Columna transversal: La fábula de la República del Buen Vivir

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Hay un país en Centroamérica, lleno de bondades dadas por Dios: exuberante naturaleza, gente laboriosa, playas, lagos y montañas, tierras fértiles – por esto lo llamaron El Salvador. Lástima que era pobre…

Hoy este país está bendecido, ya por el septimo año, por un gobierno de hombres y mujeres honestos, abnegados y visionarios, seguidores del beato Oscar Arnulfo Romero. Todo cambió. También la forma de gobernar. Hoy el país está gobernado por múltiples Consejos Nacionales, y por Asambleas Municipales y Departamentales. Las diferentes voces de la población son escuchadas y se toman en cuenta. Sus ideas y propuestas se convierten en políticas públicas y en acciones. El gobierno ha creado, especialmente los días sábados, espacios de participación y contacto directo con la población: Gobernando con la Gente, Festival para el Buen Vivir. La ex Residencia Presidencial es ahora una Casa Abierta, punto de encuentro ciudadano y centro promotor de la cultura nacional.

Esta nueva forma de gobierno participativo se caracteriza sobre todo por la efectividad y los resultados alentadores en el combate contra el crimen. En este país, los policías realizan un trabajo ejemplar a lo largo del país y se aplica la justicia con firmeza y absoluto respeto a los derechos humanos.

Es un país tranquilo, seguro, con oportunidades para todos, donde se ha vencido el analfabetismo, y que está al punto de erradicar la pobreza extrema. El Estado, antes ausente y débil, ahora tiene presencia en todo el territorio nacional para garantizar la normalidad en las actividades de la población.

Es un país productivo, con un modelo de crecimiento inclusivo, generador de empleos y oportunidades, con estabilidad macroeconómica y financiera. Impulsando la innovación y la diversificación productiva, el país logró incrementar las exportaciones y fortalecer el poder adquisitivo de los hogares, diversificó la matriz energética, explorando teccnolgías limpias.
Es un país que avanza por el camino correcto. Se ha convertido en uno de los países mejor conectados del continente, y los capitalinos disponen de un servicio de transporte rápido, cómodo y seguro.

Es ahora el país de nuevas oportunidades de inversión y de desarrollo. El sector agropecuario, con el apoyo del Gobierno, creció, se ensamblan computadoras, y se está trabajando para superar la crisis del café, del agua, y de las pensiones.

Lo más importente son los programas sociales de un profundo contenido humano, y las subvenciones que hacen accesible los servicios de transporte, agua y energía.

El país mejoró el sistema educativo para que su niñez y juventud desarrollen todas sus capacidades y una red de atención y cuido que garantiza la atención a la niñez y la adolescencia.
Luego de 7 años de gobierno partipativo, abriendo puertas a todos los sectores de la sociedad para un diálogo fructífero, el país tiene garantizado su desarrollo pleno, con resultados para el bienestar de la gente.

Por tanto, a partir del 1 de junio 2016, y por decisión la Primera Asamblea Nacional de Empleados Públicos celebrada en esta fecha en frente del viejo poder, la Asamblea Legislativa, el país se llamará “República del Buen Vivir”.

¿Quién no quisiera vivir en este país de maravillas? A a partir de ahora, los 3 millones de compatriotas que tuvieron que emigrar a otros país, comenzarán a rapatriarse.

{Posdata: Cualquier coincidencia literal con el discurso de Salvador Sánchez Cerén del 1 de junio no constituye plagio.}
(El Diario de Hoy)