lunes, 12 de julio de 2010

'Aló', presidente

El socialismo "a lo venezolano" de Hugo Chávez es un claro ejemplo de los regímenes populistas sudamericanos que se inician con el peronismo argentino. El historiador Carlos Malamud estudia este fenómeno en un libro del que publicamos un extracto.

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Dijo el presidente venezolano Hugo Chávez que "la causa esencial de la Revolución Bolivariana es buscar más y mejor nivel de vida para todos, en la lucha por instalar en Venezuela un nuevo sistema social, económico, político: el socialismo criollo, a lo venezolano". La llegada de Chávez al poder en 1999, producto de la implosión del sistema de partidos políticos en su país, impulsó grandes expectativas de cambio. Si bien Chávez se ha mostrado muy eficaz en el desmantelamiento del orden anterior, evidencia serias dificultades para construir un modelo alternativo. Desde el comienzo de su gestión, se propuso llevar adelante una estrategia que le permitiría mantenerse durante largo tiempo al frente del Gobierno, para lo cual era necesario dar la vuelta total y profundamente al sistema político imperante, y para ello impulsó de forma acelerada una profunda reforma constitucional (...).

Hugo Chávez ganó sus primeras elecciones con un amplio apoyo social, que incluía sectores importantes de la Iglesia, medios de comunicación, clases medias, sindicatos de trabajadores y gremios empresariales, Fuerzas Armadas y, por supuesto, de las clases populares. Una vez instalado en el poder y tras impulsar su reforma constitucional, la crispación y la división social se convirtieron en una herramienta de movilización de sus fieles y de quienes se vieron reflejados en la "revolución bolivariana". Sin embargo, la magnitud y el calado de las transformaciones y reformas producidas han llevado a numerosos analistas a cuestionarse la profundidad y la naturaleza de la revolución. Así, cabe preguntarse si efectivamente estamos frente a un verdadero movimiento revolucionario o frente a una reedición del clásico estatismo latinoamericano o del populismo de mediados del siglo XX, de contenidos nacionalistas y antiimperialistas (antinorteamericano), que tuvo en el peronismo su manifestación más clásica y acabada.

Es indudable que el significado profundo del chavismo, tanto dentro como fuera de las fronteras venezolanas, habría sido muy diferente de no haber mediado dos hechos decisivos. Primero, la confluencia y sintonía personal, política e ideológica entre los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro, y segundo, la importante escalada en los precios del petróleo hasta 2008, que han permitido al régimen contar con los recursos necesarios para impulsar y financiar sus proyectos tanto dentro como fuera del país.

Si por revolución entendemos una transformación acelerada y profunda de las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales, es evidente que en Venezuela no se ha producido ninguna, más allá de lo que señala la propaganda oficial. Repasando las estadísticas de distribución de la sociedad venezolana a fines de la década de 1990 y en la actualidad, se observa que no se han producido transformaciones sociales dramáticas entre ambas fechas, más allá de ajustes normales, consecuencia de procesos de ascenso y descenso social. En abril de 2008, el Gobierno venezolano lanzó una nueva misión, la "13 de abril", en recuerdo de la fecha en la que Chávez recuperó el poder en 2002, cuyo principal objetivo era luchar contra la pobreza y el atraso, y profundizar en la construcción del socialismo del siglo XXI. Si tras casi nueve años de gobierno sigue siendo necesario movilizar importantes recursos del Estado para combatir la pobreza y el atraso, resulta complicado evaluar el cumplimiento de los principales objetivos de la "revolución bolivariana".

(...) A diferencia de Cuba, donde la revolución barrió literalmente el sistema político, económico y social preexistente, e introdujo una nueva legitimidad basada en el liderazgo indiscutido de Fidel Castro, lo que ocurre en Venezuela es totalmente diferente. Hugo Chávez llegó al poder mediante unas elecciones que ganó clara y limpiamente, por lo que su incuestionable legitimidad de origen hay que verla en el sistema democrático del país y en las elecciones, a las que recurre una y otra vez en búsqueda de legitimidad.

Como la legitimidad de origen de Chávez depende de las urnas, y no de una revolución, a diferencia de la cubana, la redacción de la nueva Constitución venezolana fue producto de una singular interpretación legal que permitió eludir los mecanismos constitucionales de reforma previamente establecidos. (...) Si bien se quiso dotar a la nueva Constitución de un significado revolucionario, introduciendo dos poderes más (el ciudadano y el electoral) junto a los tres clásicos (ejecutivo, legislativo y judicial) y algunos mecanismos para reforzar la participación popular y la democracia participativa, el producto resultante fue un híbrido incapaz de acabar con los mecanismos formales de la democracia o conducir al país a un sistema económico más estatista o colectivista.

Las características de la última y fracasada reforma constitucional muestran las limitaciones del Gobierno bolivariano y su necesidad de someterse al Parlamento y a la legalidad, por más que tenga una Constitución redactada a imagen y semejanza de Chávez y que de momento no exista ninguna oposición parlamentaria. La aplastante mayoría del oficialismo en la Asamblea Nacional se debe al suicidio político de la oposición, que se abstuvo de participar en las elecciones parlamentarias de 2005. Estas limitaciones explican la sanción de "leyes habilitantes" para aprobar leyes sin la intervención del Congreso, aunque, al igual que en 2007, tuviera una amplia mayoría parlamentaria. De otro modo, su legitimidad de ejercicio habría sido invalidada. (...)

La nueva Constitución decretaba el inicio de la Quinta República, ya "bolivariana". Pese al cambio de nombre, el país seguía siendo "un Estado federal democrático social de derecho y justicia", lo que permite insistir en el carácter no revolucionario del régimen, si bien se cambió el sistema de gobierno de representativo a participativo, y la Constitución reconoció nuevos derechos políticos, económicos, sociales, familiares, educativos, laborales y de la salud. La reforma reforzó el poder del presidente, al que permitía una única reelección inmediata; amplió su mandato de cinco a seis años, eliminó el Senado y convirtió al Parlamento en unicameral (la Asamblea Nacional); además, introdujo el referéndum revocatorio para los cargos de elección popular y reforzó determinados mecanismos para garantizar la participación directa de los sectores populares en la vida pública.

Pese a la profundidad de algunas reformas constitucionales, no se produjeron cambios importantes en el sistema político, las estructuras sociales o las instituciones económicas. La democracia electoral, el capitalismo y el Estado de derecho, con mayor presencia del Estado, continuaron siendo el esqueleto legal y jurídico del país, que seguía girando en torno al petróleo. Por más que Venezuela se redefiniera oficialmente como bolivariana, mantenía sus atributos tradicionales, especialmente notables en el clientelismo y el nepotismo. (...)

La conquista del aparato del Estado fue una de las prioridades de Chávez tras su primera victoria electoral. Militantes del MVR y Patria para Todos (PTT) y militares del MBR200, y otros grupos e independientes aliados coparon los principales puestos de la Administración, mientras comenzaba la limpieza de los cuadros de los partidos tradicionales de la función pública. (...) Pronto quedaron claras las líneas maestras del Gobierno: mejora de la situación de los sectores más desfavorecidos (cancelación de la "deuda histórica"); proyectos cívico-militares en línea con lo definido por Ceresole, como el Plan Bolívar 2000; acercamiento a Cuba y alejamiento de Estados Unidos, y mayor protagonismo en la OPEP para mantener altos los precios del crudo. El Gobierno insistía en las diferencias sociales y el antinorteamericanismo para movilizar a los sectores más afectos. Por un lado, acentuaba las diferencias entre la oligarquía y los desheredados. Por el otro, apelaba a los sentimientos nacionalistas remarcando las diferencias con George W. Bush y la "guerra asimétrica" contra Estados Unidos. Su introducción le permitió justificar el programa de compra de armas, difícil de presentar de no mediar una posible invasión norteamericana, e incidir en la movilización popular a partir del programa de reservistas, lanzado en 2005. En palabras de Chávez, se trataba de movilizar a dos millones de hombres y mujeres en defensa de la patria. (...)

