miércoles, 20 de enero de 2010

Tres Obamas y un año presidencial

La Casa Blanca, construida por esclavos en 1800 y reconstruida después de que los británicos la quemaran en 1812, es demasiado pequeña para la cantidad de oficinas y funcionarios que componen actualmente la presidencia de Estados Unidos (el equipo de Franklin Roosevelt durante el New Deal y la guerra era más pequeño que el de la actual primera dama). Resulta especialmente pequeña para Obama, porque, ahora que cumple un año en el cargo, hay tres Obamas que ocupan el edificio.

El primero es el Obama de las pesadillas republicanas. Los más primarios, que están a punto de arrebatar el partido a los últimos conservadores civilizados que quedaban, consideran que es ilegítimo. Insisten en que nació en Kenia y por tanto no puede elegírsele para el cargo, en que es musulmán y ajeno a una nación cristiana, un "socialista" empeñado en la expropiación total de la esfera privada, y un alfeñique que pide disculpas cuando nuestro país pretende ejercer la fuerza para defender nuestras evidentes virtudes. Esto lo piensa tal vez uno de cada cuatro estadounidenses. Hacen causa común con gente que está insatisfecha por otros motivos (culturales y económicos) y, entre todos, constituyen un frente de individuos que se sienten desposeídos espiritualmente. La elección de Obama con los votos de una coalición de afroamericanos, hispanos, mujeres, jóvenes, sindicalistas y la élite cultural fue, sin duda, un acontecimiento histórico, pero, por ahora, la nueva era pertenece a los blancos airados que odian por igual a quienes están por debajo y por encima de ellos. Mientras escribo estas líneas, un desconocido que es representante en la Asamblea Local del Estado de Massachusetts tiene serias posibilidades de ganar el escaño que ocupaba en el Senado Edward Kennedy, y eso sería una tremenda derrota para el presidente.

El segundo es el Obama que pintan sus partidarios iniciales más fervientes y más decepcionados: un político calculador con una larga lista de principios que ha traicionado de manera sistemática. Nombró a leales representantes de Wall Street para los principales puestos económicos, defiende la reforma de la sanidad como una cuestión de gestión económica prudente y no de justicia social. Acepta que la reducción presupuestaria es una prioridad, lo cual hace imposible ampliar los programas oficiales destinados a ofrecer un estímulo económico inmediato o a subsanar nuestras crecientes desigualdades. Proclama que el país está en guerra con el "terror", con lo que, en la práctica, prosigue la guerra de Bush contra el islam. Deja decisiones en manos de nuestros generales como si mandaran un ejército de ocupación. Los militares mantienen 1.000 bases en más de 100 países y permanecen relativamente inmunes a las restricciones presupuestarias. Obama ha hecho poco para impedir que se atenúen y se anulen las libertades constitucionales. Y además, es con frecuencia un personaje remoto, que vive en un país mitificado en el que reina el consenso, y no unas disputas enconadas. Estos argumentos tienen algo -no todo- de verdad, así que no podemos despreciarlos.

Ahora bien, existe un tercer Obama, el verdadero presidente, que se enfrenta a una pesada herencia y a un sistema político disfuncional. Encabeza un Partido Demócrata desunido, con una mayoría por muy poco margen en la Cámara de Representantes y 60 votos (el mínimo necesario para poder someter leyes a votación) nada seguros en el Senado. El poder legislativo está inundado de grupos de presión económicos, étnicos, ideológicos y religiosos. Los medios de comunicación son agentes sistemáticos de la ignorancia y la desinformación. El aparato militar y de política exterior es experto en negar a los presidentes cualquier libertad para cambiar la inercia del imperio americano y, al mismo tiempo, aficionado a hacerles responsables de la catástrofe permanente que es nuestra presencia en el mundo. Hay sectores mayoritarios de ciudadanos que se aferran firmemente a dos creencias fundamentales. La primera es que todos les engañan y los explotan, tanto desde el sector privado como por parte de políticos corruptos y mentirosos. La segunda, que viven en "el mejor país de la tierra". En esas circunstancias, a un presidente le resulta extremadamente difícil ejercer el liderazgo, sobre todo si, al hablar, expone ideas de más de una sílaba y defiende cambios que amenazan los intereses existentes.

Si tenemos en cuenta esos obstáculos al ejercicio racional de la política, Obama no lo ha hecho demasiado mal. Su programa de estímulos ha salvado la economía de la quiebra. Si consigue una mínima reforma de la sanidad, habrá evitado que sigamos descendiendo hacia la desintegración social. Aumentar las inversiones en educación y ciencia y las infraestructuras sociales son sus prioridades en su búsqueda de un capitalismo socialmente responsable, un proyecto que resulta difícil por la escasez de capitalistas con responsabilidad social. Pero ahora ha empezado a regular de nuevo los bancos.

Al entablar unas tortuosas negociaciones con Irán y bloquear un ataque israelí, ha impedido que haya un caos total en Oriente Próximo y ha permitido que la oposición iraní gane tiempo. Se ha atrevido a criticar a Israel, aunque todavía no a ejercer serias presiones sobre un Estado satélite autodestructivo cuyos partidarios incondicionales en Estados Unidos ya no pueden contar con el apoyo absoluto de otros norteamericanos. Se ha negado al enfrentamiento con China y Rusia y ha consolidado una alianza con India. En Latinoamérica ha sido excesivamente precavido sobre la idea de abandonar la actitud hostil hacia Cuba. Gran parte de la opinión pública informada está harta de los exiliados cubanos intransigentes. Es ridículo que tengamos relaciones normales con Vietnam y no con Cuba. En cuanto al resto, ha reconocido que los latinoamericanos tienen derecho a gobernarse a sí mismos. En medio ambiente, está luchando por sacar adelante un proyecto a largo plazo ante la ignorancia de la población y la cínica oposición del capital. De Europa no le han llegado más que discursos serviles de Barroso y Rasmussen. El problema de los europeos también es nuestro: en su día nos ayudó contar con las opiniones independientes de Fischer y Vedrine, Chirac y Schroeder, De Gaulle, Brandt y Schmidt.

Nadie está preparado para la presidencia: noten de qué forma tan visible ha envejecido el joven presidente en un año. Su capacidad de aprender es evidente, y es muy posible que se recupere del hoyo en el que se encuentra ahora. Entonces tendremos a un cuarto Obama.

(El País, Madrid; el autor es catedrático emérito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown. )

Haití en el corazón

Cuando en marzo del año pasado el avión se alejaba de Puerto Príncipe para poner proa hacia el mar Caribe iluminado por los fuegos de la mañana, sentí, no sin melancolía, que dejaba atrás un territorio de sombras y desesperanza.

Había pasado allí una semana, empeñado en preparar un reportaje bajo encargo del diario EL PAÍS y Médicos sin Fronteras (MSF), dentro de la serie Testigos del horror, y horror había encontrado suficiente al recorrer las calles desbordadas de gente en convivencia con las cloacas y los mares de basura; al visitar los mercados y los puestos callejeros de alimentos donde se venden tortas de lodo aderezadas con sal y margarina, que es un alimento corriente de los más pobres entre los pobres en Haití; al visitar las escuelas derruidas por la vejez, los hospitales hacinados y mal equipados, las clínicas de MSF sembradas en medio de la miseria desolada donde los médicos y enfermeras hacían esfuerzos sobrehumanos por procurar salud a miles de visitantes cada día.

Hoy, tras la tragedia inconmensurable del terremoto, pienso en Haití en medio de sus carencias, ya damnificado de antemano por décadas de injusticia y de pobreza, de dictaduras, la última de ellas la de la familia Duvalier, y de violencia, de corrupción, de anarquía, de golpes de Estado, de proyectos mesiánicos, de intervenciones militares.

El terremoto no ha hecho más que alzar ese lienzo de olvido y desinterés tendido sobre el cuerpo lacerado del país, para enseñarnos sus heridas multiplicadas por la nueva tragedia causante de miles de muertos y millones de víctimas que se vienen a sumar a las muertes y damnificados que ya habían dejado los últimos huracanes en serie tras los cuales quedaron viviendo en campamentos más de 300.000 personas en el área rural, destruidos sus hogares.

Los problemas políticos crónicos, las contradicciones entre líderes de facciones, las penurias y las carencias, la falta de recursos, habían hecho que el Estado haitiano no pudiera afrontar los graves problemas de seguridad nacional, y dejara los asuntos de orden público en manos de una policía internacional al mando de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), a cargo de lidiar con el narcotráfico, con las pandillas juveniles violentas y con los secuestros, tres grandes males del país.

Ahora, el jefe de esa misión, el diplomático tunecino Hédi Annabi, con el que me entrevisté largamente en su despacho del quinto piso del Hotel Christopher, su cuartel general, ha muerto al derrumbarse el edificio entre cuyas ruinas quedaron atrapados decenas más de miembros de la MINUSTAH. Sus palabras, al terminar la entrevista, cuando le pregunto por el fin de la misión que encabeza, fueron, como consigno en mi reportaje: "Habrá que irse, pero irse para no regresar".

Es decir, irse cuando el gobierno del presidente René Préval hubiera conseguido los elementos de estabilidad suficientes, cuando existiese un nivel aceptable de consolidación de las instituciones y de funcionamiento pacífico del Parlamento, cuando el sistema judicial dejara de ser el remedo que es, cuando el Estado pudiera asumir las funciones policiacas, incluido el control de las cárceles. Todo esto estaba previsto que fuera revisado en el año 2011. ¿Y ahora?

