integridad moral. Un candidato tan atractivo para el cargo de presidente que la mayoría de alemanes lo apoyaron. Tanto así que un grupo significativo de disidentes en el campo de los liberales y de la Democracia Cristiana le iban a apoyar.

El gobierno de derecha de Angela Merkel estaba al punto de sufrir una derrota moral muy fuerte.

Sin embargo, el partido denominado "La Izquierda", que incluye a los herederos del histórico Partido Socialista Unificado que gobernó en la Alemania Oriental, se negó a apoyar a este candidato. Joachim Gauck fue el hombre que luego de la caída del muro fundó y presidió una institución que se dedicaba a abrir y hacer accesibles a los ciudadanos los inmensos archivos de la temible Stasi, la policía secreta del gobierno comunista. Los post-comunistas, que en esta elección tenían la llave en sus manos, prefirieron que ganara el candidato de la derecha, para evitar que ganara un hombre de izquierda democrática con trayectoria de resistencia contra la dictadura comunista.

Pasó lo que tenía que pasar: Los verdes y los socialdemócratas se negaron a aceptar el chantaje de los comunistas, quienes exigieron que se cambiara el candidato de la oposición, poniendo a alguien partidario de la vieja idea de la unidad de izquierda que abriera el camino a la inclusión de los comunistas en futuros gobiernos de coalición. La izquierda democrática no se dejo chantajear, sabiendo que si aceptaban las condiciones de los comunistas, perderían inmediatamente el apoyo popular que se había generado alrededor de la candidatura de Joachim Gauck.

En la primera votación, a Gauck le faltaron 124 votos para alcanzar la mayoría absoluta. El partido "La Izquierda" tenía 124 votos. Los dio a una candidata propia.

Así, en la segunda vuelta. Y, en la tercera, en la cual gana el que tenga más votos, los comunistas se abstuvieron, regalando la presidencia a Christian Wulff, el candidato de la derecha.

Alemania, en vez de tener como presidente a un intelectual independiente de aparatos partidarios, con una enorme credibilidad frente a los ciudadanos, tendrá un presidente que será peón en el tablero partidario de la derecha. Un hombre del poder y no un hombre de contrapeso al poder.

Moral de la historia: No hay unidad de izquierdas posible, cuando una parte es alérgica a la crítica, a la independencia, a la pluralidad. Hay una izquierda que prefiere que siga gobernando la derecha antes de apoyar a lo que identifican como su real y más peligrosa competencia: la izquierda democrática, que no se deja chantajear con el imperativo de la unidad.

(El Diario de Hoy)

martes, 29 de junio de 2010

Carta al diputado Roberto D’Aubuisson

Estimado Roberto:

pocos veces hay debates en la Asamblea que valen la pena verlos en la tele. Pocas veces un diputado habla de corazón. Normalmente, cuando alguien lo hace, le sale cursi.

Vos, Robertico, rompiste el molde, cuando pediste la palabra en el debate sobre la pena de muerte. Un discurso excepcional. Una cosa rara en nuestra Asamblea: un discurso honesto, sin cálculo de rédito político. Hablaban la conciencia, la razón y el corazón en contra de la víscera. Y en contra del oportunismo.

Tu alegato contra la pena de muerte es simple: “¡No hay que buscar venganza, sino justicia!”, desde la experiencia personal de haber perdido a un hermano a la locura de la violencia.

Cuando vi el debate en la tele, y uno tras otro arenero se unió a la posición de GANA de pedir la pena de muerte, yo pensé: “Si ARENA se rinde ante el populismo, el populismo ganó la batalla...”

En este momento pediste la palabra y me devolviste la esperanza. Hay quienes quieren detener al populismo barato de GANA y Will Salgado. Aunque en la calle pidan la pena de muerte y el regreso de la Guardia Nacional.

Gracias, Roberto. Tu discurso devolvió un poco de dignidad y decencia a la Asamblea.

Paolo Lüers

(Más!)

De contubernios y otras orgías

El viernes pasado, el Diario Colatino publicó un editorial titulado “Oportuno mensaje del Presidente Mauricio Funes”.

Con sorprendente y atrevida acrobacia, no sólo lingüística, sino también política. Escribe el editorialista de Colatino: “El contubernio o no de la derecha mediática con ciertos voceros de la derecha política y empresarial, han sembrado en el imaginario colectivo salvadoreño que la delincuencia común y organizada ha superado la capacidad del gobierno para afrontarla, lo cual por supuesto, no es cierto”.

Extravagancia estilística aparte, lo que el editorialista del Colatino está planteando es claro: No se preocupen, nuestro gobierno tiene plena capacidad de afrontar la delincuencia. Cualquiera que lo ponga en duda, difunde mentiras al servicio de la derecha.

