Cartas desde Alemania (7): Los Díaz y el linchamiento digital

Queridos amigos:

No encuentro ningún chiste en la campaña sobre la familia #losDíaz. El hecho de verla reproducida con tanta saña en las redes sociales, y con participación de un montón de mis amigos, me indigna y me da pena ajena.

Para los lectores que no han visto esta campaña: me refiero al caso de un joven de apellido Díaz que hizo torta su carro, pero sin dañar a nadie más. Pasó un equipo del canal 21 y filmaron la escena. Hubo un pleito entre el joven y los periodistas. El muchacho exigía que dejaron de filmarlo, hubo un intercambio de empujones con el camarógrafo y la periodista. Luego intervinieron los papas del joven. Llegó la policía... En fin, un pleito de calle. Parte de esto está grabado y difundido por el canal 21, luego en las redes sociales. El protagonista principal, el joven Díaz, no es ningún simpático, parece más bien un patán. Igual su padre.

Pero ojo: Ser un patán no es delito. Y mucho menos justifica este tipo de linchamiento público. Un joven, aunque haya causado un accidente y aunque parezca patán, tiene derecho de privacidad y de asunción de inocencia como cualquier otro. Tiene derecho de exigir que su cara y su nombre no sean difundidos.

Cientos de jueces, desde sus celulares o laptops, condenan públicamente al joven Díaz de haber pegado a una reportera embarazada. Se habla del “vergueador de embarazadas”, aunque en el video nunca se ve la agresión, ni tampoco es evidente el estado de la periodista. Esto es linchamiento. No es justicia y no es periodismo.

¿Qué estaba buscando el canal 21? ¿Información útil para la ciudadanía - o nota amarillista? ¿Qué importancia tiene la noticia de un accidente causado por un joven sin daños a terceros? ¿Justifica que su cara y nombre sean difundidos en TV y en redes sociales? ¿No le asistía ninguna razón al muchacho cuando exigía que no se le filmara la cara?

A mi también me cayó mal el comportamiento macho de hijo y padre Díaz. Pero aún peor me cayó el comportamiento poco profesional de los colegas periodistas, y aun peor el linchamiento público del joven en las redes sociales. No sé si en este caso la ley lo exige, pero la decencia demanda que un joven que comete un error no sea públicamente exhibido y condenado. Mucho menos hecho sujeto de una campaña.

Qué fácil es que en twitter y en facebook cometamos estas barbaridades colectivas. Qué barato sale condenar desde el anonimato o desde la distancia, sin necesidad de verle en los ojos al otro antes de lincharle...

Saludos desde Alemania de Paolo Lüers
(Más!)

4 comentarios:

David Monterrosa dijo...

Presunción y no asunción

Tuti Majo dijo...

Estimado Paolo,
estamos frente a un fenomeno interesante: el poder del pueblo... la gente de la calle esta aburrida del circo politiquero y a decidido empezar a gobernar con lo que tenga. Hace mucho era con palos, piedras y hogueras, ahora es con las redes sociales, el Quinto Poder.

En este caso, los niños racing que matan y quedan libres ya son muchos; y la turba, ante la falta de justicia, se ha decidido por los linchamientos públicos.

Te imaginas el escenario de la guerra con el poder del anonimato que dan las redes sociales, el estado hubiera temblado, por decir poco. Las fotos de cherokees y de masacres hubieran sido Trending Tweets todos los días.

En conclusión, mas importante sera hacer un analisis profundo en el efecto de este nuevo Poder, sera que es la consecuencia del populismo? (Este dia en EDH Marvin Galeas hace un bonito acercamiento)

Disfrute las merecidas vacaciones en lo que ahora es su segunda patria, que en esta su patria sigue el circo.
(Pan y Circo, sin el Pan)

AT

Jan Pahl dijo...

Los estadísticos siempre dicen (y con razón) que es preferible hacer un error del tipo 1 (aceptar la Ho aunque sea falsa), que cometer un error de tipo 2 (aceptar la H1 aunque sea falsa), en otras palabras, tratar de regular la libertad de expresión es más malo que dejar que idiotas con credencial de periodista (y no deja de ser idiota por estar embarazada), hagan periodismo basura

Cindy Nero dijo...

Estimado:
Solamente quiero expresar unos cuantos puntos:

1. Aunque el agredido hubiese sido hombre el hecho fuera igual de reprochable, y no veo que tiene de relevante el que el embarazo de la reportera sea evidente o no.

2. ¿Se ha puesto a pensar que a diario personas detenidas salen en los periódicos detenidos por la policía, destruyendo su imagen, perdiendo su trabajo, destruyendo a sus familias, solo para que tiempo después sean puestas en libertad porque se demuestra que no son culpables de los que se les acusa?, ¿porque este muchachito en particular causa indignación si es como todos los demás? ¿Será que no todos tienen derecho a presunción de inocencia, si se es un niño de clase media alta, el tiene derecho a que no se le filme? Porque hasta donde yo sé nadie les pregunta a los reos en bartolinas si quieren que se les grabe o fotografíe antes de ser presentados a los medios. Tenga en mente que el "niño" reanudo su vida normal como si nada.

A mi personalmente no me estorba el espectáculo que se ha armado alrededor de tan oscuro personaje, valoro la capacidad de castigo que tienen las redes sociales, ya que si el aparataje judicial falla, por lo menos que enfrente una pena social y sirva de escarmiento a muchos otros que se creen más solo por el hecho de tener un Mazda3 que destrozar.