El terremoto resquebraja las posibilidades de conseguir un gobierno estable y consolidar la existencia de un Estado nacional, capaz de organizar la Administración pública y de tener poder coercitivo. En semejantes circunstancias, la palabra soberanía se borra por sí misma.

El gobierno no ha podido siquiera, en estas condiciones trágicas, ejercer el control del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, en manos ahora de Estados Unidos, ya no se diga ejercer el control de la ayuda humanitaria. A los 8.000 soldados de la MINUSTAH se han agregado ya 10.000 más de Estados Unidos, que se quedarán cuanto sea necesario, según declaraciones de la Casa Blanca.

Para Washington, además, las emigraciones masivas desde Haití son consideradas un problema de su propia seguridad nacional, y buscará evitar que se den nuevas avalanchas de expatriados hacia su territorio.

Lo peor falta aún por venir, con millones de hambrientos, sin electricidad ni agua potable, sin viviendas, sin hospitales ni escuelas.

Los reflectores fijados hoy sobre Haití se apagarán necesariamente, y las cámaras de televisión se irán reclamadas por otros asuntos sensacionales en el mundo. Toda ayuda humanitaria es temporal, y llegará un momento en que para los países que han acudido en auxilio de Haití se acabará la situación de emergencia. Pero el país seguirá impotente, inválido, destruido, y sin posibilidad ninguna de subsistir por sus propios medios. Ésta es una tragedia aún mayor, la del olvido.

Es entonces cuando habrá que escuchar a Haití, esa tierra doliente y sombría.

(El País, Madrid)

martes, 19 de enero de 2010

Carta al vicepresidente Salvador Sánchez Cerén

Estimado Leonel:

me había jurado de no seguir dirigiéndote más cartas. Pensaba que ya te había dicho todo lo que había que decir y qué cada crítica más ya era jodedera...

Pero, ¿cómo voy a cumplir con esta buena intención, si vos seguís dando declaraciones como las del sábado pasado, en el acto partidario de conmemoración de los Acuerdos de Paz?

Todo el mundo esperaba que a nombre del Frente ibas a pedir perdón, así como el presidente lo hizo a nombre del Estado, por los abusos y crímenes cometidos durante la guerra. ¡Y vos pidiendo perdón al pueblo “por las acciones militares” de la guerrilla! No es por haber hecha la guerra que tenías que pedir perdón. Teníamos razón para hacer la guerra. Era justa y necesaria la guerra de guerrillas para llegar a la democracia. Pero hubo abusos y crímenes, también del lado nuestro. Había que pedir perdón por los abusos de autoridad cometidos a nombre del FMLN y de la revolución. Por la masacre de cientos de colaboradores en San Vicente. Por los asesinatos políticos y los secuestros. Pero estos crímenes ni siquiera los mencionás. Como si nunca hubieran existido. No se mencionan en el discurso del presidente, y tampoco en el discurso tuyo. ¡Que zafada más sinvergüenza!

Con tal que ninguno de ustedes dos (que representan tanto al Estado como al FMLN) pidió perdón a las víctimas de las violaciones de derechos humanos y crímenes cometidos por unidades del FMLN.

En la visión de ustedes, sigue habiendo víctimas buenas y víctimas malas. Sigue habiendo víctimas-mártires-héroes y víctimas-enemigos-traidores, cuyas familias no merecen que les pidan perdón.

Me despido con tristeza,

Paolo Lüers

(Más!)

lunes, 18 de enero de 2010

El enigma de la página perdida del discurso del presidente Funes

En marzo 2006, el gobierno del entonces presidente Saca tuvo que cumplir con un fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso de las hermanas Serrano, desaparecidas por la Fuerza Armada durante un operativo militar.

Para cumplir con el fallo, el gobierno salvadoreño tuvo que pedir públicamente perdón a los familiares de las niñas Serrano.

En vez de ir personalmente a Chalatenango, el presidente Antonio Saca mandó a su canciller, como si Chalatenango fuera otro país.

En vez de aprovechar la ocasión para, de una vez por todas, pedir perdón --no sólo a la familia Serrano, sino a todos los afectados por crímenes y violaciones de Derechos Humanos cometidos por la Fuerza Armada en nombre del Estado salvadoreño--, el gobierno declaró que “entendía el sufrimiento” de la familia Serrano.

En vez de aprovechar la ocasión para pedir perdón porque así lo mandaba la conciencia y la historia, el gobierno Saca se limitó a medio salir del mandado de la Comisión Interamericana, de malas ganas y sin convicción alguna.

En esa ocasión yo usé mi columna (que en aquel entonces publiqué en El Faro) para escribir el “Discurso de un estadista que no fue”. Me inventé el discurso que el presidente no tuvo el valor de pronunciar en Chalatenango, donde no tuvo la dignidad de ir...

Reproduzco una parte del discurso que no fue:

“A nombre del Estado salvadoreño que represento como Presidente de la República, y a nombre de la Fuerza Armada salvadoreña que represento como su Comandante en Jefe, me dirijo al pueblo salvadoreño para pedir perdón por los abusos, atropellos, crímenes que a nombre y bajo la responsabilidad del Estado y de la Fuerza Armada han sido cometidos contra ciudadanos salvadoreños durante el conflicto armado”.

Lástima que este discurso no se pronunció. Y que, para escribir algo positivo, tuvo que recurrir a la ficción. Lo mismo pasó un año después, en enero del 2007, cuando el presidente Saca convocó, así como lo hizo el presidente Funes ahora, un 16 de enero, a los firmantes de la paz y a la élite del país para conmemorar los Acuerdos de Paz. Tuve que inventarme, para mi columna en El Faro, una “página perdida del discurso presidencial”, porque el presidente no fue capaz de reconocer el aporte del FMLN a la construcción de la paz.

En la página que faltaba al presidente hubiera dicho:

“A mí, como Presidente de toda la nación, no me cuesta reconocer la verdad que tal vez sigue doliendo o incomodando a muchos de mis correligionarios: La paz es conquista de todos, incluyendo a los miles de combatientes de la guerrilla, quienes con la misma disciplina, con el mismo sacrificio que mostraron en la guerra, cumplieron al pie de la letra el cese de fuego, depusieron sus armas y se incorporaron a la vida política y social del país. La firma de los Acuerdos de Paz -y su cumplimiento- no hubiera sido imaginable sin el espíritu patriótico, la visión de país y la responsabilidad de los dirigentes históricos del FMLN...“

Dicen que la historia, cuando uno no aprende sus lecciones, se repite. Es cierto. El actual Presidente de la República no ha aprendido nada de la triste historia de discursos -y actuaciones- incompletos de sus antecesores. Tan así que en su discurso del 16 de enero de 2010, cuando pidió perdón al pueblo salvadoreño por los abusos, crímenes, masacres y violaciones de Derechos Humanos que sufrió durante la guerra, se limitó a pedir perdón por los crímenes cometidos por las fuerzas gubernamentales. Aplaudo el hecho de que al fin un Presidente haya dicho estas palabras: Pido perdón a nombre del Estado que ha cometido abusos y crímenes”.
Pero igual que a Saca, a Funes se perdió una página de su discurso. Por suerte, la logramos recuperar. En esta página el presidente Funes hubiera dicho:

“De igual forma, como el primer presidente electo con la bandera del FMLN, pido perdón al pueblo salvadoreño por todos los abusos, masacres, torturas, ejecuciones, asesinatos a civiles y otros crímenes cometidos por fuerzas guerrilleras y a nombre del FMLN, partido que hoy tengo el honor de integrar y que me llevó a la Presidencia. Igual como el Estado no puede dar las espaldas a las víctimas de crímenes cometidos en su nombre, tampoco el FMLN a las víctimas de crímenes cometidos en su nombre. No soy vocero del FMLN, pero me siento obligado a decir estas palabras, para que el pedido de perdón que he pronunciado hoy sea completo y honesto”.

Palabras no pronunciadas por el presidente Funes. Alguien podrá decir: Pero el vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, en otro acto el mismo día, pidió perdón a nombre del FMLN. Sin embargo, así de fácil no puede zafarse de la responsabilidad. El vicepresidente y ex-miembro de la Comandancia General del FMLN no pidió perdón por los crímenes contra civiles cometidos por el FMLN. Ni menciona estos crímenes, mucho menos los que tienen que ver con su historia personal y con su responsabilidad como comandante en jefe por las ejecuciones sumarias cometidas por las FPL en San Vicente.

El vicepresidente Salvador Sánchez Cerén dijo el 16 de enero en un acto partidario: “El FMLN le pide perdón a todo el pueblo salvadoreño afectado por nuestras acciones militares”.

Pero nunca se trató de pedir perdón por las acciones militares. Hay que pedir perdón por los abusos y crímenes. El vicepresidente ni siquiera menciona que el FMLN, aparte de acciones militares, también cometió violaciones a los Derechos Humanos y crímenes y masacres. ¡Así de fácil no se puede zafar!