En el mundo donde vive el editorialista oficial, el “contubernio” es cosa seria, es una verdadera orgía con múltiples participantes. Aparte de los medios y la empresa privada, “el crimen organizado y común se han unido para hacerle la vida imposible a este gobierno del cambio, y, esconder con ello, la efectividad de algunos planes en seguridad del gobierno.” Tono original Colatino.

“En este marco es que se da el repudiable y condenable hecho del domingo en Mejicanos”, concluye Francisco Valencia.

Entonces, tuvo razón el presidente de la República quien igualmente interpretó el atentado de Mejicanos como intento de “fuerzas oscuras” que quieren desestabilizar a su gobierno. El pobre gobierno se encuentra bajo ataques terroristas. Ergo, hay que solidarizarse con el gobierno.

¡Vaya lógica!

Mientras el gobierno y sus editorialistas perciban el atentado de Mejicanos como parte de un plan de desestabilización al gobierno, lógicamente van a percibir la cobertura periodística de los eventos y, sobre todo, cualquier crítica a sus políticas de seguridad, también como parte de una conspiración para desestabilizar al gobierno. De ahí se explica que al presidente Funes, siempre cuando se expresa sobre el tema, lo vemos en defensiva. Lamentablemente, en defensiva.

De ahí también se explica porqué el presidente, haciendo de la ofensiva la mejor defensa, ataca de manera tan visceral las propuestas de seguridad elaboradas por ARENA, antes de haberse molestado en conocerlas. Porque una reunión ya pactada para recibir estos insumos elaborados por la oposición el señor presidente la mandó a suspender, con la increíble explicación que no podía recibirlos “porque han invitado al golpista Micheletti”. “Ya no juego con vos, porque jugaste con fulano...”

Descalificar de antemano las propuestas o posibles críticas de la oposición, acusar a los medios de comunicación que no hagan eco a las “fuerzas oscuras que quieren desestabilizar al gobierno”, no parece un camino que lleva a crear los acuerdos nacionales que necesitamos para enfrentar los retos en el área de seguridad pública. El presidente, si realmente quiera unidad nacional para más que adorno en sus discursos, tendrá que dejar de imaginarse ataques desestabilizadores contra él y asumir la responsabilidad de enfrentar los ataques contra los ciudadanos.

Y al pobre que le toca escribir editoriales oficialistas habrá que decir: Cuidado que no escriba nada que contradiga la línea editorial que adoptó su master cuando a le tocó criticar las políticas de seguridad pública de anteriores gobiernos.

(El Diario de Hoy)

lunes, 28 de junio de 2010

La sociedad sacrificial

A nivel mundial estamos inmersos en una escalada de violencia de proporciones cada vez mayor. Nuestro país está sufriendo esta escalada de violencia a la que los epítetos de maldita, irracional y cobarde se quedan cortos e insuficientes. Lejos está la violencia actual de ser irracional, tiene una racionalidad y es completamente lógica en el marco de una sociedad sacrificial.

En el siguiente análisis sobre la violencia en la sociedad sacrificial quizá podamos encontrar alguna explicación a nuestra agresiva convivencia humana.

René Girard en su texto La violencia y lo sagrado (Anagrama, Barcelona, 20054 ) estudia el fenómeno de la violencia como elemento fundamental de las sociedades primitivas en la medida que ante un acto violento se respondía con una venganza de parte de los ofendidos, el ciclo de la violencia podía extenderse hasta acabar con aquella sociedad, es en este punto donde entra la idea de sacrificio porque justo el sacrificio funciona como un engaña-violencia que logra parar, aunque sea momentáneamente el ciclo de la violencia social. Los sacrificios de animales y los sacrificios de humanos cuando las sociedades primitivas los ofrecían era con el fin de poner paro a la violencia, además, entre las cualidades de este engaña-violencia está el atraer la violencia que se dirige a otros (familia, comunidad, sociedad), para evitarla o al menos para distraerla ya que ahí para la venganza ya que ella es una víctima por la que nadie se vengará.

