Carta al presidente de Ecuador

Estimado Rafael Correa:
Al fin tiene el poder total. Ya hace ratos controla a todos los órganos del estado, lo único que le faltaba era el famoso “cuarto poder”: los medios de comunicación.


El viernes pasado, el parlamento ecuatoriano aprobó, al fin, la Ley de Comunicación que tanto quería usted. Y con ella, usted tendrá juguetes nuevos para jugar a déspota: una Superintendencia de Información y Comunicación y, como si esto no fuera suficiente, un Consejo de Regulación y Desarrollo de la Comunicación...

Los periodistas que hemos ejercido esta noble profesión en muchos países con sistemas jurídicos y políticos muy distintos, sabemos de experiencia: cuidado donde exista “regulación” del gobierno sobre los medios. Cuidadito donde muevan papeles y sellos los burócratas, con la facultad de decidir cómo y hasta dónde se puede ejercer la libertad de expresión.

Ecuador ya tenía una estrella roja en el mapa que tenemos los periodistas de los países donde hay que andar con cuidado. ¿Cómo ejercer periodismo con toda confianza en un país donde el presidente logra que condenen a un colega a pagar (al gobernante) una multa de 30 millones de dólares por haberlo’ofendido’?

Claro, usted no puede hacer esto cada rato, sería demasiado desgaste para un político. Mejor crear una ley, una supertendencia, un consejo de regulación, y toda una burocracia que se encargue de controlar a los opositores, a los críticos, y a todos que se creen las pajas de la independencia de los medios y de la libertad de expresión. Lo que usted está creando es una especie de policía de opinión...

¿Y quiénes van a elegir a los que van a controlar a los medios? Ni siquiera el parlamento. Al superintendente lo va a elegir, de una terna presentada por el presidente de la República, un Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Por todas partes aparece la palabra clave ‘control’ en las instituciones que usted está creando, presidente. Y el Consejo de Regulación (otra de sus palabras favoritas) lo van a integrar: 1 concejal nombrado por usted; 1 nombrado por los gobiernos autónomos descentralizados; 1 por las organizaciones de los pueblos y nacionalidades indígenas; 1 por los consejos nacionales de Igualdad; 1 por las facultades de periodismo; y el sexto que represente las asociaciones de comunicadores y de derechos humanos...

Si esto, señor presidente, es la “revolución ciudadana” y el “buen vivir” que usted propaga, tendremos que armarnos de resistencia para que nadie importe estos modelos aquí.

Saludos a usted y sus amigos Evo Morales, Nicolás Maduro, Cristina Kirchner, Daniel Ortega y Salvador Sánchez Cerén, quienes juntos andan tejiendo sistemas de control sobre la sociedad, los ciudadanos, los medios y la libre expresión. 

La respuesta es: No, gracias. Paolo Lüers
(Más!/EDH)