Chávez llegó al poder gracias al desplome del sistema político venezolano y la práctica desaparición de los dos grandes partidos, AD y COPEI. Esta situación facilitó su triunfo y creó las condiciones para mantenerse en el poder. La oposición quedó desarmada frente a un presidente atípico, con un discurso inusual, que apelaba a la relación directa con la gente (su programa televisivo Aló, presidente es un claro ejemplo). Por si esto fuera poco, la agenda social, que le daba acceso a los sectores populares, fue abandonada por una oposición que no supo encontrar un camino, un discurso, una organización y unos líderes que estuvieran a la altura de las circunstancias y supieran llegar a la gente. Es más, algunos de los logros gubernamentales fueron descalificados por la oposición al incluirlos, sin matices, dentro de la estrategia marxista, comunista o castrista del Gobierno. Mientras la oposición siga planteando la vuelta a lo anterior, en vez de presentar propuestas alternativas de cambio, sus opciones seguirán siendo mínimas.

La crispación política inicial sumió en el desconcierto a la oposición, que no sabía si enfrentar a Chávez con métodos democráticos o con mecanismos violentos y golpistas. Algunos incitaban al magnicidio, por un camino que condujo al intento del golpe de 2002 y al paro petrolero. El desconcierto se mantuvo tras el referéndum revocatorio, y por eso se insistió en las denuncias de fraude electoral y manipulación. Es verdad que la Lista Tascón, el listado de firmantes que solicitaban el referéndum, sirvió para perseguir y depurar a funcionarios opositores y para cancelar contratos públicos con empresarios desafectos al régimen, pero el apoyo al régimen era innegable. En lugar de reivindicar como un triunfo las numerosas firmas conseguidas y el 41% de los votos y prepararse para participar en condiciones en las elecciones presidenciales de 2006, la oposición volvió a inclinarse erróneamente por la denuncia y la confrontación. (...)

La derrota en 2007 de la reforma constitucional, vinculada para algunos con el fracaso de las misiones, fue un golpe para el proyecto político de Chávez. La nueva Constitución debía permitir la reelección indefinida del presidente, pero no de los otros cargos electivos, lo que provocó un gran malestar entre los cuadros y dirigentes chavistas, especialmente en los Estados del interior. A la vez, la reforma buscaba consolidar el proyecto socialista. El articulado propuesto avanzaba más en la senda de reforzar la participación estatal en la economía que en crear instituciones de producción colectiva (cooperativas) o nuevas formas de propiedad distintas de la privada. Un argumento central de la oposición fue denunciar la introducción de nuevas formas de propiedad, que creó inquietud y temor en vastos grupos de la población, a la vez que aumentó el clamor sobre el contenido comunista o marxista de la revolución. (...)

(...) La mayor limitación del sistema bolivariano proviene de su dependencia del sistema electoral, que también presenta en las instituciones, la justicia e, incluso, en la propia Constitución que reformó para hacer viable su Gobierno otras claves de por qué la "revolución" no es tal. Las transformaciones del sistema político y económico y las nuevas instituciones impulsadas por estos cambios solo han permitido el ilimitado incremento de la participación del Estado en todos los ámbitos de lo cotidiano y el reforzamiento del poder personal del presidente. Esto no quiere decir que muchos de los dirigentes del PSUV y de los seguidores del proceso no sean marxistas, castristas o comunistas, o no quieran hacer una verdadera revolución socialista, inclusive mediante la lucha armada, pero no son estos, de momento, los hilos conductores del proceso político que está teniendo lugar en Venezuela.

La falta de una verdadera revolución y la dependencia electoral de la legitimidad del régimen bolivariano han impedido a Chávez profundizar en el proceso que él mismo encarna con tanta claridad. La prueba más palpable ha sido la derrota en el referéndum para la reforma constitucional de diciembre de 2007, la primera derrota del proceso en las urnas, una derrota que no ha tenido consecuencias mayores dada la gran debilidad de la oposición. Sin embargo, como se ha señalado previamente, es el carácter no revolucionario sino estatista lo que define el día a día del proyecto estratégico del comandante Chávez, que bajo el adjetivo "bolivariano" implica literalmente más nacionalismo y más retórica antinorteamericana.

(El País/Madrid. El autor es historiador)

¿Quién 'perdió' a Turquía?

El no de Turquía del mes pasado (al que se sumó Brasil) a las nuevas sanciones contra Irán aprobadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas muestra su grado de distanciamiento de Occidente. ¿Estamos siendo testigos de la llamada política exterior neo-otomana del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en el gobierno, que supuestamente pretende regresar a las raíces orientales islámicas del país? Pienso que estos temores son exagerados. Si las cosas funcionaran así, ello se debería más a una profecía de Occidente que se cumple a sí misma que a las políticas turcas.

De hecho, la política exterior turca, que tiene como objetivo resolver los conflictos existentes con y dentro de los Estados vecinos, de ningún modo entra en conflicto con los intereses occidentales. Todo lo contrario. Pero Occidente (y Europa en particular) tendría que tratar a Turquía como un socio serio, y dejar de verla como un Estado vasallo.

Turquía es y debe ser un miembro del G-20 porque con su población joven, que crece rápidamente, se convertirá en un Estado económicamente muy fuerte en el siglo XXI.

Cuando el secretario de Defensa de EE UU, Robert Gates, criticó a los europeos por haber contribuido con su conducta hacia Turquía a este distanciamiento, su franqueza causó gran agitación en París y Berlín. Sin embargo, Gates dio en el clavo. Desde que cambiaron los gobiernos, de Jacques Chirac a Nicolas Sarkozy en Francia y de Gerhard Schroder a Angela Merkel en Alemania, la UE ha decepcionado a Turquía.

En el caso de Chipre, la UE ni siquiera se abstuvo de romper compromisos previos asumidos con Turquía o de cambiar unilateralmente reglas acordadas en común. Además, si bien los europeos han cumplido formalmente su decisión de iniciar negociaciones de adhesión con Turquía, han hecho poco para que avancen. Apenas ahora, la UE está dispuesta a abrir un nuevo capítulo en las negociaciones (lo que demuestra que el motivo del estancamiento era de naturaleza política).

Sobra decir que Turquía está situada en una ubicación geopolítica muy sensible, particularmente en lo que se refiere a la seguridad de Europa. El Mediterráneo oriental, el Egeo, los Balcanes occidentales, la región del Caspio y el Cáucaso meridional, Asia central y Oriente Próximo son regiones en las que Occidente no logrará nada, o logrará muy poco, sin el apoyo de Turquía.

Esto se aplica no solo a la política de seguridad, sino también a la energética, si se trata de buscar alternativas a la creciente dependencia de Europa de los suministros rusos.

Occidente, y Europa en particular, no puede darse el lujo de ofender a Turquía. La seguridad de Europa en el siglo XXI se determinará en gran medida en el sureste del continente, exactamente donde Turquía resulta crucial. Pero en lugar de vincular a Turquía lo más estrechamente posible a Europa y Occidente, la política europea está empujándola hacia Rusia e Irán.

Este tipo de política es absurda y miope. Durante siglos, Rusia, Irán y Turquía han sido rivales regionales, nunca aliados. No obstante, la ceguera política de Europa parece ignorar ese hecho.

Por supuesto, también Turquía es muy dependiente de la integración con Occidente. Si no lo logra, ello debilitaría drásticamente su propia posición frente a sus socios (y rivales) regionales potenciales a pesar de su ubicación geopolítica ideal. La negativa de Turquía a imponer nuevas sanciones contra Irán seguramente resultará ser un error importante, a menos que el primer ministro Recep Tayyip Erdogan logre un cambio real en la política nuclear iraní. Ello es muy improbable.

Además, puesto que la confrontación entre Israel y Turquía ha fortalecido a las fuerzas radicales en Oriente Próximo, ¿qué espera la diplomacia europea (tanto en Bruselas como en las capitales nacionales)? Ni Occidente ni los propios Israel y Turquía pueden permitirse de ninguna manera una ruptura permanente entre los dos Estados, a menos que el resultado deseado sea que la región siga su camino hacia una desestabilización duradera. Ya es tiempo de que Europa actúe.