Desde la tradición de la literatura trágica de los griegos pasando por la biblia cristiana hasta llegar a los estudios etnográficos recientes el mecanismo sacrificial o engaña-violencia se nos revela como un elemento omnipresente configurando nuestra convivencia social. En la sociedad moderna aparentemente estas prácticas “anti-civilizadas” se han superado pero no es cierto, sí se han refinado las practicas sacrificiales pero no se han abandonado. Es cierto que hoy si alguno de nosotros es ofendido no podemos tomar la justicia por nuestra propia mano, hay un sistema jurídico y legal y un estado de derecho que impide el ciclo de la violencia y de venganza. Dadas las circunstancias críticas en las que asistimos al ocaso del concepto de estado moderno a partir del fenómeno de la globalización económica y sus mecanismos deshumanizantes tengo varias razones para pensar que nuestro país, nuestro continente y en general nuestro mundo colapsado por la ambición económica de unos pocos sigue viviendo de ofrecer sacrificios del tipo engaña-violencia: el sistema económico neoliberal y sus sacerdotes y gurús enquistados en lo alto del poder político exigen tributos y la sociedad no tiene más que evitar su furia, hay que buscar evadir esa furia y violencia, hay que re-dirigirla pero nos preguntamos ¿hacia quién? ¿quién será la víctima sacrificial? ¿sobre quienes caerá la violencia insaciable? ¿quién o quiénes serán los malditos?. Esta sociedad debe buscar su propio engaña-violencia y no nos engañemos todos lo sabemos: son los parias, los excluidos, los desechos humanos que ya no tienen lugar en el engranaje económico que ha encontrado la manera de funcionar mejor sin ellos; en nuestra sociedad salvadoreña son todos los sub-empleados, los que paran en la economía informal, los que deambulan por las calles y ya no nos dicen nada, son como zombies, una especie de muertos-vivientes. Y la razón es sencilla: por ellos nadie clamará venganza. Girard nos dice que una sociedad sacrificial es aquella en la que “el sacrificio tiene una función real y el problema de la sustitución se plantea al nivel de toda la colectividad. La víctima no sustituye a tal o cual individuo especialmente amenazado, no es ofrecida a tal o cual individuo especialmente sanguinario, sustituye y se ofrece a un tiempo a todos los miembros de la sociedad por todos los miembros de la sociedad. Es la comunidad entera la que el sacrificio protege de su propia violencia, es la comunidad entera la que es desviada hacia unas víctimas que le son exteriores” (Pág.15). Todo el estado de derecho se encarga de proteger a unos pocos y de hacer que la violencia de recambio llegue al indicado: casi siempre las víctimas de la violencia pertenecen a un grupo que no es el propio, siempre son ajenos a nosotros…los revoltosos, los pandilleros, los vendedores, los sindicalistas, etc, etc; todos ellos son ajenos a nosotros y hay que dirigir nuestra violencia hacia ellos.

Girard introduce la hipótesis de la víctima por sustitución:

“todas las características que hacen terrorífica la violencia, su ciega brutalidad, la absurdidad de sus desenfrenos, no carecen de contrapartida; coinciden con su extraña propensión a arrojarse sobre unas víctimas de recambio”(pág.12) el mecanismo de sustitución permite de alguna manera burlar la violencia: “permiten engañar a esta enemiga y arrojarle, en el momento propicio, la ridícula presa que la satisfará” (pág.12). Ante los atentados de las Torres gemelas en NY, ante otros muchos hechos violentos como el recién incendio de un bus con todo y sus ocupantes, todos piden que se pare la violencia con más violencia y es que “existe un común denominador de la eficacia sacrificial (…) Este denominador es la violencia intestina; son la disenciones, las rivalidades, los celos, las peleas entre allegados lo que el sacrificio pretende ante todo eliminar, pues restaura la armonía de la comunidad y refuerza la unidad social” (Pág.16) La pregunta que le hago a esta sociedad civilizada que pide muerte para vivir es si realmente lo vamos a lograr con un estado de derecho excluyente, corrupto y que muchas veces entra en contubernios con los poderes económicos. Bajo el sistema económico actual las víctimas son doblemente víctimas ya que ellos son los afectados directos de la configuración socioeconómica y al mismo tiempo se les convierte en sustitutos de los genuinos causantes de la espiral de violencia, el poder judicial actúa como intermediario entre el poder político y el económico y con ello “la sociedad intenta desviar hacia una víctima relativamente indiferente, a una víctima «sacrificable», una violencia que amenaza con herir a sus propios miembros, los que ella pretende proteger a cualquier precio” (Pág.12)

Nuestra civilización moderna es más sacrificial que ninguna otra antes y nuestro país no escapa de esa maldición.

Manifiesto "¡Un poquito de coherencia, carajo!"

He decidido crear un nuevo movimiento político. Tras analizar seriamente las condiciones objetivas del país y la difícil coyuntura en la que nos encontramos, creo que ya es hora de dar un salto en la conciencia y en la praxis para proponer un movimiento de masas amplio, diverso, policlasista, genuinamente venezolano y revolucionario.

El objetivo es uno solo: lograr un inmenso pacto nacional en contra del disparate.

No es un proyecto complicado. Este nuevo movimiento no busca otra cosa que la sensatez, que la cordura ciudadana, tan común y tan corriente como el sujeto, verbo y predicado de todos los días. "Un poquito de coherencia, carajo". Ese podría ser el lema de enganche para la campaña de lanzamiento.

Nada de patrias, nada de sistemas sociales, nada de vidas y muertes... este movimiento es menos melodramático y mucho más concreto. La lógica también puede ser un ideal político.

