Carta al fiscal general: Sobre matemática básica y lavado de dinero

Estimado Douglas Meléndez:
Usted sí tiene capacidad de asustar a la gente honrada de este país con sus revelaciones: “FGR investiga movimiento de $11 millones en tiendas de centros penales”. Así los titulares del día 5 de junio.


Once millones, ¡por Dios!, parece que nuestras cárceles, a parte de ser hoteles de 5 estrellas con barra shows y call centers de extorsión, también son centros de lavado de dinero…

Pero podemos dormir tranquilo, porque tenemos un fiscal general que inmediatamente inicia investigaciones:

“El fiscal general de la República, Douglas Meléndez, anunció esta mañana que investigan el movimiento de $11 millones, en los últimos 14 meses, en las tiendas de centros penales. El funcionario argumentó que investigan esos fondos, porque le parece ‘demasiado’. “ (La Prensa Gráfica, 1 de junio 2016)

Veamos que tan bueno nuestro fiscal general es en matemática básica.

Hay unos 30 mil internos en el sistema penal de El Salvador.

Dividamos los 11 millones de dólares, que se movieron en las tiendas de los penales, entre los 14 meses, para saber cuánto dinero se movió cada mes.

$11,000,000 : 14 = $785,714.28 al mes.

Todavía una suma considerable. Dividamos este movimiento mensual entre los 30 mil reclusos:

$785,714.28 : 30,000 = $26.19 por persona y mes.

Este es el promedio mensual que cada reo gastó en las tiendas de los penales: $26.19.
Dividamos este monto por los 30 días del mes:

$26.19 : 30 = $0.87 por reo y día.

El resultado de esta operación matemática que obviamente no lo hizo el fiscal (y tampoco ninguno de los periodistas que retomaron los escandalosos 11 millones): Cada reo ha gastado diariamente unos 87 centavos haciendo compras en las tiendas institucionales.

¿A usted, el garante de nuestro estado de derecho, le parece sospechoso y tremendamente preocupante que cada reo puede gastar en dos gaseosas o tres bolsitas de chuchería? Y esto todos los días…

Como buen fiscal, inmediatamente procede a investigar de dónde provienen estos 87 centavos diarios de los reos: “La Fiscalía General de la República no descarta que el movimiento de $11 millones de las tiendas penitenciarias no provenga de actividades ilícitas como la extorsión. El fiscal general de la República, Douglas Meléndez señaló ayer que una de las hipótesis de la investigación es determinar si ese dinero que circuló en el sistema penal fue producto de las extorsiones de las estructuras delincuenciales en perjuicio de la población salvadoreña.” (El Mundo, 4 de junio 2016)

Por suerte tenemos un fiscal que inmediatamente mueve la maquinaria de la FGR y de la PNC para llegar al fondo del asunto: 4 fiscales y docenas de policías allanaron en la noche del 4 de mayo 2016 las oficinas de la Dirección General de Centros Penales, llevándose toda la documentación relacionada con las tiendas institucionales en los 19 penales del país.

"Ellos traían una orden girada por el juzgado especializado de San Salvador, para revisar documentos relacionados con las tiendas institucionales que tienen las cárceles del país. Al concluir el procedimiento, se llevaron una serie de documentos que prefiero no detallar", relató el día siguiente el director general de centros penales, Rodil Hernández al periódico digital El Blog.

Se espera que por lo menos los peritos que la fiscalía va a emplear para revisar estos documentos, tengan más habilidades matemáticas y más uso de la razón común que usted. En este caso llegarían a la conclusión que, aunque la suma de 11 millones de dólares asusta a cualquiera, al final hubo mucha bulla y nada más.

Saludos, 


Posdata: Si quiere entender un poco más de la realidad en los centros penales, le recomiendo leer la reciente resolución de la Sala de lo Constitucional sobre el estado inconstitucional en nuestro sistema carcelario. Digo, si le queda tiempo…

(Mas!/El Diario de Hoy)