(El Diario de Hoy)

sábado, 16 de enero de 2010

Carbon tax preferable to cap and trade

Two recent Star Tribune pieces address the need for comprehensive energy/carbon policy. The first argued that congressional indecision is counterproductive for both investment and the environment ("Midwest hurt by energy dithering," Dec. 27). The second, from two Copenhagen participants, urged enactment of federal cap-and-trade legislation ("Copenhagen a good first step," Dec. 28).

Certainty on carbon is needed to accelerate renewable investment. But cap and trade is the wrong way to achieve it.

Instead, efforts need to be redirected toward a better approach: a carbon tax.

In theory, cap and trade works by setting a limit on overall emissions (the cap), requiring emitters to purchase emission permits, then allowing those permits to be bought, sold, arbitraged, etc., on a newly created "carbon market" (the trade). A market is said to produce reductions more efficiently than traditional command-and-control regulations.

Supporters point to the success of a similar scheme for sulfur dioxide emissions. While sulfur emissions have decreased, addressing greenhouse gas emissions through cap and trade is orders of magnitude more complicated. And Europe's experiment with carbon markets suggests it won't reduce carbon emissions.

So why is cap and trade favored by many? Two reasons:

First, supporters aren't motivated by an unbending confidence in free markets. Instead, they support cap and trade because they don't have to call it a tax -- which they have accepted from the start to be politically impossible.

Second, Wall Street supports cap and trade. The "evolving carbon market" is predicted to become the world's largest commodities market -- far bigger than corn, citrus, gold or pork bellies -- supposedly growing to more than $3 trillion by 2020.

Orginal de Star Tribune:

Continua en: http://www.startribune.com/opinion/commentary/81790957.html?page=2&c=y

Is the U.S. doing enough for Haiti?

With conditions in Haiti growing worse by the hour, the Obama administration has pledged $100 million and is sending 5,000 troops to help in relief efforts there. Should the U.S. be doing more? Does it have an obligation different from other nations? Should the U.S. take on a nation-building project in Haiti?

(The New York Times)

1992 y 2010

Es un mal chiste que Tony Saca y sus 13 enanos hayan elegido la fecha 16 de enero para lanzar su partido.

Por más bulla que hagan hoy, el 16 de enero siempre será el día que los salvadoreños pusimos fin a la guerra civil y firmamos la paz.

¿Realmente serán tan ingenuos para pensar que pueden eclipsar a su némesis Freddy Cristiani eligiendo para su show esta fecha tan vinculada al presidente arenero que firmó la paz y abrió el camino a la democracia?

Digo ingenuo, porque siguen subestimando a Freddy Cristiani y su capacidad de convencer (o si fuera necesario, obligar) a los grupos de poder de la derecha a que acepten (o incluso le ayuden empujar) reformas trascendentales.

Lo hizo negociando la paz y las reformas implícitas en los Acuerdos de Paz, consiguiendo que al final hasta los guerreros más reacios alrededor del mayor D'Aubuisson y el alto mando militar aceptaran y apoyaran las transformaciones de 1992.

Y aunque muchos no lo logran ver todavía, ahora don Alfredo está haciendo lo mismo nuevamente: Está consiguiendo el apoyo de la empresa privada y de los fundadores de ARENA para que el partido se deshaga de su bagaje de corrupción, anticomunismo radical y defensa cerrada del estatus quo, para convertirlo en el motor de la reforma, del crecimiento económico, del progreso, y de la lucha por erradicar la pobreza.

Como en 1992, hay resistencias fuertes. Como en 1992, hay quienes abandonan ARENA porque no quieren las reformas (o sólo las quieren como eslogan populista). Como en 1992, otros se quedan pasivos porque no creen en la factibilidad de las transformación del partido y del país, o porque esperan quién se impone...

Como en 1992, la apertura y la cordura y la moderación se van a terminar imponiendo. No necesariamente por las convicciones democráticas y reformistas de la derecha. Simplemente porque, como en 1992, no hay alternativa.

De esto Freddy Cristiani está convenciendo, poco por poco, a los areneros tradicionales y los empresarios, metiéndolos en la corriente de la apertura del partido y de la reforma al país.

Así que, por más que los seguidores de Antonio Saca traten de robarse la fecha del 16 de enero, no al ex presidente Cristiani, sino a todos los que seguimos actuando bajo la lógica de los Acuerdos de Paz y de la construcción conjunta de la democracia, es imposible, porque va contra el sentido y la dirección de la historia.

La fecha del 16 de enero es incompatible con un proyecto que sustituye la reforma por la demagogia, la lucha contra la pobreza por el clientelismo populista, y la construcción de acuerdos nacionales por el transe de voluntades políticas.

¿Y el FMLN y el presidente? Aunque este día 16 de enero aparecen en fiestas separadas, en el fondo coinciden en celebrar la fecha del 16 de enero como el día que comenzó la derrota de ARENA que se consumaría finalmente en las elecciones presidenciales de 2009.

Para el Frente y Funes, la fecha histórica del arranque de la refundación democrática de la nación salvadoreña no es el 16 de enero del año 1992, cuando se firmó la paz, sino el 1 de junio, cuando asumió el primer gobierno de izquierda.

ARENA, por su lado, debería aprovechar la fecha del 16 de enero y los Acuerdos de Paz como nuevo ancla para ubicar su partido definitivamente en aguas de moderación, de reforma y de la construcción conjunta de la democracia, y para impedir que sea arrastrado por corrientes peligrosas, ni del populismo de una supuesta 'derecha popular' ni tampoco de un conservadurismo inmóvil.

Así que este 16 de enero no habrá capacidad de unirnos en una fiesta nacional que exprese unidad en torno a los principios y rumbos conjuntamente definidos en los Acuerdos de Paz.

(El Diario de Hoy)

Carta a los firmantes de la paz

Estimados amigos:

No sé cómo ustedes celebrarán este cumpleaños de sus hijas, la paz y la democracia. Me imagino que con los mismos sentimientos que todos tenemos cuando nuestras hijas se vuelvan adultas: orgullo y temor...

Porque ustedes no sólo firmaron la paz. La hicieron. La negociaron. La chinearon. La defendieron contra los escépticos en ambos lados y contra ataques e intentos de secuestros.

Como buenos padres, ustedes creyeron en sus hijas -la paz y la democracia-, cuando para muchos parecían condenados a muerte natal. Nos hicieron creer en ellas y defenderlas.

Hoy la paz y la democracia cumplen 18 años. Teóricamente son adultas. Pero siguen necesitando de sus padres. Necesitan, para desarrollarse y poder defenderse solas, de la sabiduría de David Escobar Galindo y Freddy Cristiani, del espírito crítico de Joaquín Villaobos y Salvador Samayoa, de la calidad humana de Ana Guadalupe Martínez y Fermán Cienfuegos, de la influencia que Salvador Sánchez Cerén ejerce en el Frente...

Estar juntos no hace buenos padres. La responsabilidad lo hace. Si no pueden actuar y celebrar juntos, no importa. Pero deben seguir asumiendo responsabilidad para defender y guiar a sus hijas, cada uno por su lado, con lo que mejor puede aportar. Y no se preocupen, todos somos compadres, listos para asistir. Listos también, como buenos compadres, para decirles cuando la están regando con sus hijas...

¡Felicidades!

Paolo Lüers

(Mas!)

viernes, 15 de enero de 2010

Brutal e insuficiente

(editorial publicado el 12 de enero 2010)
Con la devaluación del bolívar decretada el viernes, Hugo Chávez ha logrado un récord mundial. Venezuela es ya el único país del mundo en el que operarán tres tipos de cambio: el que se aplica a alimentos y otros productos de primera necesidad (2,6 bolívares por dólar); el general (4,3) y el del mercado negro (6,20).

La devaluación era inevitable, por la continua erosión de la posición internacional de la economía venezolana. Y es aparentemente brutal, por cuanto supone una pérdida de valor de su moneda del 50%. Su magnitud tiene que ver con la tozudez de mantener durante años un tipo de cambio artificial de 2,15 bolívares por dólar, para evitar el coste del ajuste. Aunque, ironía de la realidad, la divisa ha perdido durante el mandato chavista, desde 1999, el 87% de su valor.

Pero al mismo tiempo es insuficiente porque el bolívar se seguirá negociando en el mercado negro, con las mismas ineficiencias y corrupciones en los mercados de cambio y en general en las compraventas de productos importados. Es también insuficiente (y, por tanto, efímera) porque no va acompañada de otras medidas, presupuestarias, fiscales y salariales, que son las que afianzan en el largo plazo los beneficios de una devaluación. La medida no se justifica como compensación de los menores ingresos derivados del descenso del precio mundial del petróleo, de 126 dólares en su pico máximo de julio de 2008 al entorno actual de los ochenta, pues el caudillo populista se encontró al inicio de sus mandatos con un precio del crudo entre 10 y 11 dólares el barril.

La incompetencia de su política económica se resume así en dos datos: el producto estrella de su exportación se ha multiplicado por ocho, y el valor de su moneda se ha dividido por nueve.

A corto plazo, la devaluación duplicará los ingresos públicos derivados de la exportación petrolera, lo que servirá para financiar los gastos sociales del presidente en un año electoral. Pero también alimentará la ya insólita inflación del 25% en perjuicio del consumo popular.