Para sumarse a esta iniciativa no se requiere tener una ideología específica, ni siquiera un cuerpo de postulados doctrinarios más o menos elaborados. Aquí usted puede ser marxista, antimarxista, marciano y hasta simplemente marchista.

No hay problema. Usted puede ponerse una camisa roja o una camisa amarillo pollito. Como más le guste. Como se lo pida el cuerpo.

Puede, también, pensar que Marta Harnecker es la versión leninista de la madre Teresa de Calcuta, o que Ronald McDonald ha hecho más por la humanidad que el Che Guevara.

No importa. Todas las diferencias son bienvenidas, eso sí, siempre y cuando exista un mínimo de sindéresis, de congruencia. De eso se trata. Este país está pidiendo a gritos que dos y dos sean cuatro.

Es sorprendente que, después de once años, no nos hayamos destruido y todavía limitemos por el norte con el mar Caribe; que todavía hablemos todos español, que creamos que el sol sale por el este y que, en verdad, los chimi chimitos estaban bailando el coro corito/ tamboré. Si Simón Rodríguez viviera, tal vez diría: "Erramos, compadre. Así que mejor paremos esta vaina porque si no alguien nos va a tener que inventar de nuevo".

Todos los días los venezolanos asistimos a un espectáculo delirante. Desde hace tiempo, Venezuela dejó de ser país para convertirse en un absurdo con petróleo. Rasque usted cualquier página del periódico, asómese a cualquier espacio informativo de la televisión.

El sinsentido es la noticia de cada día. Vea y escuche usted a Aristóbulo Istúriz, por ejemplo, diciendo que tienen pruebas "en inglés" sobre la falta de soberanía de la oposición: "Sabemos que está dirigida desde fuera", denunció esta semana.

Es insólito. En caso de que fuera cierto, y de que todo aquel que cuestione al Gobierno -incluyendo a Maza Zavala, a los obreros de Guayana, a Margarita López Maya o a Domingo Alberto Rangel, por citar nombres diversos- estuviera dateado por la CIA, ¿cómo es posible que el funcionario de un gobierno que se reconoce directamente asesorado por Cuba, incluso en temas militares, intente descalificar a alguien, acusándolo de estar asesorado por el extranjero? Ni de vaina. De eso se trata. Dile no al disparate.

Otro ejemplo: Diego Arria danzando por el mundo, lanzando desafíos, proponiéndole al Presidente que le acepte una hacienda como regalo pero que, a cambio, le devuelva el país a los venezolanos. ¿De qué habla? ¿En qué historia vive? ¿Qué parte de la realidad hay que traducirle? Es asombroso que no sepa, que no intuya o que ni siquiera sospeche, la percepción que tiene de él gran parte de los venezolanos mayores de 40 años. La imagen de Arria sigue siendo un emblema de la Venezuela corrupta que todos queríamos borrar en 1998 ¿Cómo se presenta ahora así, como un simple ciudadano que viene de la nada? No. Tampoco califica. No te dejes ganar por la desesperación política. Dile no al disparate.

Lo de Pdval más que un ejemplo es un monumento.

Lo último es ver al Partido Comunista tratando de que más de 120.000 toneladas de comida podrida sean solamente una maniobra mediática, parte de "una campaña de la ultraderecha". Es un desatino demoledor. No hay manera de escuchar esa frase sin sentirse estúpido. ¡Sálvate ya! ¡Dile no al disparate! Todavía no tengo un nombre para esta nueva organización.

A mí me gusta algo así como Movimiento Nacional Contra la Loquetera. Pero quizás le falte sonoridad. Se necesita expresar nítidamente una idea tan sencilla: no somos los heroicos hijos de Bolívar. No aspiramos a liberar el planeta. No deseamos más paraísos revolucionarios... Ya sólo queremos un poco de sentido común. Esa es nuestra única utopía.

Se aceptan sugerencias. Los voluntarios y voluntarias, por favor, pónganse en la fila.

(El Nacional/Venezuela. El autor es escritor, guinista y columnista venezolano)

domingo, 27 de junio de 2010

Teodoro Petkoff: "No soy el gurú de la oposición"



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Octava u última entrega de la serie
VENEZUELA SE JUEGA LA REPUBLICA
Domingo 27 de Junio de 2010
  • Una plática política con Teodoro Petkoff, director del periódico TalCual
    "No soy el gurú de la oposición"
    Dice que no es gurú de la oposición, pero es precisamente esto. Teodoro Petkoff, el padre de la izquierda democrática venezolana.
    Página No. 1
    Página No. 2
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  • Opinión
    ¿Por qué hablar tanto de Venezuela?
    Pasé nuevamente dos semanas en Venezuela. La tercera vez en dos años. Pasé otras tres semanas pensando, repensando y escribiendo sobre Venezuela.
    Página No. 1
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  • GalerÍa de Fotos
    El bigote de Teodoro
    Fotogaleria de la entrevista a Teodoro Petkoff, director del periodico TalCual uno de los medios de comunicación en venezuela.