Lo que es aún peor es que, si bien la apatía de Europa resalta más en el caso de Turquía y Oriente Próximo, esta triste situación no se limita a esa región. Lo mismo sucede en el Cáucaso meridional y en Asia central, donde Europa, con la aprobación de los pequeños países proveedores de la zona, debería perseguir firmemente sus intereses energéticos y reafirmarse frente a Rusia, y también frente a Ucrania, donde la participación europea debería ser más activa. La crisis económica global ha puesto en marcha muchos acontecimientos nuevos en toda esa región, y un nuevo actor, China (que planifica a largo plazo), ha entrado en la escena geopolítica.

Europa corre el riesgo de que se le acabe el tiempo, incluso en su propio vecindario, porque en todos esos países no hay una política exterior europea activa ni un compromiso firme de la Unión Europea. Como dijo Mijaíl Gorbachov, ese gran estadista ruso de las últimas décadas del siglo XX: "La vida encuentra la forma de castigar a los que llegan demasiado tarde".

(El País/Madrid)

Carta a José Luis Figueroa, nuevo embajador salvadoreño en Nicaragua

Estimado embajador:

¡Felicidades! Te nombraron embajador, porque fuiste un fracaso como secretario de comunicaciones de Cancillería. Y porque no hubo otra forma de deshacerte de vos. Demasiado bien conectado en los círculos internos del Partido Comunista.

¿No te da pena, hombre? Mire cómo explican tu nombramiento en la pagina Web oficial del ministerio: “Cuenta con estudios en Ciencias Políticas en Moscú y La Habana. ‘El embajador Figueroa residió por algunos años en Nicaragua por lo que cuenta con un conocimiento preciso de la realidad de dicho país’, manifestó el canciller Martínez.”

“Estudios en Ciencias Políticas en Moscú y La Habana” - ¿esto es la calificación para que uno llega a ser embajador en el gobierno de la meritocracia? No me jodan. ‘Ciencias Políticas’ es una materia basada en análisis, razonamiento, filosofía y ética – a menos que uno lo haya estudiado en la Unión Soviética o en Cuba. Ahí es doctrina y el arte de la dominación...

Que a tu jefe, el canciller, no se le ocurra otra explicación para tu nombramiento que decir “residió por algunos años en Nicaragua”, es suficiente humillante para no aceptar el cargo. Si es así, no sé cómo han escogido al embajador en Washington entre dos millones de compatriotas calificados que “cuentan con un conocimiento preciso de la realidad de dicho país”.

Luego de tu nefasto rol como jefe de comunicaciones en Cancillería; luego de todos los atropellos contra tus colegas y súbditos, los profesionales de comunicación de Cancillería; luego de crear un clima de desconfianza y terror entre los empleados del ministerio... ¡te nombran embajador! Para deshacerse de un dolor de cabeza, están cultivando úlcera.

Salúdame a los chochos, a Daniel y la Chayo, Paolo Lüers

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Carta a los miembros del COENA que andan hablando con Will Salgado

Estimados amigos:

andan diciendo que hay están conspirando para que Will Salgado y sus compinches entren a ARENA. Espero que sea un mal chiste.

En caso que sea cierto y de repente el caudillo de San Miguel y los otros desertores del PDC aparezcan con las camisetas tricolores, ya no daría ni cinco por la renovación y la recuperación de ARENA. Sería suicidio político.

Ustedes acaban de liberarse del cáncer con la expulsión de Toni Saca y la salida de los diputados que hoy forman GANA. Ya están saliendo de cuidados intensivos, ya están en recuperación.

Dejar entrar a Salgado les atraería la inmediata recaída. Vuelve el cáncer, y esta vez será mortal.

Yo entiendo la lógica: Hay que evitar que todos estos votos en la Asamblea le quedan al FMLN o a Mauricio Funes, o ambos. Con la alianza que tienen con Saca y Gana, y si además compran a los cinco “independientes” que ahora están en el marcado, ya solo les falta comprar dos diputados más para llegar a mayoría calificada.

Pero este problema no se puede resolver entrando al mercado de voluntades tratando de comprar o recomprar diputados y caudillos corruptos. Se resuelve aniquilando a los corruptos en las elecciones legislativas. Esta es la solución. No hay otra.

No jueguen con basura, se van a ensuciar.

Saludos de Paolo Lüers

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Carta al diputado y coronel Almendáriz del PCN

Estimado diputado:

entiendo que usted presentó a la Asamblea el fantástico plan operativo contra da delincuencia, que consiste en la lectura obligatoria, en todas las escuelas públicas y privadas del país, de la Biblia. Por siete minutos. No seis, no ocho. El Estado, mediante la honorable Asamblea Legislativa, ha decidido: Siete minutos palabra de Dios es la dosis diaria que necesita un alumno para inmunizarse contra las tentaciones criminales.

Le felicito. Es usted el primer militar que logra convertir en arma la Biblia. Lástima que a usted no se le ocurrió esta cosa durante la guerra, cuando estaba de alta como coronel. Con este arma poderoso, el ejército no hubiera tenido que recurrir a tanta masacre para combatir a los guerrilleros. Hubiera ganado la batalla por la mentes de la población civil, en vez de perderla matando niños en El Mozote o río Sumpul...

Discúlpeme, coronel, tanto sarcasmo. Pero no le creo ni una palabra de su discurso sobre la Biblia. No es más que demagógica barata. ¿Cómo va a pensar que los alumnos, mediante la lectura obligada de la Biblia, van a desistir a meterse en pandillas?

Cambien la legislación obsoleta que no permite sacar a los profesores incapaces. Cambien la legislación absurda que no permite sacar de las escuelas a alumnos con antecedentes criminales. Cambien las legislaciones que no permiten decretar el estado de emergencia en las escuelas en zonas de conflicto y dotarlas de presupuesto especial, de los mejores profesores, de seguridad y de las mejores instalaciones.

¡Pero no me vengan con 7 minutos diarios de lectura obligada de la Biblia! Si quieren hacer a los alumnos inmunes a los valores cristianos, oblíguenlos a escuchar la Biblia todas las mañanas. Pero si quieren aplicar valores cristianos, ¡pónganlas en práctica!

Paolo Lüers

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Un mensaje de "Un Techo para mi País"

En muchos films representan con mucha creatividad algunos actos inconsecuentes e incoherentes de funcionarios públicos. Algunas veces queda un sabor cómico por su semejanza con la realidad salvadoreña.

También en las películas de terror cuando la última escena es muy tensa y aparecen sorpresivamente los créditos, decimos “uff! Solo era una película” y damos un respiro.

Hace dos semanas seres humanos incendiaron un bus con personas adentro, mientras cuadras adelante otros asesinaban a pasajeros con armas de fuego. Esto no es una película de terror ni Hollywood, y lejos de darnos un respiro, duele en lo más profundo del alma saber que hay salvadoreños que actúan con tal salvajismo contra personas inocentes que nada tienen que ver con sus propósitos o intereses.

Frente a ese hecho reaccionó nuestra estructura política proponiendo nuevas medidas para combatir la violencia: La Ley Antimaras – que fracasó años atrás y fue declarada inconstitucional-, La Pena de Muerte – más violencia-, la lectura obligatoria de la biblia por 7 minutos diariamente en las escuelas públicas –medida que no contempla la complejidad de Las Escrituras y que para interpretarlas se necesita más que 7 minutos y un docente-.

¿Qué dice “el techo” respecto a todo esto? ¿Estaremos diciendo algo más cuando aparecemos 30 segundos en TV pidiendo la donación a la sociedad? ¿Estaremos tratando de enviar un mensaje cuando miles de voluntarios se organizan y salen a las calles con alcancías invitando a donar a los automovilistas y peatones? ¿Qué más estaremos haciendo cuando nos vamos de nuestras casas por 5 días a construir cientos de viviendas de emergencia en asentamientos precarios?

Es difícil decirlo todo en 30 segundos en TV, o mientras pedimos con alcancías en las calles.

Con el trabajo de miles de jóvenes voluntarios en los asentamientos le gritamos al país entero que si existe una juventud consciente de la realidad que pone al servicio de los más pobres toda su energía, todo su conocimiento, su tiempo y sus capacidades. Demostrando así que no estamos dispuestos a aceptar esta realidad de injusticia y violencia y que exigimos acciones urgentes que ataquen las causas que promueven estas condiciones en el país.