Combinada con la obligación legal de solicitar permiso para repatriar dividendos, perjudica desde ya a grandes empresas internacionales instaladas en el país, especialmente las españolas. La inepcia política y la inseguridad jurídica se dan así la mano en desfavor de casi todos, incluidos los ciudadanos, que verán reducido el valor de los salarios a la mitad
.

miércoles, 13 de enero de 2010

Columna transversal: La regañada de un gurú

Al fin vino un gurú para decirles la verdad a los dirigentes de la derecha partidaria y económica: O cambian la distribución de las riquezas en el país, o ponen en peligro la democracia. O se convierten en motor de las reformas necesarias al sistema social, institucional y político del país, o vendrán otros para imponer un sistema diferente.

No es que nadie haya dicho esto antes. Pero nadie escuchó. Por lo menos no mientras la derecha estaba en el poder. Todo siguió igual en los centros de mando de ARENA, de ANEP, de la Cámara de Comercio, hasta después del descalabro electoral de marzo de 2009.

Hoy cuando vino a El Salvador el politólogo Francis Fukuyama, de la Universidad John Hopkins de Washington, autor del famoso y polémico libro "¿El fin de la historia?", estaban dadas la condiciones para que el mensaje llegue y sea entendido y atendido.

El mensaje que el doctor Francis Fukuyama expuso en El Salvador no es nuevo. Lo nuevo es que proviene de la boca de alguien que se ha hecho famoso como teórico del neoconservadurismo, en lo político, y del neoliberalismo, en lo económico.

Fukuyama dijo a la élite académica, económica y política de El Salvador, que el principal peligro para la democracia en América Latina proviene del hecho que los beneficios del crecimiento económico --tan exitosamente provocados por las políticas de apertura económica en toda América Latina-- y de la institucionalización de la democracia, no han llegado equitativamente a las mayorías empobrecidas.

Esto no significa, como quieren decirnos los abogados de nuevos experimentos socialistas, como Hugo Chávez, Rafael Correa y el FMLN, que haya fracasado la estrategia del crecimiento. Pero sí ha fracasado la teoría del derrame, que decía que al lograr suficiente crecimiento, automáticamente los beneficios iban a derramarse sobre toda la sociedad y resolver el problema de la pobreza. La economía puede producir el derrame. Pero se requiere de voluntades y acciones políticas --del empresariado y del Estado-- para que produzcan más equidad.

Fukuyama vino a decirnos que para reducir la inequidad y la pobreza y así fortalecer e inmunizar la democracia se necesita un Estado y un empresariado que asuman en serio la responsabilidad social. Esto incluye un pacto fiscal que garantice que tanto los impuestos como los gastos del Estado son dirigidos a reducir la brecha social.

Posiblemente algunos de los dirigentes empresariales que se encontraban en el auditorio, donde Francis Fukuyama expuso sus opiniones a invitación de Fusades y Fundemas, no se habían percatado que el famoso politólogo últimamente se había desmarcado de los neoconservadores como Cheney, Wolfowitz, Rumsfeld y Bush. Vi varias caras bien alegres mientras Fukuyama fustigaba como obsoletos los regímenes autoritarios de China, Venezuela y Cuba. Pero vi las mismas caras un poco asustadas, cuando el invitado les dijo que regímenes como el de Hugo Chávez o Evo Morales existen porque los empresarios de América Latina no han tenido la voluntad de corregir la pésima distribución de la riqueza en sus países.

Tengo la sospecha que no es casualidad que Francis Fukuyama entró al auditorio flanqueado por Alfredo Cristiani, Roberto Murray Meza y Antonio Cabrales. Lo más seguro es que ellos trajeron a Fukuyama para que entregara a la élite económica y política del país precisamente este mensaje: O cambian de visión, o ponen en peligro la democracia alcanzada con los Acuerdos de Paz y su implementación exitosa. O asumen políticas tendientes a corregir las inequidades existentes y reducir la pobreza, o serán desplazados por movimientos populistas al estilo chavista.

Trajeron a Fukuyama en el momento adecuado. Si lo hubieran traído antes de las elecciones de 2009, su mensaje hubiera caído en saco roto, como todos los llamados de atención y advertencia que muchos hicimos y que una dirigencia arenera sorda desatendió sistemáticamente. Hoy el mismo mensaje, reforzado por la figura y la calidad académica de Fukuyama, encuentra oídos abiertos tanto en ARENA como en ANEP, porque --al fin-- ambos ya iniciaron su difícil tránsito hacía la renovación de sus liderazgos y sus visiones.

(El Diario de Hoy)

Silenciar a un blogger

Hace años leí un estudio de la Organización Internacional del Trabajo en el que se consideraba la profesión de periodista como la segunda más riesgosa a nivel mundial, sólo superada por la de aquellos que realizan pruebas de vuelos con nuevos modelos de aviones. No sé si en la investigación estaban incluidos los cazadores de cocodrilos o los guardaespaldas, pero todo el estudio se había hecho en los años noventa, cuando todavía no había bloggers.

Ser periodista no tiene en Cuba los riesgos que corren los profesionales de la prensa en otros países. Aquí no les disparan a los redactores de noticias, ni los secuestran, sino más bien les envenenan la profesión. ¿Para qué eliminar físicamente a un individuo que escribe verdades incómodas si pueden anularlo con el plumón rojo del censor? ¿Para qué matarlo si tienen todos los recursos para domesticarlo? La muerte profesional no incide en las estadísticas, si acaso en la frustración de quienes –como yo- un día proyectaron su destino unido a la información. El que elije dedicarse a la noticia en esta Isla sabe que todos los medios están en manos del poder, llámesele a éste lo mismo Estado, partido único o Máximo Líder. Sabe que tendrá que decir lo que sea conveniente y necesario, y que no será suficiente que aplauda si no lo hace con devoción, con mucho entusiasmo. En estos casos el riesgo es enorme para la conciencia.

Desde hace más de veinte años hay en nuestra isla un nuevo tipo de reportero. El adjetivo “independiente” los diferencia de los oficiales. Ellos enfrentan otros riesgos, disfrutan de otras oportunidades. Como es de suponer, muchos no cursaron estudios universitarios, pero aprendieron a contar lo que escondía la prensa partidista, se hicieron especialistas en la denuncia, se cultivaron en el lado oculto de la historia. En la primavera del año 2003 todo lo que parecía peligro y riesgo se convirtió en castigo. Muchos de ellos fueron a la cárcel a cumplir penas de diez, quince, veinte años. La mayoría está todavía tras las rejas.

Los bloggers llegamos después, entre otras razones porque la tecnología ha tenido una lenta aparición entre nosotros. Me atrevería a decir que las autoridades no se imaginaban que los ciudadanos apelarían a un recurso planetario para expresarse. El gobierno controla las cámaras de los estudios de televisión, los micrófonos de las estaciones de radio, las páginas de revistas y periódicos que se localizan en el territorio insular, pero allá arriba, lejos de su alcance, una red satelital -satanizada pero imprescindible- ofrece a quien se lo proponga la posibilidad de “colocar” sus opiniones de forma prácticamente ilimitada.

Les llevó tiempo comprenderlo, pero se están dando cuenta. Ya saben que para silenciar a un blogger no pueden usar los mismos métodos que lograron acallar a tantos periodistas. A estos impertinentes de la web nadie puede despedirlos de la redacción de un diario, ni prometerles una semana en Varadero o un auto Lada como compensación, mucho menos podrían captarlos con un viaje a Europa del Este. A un blogger, para anularlo, hay que eliminarlo o intimidarlo y esa ecuación ha comenzado a entenderla el estado, el partido… el General.

(Blog Generación Y, Cuba)

El hijo del presidente Funes amenaza con 'dar verga' a un periodista

"¿Vos creés que no te puedo dar verga? ¡Me vale verga que me estés grabando, te puedo dar verga!" La amenaza salió de la boca de Carlos Funes, el hijo mayor del presidente de El Salvador, Mauricio Funes. Y fue dirigida a un periodista llamado Sergio Arauz como respuesta a una investigación periodística publicada en el periódico digital El Faro.

La reacción del hijo del presidente ha salido a la luz este lunes, pero tuvo lugar el pasado 4 de enero, cuando le telefoneó para explicitar su malestar por una nota de la que el periodista era coautor. Fueron al menos 10 minutos de plática.

"Empezó como un reclamo más, pero hubo un momento en el que comenzó a subir el tono, y terminó diciéndome eso", dijo Arauz a ELMUNDO.es/America. "Lo que le molestó fue una parte en la que aparece citado, y él interpretó como que daba a entender que estaba haciendo algo ilícito", agregó.

En concreto, la parte de la nota que generó el enojo fue el párrafo en el que se consigna que el hijo del presidente trabajó en el área de comunicaciones durante la campaña electoral de su padre, y que, una vez asumida la Presidencia de la República, Mauricio Funes no tuvo inconveniente contratarlo como asesor en el Gobierno.

Intento de agresión

Tres días después, el jueves 7 de enero, un empleado de la seguridad personal del hijo del presidente se encontró con el periodista en un bar, lo agarró por la barbilla, lo provocó y lo amenazó. Las personas presentes evitaron que la agresión pasara a mayores.

"Creo que es importante señalar que el presidente, a través de su secretario privado, Francisco Cáceres, me pidió disculpas, nos aclaró que la agresión no tiene nada que ver con su política de Gobierno, y me aseguró que no iba a volver a ocurrir", dijo Arauz con la idea de zanjar el tema.