¿Por qué hablar tanto de Venezuela? La conclusión de la serie.

Pasé nuevamente dos semanas en Venezuela. La tercera vez en dos años. Pasé otras tres semanas pensando, repensando y escribiendo sobre Venezuela. ¿Por qué tanto esfuerzo por entender y explicar lo que pasa en un país lejano, en vez de concentrarse en los problemas nuestros?, me preguntaron muchos, algunos de ellos en tono de reclamo.

Primero tengo que decir: Las dos cosas no son excluyentes. Por lo contrario. Por estar en Venezuela y luego escribiendo sobre Venezuela no he dejado de pensar y escribir sobre El Salvador. Es más, viendo el proceso político venezolano me ha dado nuevos puntos de vista para entender lo que nos pasa a nosotros. A veces, para apreciar bien un cuadro, hay que buscar distancia y nuevos ángulos...

En Venezuela está librándose, de manera más clara y madura que en otras latitudes, la batalla entre dos concepciones de la izquierda: por un lado la izquierda comprometida con un Estado centralizado, todopoderoso, sin “desviaciones burguesas de división de poderes”, que además se adueña de los medios de producción y comunicación; por el otro lado, una izquierda democrática, plural, deliberante, reformista, comprometida con las libertades individuales y con una economía social de mercado.

Para Teodoro Petkoff, el entrevistado de hoy, esta batalla viene de los años 60, cuando todos eran revolucionarios, pero no todos eran demócratas. Su famoso libro “Dos Izquierdas” no sólo es válido para Venezuela. Le cambias los apellidos y las fechas y estás leyendo la historia de la izquierda salvadoreña, unida en la guerra contra un régimen militar, pero una unión imposible a la hora de construir país.

Cuando hace dos años regresé de mi primer viaje a Venezuela, publiqué una tesis, en aquel entonces aún un tanto atrevida: “En Venezuela, la decisión no es entre derecha e izquierda, sino entre izquierda democrática e izquierda autoritaria”.

Hoy queda más que comprobada esta tesis. La oposición venezolana es exitosa en la medida que logre construir una propuesta reformista, en el fondo socialdemócrata. Los venezolanos se resisten mucho en ponerse etiquetas, pero todos en el fondo hablan de la misma visión: renovación y reforma social, en vez de restauración. A los venezolanos se les ha agotado su sueño revolucionario, su confianza en un líder mesiánico, su paciencia con la corrupción y la demagogia populista, pero no su sueño de alcanzar, aprovechando su riqueza petrolera, una sociedad sin pobreza. Esto es obvio para quien camine por las calles de Caracas, los barrios de Petare o las caminos del Barlovento.

Los personajes retratados en esta serie de mi expedición periodística y política por Venezuela tienen diferentes historias y visiones, pero todos comparten este sueño: hacer compatible las conquistas sociales con las libertades políticas. El general Baduel en su prisión militar lo define en otras palabras que Bony, la esposa de otro preso político, o Andreina, la hija de un preso político que pronto será diputado. Pero todos son parte de esta nueva izquierda plural, renovadora, tolerante. Los dirigentes opositores como el joven gobernador Henrique Capriles y el ex alcalde Leopoldo López tal vez todavía no están compartiendo estrategia con Henri Falcón, el gobernador de Lara, quien recién renunció al partido de Chávez, o con José Albornoz, quien recién fue removido de su cargo de vicepresidente de la Asamblea por desafiar a Chávez. Pero todos ellos están hablando precisamente de lo mismo: rescatar la democracia y seguir construyendo justicia social.

Y personajes claves en todo este proceso de definiciones y convergencias, como el jurista Pedro Nikken y el escritor y economista Teodoro Petkoff, están hablando con todos ellos, pacientemente tejiendo el proyecto político opositor en el cual todos podrán converger. Y en el fondo, aunque nadie se apresura a ponerle nombre, es el viejo proyecto de la izquierda democrática, basado en pluralidad, defensa de la democracia representativa y de las libertades ciudadanas, economía social de mercado, poderes descentralizados, libertad sindical. Todos elementos que en Venezuela están bajo ataque sistemático de la izquierda autoritaria que gobierno en contubernio con los militares. Y todos elementos que -¡no nos demos paja!- están siendo cuestionados -y algunos ya atacados- por muchos dirigentes del FMLN.

Ha sido una experiencia política y personal importante conocer de cerca a todos estos personajes arriba mencionados. No tengo duda de que de este rompecabezas de personajes, historias y visiones se va a armar una izquierda democrática con suficiente empuje para rescatar las tradiciones republicanas y democráticas de Venezuela. Y para rescatar también a la izquierda secuestrada temporalmente por ideologías obsoletas y caudillos autoritarios. No sólo en Venezuela.

