Sembrando nuestro futuro

Es indudable que en el mundo hay una feroz competencia por el espacio. Nuestras necesidades modernas sobrepasan la capacidad del planeta. En esta carrera por espacio y recursos hay dos caminos, que deberían ser igual de importantes. Uno es la desaceleración de la demanda y la otra es la eficiencia de los procesos. Un país como El Salvador esta necesidad es urgente cada día. Necesitamos nuevas fuentes energéticas y una manera más eficiente de distribuirla, pero también necesitamos que los bombillos eléctricos sean más eficientes, de preferencia LED.

En esta carrera por encontrar usos más eficientes del territorio, hay una alternativa que no utilizamos mucho en El Salvador: huertos urbanos. Tenemos la necesidad de producir más alimentos, sobre todo más hortalizas nacionales, dependemos de la producción de Honduras y Guatemala, no tenemos más espacio, necesitamos compatibilizar los usos del territorio y hacerlos más eficientes. No existe ninguna razón para que una zona urbana-residencial no pueda producir mucho de sus alimentos.

Hay muchos diseños de edificios modernos donde se utiliza el techo para el cultivo de hortalizas, estos diseños de avanzada son soluciones para ciudades donde la competencia por el espacio es en otra escala. En El Salvador, muchas de las casas todavía tienen patio. Muchas de nuestras colonias todavía tienen zona verde. Porque no utilizarlas para producir alimentos.

Un huerto comunitario es una idea que muchas ONG han promovido por todo El Salvador rural, pero creo que es una idea que perfectamente puede ser aplicada para espacios urbanos. El área verde de una colonia, si está poco iluminada en lugar de ser un punto de encuentro se convierte en un punto de zozobra, Que vecino le gusta pasar de noche cerca del parque. No vaya ser que alguien más camine por ahí. Nuestras áreas verdes necesitan vida e inversión. Que mejor cuestión que sembrarla, producir alimento y que la ganancia se invierta en las mejoras de nuestra área verde.

Si esto es un negocio, habrá mayor interés en salir de nuestras paredes para disfrutar de este espacio en común. Un lugar de encuentro entre los vecinos de un lugar. Que mejor referencia para nuestra seguridad que verle las caras a nuestros vecinos, saber quienes son y que hacen, así los chambres se olvidan y todos podemos estar más seguros sabiendo que también a nuestro lado hay gente decente.

La alimentación adecuada es también fundamental, la modernización de nuestra sociedad hace que cada vez pensemos más en comida rápida como la solución a nuestros problemas. Nuestros empleados les damos 30 minutos para comer, evidentemente no pueden darse el lujo de esperar la preparación de la comida. Mucho menos esperamos que puedan tener una buena porción de vegetales orgánicos. Sin no invertimos esta situación nuestros problemas de obesidad y malnutrición seguirán en aumento. Si nuestro pueblo no se alimenta correctamente no se desarrollará en todo su potencial.

Ideal será que nuestros hijos sean los que lideren el movimientos de los huertos residenciales, que ejemplo más importante será que en su escuela le dediquen, como parte de su programa educativo, un tiempo para hacer su huerto. Que mejor ejemplo que ese huerto sea un lugar público. Para que sus padres puedan comprar el alimento de calidad que sus hijos se merecen.

Iniciativas residenciales, coloniales, urbanas, necesitan tomar el claro liderazgo para “sembrar nuestro futuro”. Haciendo un mejor uso del espacio, un mejor uso del territorio, unos lugares públicos más seguros, teniendo una mejor alimentación y nuestros hijos más sanos. Yo ya invité a mis vecinos a que hagamos un huerto, me miraron como extraterrestre, pero ya comenzamos. ¿tu y tus vecinos?

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