En 30 segundos es difícil demostrar lo transformador que es para los voluntarios universitarios el trabajo junto con los pobladores de las comunidades y el grado de responsabilidad y conciencia que este encuentro genera en los jóvenes al asumir que su educación superior es un privilegio.

Debemos seguir rompiendo las barreras que hay entre las universidades y los asentamientos a través del trabajo directo de estudiantes con pobladores, debemos sumar a más sectores sociales en este proyecto país conquistando de una vez por todas los espacios que los jóvenes merecemos para participar, proponer y ser escuchados. Así, El Salvador será -en el mediano plazo- lo que los jóvenes de ahora queramos que sea.

miércoles, 7 de julio de 2010

Carta a TCS

Estimado Don Boris:

Me imagino que ustedes tienen un montón de argumentos, contratos, cláusulas para justificar porque estamos condenados a ver el mundial exclusivamente en canal 4.

El problema no es que sea canal 4. El problema es que hay canales internacionales que gastan millones de dólares para mandar a Sudáfrica a los reporteros y analistas de deporte más calificados – pero nosotros tenemos que escuchar a unos comentadores que ni siquiera están cerca de los estadios. Y además, permítame la ofensa, no son los mejores. Más bien, son mediocres, se les cae la baba por ciertos equipos, están llenos de prejuicios con otros. No saben pronunciar los nombres de los jugadores que no sean argentinos, brasileños y otros de

Está bien que usted compre la exclusividad para el mundial. Pero entonces tiene la responsabilidad de contratar a narradores excelentes – ¡y mandarlos al mundial!

Nosotros pagamos mensualmente para tener en cable canales internacionales con gran capacidad para cubrir mundiales. Pero gracias a usted, no podemos ver sus transmisiones. Están bloqueados los canales que lleven el mundial directamente desde Sudáfrica. Y nosotros tenemos que ver transmisiones en vivo desde las instalaciones de Canal 4...

La mala calidad de la cobertura de TCS tiene una explicación lógica: falta de competencia.

Saludos, Paolo Lüers

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Carta a Claro

Señores:

No uso estas cartas públicas para resolver problemas personales. Sin embargo, mis problemas con Claro no son personales, los comparten millones de salvadoreños.

Además, realmente no me queda otra opción. He hablado cantidad de veces por teléfono al “Servicio al Cliente”, y jamás me han comunicado con un supervisor. He visitado su central en Olímpica para que alguien me recibiera y resolviera mi reclamo. Sólo para darme cuenta que no existe ninguna ventanilla para recibir quejas de clientes. Tuvo que esperar 84 minutos en la fila de clientes que piden “modificaciones”. Al final me atendió una señora muy amable y me dijo que no había ningún problema en resolver mi problema. Ella lo iba a resolver en este momento. En dos horas se reestablecería mi servicio. Casi le doy besos. Sólo que era paja. Dos horas más tarde, en vez de recibir nota que ya estaba reestablecido mi servicio, recibí nota que tenía que pagar 204 dólares de adelanto a la próxima factura.

Tengo días sin servicio, porque, según Claro, he “sobrepasado el límite de consumo”. Tengo un contrato post pago. Me niego a pagar por adelantado una factura ni siquiera emitida, sin saber en qué consiste el alto consumo.

Me dicen que lo hacen para protegerme. Que galán. Cortándome el servicio de celular cuando estoy en carretera, realmente me protege...

Ya no voy a hacer llamadas inútiles y visitas a un “servicio al cliente” que no atiende al cliente. Que le miente. Que lo deje sin solución. No voy a seguir con una compañía que, en vez de premiar al cliente por alto consumo, la castiga.

Quiero suspender el contrato, porque Claro no lo cumple. Resuélvanme por lo menos esto.

Y pensando que yo los he defendido en público, cuando la Asamblea quería interferir sus tarifas. Esto le pasa a uno cuando defiende principios...

Paolo Lüers

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martes, 6 de julio de 2010

Carta al diputado Roberto Lorenzana

Estimado diputado:

Espero te encuentres bien en San Petersburgo, ciudad joya de Rusia. Para un cuadro comunista nostálgico como vos, me imagino, sigue siendo Leningrado, la cuna de la revolución roja...

Lastima que vos y tus compañeros de viaje, por estar arduamente trabajando por el bien de El Salvador, día y noche, casi no tendrán tiempo de gozar del vodka, del champán negro de la península Crimea, del caviar y de otros deleites excitantes que los rusos saben ofrecer a sus distinguidos huéspedes.

“Es una visita histórica de los diputados de El Salvador a sus homólogos de la Federación Rusa”, reza un comunicado de la agencia de viaje llamada Asamblea Legislativa. Lastima que el comunicado es tan escueto y no revela lo que realmente quisiéramos saber: ¿Qué diablos están haciendo visitando un parlamento ruso que es aun menos democrático y menos productivo que el nuestro? Y el otro detallito: ¿Cuánto nos cuesta este chiste?

Na zdorovje, tovarich! (¡a tu salud, camarada!), te desea Paolo Lüers


PS: Por favor haga mis saludos y todos los conceptos vertidos en esta carta extensivos a sus compañeros de viaje de la derecha: Mario Marroquín de ARENA, Francisco Merino del PCN y Rafael Paz de GANA. ¡Que disfruten!, nosotros pagamos...

domingo, 4 de julio de 2010

Por qué todo el mundo necesita a sus liberales

...En la política británica existe un gran centro liberal. Y existen unas poderosas tendencias antiliberales en el Partido Laborista y el Partido Conservador: estatalistas, autoritarias, multiculturalistas y populistas en la izquierda; xenófobas, inflexibles, de sálvese quien pueda y populistas en la derecha. Los demócratas liberales son los únicos que son, prácticamente todos, de verdad liberales. Lo que necesitan explicar -y de ello puede depender su propia supervivencia política- es no solo que representan la gran tradición del liberalismo en su mejor adaptación a la Gran Bretaña del siglo XXI, sino también que son los únicos capaces de hacer que los otros dos partidos sean, si no honrados (demasiado pedir de cualquier político), al menos más liberales...

(Lea el artículo completo en El País/ Madrid. Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford e investigador en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.)

sábado, 3 de julio de 2010

Carta a los diputados

Estimados diputados:

¡Hagan una ley anti-pandillas que sirva! Y si la propuesta del gobierno queda floja, depende de ustedes redactarla como dios (o más bien, el pueblo) manda.

Ustedes son el primer órgano del estado. Ustedes tienen el poder (y el deber) de dictar una ley eficiente que permita desmontar las estructuras de las pandillas. Una ley que permita meter en la cárcel a cualquiera, adulto o menor, que pertenece a una pandilla o la apoya en sus actividades criminales, en el levado de sus ingresos ilegales, en su logística, en sus sistemas de comunicación.

Si esto choca con tratados internacionales, necesitamos que nuestra Asamblea, con unanimidad, declare que El Salvador no va a aplicar tratados internacionales que nos impiden un combate eficiente a las pandillas. Si para esto hay que declarar un estado de emergencia, ¡declárenlo!

Díganle al presidente que lo van a apoyar en todas estas medidas. Que cuando lo critiquen los fariseos de ciertas organizaciones religiosas o de derechos humanos, que ustedes lo van a defender. Que deje de tener tanto miedo que alguien le va a decir que no está en lo “políticamente correcto”.

Parece que hoy, por primera vez, tanto la derecha como el Frente están de acuerdo que hay que hacer una ley anti pandillas con dientes fuertes, no una versión miedosa. Hoy es cuando la Asamblea puede obligar al presidente Funes a actuar como hombre.

No dejen pasar esta oportunidad. Podría ser la última.

Paolo Lüers

PS: Y preparen ya una ley especial para depurar al órgano judicial. Lo vamos a necesitar.

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Obama sobre la reforma migratoria

Discurso del presidente Obama en la American University en Washington DC

....despite the forces of the status quo, despite the polarization and the frequent pettiness of our politics, we are confronting the great challenges of our times. And while this work isn't easy, and the changes we seek won't always happen overnight, what we've made clear is that this administration will not just kick the can down the road.

Immigration reform is no exception. In recent days, the issue of immigration has become once more a source of fresh contention in our country, with the passage of a controversial law in Arizona and the heated reactions we've seen across America. Some have rallied behind this new policy. Others have protested and launched boycotts of the state. And everywhere, people have expressed frustration with a system that seems fundamentally broken.