(El Diario de Hoy)

sábado, 26 de junio de 2010

Cuando los jueces se expresan

En los últimos meses, este diario ha publicado artículos de miembros del poder judicial opinando acerca del procesamiento por delito de prevaricación contra el hasta hace poco magistrado instructor del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. En uno de ellos una magistrada sostenía que su voto particular oponiéndose a la posición mayoritaria de la Sala de negar la competencia del juez instructor para investigar los delitos de lesa humanidad del franquismo no era prevaricar, sino simplemente discrepar. En otro, cinco magistrados se pronunciaban sobre el significado del procedimiento en democracia, en el que decían defender la independencia judicial frente a críticas externas dirigidas a algunos miembros del Tribunal Supremo favorables al procesamiento. Es evidente que en ambos casos estaban ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. Ahora bien, de ningún modo quedan protegidas por la libertad de expresión aquellas resoluciones judiciales que deslizan expresiones injuriosas o reflexiones políticas o morales sobre el contenido de la ley que aplican, como ha sido el caso del pintoresco juez Calamita y sus consideraciones sobre la homosexualidad.

La cuestión más relevante que plantea el ejercicio de la libre expresión es su alcance y límites. Porque no es lo mismo que el juez emita opinión en el ejercicio de la función jurisdiccional que fuera de ella. Y de cómo se ejerza este derecho depende la garantía de la responsabilidad judicial, que es una consecuencia del principio constitucional de la independencia judicial, que ha de asegurar la libertad del juez, en ausencia de presiones externas e internas, para interpretar el Derecho conforme a la Constitución y la ley. Se trata de un presupuesto previo para el ejercicio responsable de sus derechos y deberes. Y es por ello que los jueces han de ser responsables precisamente porque son independientes, razón por la cual su libertad de expresión ha de quedar modulada cuando no impedida en tanto que miembros que son de un poder del Estado. Porque los jueces son servidores públicos sometidos a un estatus especial que les exige responsabilidad jurídica -que no política- por sus actos. El control disciplinario de éstos no les sustrae independencia sino todo lo contrario, la refuerza.

En el ejercicio de la función jurisdiccional, la independencia y la responsabilidad del juez se manifiestan en las resoluciones que adopta. Así, todo lo que de su contenido no permita o no coadyuve a una fundamentación de su decisión acorde con las reglas de la interpretación jurídica, resulta accesorio. Los juicios de valor o la emisión de opiniones sobre la ley aplicada pueden ser merecedores de censura jurídica y, en su caso, de responsabilidad disciplinaria o incluso más grave. Ha de ser así, porque en el ámbito jurisdiccional el juez representa al Estado, y éste solo espera del mismo la exteriorización de los argumentos en los que se apoya su resolución de acuerdo con las reglas de la razón jurídica.

Es por ello que en ejercicio estricto de la potestad jurisdiccional a través de sus decisiones, el juez carece de libertad de expresión; lo que el juez ejerce es la garantía de la tutela judicial que el ciudadano demanda del Estado de acuerdo con la libertad intelectual de la que ha de disponer para interpretar las normas aplicables al caso concreto. Una libertad que es la base de su independencia, un principio constitucional tributario de la suma que aportan su cultura jurídica, formación personal y vinculación a los valores de una sociedad democrática, como sujeto social que es. Porque el juez es un actor social con ideología. La función que ejerce en nombre del Estado le exige permeabilidad al contexto social en el que actúa; el poder que ejerce sobre la libertad y el patrimonio de sus conciudadanos no es un sacerdocio. Pero sus legítimas convicciones, sus filias y fobias, nunca deberán alterar la lógica de sus razonamientos.

Ya al margen de la función jurisdiccional, el juez recupera el ejercicio de su libertad de expresión en su condición de ciudadano activo. Pero la ha de ejercer acorde con los límites que le afectan como servidor público sujeto a un régimen jurídico especial. Ello le exige un deber de lealtad institucional, alejamiento de la controversia política del momento (por ejemplo, no participar en tertulias) y deferencia hacia la ley que es expresión del principio democrático. Sentado este requisito, el juez puede desarrollar a plenitud, y es deseable que lo haga, su actividad científica como profesional del Derecho, a extramuros de la potestad jurisdiccional y emitir opiniones con la debida autocontención, siempre que no lo haga prevaliéndose de su cargo. El juez no puede ignorar que su condición trasciende a la función que ejerce y ha de ser consciente que con sus actuaciones externas no puede quebrantar la confianza que, como recuerda el Tribunal Supremo (sentencia 14/7/1999), la sociedad le reclama como representante del Estado.

(El País, Madrid. El autor es catedrático de de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra.)