Mauricio Funes llegó al Gobierno de la República el pasado 1 de junio bajo la bandera de la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Ganó en las urnas con la promesa del "cambio" en las formas y en el fondo sobre las políticas realizadas en los 20 años consecutivos que la derecha estuvo en el poder.

Funes era periodista hasta que fue oficializado como candidato. Fue corresponsal de CNN en El Salvador, pero su popularidad creció gracias a su faceta de entrevistador en un programa televisivo que se emitía todas las mañanas.

La investigación

Más allá de la reacción de su hijo, la investigación publicada por El Faro supone el primer escándalo de la era Mauricio Funes sobre el manejo de fondos públicos. En distintas entregas, el medio ha confirmado que el Gobierno contrató sin licitación pública a una sola empresa para que le produzca toda la publicidad institucional de 2010.

Esa empresa se llama Polistepeque Comunicación y Marketing y es la filial en El Salvador de Polis Propaganda & Marketing, con sede en Brasil y cuyo propietario es Joao Santana. Santana está considerado un especialista en comunicaciones, y en su currículum destaca el haber limpiado la imagen del Partido de los Trabajadores del presidente brasileño Inazio Lula da Silva.

Funes y Lula son amigos personales. La relación se cimentó sobre el hecho de que la actual esposa de Funes y Primera Dama de la República, Vanda Pignato, es la representante para Centroamérica del Partido de los Trabajadores.

Joao Santana fue el asesor de Funes durante la campaña electoral, al punto de que le agradeció su apoyo en el discurso de la noche de la victoria electoral. Santana empleó al hijo de Carlos Funes antes de que este pasara a trabajar para el Gobierno.

El argumento que dio el Gobierno para otorgar sin licitación a la empresa de Santana la millonaria cuenta que supone la publicidad gubernamental fue este: en el país no hay otra empresa tan especializada, que tiene "creativos de prestigio y reconocimiento internacional y premiados al más alto nivel regional o mundial".

(El Mundo, España)

La pérdida de la virginidad

El gobierno Funes está enfrascado en armar un monopolio que concentra la publicidad gubernamental de una manera nunca vista.

Hay un equipo en Casa Presidencial que está presionando a las dependencias de comunicación de todos los ministerios y autónomas a que encarguen todos los trabajos de producción audiovisual y gráfica, así como las campañas publicitarios y la pautación en los medios a una sólo empresa. Se llama Polistepeque, SA. de CV. y está registrada a nombre de los asesores brasileños que condujeron la campaña electoral de Mauricio Funes.

Un asesor argentino, que vino al país como parte del equipo de los brasileños, tiene oficina y salario en casa Presidencial, pero también es parte de Polistepeque SA de CV. Igual Carlos Funes Velasco, hijo del presidente.

Polistepeque está en el proceso de gestión de su licencia como agencia de publicidad. Sólo con esta licencia, que otorga la Asociación de Medios Publicitarios, una agencia puede pautar con los medios cobrando comisiones sobre los montos pautados.

Todos los involucrados -los medios publicitarios, la industria publicitaria, los funcionarios públicos que manejan fondos públicos para campañas de publicidad, las instituciones que velan por la transparencia de la administración pública- tienen que enfrentar la situación de que aquí está naciendo una agencia que nace con el cliente más grande del país, el ejecutivo.

Existe el peligro que ahí, desde el mero centro del poder, está surgiendo un monopolio para la publicidad gubernamental.

La manera cómo hay que enfrentar este peligro no puede ser negándole a Polistepeque la licencia, a la cual tiene derecho en el momento en que cumpla todos los requisitos establecidos. Un peligro de este tipo se enfrenta políticamente, obligando al gobierno transparentar su política de comunicación y de contrataciones.

Muchos publicistas se están quejando que varios ministerios han congelado las producciones y pautaciones con las productoras y agencias, hasta que se venzan los contratos. Otros ya están contratando a Polistepeque SA de CV.

Entre los productores y publicistas es un dicho común que el grupo de Saca, que manejaba montos inéditos de publicidad gubernamental, ya se comportó como unos tiburones insaciables, pero dejaron que el pastel se repartiera entre varios y que incluso los pequeños comieran algo.

No había justicia, pero había tanto que alcanzaba para todos... En cambio, este gobierno de apellido Cambio quiere comer todo el pastel y dejar a todos los demás afuera.

Parece que no sólo se trata de querer controlar el mercado. Se trata de control, de poder, de estrategia política.

Que bueno que por un pleito interno -la sustitución y la posterior reacción encachimbada del presidente de ANDA- salió a la luz pública la manera como Casa Presidencial está obligando a los ministerios y autónomas (como CEL y ANDA) a desechar el método de las licitaciones públicas y manejar todas sus campañas vía contratación directa.

Esto ya es grave en sí. Pero es aun peor: Casa Presidencial ordena la contratación directa, pero de una sólo empresa - y esta empresa está vinculada a intereses económicos de asesores y familiares del residente.

El famoso acuerdo oficial ("Resolución Conjunta de Contratación Directa para la Adquisición de Servicios - Código RCD/001/2009"; disponible en la Web bajo http://siguientepagina.blogspot.com/2010/01/polistepeque.html), salió a la luz pública porque el ex-presidente de ANDA, luego de su destitución, declaró que él se negó a firmar este documento - y lo hizo público.

Desde que asumió la presidencia de ANDA, me convencí que urgía su sustitución, por la manera poco profesional y muy ideológica de conducir esta entidad. Pero algo hizo bien don Francisco Gómez: Destapar la operación Polistepeque.

Para mi, Polistepeque es un Watergate para Mauricio Funes. El gobierno 'del cambio', al redactar este documento que concentra toda la publicidad gubernamental en manos de una empresa además vinculada al presidente, no sólo cometió una estupidez (de poner en papel membretado el delito), sino perdió su virginidad.

(El Diario de Hoy)

martes, 12 de enero de 2010

No todo lo que termina en ía es Ciencia

El origen del conocimiento científico se inicia en Egipto y Mesopotámica y consistió en el estudio empírico de la naturaleza, o sea sobre lo que nos rodea. Sin embargo, fueron los Griegos en el siglo VI a través de Tales de Mileto, Pitágoras, Platón, Eratostenes y muchos otros, que las características fundamentales de los fenómenos naturales fueron específicamente estudiadas. Posteriormente, en los siglos 16th  y 17th, en lo que se considera la época moderna de la civilización humana, se da lo que se conoce como la revolución científica y el desarrollo del método científico que consiste en una serie de técnicas para desarrollar el conocimiento o integrar el conocimiento ya desarrollado, síntesis.

 

Es de todos conocido como la ciencia en el siglo 17th se dividió en las diferentes ramas del conocimiento, las ciencias naturales y las ciencias sociales. Dejare fuera del comentario lo que se conoció anteriormente como filosofía natural (metafísica, lógica, epistemología, ética y estética), por motivos de espacio descriptivo, no obstante, se tiene que establecer que las ciencias naturales estrictamente se dedican al estudio de la naturaleza, incluyendo el ser humano como especia animal, la otra rama, las ciencias sociales se dedican al estudio del comportamiento humano, dos áreas completamente diferentes sin embargo enfocadas en el desarrollo del conocimiento, porque esencialmente ciencia proviene del latín “scientia” y eso es lo que significa.

 

Vamos al punto. Sinceramente encuentro una desconexión en sus argumentos. Cuando usted argumenta....En Copenhague y antes de Copenhague, no han fracasado ni la ciencia del clima ni la ecología. Han fracasado los políticos del catastrofismo climático disfrazados de científicos, apoyados por científicos fraudulentos.  Realmente, me perdona pero no encuentro lógica. Los científicos presentan sus investigaciones a los respectivos representantes políticos, jefes de Estado, para que ellos en nuestro nombre tomen las decisiones necesarias para proteger el medio ambiente. Ahora, estoy de acuerdo que hay jefes de Estado que no debieron estar presentes ni mucho menos ser jefes de Estado por autocráticos o dictatoriales, pero eso es un proceso político que concierne sus respectivas naciones y su gente, como lo es el proceso político en las negociaciones como mediar con el problema ambiental; que nada tiene que ver con la credibilidad de los científicos que estudian el cambio climático.

 

Yo creo que es sano por el bienestar de todos separar en nuestras percepciones lo científico de lo político, ciencia y religión, ética y la manipulación. Cuando el Santo Papa Benedicto XVI nos dice  que el respeto de la naturaleza está "estrechamente relacionado" con el respeto a la persona humana, pues "el libro de la naturaleza es único" y que "una correcta concepción de la relación del hombre con el medio ambiente no lleva a absolutizar la naturaleza ni a considerarla más importante que la persona misma, estoy completamente de acuerdo.

 

El ser humano tiene que vivir en armonía con la naturaleza, el ser humano es la naturaleza misma. El ser humano tiene dos realidades, la física y la espiritual, las cuales son inseparables, sin embargo existe una realidad absoluta que nos indica que si continuamos nuestros patrones de consumo necesitaríamos 3 planetas para saciar nuestro apetito voraz por los recursos naturales: agua, tierra, aire, etc.

 

No se trata que si China o India y los países emergentes tienen el derecho o no al desarrollo económico para mejorar los condiciones de vida de sus habitantes, sino que ese proceso se haga dé manera que las futuras generaciones puedan contar con sus propias fuentes de recursos naturales y alcanzar un desarrollo todavía mas alto que él nuestro a través de la ciencia y la tecnología, eso estimado doctor se llama desarrollo sostenible.