Of course, the tensions around immigration are not new. On the one hand, we've always defined ourselves as a nation of immigrants -- a nation that welcomes those willing to embrace America's precepts. Indeed, it is this constant flow of immigrants that helped to make America what it is. The scientific breakthroughs of Albert Einstein, the inventions of Nikola Tesla, the great ventures of Andrew Carnegie's U.S. Steel and Sergey Brin's Google, Inc. -– all this was possible because of immigrants...

Ver el discurso completo en The New York Times

jueves, 1 de julio de 2010

Carta a Jeannette Aguilar, directora del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA

Estimada licenciada:

En un periódico digital encontré la siguiente frase suya: “Las causas primigenias, las que originan y reproducen la violencia, siguen siendo casi las mismas: el orden social. Vemos a estos jóvenes viviendo en exclusión, marginados de todo tipo de reinserción laboral digna, de inserción educativa.”

¿De veras? Y los cientos de miles de jóvenes que también viven en barrios pobres y siguen estudiando y superándose, ¿qué son? ¿Excepciones? No, señora, ellos son la regla, la mayoría, y los que se hacen pandilleros son la excepción, la minoría. No nos pinte un mundo al revés.

¿Cómo es eso que los jóvenes están marginados de todo tipo de inserción laboral digna? Y los docenas de miles de jóvenes que trabajan en la industria textil, o en la atunera en La Unión, o en los call-centers en San Salvador? ¿Su trabajo acaso no es digno? ¡Que insulto!

Estamos cansados de la permanente prédica que la violencia es consecuencia de la pobreza. Es un insulto a los que siguen estudiando y trabajando. Cuando alguien se hace pandillero, ha tomado una decisión personal. Nadie está condenado a ser delincuente. Y si alguien se esfuerza trabajando, también ha tomado una decisión personal.

Como centro académico no pueden simplemente repetir, como loros, el discurso del presidente. “Mientras se profundizaba la pobreza y la exclusión, mientras crecía la emigración, se expandía la violencia. No olvidemos que el mapa de la migración y el de la violencia son casi coincidentes”, dijo Funes en su cadena nacional del 23 junio 2010.

Por más que lo diga el muy presidente y lo repitan ustedes en la UCA, esta afirmación es falsa. En los últimos 20 años, la pobreza se ha disminuido y la delincuencia se ha disparado.

Y en toda la franja norte del país, donde hay mucha migración, casi no hay delincuencia. Ni en Chalatenango, ni en Morazán, ni en el norte de La Unión y San Miguel. Así que, señores académicos, no nos pinten el mundo de blanco y negro, en vez de investigar el fenómeno de la violencia.

Saludos, Paolo Lüers

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Columna transversal: Unidad y chantaje

Este día, 30 de junio, se eligió en Alemania al nuevo Presidente de la República. Lo elige la Asamblea Federal, compuesta por los diputados del parlamento federal (Bundestag) e igual número de asambleístas nombrados por los 16 parlamentos regionales. En Alemania, el Presidente no es el jefe del gobierno, sino el jefe del Estado con funciones básicamente ceremoniales y morales. El ejecutivo lo dirige el Canciller elegido por el Bundestag. Es un sistema parlamentario diferente al presidencialismo nuestro.

En tercera ronda fue electo, con mayoría simple, el candidato de la coalición de derechas que gobierna en Berlin, compuesta por los democratacristianos y los liberales, dirigida por la Canciller Angela Merkel. En las dos primeras votaciones, ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta.

En esta elección, necesaria por la renuncia del Presidente Köhler, la oposición hubiera podido poner a un presidente independiente del ejecutivo. Si los tres partidos de oposición -socialdemócratas, verdes y post-comunista- hubieran logrado ponerse de acuerdo, hubieran podido elegir a un presidente progresista como contrapeso contra la mayoría de la derecha en el parlamento y su control sobre el ejecutivo, como señal de una nueva tendencia hacía la izquierda y la renovación en Alemania.

Sin embargo, esto no pasó. Los dos partidos democráticos de la izquierda alemana, los verdes y los socialdemócratas, conjuntamente, postularon a un personaje de alto prestigio: Joachim Gauck, figura emblemática del movimiento ciudadano que, en 1989, hizo caer al muro y al régimen comunista en Alemania Oriental. Un hombre con una trayectoria de independencia, de coraje civil, y de integridad moral. Un candidato tan atractivo para el cargo de presidente que la mayoría de alemanes lo apoyaron. Tanto así que un grupo significativo de disidentes en el campo de los liberales y de la Democracia Cristiana le iban a apoyar.

El gobierno de derecha de Angela Merkel estaba al punto de sufrir una derrota moral muy fuerte.

Sin embargo, el partido denominado "La Izquierda", que incluye a los herederos del histórico Partido Socialista Unificado que gobernó en la Alemania Oriental, se negó a apoyar a este candidato. Joachim Gauck fue el hombre que luego de la caída del muro fundó y presidió una institución que se dedicaba a abrir y hacer accesibles a los ciudadanos los inmensos archivos de la temible Stasi, la policía secreta del gobierno comunista. Los post-comunistas, que en esta elección tenían la llave en sus manos, prefirieron que ganara el candidato de la derecha, para evitar que ganara un hombre de izquierda democrática con trayectoria de resistencia contra la dictadura comunista.

Pasó lo que tenía que pasar: Los verdes y los socialdemócratas se negaron a aceptar el chantaje de los comunistas, quienes exigieron que se cambiara el candidato de la oposición, poniendo a alguien partidario de la vieja idea de la unidad de izquierda que abriera el camino a la inclusión de los comunistas en futuros gobiernos de coalición. La izquierda democrática no se dejo chantajear, sabiendo que si aceptaban las condiciones de los comunistas, perderían inmediatamente el apoyo popular que se había generado alrededor de la candidatura de Joachim Gauck.

En la primera votación, a Gauck le faltaron 124 votos para alcanzar la mayoría absoluta. El partido "La Izquierda" tenía 124 votos. Los dio a una candidata propia.

Así, en la segunda vuelta. Y, en la tercera, en la cual gana el que tenga más votos, los comunistas se abstuvieron, regalando la presidencia a Christian Wulff, el candidato de la derecha.

Alemania, en vez de tener como presidente a un intelectual independiente de aparatos partidarios, con una enorme credibilidad frente a los ciudadanos, tendrá un presidente que será peón en el tablero partidario de la derecha. Un hombre del poder y no un hombre de contrapeso al poder.

Moral de la historia: No hay unidad de izquierdas posible, cuando una parte es alérgica a la crítica, a la independencia, a la pluralidad. Hay una izquierda que prefiere que siga gobernando la derecha antes de apoyar a lo que identifican como su real y más peligrosa competencia: la izquierda democrática, que no se deja chantajear con el imperativo de la unidad.

(El Diario de Hoy)

martes, 29 de junio de 2010

Carta al diputado Roberto D’Aubuisson

Estimado Roberto:

pocos veces hay debates en la Asamblea que valen la pena verlos en la tele. Pocas veces un diputado habla de corazón. Normalmente, cuando alguien lo hace, le sale cursi.

Vos, Robertico, rompiste el molde, cuando pediste la palabra en el debate sobre la pena de muerte. Un discurso excepcional. Una cosa rara en nuestra Asamblea: un discurso honesto, sin cálculo de rédito político. Hablaban la conciencia, la razón y el corazón en contra de la víscera. Y en contra del oportunismo.

Tu alegato contra la pena de muerte es simple: “¡No hay que buscar venganza, sino justicia!”, desde la experiencia personal de haber perdido a un hermano a la locura de la violencia.

Cuando vi el debate en la tele, y uno tras otro arenero se unió a la posición de GANA de pedir la pena de muerte, yo pensé: “Si ARENA se rinde ante el populismo, el populismo ganó la batalla...”

En este momento pediste la palabra y me devolviste la esperanza. Hay quienes quieren detener al populismo barato de GANA y Will Salgado. Aunque en la calle pidan la pena de muerte y el regreso de la Guardia Nacional.

Gracias, Roberto. Tu discurso devolvió un poco de dignidad y decencia a la Asamblea.