Las Cartas de Paolo: Carta al general Raul Isaías Baduel


Estimado Raul:

ya regresé a mi país, luego de dos semanas en tu querida Venezuela. Ya escribí y publiqué las historias de los personajes que tuve el privilegio de conocer y que me contaron sus vidas y sus sueños para transformar a Venezuela en lo que podría ser: un país que logra vencer la pobreza sin vender sus libertades...

Escribí la historia tuya y de mi encuentro contigo en la cárcel militar, donde te tiene Hugo Chávez, quien una vez fue tu amigo; quien junto contigo empezó una revolución para defender la libertad y la democracia; y quien luego te echó preso, porque vos todavía estás defendiendo la libertad, aunque ahora contra él...

La historia se llama “Héroe y traidor” y escribí otra sobre Iván Simonovis, quién está preso en otra cárcel peor que la tuya. Ambos, vos y él, están presos porque Chávez necesita reescribir la historia del golpe del 2002, en la cual él como “comandante en jefe” no hizo un papel muy decente ni heroico, mientras el comisario Iván y el general Baduel, en distintas trincheras, cumplieren su deber. Nada más. Vos reestableciendo el orden constitucional, llevando a Chávez de regreso al poder; Iván evitando un baño de sangre en las calles de Caracas.

Fingí ser tu ‘amigo personal’ para poder entrar en la cárcel militar, y en la tarde salí del fuerte Ramo Verde siéndolo de corazón.

Gracias, Raúl, por recibir y confiarme.

Paolo Lüers

(Publicado en el periódico Más!/El Salvador)

Construyendo la pista de aterrizaje para chavistas disidentes

Serie VENEZUELA SE JUEGA LA REPUBLICA, séptima entrega
Sábado 26 de Junio de 2010

  • Nace una oposición desde la izquierda
    Un pequeño partido con raíces en la izquierda histórica venezolana, hasta hace poco incómodo pero fiel aliado de Hugo Chávez, quiere modificar el mapa político venezolano. Se llama Patria Para Todos (PPT).
    Página No. 1
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viernes, 25 de junio de 2010

Hay que ir al grano

Hasta los hechos más impactantes parecen que no alcanzan a descarrilarnos de la rutina de las discusiones estériles. Ayer en un canal de televisión estaban discutiendo si los pandilleros son -o no son- aptos para ser resocializados; si son enfermos curables o enfermos incurables.

Este no es el punto. El individuo y su estado mental no es el punto. Se trata de crimen organizado, cuyas estructuras hay que derrotar y erradicar.

El problema no son los 15 mil locos metidos en pandillas e involucrados en crímenes de alto grado de violencia, ni tampoco los 15 mil jóvenes en peligro de contagiarse de esta locura.

Locos siempre hay. Esto es imposible cambiar. Violencia siempre hay, y habrá que seguir con los programas que a largo plazo pueden disminuir el potencial de violencia den la sociedad. Lo que hay que erradicar son las estructuras operativos, logísticas, de mando, de planificación de las pandillas. En esto hay que concentrarse. Si se logra quebrar estas estructuras, los miles de locos en las calles siempre serán locos y siempre serán un problema, pero ya no tuvieran las condiciones para andar matando sistemáticamente. Porque para que los locos maten como están matando en El Salvador, necesitan estructuras criminales que asegura impunidad, planificación, organización.

Está bien que haya programas para tratar de resocializar a los locos metidos en las pandillas. Son necesarios, al igual que los planes de prevención. Está bien que haya más policías en la calle para agarrar a los maleantes. Pero todo esto no es esencial para ganar la batalla contra el flagelo que padecemos.

Necesitamos leyes e instituciones que enfoquen toda la investigación, la inteligencia y el combate en las estructuras del crimen, no en el delincuente individual y el delito individual. El fin último no es meter preso a cualquier delincuente por cualquier delito particular, sino quebrar las estructuras de planificación, mando y financiación detrás que mantiene la maquinaria delincuencial - y que la hace eficiente y lucrativo.

¿Cuántas cabezas puede tener la serpiente? ¿Cuántos estrategas pueden tener las pandillas? ¿Cuántos expertos en lavar el pisto que sacan de extorsiones, secuestros y narcotráfico? ¿Cuántos mandos que pueden organizar acciones como la del bus de Mejicanos, o organizar la entrada de armas? A lo mejor, sumando a todos estos mandos y expertos, no son más de 500.

¿Qué tan difícil puede ser identificarlos? Los investigadores de la PNC dicen: sabemos quienes son, pero no podemos probarles nada. Ahí exactamente reside el problema.

Con las leyes que tenemos, con suerte podemos meter algunos de ellos en la cárcel, pero nunca destruir las estructuras. Para esto hay que hacer leyes adecuadas. Leyes antimafia. Leyes anti crimen organizado. Y hay que organizar de manera absolutamente diferente la policía criminal y la fiscalía, en grupos de trabajo (task forces) que enfocan en las estructuras, no en delitos parciales.