 

Ahora bien, cuando usted expresa....que gente tan diversa como el Papa Benedicto XVI, un montón de científicos no creyentes y sagaces periodistas como los del Wall Street Journal en USA, los de libertad digital en España, o el prestigioso intelectual francés Guy Sorman, supieron ver lo que se preparaba en la Cumbre de Copenhague contra la verdadera ciencia, la libertad humana y la autonomía de las naciones. 

 

Curiosamente este día aparece un articulo donde el Papa Benedicto XVI denuncia el fallo de los lideres mundiales por su inhabilidad en encontrar un consenso y firmar un tratado que limite las causas del cambio climático, agregando que la paz mundial depende en salvaguardar la creación de Dios. El link es este (Pope Denounces World Leaders' Failure To Forge Climate Treaty: http://buzz.yahoo.com/article/1:95ec266b244de718b80c652a08af06fa:1f3756e82da7635297dab59256a5e4a5/Pope-Denounces-World-Leaders-Failure-To-Forge-Climate-Treaty)

 

Más parece que nos empecinamos en establecer dudas creando la percepción de que existe una conspiración en contra del mercado, la libertad y la libertad de expresión. ¿Quiénes son los científicos no creyentes que usted expresa doctor? En verdad la ética tiene que influir en la ciencia, sin embargo, esta ni el conocimiento que produce se minimiza por nuestra habilidad o susceptibilidad en creer en algo espiritual o no. Pero si pensamos que el mundo se terminara al final del año y muy pronto se producirá un rapto de los buenos y los incrédulos sufriremos las consecuencias, esta conversación no tiene sentido... sigamos contaminando. No obstante esa es una valoración religiosa no científica.

 

Bendito el Wall Street Journal, sin el no estaríamos informados del que hacer económico, pero este no es un periódico de ciencia, es de asuntos económicos. Guy Sorman, es un economista y desde ese contexto él puede opinar sobre los costos y los impactos que un tratado sobre el cambio climático puede tener sobre la economía mundial, pero de ahí a la ciencia del cambio climático hay mucha distancia.

 

Cuando el Papa Benedicto nos habla que hemos roto la armonía entre el hombre y la naturaleza lejos de ver una conspiración yo infiero que hemos abandonado toda nuestra sensibilidad con nuestros semejantes y lo que nos rodea. Porque si nos consideramos buenos cristianos entonces seriamos solidarios con todos los que sufren, especialmente con los más vulnerables, los que beben agua contaminada, los que por escasos recursos viven en zonas de riesgo, los refugiados de Verapaz, los que subsisten con un dólar, etc, etc., la dominación no tienen limites.

 

Desde el contexto espiritual, el hombre hereda la tierra y todo lo que conlleva, el agua, los animales, etc. Creced y multiplicaos y hacer uso de todo lo disponible. Cómo pretendemos separar la degradación ecológica, la contaminación del aire, del agua, la deforestación, el cambio climático etc., etc. ¿Hasta cuando vamos aceptar nuestras responsabilidades? ¿Acaso hay otros seres parte de nosotros influenciando el medio ambiente?  Somos los únicos organismos capaces de cambiar y dominar la naturaleza y eso conlleva cierto grado de responsabilidad, honestidad primordialmente.

 

Científicamente sabemos que la tierra a pasado por periodos de congelamiento y calentamiento.

También se sabe que la tierra estuvo completamente cubierta por agua, empero estos fueron procesos naturales cuya realización tardo miles talvez millones de años para que sucedieran y desaparecieron. No somos ni hemos sido los únicos seres que hemos habitado el planeta tierra, hay evidencias de muchos otras especies que desaparecieron por no adaptarse a las condiciones climáticas. Pero lo que esta ocurriendo actualmente esta pasando tan aceleradamente que las mismas especies se ven imposibilitadas en adaptarse a los cambios por la rapidez con que estos ocurren.

 

Ciertamente la conspiración de un gobierno mundial no podrá ser menos fantasía...al menos, por ahora se ha frustrado un golpe que en sus metas más ambiciosas llevaba a la formación de un Gobierno Mundial, presentado como salvador y en realidad esclavizante de nuestras vidas. Gracias a la burbuja terminada de estallar en Copenhague, allí perdieron los políticos y científicos que falsearon datos y resultados; perdieron la inmensa burocracia y los medios "informativos" que los apoyaron; perdieron esos anticapitalistas europeos que, tras el rotundo fracaso del comunismo, aparecieron disfrazados de verdes ecologistas. 

 

Debe entenderse, que los problemas asociados con el cambio climático son globales. Las emisiones de carbono en China, India, Canadá, EU, Francia, Inglaterra no tienen frontera nos afectan a todos los ciudadanos del planeta tierra, contaminantes o no. No tienen identidad propia y la única forma de resolver el problema es regulando la cantidad de emisiones de los países que emiten. De esta manera serán los mismos ecosistemas, los árboles, el mar, los encargados de regular naturalmente los excesos de carbono.

 

Es curioso que se asocie el tratado de Kyoto o Estocolmo con el espantapájaros del gobierno mundial. Pero se guarda absolutamente silencio con las organizaciones supra- nacionales como la OMC, etc., que es más influyente en la vida del individuo. Que Ricardo Navarro sé auto proclame creyente en lo que se conoce como “deep ecology” y pertenezca al FMLN en ninguna manera descalifica la ciencia del cambio climático, ni los científicos que estudian el fenómeno, ni la ciencia misma. Hablando de libertades....expresarse  es su derecho.

 

Que Hugo Chávez, Fidel Castro, Daniel Ortega, Evo Morales, Correa y otros dictadores se proclamen medio ambientalistas o ecologistas de ninguna manera descalifica ni resuelve el problema del cambio climático. Soy escéptico tanto con los que lo niegan el cambio climático como de aquellos que sé arropan en este. No hay diferencia de carácter entre aquellos que dominan la naturaleza y de aquellos que dominan al ser humano.

 

Aceptar que hay cambios que están ocurriendo aceleradamente requiere coraje, como también requiere tener una mente abierta al entendimiento y en la habilidad del ser humano a cambiar.

Por miles de años el hombre uso el bronce para fabricar utensilios que fueron usados en agricultura y armas de guerra, a medida que evolucionamos, encontramos otros elementos más eficientes que el bronce, sin embargo todavía usamos el bronce en nuestras vidas cotidianas.

 

Similarmente, tengo la certeza que se encontraran energías limpias, se crearan los consensos políticos y que se sustituirán el petróleo y carbón natural como fuentes de energía contaminante.


Como también tengo la certeza que después de miles de años en el futuro todavía usaremos el petróleo y el carbón en nuestras vidas diarias.

Atentamente,

 

 

Eric López

Ingeniería en Manejo de Recursos Naturales, Colegio Séneca

Licenciatura en Estudios Ambientales, Universidad de York

Maestria en Planeamiento Urbano y Regional, Universidad de York   

Carta a nuestros compatriotas en Los Ángeles

Queridos guanacos de Los Ángeles:

¡Al fin tendrán un cónsul en LA que no ande con pajas de promoción de relaciones comerciales y protección a los inmigrantes, como normalmente hacen los cónsules. Al fin tendrán un cónsul que va a trabajar para lo estratégico: el fortalecimiento del partido en la segunda ciudad salvadoreña más importante, donde vive más de un millón de guanacos.

Después de un montón de cónsules que han trabajado para ARENA, el gobierno sería tonto de no poner un comisario político del FMLN. El ex-diputado del PC -disculpe, del FMLN- Walter Durán parece el hombre ideal para esto. En vez de perder tiempo con andar en la montaña, como buen cuadro comunista se preparó para su futuro como funcionario, burócrata y conspirador.

Tampoco perdió el tiempo valioso de su juventud organizando comités de solidaridad, como tantos dirigentes de la comunidad salvadoreña en Estados Unidos que ahora estaban listos para asumir los consulados del gobierno ‘del cambio.’

No, Walter Durán llega a Los Ángeles como los famosos ‘oficiales’ graduados en el bloque Socialista, que al final de la guerra llegaron a El Salvador para asumir el mando de las tropas guerrilleras. Walter Durán llega a California para administrar la victoria...

Así que no se preocupe la mitad de la población salvadoreña en Los Ángeles que no simpatiza con el FMLN. Con Durán van a estar igual de fregados que la otra mitad que sí está vinculada al Frente. Ambos grupos no tendrán quien los represente en el consulado. Walter Durán no viene a representar a unos ni a otros, sino para representar al Partido Comunista que no tuvo quien lo representaba en California.

Lástima que no podrá estar cuando reciban al cónsul,

Paolo Lüers

(Más!)

Learning from Europe

As health care reform nears the finish line, there is much wailing and rending of garments among conservatives. And I’m not just talking about the tea partiers. Even calmer conservatives have been issuing dire warnings that Obamacare will turn America into a European-style social democracy. And everyone knows that Europe has lost all its economic dynamism.

Strange to say, however, what everyone knows isn’t true. Europe has its economic troubles; who doesn’t? But the story you hear all the time — of a stagnant economy in which high taxes and generous social benefits have undermined incentives, stalling growth and innovation — bears little resemblance to the surprisingly positive facts. The real lesson from Europe is actually the opposite of what conservatives claim: Europe is an economic success, and that success shows that social democracy works.

