BATERIAS RECORD

Baterías de El Salvador S.A. de C.V. ha contaminado y ha puesto en peligro la vida de algunos niños y personas que habitan en el municipio de San Juan Opico. Supongo que por desconocimiento y simplemente falta de controles adecuados en la forma de manejar sus vertidos. Se ha encontrado plomo en la sangre de al menos tres niños del cantón Sitio del Niño por arriba de la norma (10 miligramos por decilitro de sangre), este plomo viene de los vertidos de dicha fábrica. Un estudio del Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares de la UES reveló que en el punto de descarga existía 134 partes por millón de plomo, siendo la norma que ese tipo de descargas no podía ser mayor a 0.69 partes por millón.

Supongamos que no solo estos tres niños son los afectados, sino que existe un amplio segmento de la población que potencialmente estaría afectado. Esto significa una afectación sería e importante que se conoce desde los primeros reportes en el 2005, donde se hacen las primeras inspecciones del Ministerio de Salud, más o menos al mismo tiempo que el Ministerio de Medio Ambiente reportaba anomalías en el cumplimiento del permiso ambiental otorgado a esta fábrica. Han pasado dos años ya y no se ha aplicado ninguna sanción a la fábrica, pese a que ha salido muchas veces ya en los medios de comunicación, que es cuando normalmente el gobierno y las empresas se comienzan a preocupar. Pero aun así, todo lo que parece haber es una tibia preocupación del gobierno y la sociedad en general. ¿Como es posible que la recomendación del Ministerio de Salud sea remover a los niños de la fuente exposición, lo cual está bien, pero ¿qué del resto de familias que ahí viven? ¿Esperarán a que estén contaminados más allá de la norma?

Los efectos de la contaminación por plomo en los seres humanos son serios, puede provocar problemas renales, anemia, trastornos de comportamiento y muchos otros factores. Hay estudios que hasta ligan la contaminación por plomo con disminución en el Coeficiente Intelectual (C.I.) de los niños. Los cuales son daños permanentes. (Vega et. al 1990). Además dicho artículo y otros más mencionan que, aunque los problemas severos a la salud ocurren con niveles por arriba de 50 Pb mg por dl de sangre, ya a partir de los 10 pueden tener efectos permanentes.

La revista Enfoques de La Prensa Gráfica, en un artículo del 15 de abril de 2007, reconoce que estudios del Ministerio de Salud han comprobado que existen por lo menos dos casos por arriba de la norma (10 Pb mg por dl de sangre). Es claro entonces que es un problema real y grave, el cual no se le ha dado la atención adecuada. ¿Porqué tendríamos que tener consideración por la empresa? y por no perjudicar sus ganancias, si al comprar baterías Record estamos contribuyendo con los daños severos a la salud a los pobladores de Sitio del Niño. Hay que ser claros que estas cosas no pueden pasar y no pueden pasar desapercibidas. En El Salvador necesitamos que no solo se haga un escándalo por los muñecos con pinturas que contienen plomo, sino que de verdad paremos la afectación de las fábricas que contaminan. Además de esta fábrica, habría que preguntarse con cuantas fábricas más contribuimos, deberíamos de tener conciencia que al consumir productos contaminantes, estamos haciéndonos cómplices de estos abusos.
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Cuando escribí estas líneas no había leído que mi colega de página, Paolo Luers, había escrito preguntándose por los gritos de indignación sobre este caso. Pues bueno, aquí está algo más que un grito, sino una propuesta. No contribuyamos a que empresas como estás puedan seguir impunes. Si el gobierno no hace nada al respecto, tal vez los consumidores sí. ¡No compren baterías Record!

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