Ahora cada asesinato en Apopa se lo encargan a un fiscal diferente, en vez de olvidarse del principio ‘delito por delito’ y crear un ‘grupo de tarea Apopa’ que se dedica a investigar, de manera permanente y sistemática, todos los crímenes relacionados a las pandillas de Apopa, hasta que les pueden caer a las casas, a los carros, a las cuentas bancarias y a los jefes. No importa por qué delito. Por el delito que les pueden comprobar y que puede dar la pauta para decomisarles todos, hasta el reloj de la abuelita, el anillo de la hija, la camioneta de la suegra...

No importa si los 31 asesinatos en Apopa al fin se aclaren cada uno. Puede ser que no, lo esencial es que se desmantele la pandilla responsable de los 31 muertos comprobándoles lavado de dinero o cualquier otro delito. Al Capone mandó a cometer docenas de asesinatos. El FBI nunca le pudo comprobar ningún asesinato. Pero le echaron preso por evasión de impuestos y botaron la llave. Y desmantelaron su imperio criminal.

Eso hay que hacer. Si se logra esto, los miles de locos ya no serían un ‘ejército’, sino se reducen a un problema de sanidad pública manejable con una policía comunitaria bien entrenada. Sin estructura, sin mando, sin lavado de dinero, sin moral, los violentos pierden la capacidad de mantener el reino de miedo en que nos tienen ahora. Hay que quebrarles las estructuras y la moral.

El FBI sabe cómo organizar esto. Los fiscales anti mafia de Italia lo saben. No hay que tratar de inventar la pólvora en El Salvador.

(El Diario de Hoy)

Candidato a diputado en libertad condicional

Serie "Venezuela se juega la República", sexta entrega
Viernes 25 de Junio de 2010
  • Los presos polÍticos en la arena polÍtica
    Liderazgo hecho en la cárcel

    Cuando a Hugo Chávez lo echaron preso, luego del fracaso de su golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, nadie hubiera apostado ni un cinco a su carrera política. No tenía ninguna. Era considerado un milico loco.
    Página No. 1
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  • Entrevista a Richard Blanco
    Candidato a diputado en libertad condicional
    Yo sigo siendo preso político, porque recibí medidas cautelares. Estuve 8 meses preso, en una de las cárceles más peligrosas de Venezuela.
    Página No. 1
    Página No. 2
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  • Entrevista a Andreina Blanco, estudiante, hija de Richard Blanco
    “No es la hora del relevo”
    Andreina Blanco, la captura de su padre la convirtió en activista política. Soy una muchacha de 22 años, estoy feliz en la universidad, y de repente me cayó esto de sorpresa.
    Página No. 1
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  • GalerÍa de Fotos / Richard Blanco


jueves, 24 de junio de 2010

Carta a los que gritan por la pena de muerte

Queridos compatriotas:

Todos estamos impactados por el nivel de locura que la violencia ha alcanzado. Emboscar y quemar a 15 personas al azar, pero en una ataque fríamente calculado, sobrepasa todos los límites.

Es lógico que este hecho provoca fuertes reacciones en toda la sociedad. Ante la falta de una respuesta sincera por parte del presidente y su gabinete, es comprensible que muchos ahora gritan por la pena de muerte.

Y políticos sin escrúpulos levantan esta bandera para GANAr puntos políticos con la desesperación de la gente.

Pedir la pena de muerte o el regreso de la dictadura militar no es una reacción racional, sino de pura desesperación.

La pena de muerte no resuelve nada. Por lo contrario, causaría graves problemas. ¿Cómo poner en manos de un sistema de justicia tan ineficiente, ciego y corrupto la decisión sobre vida o muerte? Ni loco.

En vez de pedir venganza, hay exigir soluciones. Que policía, fiscalía, jueces, diputados y ministros hagan su trabajo y quiebran, de una vez por toda, las estructuras de mando, logísticas y financieras a las pandillas.

En vez de pedir tonterías, tenemos que unirnos todos y exigir que las autoridades cambien de actitud y de estrategias. Si quieren evitar movimientos medio fascistas que piden el regreso de la Guardia o de la Sombra Negra, los líderes religiosos, gremiales, académicos y civiles del país deberían juntarse para organizar una marcha de 1 millón de salvadoreños encachimbados que obligue a los diputados a hacer las leyes necesarias para combatir el crimen. Y a las autoridades que se dejen de pajas y apliquen las leyes.

Un millón de votantes exigiendo soluciones – quiero ver al partido presidente que resista esta presión. Dejémonos de lloriqueos y vayamos a la calle.

Nos vemos, Paolo

(Más!)