Paolo Lüers

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De contubernios y otras orgías

El viernes pasado, el Diario Colatino publicó un editorial titulado “Oportuno mensaje del Presidente Mauricio Funes”.

Con sorprendente y atrevida acrobacia, no sólo lingüística, sino también política. Escribe el editorialista de Colatino: “El contubernio o no de la derecha mediática con ciertos voceros de la derecha política y empresarial, han sembrado en el imaginario colectivo salvadoreño que la delincuencia común y organizada ha superado la capacidad del gobierno para afrontarla, lo cual por supuesto, no es cierto”.

Extravagancia estilística aparte, lo que el editorialista del Colatino está planteando es claro: No se preocupen, nuestro gobierno tiene plena capacidad de afrontar la delincuencia. Cualquiera que lo ponga en duda, difunde mentiras al servicio de la derecha.

En el mundo donde vive el editorialista oficial, el “contubernio” es cosa seria, es una verdadera orgía con múltiples participantes. Aparte de los medios y la empresa privada, “el crimen organizado y común se han unido para hacerle la vida imposible a este gobierno del cambio, y, esconder con ello, la efectividad de algunos planes en seguridad del gobierno.” Tono original Colatino.

“En este marco es que se da el repudiable y condenable hecho del domingo en Mejicanos”, concluye Francisco Valencia.

Entonces, tuvo razón el presidente de la República quien igualmente interpretó el atentado de Mejicanos como intento de “fuerzas oscuras” que quieren desestabilizar a su gobierno. El pobre gobierno se encuentra bajo ataques terroristas. Ergo, hay que solidarizarse con el gobierno.

¡Vaya lógica!

Mientras el gobierno y sus editorialistas perciban el atentado de Mejicanos como parte de un plan de desestabilización al gobierno, lógicamente van a percibir la cobertura periodística de los eventos y, sobre todo, cualquier crítica a sus políticas de seguridad, también como parte de una conspiración para desestabilizar al gobierno. De ahí se explica que al presidente Funes, siempre cuando se expresa sobre el tema, lo vemos en defensiva. Lamentablemente, en defensiva.

De ahí también se explica porqué el presidente, haciendo de la ofensiva la mejor defensa, ataca de manera tan visceral las propuestas de seguridad elaboradas por ARENA, antes de haberse molestado en conocerlas. Porque una reunión ya pactada para recibir estos insumos elaborados por la oposición el señor presidente la mandó a suspender, con la increíble explicación que no podía recibirlos “porque han invitado al golpista Micheletti”. “Ya no juego con vos, porque jugaste con fulano...”

Descalificar de antemano las propuestas o posibles críticas de la oposición, acusar a los medios de comunicación que no hagan eco a las “fuerzas oscuras que quieren desestabilizar al gobierno”, no parece un camino que lleva a crear los acuerdos nacionales que necesitamos para enfrentar los retos en el área de seguridad pública. El presidente, si realmente quiera unidad nacional para más que adorno en sus discursos, tendrá que dejar de imaginarse ataques desestabilizadores contra él y asumir la responsabilidad de enfrentar los ataques contra los ciudadanos.

Y al pobre que le toca escribir editoriales oficialistas habrá que decir: Cuidado que no escriba nada que contradiga la línea editorial que adoptó su master cuando a le tocó criticar las políticas de seguridad pública de anteriores gobiernos.

(El Diario de Hoy)

lunes, 28 de junio de 2010

La sociedad sacrificial

A nivel mundial estamos inmersos en una escalada de violencia de proporciones cada vez mayor. Nuestro país está sufriendo esta escalada de violencia a la que los epítetos de maldita, irracional y cobarde se quedan cortos e insuficientes. Lejos está la violencia actual de ser irracional, tiene una racionalidad y es completamente lógica en el marco de una sociedad sacrificial.

En el siguiente análisis sobre la violencia en la sociedad sacrificial quizá podamos encontrar alguna explicación a nuestra agresiva convivencia humana.

René Girard en su texto La violencia y lo sagrado (Anagrama, Barcelona, 20054 ) estudia el fenómeno de la violencia como elemento fundamental de las sociedades primitivas en la medida que ante un acto violento se respondía con una venganza de parte de los ofendidos, el ciclo de la violencia podía extenderse hasta acabar con aquella sociedad, es en este punto donde entra la idea de sacrificio porque justo el sacrificio funciona como un engaña-violencia que logra parar, aunque sea momentáneamente el ciclo de la violencia social. Los sacrificios de animales y los sacrificios de humanos cuando las sociedades primitivas los ofrecían era con el fin de poner paro a la violencia, además, entre las cualidades de este engaña-violencia está el atraer la violencia que se dirige a otros (familia, comunidad, sociedad), para evitarla o al menos para distraerla ya que ahí para la venganza ya que ella es una víctima por la que nadie se vengará.

Desde la tradición de la literatura trágica de los griegos pasando por la biblia cristiana hasta llegar a los estudios etnográficos recientes el mecanismo sacrificial o engaña-violencia se nos revela como un elemento omnipresente configurando nuestra convivencia social. En la sociedad moderna aparentemente estas prácticas “anti-civilizadas” se han superado pero no es cierto, sí se han refinado las practicas sacrificiales pero no se han abandonado. Es cierto que hoy si alguno de nosotros es ofendido no podemos tomar la justicia por nuestra propia mano, hay un sistema jurídico y legal y un estado de derecho que impide el ciclo de la violencia y de venganza. Dadas las circunstancias críticas en las que asistimos al ocaso del concepto de estado moderno a partir del fenómeno de la globalización económica y sus mecanismos deshumanizantes tengo varias razones para pensar que nuestro país, nuestro continente y en general nuestro mundo colapsado por la ambición económica de unos pocos sigue viviendo de ofrecer sacrificios del tipo engaña-violencia: el sistema económico neoliberal y sus sacerdotes y gurús enquistados en lo alto del poder político exigen tributos y la sociedad no tiene más que evitar su furia, hay que buscar evadir esa furia y violencia, hay que re-dirigirla pero nos preguntamos ¿hacia quién? ¿quién será la víctima sacrificial? ¿sobre quienes caerá la violencia insaciable? ¿quién o quiénes serán los malditos?. Esta sociedad debe buscar su propio engaña-violencia y no nos engañemos todos lo sabemos: son los parias, los excluidos, los desechos humanos que ya no tienen lugar en el engranaje económico que ha encontrado la manera de funcionar mejor sin ellos; en nuestra sociedad salvadoreña son todos los sub-empleados, los que paran en la economía informal, los que deambulan por las calles y ya no nos dicen nada, son como zombies, una especie de muertos-vivientes. Y la razón es sencilla: por ellos nadie clamará venganza. Girard nos dice que una sociedad sacrificial es aquella en la que “el sacrificio tiene una función real y el problema de la sustitución se plantea al nivel de toda la colectividad. La víctima no sustituye a tal o cual individuo especialmente amenazado, no es ofrecida a tal o cual individuo especialmente sanguinario, sustituye y se ofrece a un tiempo a todos los miembros de la sociedad por todos los miembros de la sociedad. Es la comunidad entera la que el sacrificio protege de su propia violencia, es la comunidad entera la que es desviada hacia unas víctimas que le son exteriores” (Pág.15). Todo el estado de derecho se encarga de proteger a unos pocos y de hacer que la violencia de recambio llegue al indicado: casi siempre las víctimas de la violencia pertenecen a un grupo que no es el propio, siempre son ajenos a nosotros…los revoltosos, los pandilleros, los vendedores, los sindicalistas, etc, etc; todos ellos son ajenos a nosotros y hay que dirigir nuestra violencia hacia ellos.

