Columna transversal: WHERE IS THE OUTRAGE?

Pregunta famosa de Bill Bennett, icono des conservadurismo norteamericano, secretario de educación de Ronald Reagan. Bennett preguntó a la nación “Where is the outrage?”, cuando se dio cuenta que al presidente Bill Clinton no le hizo ningún daño en la opinión pública su affaire en la Casa Blanca. Una forma de traducir esta pregunta es: ¿Dónde está la indignación? Pero “outrage” es mucho más que indignación. Es rabia, es impotencia, es grito.

Pregunto a los conservadores de El Salvador, a los activistas pro vida, a los que siempre están en campaña defendiendo el derecho de los niños a la vida: ¿Where is the outrage, dónde está el grito de indignación, dónde está la erupción de rabia en el asunto de Baterías Record? No entiendo lo que está pasando: Hay 4 mil personas en riesgo de intoxicación por el plomo, con el cual Baterías Record contamina su hábitat. Hay niños intoxicados. Escucho hablar del problema, pero no escucho el grito, no siento la rabia. ¿Qué pasa?

La izquierda expresa indignación y rabia ante la presencia del Batallón Cuscatlán en Irak, mucho más que sobre el plomo en Opico. En Irak han muerto 5 soldados salvadoreños, más o menos uno al año. Hombres que están allí voluntariamente. Pero en Opico están en peligro las vidas de cientos de niños. Involuntariamente, sólo porque viven en este lugar.

Las iglesias expresan indignación y rabia sobre el aborto y la pérdida de valores, en voz mucho más alta que sobre el plomo que mata niños. ¿Cuál es, entonces, el verdadero valor de la vida de un niño en comparación con los intereses de la empresa Record?

Los empresarios expresan indignación y rabia siempre cuando se trata de pagar más impuestos, pero mantienen un sospechoso silencio sobre los pecados fatales de una empresa como Record. La derecha expresa indignación y rabia siempre cuando alguien en América Latina que no sea de derecha atenta contra la libertad de expresión de los medios, pero no se expresa cuando el golpe contra la libertad de expresión proviene de una empresa mediática. Y tampoco cuando una empresa amiga atenta contra el derecha a vida y salud de miles de vecinos.

¿Y el gobierno? Los ministerios de Salud de Medio Ambiente dicen que hay que hacer pruebas de sangre. Pero el país no está en condiciones de hacer las 4 mil pruebas de sangre, las autoridades dicen que se van a tardar varios meses. En caso de duda y traba administrativa, deciden en favor de la empresa, no en favor de los niños. Mientras no se terminen los exámenes, sigue la contaminación.


Pero los primeros exámenes ya dieron resultados claros: la mitad de la gente ya examinada se encuentra intoxicada. Pero nadie cierra la fábrica de Record. Nadie está preso por este crimen, ni acusado, ni siendo investigado por la fiscalía. Los medios informan, la Procuraduría de Derechos Humanos alerta, los medioambientalistas andan señalando – pero, “where is the outrage?” Rage significa rabia. ¿Dónde está el grito de rabia sobre niños intoxicados?

Pregunto a Tony Saca, quien como presidente de la República tiene un mandato a proteger la población salvadoreña de ataques y daños masivos: Where is your outrage, Mr. President? ¿No siente el dolor de los padres?

Where is my outrage? Escribimos sobre los problemas del país, pero mientras tanto hay un empresa que en estos momentos -y por lo menos para varios meses más, hasta que se terminen de efectuar los 4 mil exámenes de sangre- está intoxicando a miles de personas, causando enfermedades. Hay un grado de indiferencia en nuestra sociedad y cultura que es intolerable. La denuncia no es suficiente. Outrage es otra cosa. Tiene que ver con rabia. Significa: No voy a tolerar que esto siga pasando. Punto.

No entiendo porque el presidente de la República no emite una orden a su ministro de Medio Ambiente a cerrar esta fábrica. No entiendo porque el fiscal general no instruye a sus fiscales a abrir investigaciones criminales. Tampoco entiendo porque todos nosotros no nos expresamos de la manera que obligue al gobierno a actuar.

Bill Bennett, para mi, es un tipo de conservador detestable. Nunca entendí porque su “outrage” se encendió con una trivialidad como la vida sexual de Bill Clinton, y no con asuntos mucho más intolerables, como el racismo, la corrupción, los pecados contra el medio ambiente, las intervenciones militares. Pero Bill Bennett inventó esta pregunta rigurosa “Where is the outrage?”, y ahora sus correligionarios conservadores en todo el mundo tienen que contestarla. También en El Salvador.

* dedicado a mi amigo Alex K., quien me incomodó con esta pregunta...

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