Actually, Europe’s economic success should be obvious even without statistics. For those Americans who have visited Paris: did it look poor and backward? What about Frankfurt or London? You should always bear in mind that when the question is which to believe — official economic statistics or your own lying eyes — the eyes have it.

In any case, the statistics confirm what the eyes see.

It’s true that the U.S. economy has grown faster than that of Europe for the past generation. Since 1980 — when our politics took a sharp turn to the right, while Europe’s didn’t — America’s real G.D.P. has grown, on average, 3 percent per year. Meanwhile, the E.U. 15 — the bloc of 15 countries that were members of the European Union before it was enlarged to include a number of former Communist nations — has grown only 2.2 percent a year. America rules!

Or maybe not. All this really says is that we’ve had faster population growth. Since 1980, per capita real G.D.P. — which is what matters for living standards — has risen at about the same rate in America and in the E.U. 15: 1.95 percent a year here; 1.83 percent there.

What about technology? In the late 1990s you could argue that the revolution in information technology was passing Europe by. But Europe has since caught up in many ways. Broadband, in particular, is just about as widespread in Europe as it is in the United States, and it’s much faster and cheaper.

And what about jobs? Here America arguably does better: European unemployment rates are usually substantially higher than the rate here, and the employed fraction of the population lower. But if your vision is of millions of prime-working-age adults sitting idle, living on the dole, think again. In 2008, 80 percent of adults aged 25 to 54 in the E.U. 15 were employed (and 83 percent in France). That’s about the same as in the United States. Europeans are less likely than we are to work when young or old, but is that entirely a bad thing?

And Europeans are quite productive, too: they work fewer hours, but output per hour in France and Germany is close to U.S. levels.

The point isn’t that Europe is utopia. Like the United States, it’s having trouble grappling with the current financial crisis. Like the United States, Europe’s big nations face serious long-run fiscal issues — and like some individual U.S. states, some European countries are teetering on the edge of fiscal crisis. (Sacramento is now the Athens of America — in a bad way.) But taking the longer view, the European economy works; it grows; it’s as dynamic, all in all, as our own.

So why do we get such a different picture from many pundits? Because according to the prevailing economic dogma in this country — and I’m talking here about many Democrats as well as essentially all Republicans — European-style social democracy should be an utter disaster. And people tend to see what they want to see.

After all, while reports of Europe’s economic demise are greatly exaggerated, reports of its high taxes and generous benefits aren’t. Taxes in major European nations range from 36 to 44 percent of G.D.P., compared with 28 in the United States. Universal health care is, well, universal. Social expenditure is vastly higher than it is here.

So if there were anything to the economic assumptions that dominate U.S. public discussion — above all, the belief that even modestly higher taxes on the rich and benefits for the less well off would drastically undermine incentives to work, invest and innovate — Europe would be the stagnant, decaying economy of legend. But it isn’t.

Europe is often held up as a cautionary tale, a demonstration that if you try to make the economy less brutal, to take better care of your fellow citizens when they’re down on their luck, you end up killing economic progress. But what European experience actually demonstrates is the opposite: social justice and progress can go hand in hand.

(The New York Times)

lunes, 11 de enero de 2010

La candidatura de Alemán

El doctor Arnoldo Alemán prácticamente ya se ha posicionado como candidato presidencial para las próximas elecciones nacionales, las que de acuerdo con la Constitución se deben realizar el primer domingo de noviembre de 2011.

Alemán no cede a nadie el liderazgo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que es la principal fuerza de oposición formal porque cuenta con la mayor cantidad de diputados en la Asamblea Nacional y tiene además numerosos representantes en los diferentes escalones de otros poderes e instituciones del Estado. Además, de manera visible Alemán está haciendo una cuantiosa inversión económica y manejando una habilidosa estrategia propagandística, para proyectarse como el adalid de la unidad liberal y demás fuerzas opositoras. Y al menos aparentemente, ha colocado en una posición subordinada a Eduardo Montealegre, cuyo movimiento político liberal surgió precisamente como una alternativa democrática y ética al liberalismo arnoldista desacreditado por el pactismo y la corrupción.

En estricto sentido democrático y de derecho, el doctor Alemán no tiene ningún impedimento para volver a ser candidato a la Presidencia de Nicaragua. La Constitución establece en su artículo 147 que quien ya fue Presidente de la República puede volver a serlo una segunda vez —pero ninguna otra más—, siempre y cuando no sea en períodos sucesivos. Por otro lado, Alemán tampoco tiene impedimento judicial pues la sentencia a veinte años de prisión que le fue impuesta por delitos de corrupción, se la revocó la Corte Suprema de Justicia mediante sentencia dictada en enero del año pasado, a cambio de que el PLC le concediera al FSLN el control del Poder Legislativo ordinario de la Asamblea Nacional.

Quien definitivamente, conforme a derecho, no puede volver a presentarse como candidato presidencial es Daniel Ortega, porque está ejerciendo actualmente la Presidencia por segunda ocasión —la primera fue en el período de enero de 1985 a abril de 1990—, además de que, como ya mencionamos anteriormente, por mandato constitucional nadie puede aspirar a la Presidencia de la República en dos períodos consecutivos. Ortega no puede volver a ser candidato presidencial ni siquiera amparado en la falsa resolución judicial que dictaron seis magistrados del FSLN en la Corte Suprema de Justicia, el 19 de octubre del año pasado, la cual es una aberración jurídica que carece absolutamente de validez, pues sólo mediante una reforma constitucional aprobada por la Asamblea Nacional es que se puede modificar la disposición sobre la reelección contenida en el artículo 147 de la Constitución.

En realidad, la inhibición de Arnoldo Alemán para volver a ser candidato presidencial y presidente de Nicaragua es de carácter moral. Pero también de sentido político común, puesto que es un hecho comprobado que la mayor parte de los ciudadanos nicaragüenses opositores, inclusive en el sector liberal, lo descalifican y rechazan su pretendida candidatura presidencial. Es más, al único contrincante al que podría vencer Daniel Ortega —o cualquier otro candidato del FSLN— en una elección libre y limpia, sería precisamente a Arnoldo Alemán, según lo demuestra la última encuesta de M&R Consultores.

Lo cierto es que si el doctor Arnoldo Alemán le tuviera cariño al pueblo nicaragüense, como suele decirlo y repetirlo en sus discursos y declaraciones; si le preocupara la suerte de Nicaragua y quisiera que se recuperara la democracia que él mismo entregó en bandeja de pacto a Daniel Ortega y el FSLN, lo que debería de hacer es dejarle el campo libre a otros dirigentes del PLC y del liberalismo en general, o de cualquier otra corriente política democrática, para que aspiren a dirigir los destinos de la nación y recuperar la democracia.

Pero es obvio que Alemán no dejará a un lado sus ambiciones personales, sólo por amor a la Patria, la democracia y la libertad. Alemán está empeñado en volver a ser candidato presidencial y nadie se lo puede impedir. En este caso, tal vez la elección primaria pudiera ser la única fórmula para que el mismo pueblo opositor decida democráticamente quién debe ser su candidato presidencial. Siempre y cuando, por supuesto, se garantice hasta donde sea posible que los ciudadanos podrán expresarse libremente en las primarias y que su voluntad será respetada.

Lograr algo tan difícil como eso en las degradadas condiciones políticas de Nicaragua tan degradadas éticamente, es el reto que las fuerzas democráticas del país, políticas y de la sociedad civil, tienen que resolver para que Nicaragua pueda volver a ser República, como lo quería Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y lo necesita de manera apremiante el pueblo nicaragüense.

(La Prensa/Nicaragua)

Mi padre en el museo de los Ortega Murillo

En una de las siete paredes en círculos del nuevo “Museo de las Victorias”, frente al Estadio Nacional, me encuentro con la fotografía emblemática de mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, caminando sobre los escombros de Managua. Dan ganas de llorar verlo allí sin poder defenderse, ni opinar en ese lugar símbolo de lo que con su vida combatió.

Paradójicamente está allí por ser periodista asesinado en su indoblegable lucha contra la corrupción e incesante búsqueda de la democracia con justicia social, una profesión ahora perseguida por los Ortega Murillo, dueños de la historia en ese espacio espejo de sus ambiciones. Sin duda, a mi padre lo pusieron en ese lugar porque está muerto y no puede decir que lo mataron no sólo por ser periodista, sino porque encarnaba todo lo contrario al somocismo, el que ahora encarnan Ortega y su familia.

Daniel Ortega aparece allí de visita en todos los frentes de guerra, pero al lado de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal luce totalmente vencido por el poder absoluto, por la corrupción de los negocios estado-familia, la abolición de la institucionalidad junto con Alemán, vencidos por el nepotismo, el abuso del poder y las ambiciones familiares dinásticas con que imponen su voluntad sobre Leyes y Constitución.

Mi padre en esos escombros del danielismo es la figura del ciudadano firme en su reclamo por la República de Nicaragua. En cambio Ortega, se parece más a su predecesor Anastasio Somoza Debayle, a quien imita hasta en la sonrisa de las fotografías rosadas que empapelan Managua, la Plaza de la Revolución y la entrada a este recinto en el que la familia presidencial organiza el olvido de la lucha contra la dictadura y pone en práctica el famoso principio franquista de aplaudir la muerte y matar la inteligencia.