Girard introduce la hipótesis de la víctima por sustitución:

“todas las características que hacen terrorífica la violencia, su ciega brutalidad, la absurdidad de sus desenfrenos, no carecen de contrapartida; coinciden con su extraña propensión a arrojarse sobre unas víctimas de recambio”(pág.12) el mecanismo de sustitución permite de alguna manera burlar la violencia: “permiten engañar a esta enemiga y arrojarle, en el momento propicio, la ridícula presa que la satisfará” (pág.12). Ante los atentados de las Torres gemelas en NY, ante otros muchos hechos violentos como el recién incendio de un bus con todo y sus ocupantes, todos piden que se pare la violencia con más violencia y es que “existe un común denominador de la eficacia sacrificial (…) Este denominador es la violencia intestina; son la disenciones, las rivalidades, los celos, las peleas entre allegados lo que el sacrificio pretende ante todo eliminar, pues restaura la armonía de la comunidad y refuerza la unidad social” (Pág.16) La pregunta que le hago a esta sociedad civilizada que pide muerte para vivir es si realmente lo vamos a lograr con un estado de derecho excluyente, corrupto y que muchas veces entra en contubernios con los poderes económicos. Bajo el sistema económico actual las víctimas son doblemente víctimas ya que ellos son los afectados directos de la configuración socioeconómica y al mismo tiempo se les convierte en sustitutos de los genuinos causantes de la espiral de violencia, el poder judicial actúa como intermediario entre el poder político y el económico y con ello “la sociedad intenta desviar hacia una víctima relativamente indiferente, a una víctima «sacrificable», una violencia que amenaza con herir a sus propios miembros, los que ella pretende proteger a cualquier precio” (Pág.12)

Nuestra civilización moderna es más sacrificial que ninguna otra antes y nuestro país no escapa de esa maldición.

Manifiesto "¡Un poquito de coherencia, carajo!"

He decidido crear un nuevo movimiento político. Tras analizar seriamente las condiciones objetivas del país y la difícil coyuntura en la que nos encontramos, creo que ya es hora de dar un salto en la conciencia y en la praxis para proponer un movimiento de masas amplio, diverso, policlasista, genuinamente venezolano y revolucionario.

El objetivo es uno solo: lograr un inmenso pacto nacional en contra del disparate.

No es un proyecto complicado. Este nuevo movimiento no busca otra cosa que la sensatez, que la cordura ciudadana, tan común y tan corriente como el sujeto, verbo y predicado de todos los días. "Un poquito de coherencia, carajo". Ese podría ser el lema de enganche para la campaña de lanzamiento.

Nada de patrias, nada de sistemas sociales, nada de vidas y muertes... este movimiento es menos melodramático y mucho más concreto. La lógica también puede ser un ideal político.

Para sumarse a esta iniciativa no se requiere tener una ideología específica, ni siquiera un cuerpo de postulados doctrinarios más o menos elaborados. Aquí usted puede ser marxista, antimarxista, marciano y hasta simplemente marchista.

No hay problema. Usted puede ponerse una camisa roja o una camisa amarillo pollito. Como más le guste. Como se lo pida el cuerpo.

Puede, también, pensar que Marta Harnecker es la versión leninista de la madre Teresa de Calcuta, o que Ronald McDonald ha hecho más por la humanidad que el Che Guevara.

No importa. Todas las diferencias son bienvenidas, eso sí, siempre y cuando exista un mínimo de sindéresis, de congruencia. De eso se trata. Este país está pidiendo a gritos que dos y dos sean cuatro.

Es sorprendente que, después de once años, no nos hayamos destruido y todavía limitemos por el norte con el mar Caribe; que todavía hablemos todos español, que creamos que el sol sale por el este y que, en verdad, los chimi chimitos estaban bailando el coro corito/ tamboré. Si Simón Rodríguez viviera, tal vez diría: "Erramos, compadre. Así que mejor paremos esta vaina porque si no alguien nos va a tener que inventar de nuevo".

Todos los días los venezolanos asistimos a un espectáculo delirante. Desde hace tiempo, Venezuela dejó de ser país para convertirse en un absurdo con petróleo. Rasque usted cualquier página del periódico, asómese a cualquier espacio informativo de la televisión.

El sinsentido es la noticia de cada día. Vea y escuche usted a Aristóbulo Istúriz, por ejemplo, diciendo que tienen pruebas "en inglés" sobre la falta de soberanía de la oposición: "Sabemos que está dirigida desde fuera", denunció esta semana.

Es insólito. En caso de que fuera cierto, y de que todo aquel que cuestione al Gobierno -incluyendo a Maza Zavala, a los obreros de Guayana, a Margarita López Maya o a Domingo Alberto Rangel, por citar nombres diversos- estuviera dateado por la CIA, ¿cómo es posible que el funcionario de un gobierno que se reconoce directamente asesorado por Cuba, incluso en temas militares, intente descalificar a alguien, acusándolo de estar asesorado por el extranjero? Ni de vaina. De eso se trata. Dile no al disparate.

Otro ejemplo: Diego Arria danzando por el mundo, lanzando desafíos, proponiéndole al Presidente que le acepte una hacienda como regalo pero que, a cambio, le devuelva el país a los venezolanos. ¿De qué habla? ¿En qué historia vive? ¿Qué parte de la realidad hay que traducirle? Es asombroso que no sepa, que no intuya o que ni siquiera sospeche, la percepción que tiene de él gran parte de los venezolanos mayores de 40 años. La imagen de Arria sigue siendo un emblema de la Venezuela corrupta que todos queríamos borrar en 1998 ¿Cómo se presenta ahora así, como un simple ciudadano que viene de la nada? No. Tampoco califica. No te dejes ganar por la desesperación política. Dile no al disparate.

Lo de Pdval más que un ejemplo es un monumento.

Lo último es ver al Partido Comunista tratando de que más de 120.000 toneladas de comida podrida sean solamente una maniobra mediática, parte de "una campaña de la ultraderecha". Es un desatino demoledor. No hay manera de escuchar esa frase sin sentirse estúpido. ¡Sálvate ya! ¡Dile no al disparate! Todavía no tengo un nombre para esta nueva organización.

A mí me gusta algo así como Movimiento Nacional Contra la Loquetera. Pero quizás le falte sonoridad. Se necesita expresar nítidamente una idea tan sencilla: no somos los heroicos hijos de Bolívar. No aspiramos a liberar el planeta. No deseamos más paraísos revolucionarios... Ya sólo queremos un poco de sentido común. Esa es nuestra única utopía.

Se aceptan sugerencias. Los voluntarios y voluntarias, por favor, pónganse en la fila.

(El Nacional/Venezuela. El autor es escritor, guinista y columnista venezolano)

domingo, 27 de junio de 2010

Teodoro Petkoff: "No soy el gurú de la oposición"



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Octava u última entrega de la serie
VENEZUELA SE JUEGA LA REPUBLICA
Domingo 27 de Junio de 2010
  • Una plática política con Teodoro Petkoff, director del periódico TalCual
    "No soy el gurú de la oposición"
    Dice que no es gurú de la oposición, pero es precisamente esto. Teodoro Petkoff, el padre de la izquierda democrática venezolana.
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  • Opinión
    ¿Por qué hablar tanto de Venezuela?
    Pasé nuevamente dos semanas en Venezuela. La tercera vez en dos años. Pasé otras tres semanas pensando, repensando y escribiendo sobre Venezuela.
    Página No. 1
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  • GalerÍa de Fotos
    El bigote de Teodoro
    Fotogaleria de la entrevista a Teodoro Petkoff, director del periodico TalCual uno de los medios de comunicación en venezuela.

¿Por qué hablar tanto de Venezuela? La conclusión de la serie.

Pasé nuevamente dos semanas en Venezuela. La tercera vez en dos años. Pasé otras tres semanas pensando, repensando y escribiendo sobre Venezuela. ¿Por qué tanto esfuerzo por entender y explicar lo que pasa en un país lejano, en vez de concentrarse en los problemas nuestros?, me preguntaron muchos, algunos de ellos en tono de reclamo.

Primero tengo que decir: Las dos cosas no son excluyentes. Por lo contrario. Por estar en Venezuela y luego escribiendo sobre Venezuela no he dejado de pensar y escribir sobre El Salvador. Es más, viendo el proceso político venezolano me ha dado nuevos puntos de vista para entender lo que nos pasa a nosotros. A veces, para apreciar bien un cuadro, hay que buscar distancia y nuevos ángulos...

En Venezuela está librándose, de manera más clara y madura que en otras latitudes, la batalla entre dos concepciones de la izquierda: por un lado la izquierda comprometida con un Estado centralizado, todopoderoso, sin “desviaciones burguesas de división de poderes”, que además se adueña de los medios de producción y comunicación; por el otro lado, una izquierda democrática, plural, deliberante, reformista, comprometida con las libertades individuales y con una economía social de mercado.