Son así porque Ortega y Murillo, en su proceso de conversión de revolucionarios a millonarios autócratas, necesitan deshacerse de sus anteriores vestiduras y de cualquier antecedente que desafíe sus pretensiones dinásticas. En ese lugar la pareja confirma cumplir con una ley histórica que dice que quienes olvidan su pasado están condenados a repetirlo. Efectivamente, la visión de los Ortega Murillo da una de esas risas que produce el dolor de verlos pretender ser dueños del futuro queriendo cambiar un pasado de lucha contra un sistema dictatorial y corrupto como en el que ellos ahora se reproducen.

Ese recuerdo de unidad por la democracia ahora los irrita, los ofende y los lleva al ridículo de mutilar en el pabellón del Frente Occidental, la fotografía de la comandante Dora María Téllez que dirigió la toma de León. La cortaron por la mitad del cuerpo, le quitaron la cabeza y sólo dejaron sus piernas afuera de otro retrato que le pusieron encima y que por cierto es una toma de Masaya y no de occidente. Purgas así se han producido en todas las versiones de regímenes totalitarios y el común denominador es el deseo de liquidar completamente a los adversarios no sólo políticamente, sino anímica y psicológicamente.

En la toma de Estelí que se luchó por semanas no aparece ningún dirigente, solamente “El Zorro”, porque igual que mi padre está muerto y no puede volver a rebelarse ante el nuevo Somoza engendrado por su propio partido. Seguro, por esa misma razón es que sí pusieron la foto de Camilo Ortega, hermano caído del Presidente. Sin embargo, en el caso de su otro hermano, el General de Ejército Humberto Ortega (1979-1994), según la historia oficial no participó en la insurrección contra Somoza, porque no aparece por ningún lado.

En este espejo gráfico del poder absolutista y excluyente de Ortega y Murillo, sandinistas, no sandinistas como mi padre, y toda una generación unida por la democracia en la lucha contra la primera dinastía, volvemos todos juntos a ser víctimas del atropello diario a la dignidad de un pueblo que quisieran dejarlo hasta sin memoria para desarticular el poder de crítica en las nuevas generaciones y así perpetuarse en el poder.

La respuesta a ese regreso al pasado es la Unidad Nacional, como la que levantó el sacrificio de PJChC hace treinta y dos años contra Somoza y veinte años después mi madre, Violeta Chamorro, de frente contra Ortega. Los Ortega Murillo pueden aplaudir la muerte de los que no podrían volver a rebelarse, pero no matar las ideas de un Pedro Joaquín Chamorro quien hoy se encarna en la unidad nacional de la sociedad civil que asume su compromiso con el mandato de que “Nicaragua volverá a ser República”.

(La Prensa/Nicaragua. La autora es periodista.)

domingo, 10 de enero de 2010

El otro Estado

Hace algún tiempo escuché al presidente de México, Felipe Calderón, explicar a un grupo reducido de personas, qué lo llevó hace tres años a declarar la guerra total al narcotráfico, involucrando en ella al Ejército. Esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y daños materiales enormes.

El panorama que el presidente Calderón trazó era espeluznante. Los cárteles se habían infiltrado como una hidra en todos los organismos del Estado y los sofocaban, corrompían, paralizaban o los ponían a su servicio. Contaban para ello con una formidable maquinaria económica, que les permitía pagar a funcionarios, policías y políticos mejores salarios que la administración pública, y una infraestructura de terror capaz de liquidar a cualquiera, no importa cuán protegido estuviera. Dio algunos ejemplos de casos donde se comprobó que los candidatos finalistas de concursos para proveer vacantes en cargos oficiales importantes relativos a la Seguridad habían sido previamente seleccionados por la mafia.

La conclusión era simple: si el gobierno no actuaba de inmediato y con la máxima energía, México corría el riesgo de convertirse en poco tiempo en un narco-estado. La decisión de incorporar al Ejército, explicó, no fue fácil, pero no había alternativa: era un cuerpo preparado para pelear y relativamente intocado por el largo brazo corruptor de los cárteles.

¿Esperaba el presidente Calderón una reacción tan brutal de las mafias? ¿Sospechaba que el narcotráfico estuviera equipado con un armamento tan mortífero y un sistema de comunicaciones tan avanzado que le permitiera contraatacar con tanta eficacia a las Fuerzas Armadas? Respondió que nadie podía haber previsto semejante desarrollo de la capacidad bélica de los narcos. Éstos iban siendo golpeados, pero, había que aceptarlo, la guerra duraría y en el camino quedarían por desgracia muchas víctimas.

Esta política de Felipe Calderón que, al comienzo, fue popular, ha ido perdiendo respaldo a medida que las ciudades mexicanas se llenaban de muertos y heridos y la violencia alcanzaba indescriptibles manifestaciones de horror. Desde entonces, las críticas han aumentado y las encuestas de opinión indican que ahora una mayoría de mexicanos es pesimista sobre el desenlace y condena esta guerra.

Los argumentos de los críticos son, principalmente, los siguientes: no se declaran guerras que no se pueden ganar. El resultado de movilizar al Ejército en un tipo de contienda para la que no ha sido preparado tendrá el efecto perverso de contaminar a las Fuerzas Armadas con la corrupción y dará a los cárteles la posibilidad de instrumentalizar también a los militares para sus fines. Al narcotráfico no se le debe enfrentar de manera abierta y a plena luz, como a un país enemigo: hay que combatirlo como él actúa, en las sombras, con cuerpos de seguridad sigilosos y especializados, lo que es tarea policial.

Muchos de estos críticos no dicen lo que de veras piensan, porque se trata de algo indecible: que es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron. Que ellos están aquí para quedarse. Que, no importa cuántos capos y forajidos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación sólo empeorará. A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa.

Esta verdad vale no sólo para México sino para buena parte de los países latinoamericanos. En algunos, como en Colombia, Bolivia y Perú, avanza a ojos vista y en otros, como Chile y Uruguay, de manera más lenta. Pero se trata de un proceso irresistible que, pese a las vertiginosas sumas de recursos y esfuerzos que se invierten en combatirlo, sigue allí, vigoroso, adaptándose a las nuevas circunstancias, sorteando los obstáculos que se le oponen con una rapidez notable, y sirviéndose de las nuevas tecnologías y de la globalización como lo hacen las más desarrolladas transnacionales del mundo.

El problema no es policial sino económico. Hay un mercado para las drogas que crece de manera imparable, tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, y la industria del narcotráfico lo alimenta porque le rinde pingües ganancias. Las victorias que la lucha contra las drogas pueden mostrar son insignificantes comparadas con el número de consumidores en los cinco continentes. Y afecta a todas las clases sociales. Los efectos son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando.

¿No hay, pues, solución? ¿Estamos condenados a vivir más tarde o más temprano, con narco-Estados como el que ha querido impedir el presidente Felipe Calderón? La hay. Consiste en descriminalizar el consumo de drogas mediante un acuerdo de países consumidores y países productores, tal como vienen sosteniendo The Economist y buen número de juristas, profesores, sociólogos y científicos en muchos países del mundo sin ser escuchados. En febrero de 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex-presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso la descriminalización de la marihuana y una política que privilegie la prevención sobre la represión. Éstos son indicios alentadores.

La legalización entraña peligros, desde luego. Y, por eso, debe ser acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy día se invierten en la represión, destinándolas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información como las que, en lo relativo al tabaco, han dado tan buenos resultados.

El argumento según el cual la legalización atizaría el consumo como un incendio, sobre todo entre los jóvenes y niños, es válido, sin duda. Pero lo probable es que se trate de un fenómeno pasajero y contenible si se lo contrarresta con campañas efectivas de prevención. De hecho, en países como Holanda, donde se han dado pasos permisivos en el consumo de las drogas, el incremento ha sido fugaz y luego de un cierto tiempo se ha estabilizado. En Portugal, según un estudio del CATO Institute, el consumo disminuyó después que se descriminalizara la posesión de drogas para uso personal.

¿Por qué los gobiernos, que día a día comprueban lo costosa e inútil que es la política represiva, se niegan a considerar la descriminalización y a hacer estudios con participación de científicos, trabajadores sociales, jueces y agencias especializadas sobre los logros y consecuencias que ella traería? Porque, como lo explicó hace veinte años Milton Friedman, quien se adelantó a advertir la magnitud que alcanzaría el problema si no se lo resolvía a tiempo y a sugerir la legalización, intereses poderosos lo impiden. No sólo quienes se oponen a ella por razones de principio. El obstáculo mayor son los organismos y personas que viven de la represión de las drogas, y que, como es natural, defienden con uñas y dientes su fuente de trabajo. No son razones éticas, religiosas o políticas, sino el crudo interés el obstáculo mayor para acabar con la arrolladora criminalidad asociada al narcotráfico, la mayor amenaza para la democracia en América Latina, más aún que el populismo autoritario de Hugo Chávez y sus satélites.

Lo que ocurre en México es trágico y anuncia lo que empezarán a vivir tarde o temprano los países que se empeñen en librar una guerra ya perdida contra ese otro Estado que ha ido surgiendo delante de nuestras narices sin que quisiéramos verlo.

(El Pais/Madrid)