Para Teodoro Petkoff, el entrevistado de hoy, esta batalla viene de los años 60, cuando todos eran revolucionarios, pero no todos eran demócratas. Su famoso libro “Dos Izquierdas” no sólo es válido para Venezuela. Le cambias los apellidos y las fechas y estás leyendo la historia de la izquierda salvadoreña, unida en la guerra contra un régimen militar, pero una unión imposible a la hora de construir país.

Cuando hace dos años regresé de mi primer viaje a Venezuela, publiqué una tesis, en aquel entonces aún un tanto atrevida: “En Venezuela, la decisión no es entre derecha e izquierda, sino entre izquierda democrática e izquierda autoritaria”.

Hoy queda más que comprobada esta tesis. La oposición venezolana es exitosa en la medida que logre construir una propuesta reformista, en el fondo socialdemócrata. Los venezolanos se resisten mucho en ponerse etiquetas, pero todos en el fondo hablan de la misma visión: renovación y reforma social, en vez de restauración. A los venezolanos se les ha agotado su sueño revolucionario, su confianza en un líder mesiánico, su paciencia con la corrupción y la demagogia populista, pero no su sueño de alcanzar, aprovechando su riqueza petrolera, una sociedad sin pobreza. Esto es obvio para quien camine por las calles de Caracas, los barrios de Petare o las caminos del Barlovento.

Los personajes retratados en esta serie de mi expedición periodística y política por Venezuela tienen diferentes historias y visiones, pero todos comparten este sueño: hacer compatible las conquistas sociales con las libertades políticas. El general Baduel en su prisión militar lo define en otras palabras que Bony, la esposa de otro preso político, o Andreina, la hija de un preso político que pronto será diputado. Pero todos son parte de esta nueva izquierda plural, renovadora, tolerante. Los dirigentes opositores como el joven gobernador Henrique Capriles y el ex alcalde Leopoldo López tal vez todavía no están compartiendo estrategia con Henri Falcón, el gobernador de Lara, quien recién renunció al partido de Chávez, o con José Albornoz, quien recién fue removido de su cargo de vicepresidente de la Asamblea por desafiar a Chávez. Pero todos ellos están hablando precisamente de lo mismo: rescatar la democracia y seguir construyendo justicia social.

Y personajes claves en todo este proceso de definiciones y convergencias, como el jurista Pedro Nikken y el escritor y economista Teodoro Petkoff, están hablando con todos ellos, pacientemente tejiendo el proyecto político opositor en el cual todos podrán converger. Y en el fondo, aunque nadie se apresura a ponerle nombre, es el viejo proyecto de la izquierda democrática, basado en pluralidad, defensa de la democracia representativa y de las libertades ciudadanas, economía social de mercado, poderes descentralizados, libertad sindical. Todos elementos que en Venezuela están bajo ataque sistemático de la izquierda autoritaria que gobierno en contubernio con los militares. Y todos elementos que -¡no nos demos paja!- están siendo cuestionados -y algunos ya atacados- por muchos dirigentes del FMLN.

Ha sido una experiencia política y personal importante conocer de cerca a todos estos personajes arriba mencionados. No tengo duda de que de este rompecabezas de personajes, historias y visiones se va a armar una izquierda democrática con suficiente empuje para rescatar las tradiciones republicanas y democráticas de Venezuela. Y para rescatar también a la izquierda secuestrada temporalmente por ideologías obsoletas y caudillos autoritarios. No sólo en Venezuela.

(El Diario de Hoy)

sábado, 26 de junio de 2010

Cuando los jueces se expresan

En los últimos meses, este diario ha publicado artículos de miembros del poder judicial opinando acerca del procesamiento por delito de prevaricación contra el hasta hace poco magistrado instructor del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. En uno de ellos una magistrada sostenía que su voto particular oponiéndose a la posición mayoritaria de la Sala de negar la competencia del juez instructor para investigar los delitos de lesa humanidad del franquismo no era prevaricar, sino simplemente discrepar. En otro, cinco magistrados se pronunciaban sobre el significado del procedimiento en democracia, en el que decían defender la independencia judicial frente a críticas externas dirigidas a algunos miembros del Tribunal Supremo favorables al procesamiento. Es evidente que en ambos casos estaban ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. Ahora bien, de ningún modo quedan protegidas por la libertad de expresión aquellas resoluciones judiciales que deslizan expresiones injuriosas o reflexiones políticas o morales sobre el contenido de la ley que aplican, como ha sido el caso del pintoresco juez Calamita y sus consideraciones sobre la homosexualidad.

La cuestión más relevante que plantea el ejercicio de la libre expresión es su alcance y límites. Porque no es lo mismo que el juez emita opinión en el ejercicio de la función jurisdiccional que fuera de ella. Y de cómo se ejerza este derecho depende la garantía de la responsabilidad judicial, que es una consecuencia del principio constitucional de la independencia judicial, que ha de asegurar la libertad del juez, en ausencia de presiones externas e internas, para interpretar el Derecho conforme a la Constitución y la ley. Se trata de un presupuesto previo para el ejercicio responsable de sus derechos y deberes. Y es por ello que los jueces han de ser responsables precisamente porque son independientes, razón por la cual su libertad de expresión ha de quedar modulada cuando no impedida en tanto que miembros que son de un poder del Estado. Porque los jueces son servidores públicos sometidos a un estatus especial que les exige responsabilidad jurídica -que no política- por sus actos. El control disciplinario de éstos no les sustrae independencia sino todo lo contrario, la refuerza.

En el ejercicio de la función jurisdiccional, la independencia y la responsabilidad del juez se manifiestan en las resoluciones que adopta. Así, todo lo que de su contenido no permita o no coadyuve a una fundamentación de su decisión acorde con las reglas de la interpretación jurídica, resulta accesorio. Los juicios de valor o la emisión de opiniones sobre la ley aplicada pueden ser merecedores de censura jurídica y, en su caso, de responsabilidad disciplinaria o incluso más grave. Ha de ser así, porque en el ámbito jurisdiccional el juez representa al Estado, y éste solo espera del mismo la exteriorización de los argumentos en los que se apoya su resolución de acuerdo con las reglas de la razón jurídica.

Es por ello que en ejercicio estricto de la potestad jurisdiccional a través de sus decisiones, el juez carece de libertad de expresión; lo que el juez ejerce es la garantía de la tutela judicial que el ciudadano demanda del Estado de acuerdo con la libertad intelectual de la que ha de disponer para interpretar las normas aplicables al caso concreto. Una libertad que es la base de su independencia, un principio constitucional tributario de la suma que aportan su cultura jurídica, formación personal y vinculación a los valores de una sociedad democrática, como sujeto social que es. Porque el juez es un actor social con ideología. La función que ejerce en nombre del Estado le exige permeabilidad al contexto social en el que actúa; el poder que ejerce sobre la libertad y el patrimonio de sus conciudadanos no es un sacerdocio. Pero sus legítimas convicciones, sus filias y fobias, nunca deberán alterar la lógica de sus razonamientos.

Ya al margen de la función jurisdiccional, el juez recupera el ejercicio de su libertad de expresión en su condición de ciudadano activo. Pero la ha de ejercer acorde con los límites que le afectan como servidor público sujeto a un régimen jurídico especial. Ello le exige un deber de lealtad institucional, alejamiento de la controversia política del momento (por ejemplo, no participar en tertulias) y deferencia hacia la ley que es expresión del principio democrático. Sentado este requisito, el juez puede desarrollar a plenitud, y es deseable que lo haga, su actividad científica como profesional del Derecho, a extramuros de la potestad jurisdiccional y emitir opiniones con la debida autocontención, siempre que no lo haga prevaliéndose de su cargo. El juez no puede ignorar que su condición trasciende a la función que ejerce y ha de ser consciente que con sus actuaciones externas no puede quebrantar la confianza que, como recuerda el Tribunal Supremo (sentencia 14/7/1999), la sociedad le reclama como representante del Estado.

(El País, Madrid. El autor es catedrático de de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra.)

Las Cartas de Paolo: Carta al general Raul Isaías Baduel


Estimado Raul:

ya regresé a mi país, luego de dos semanas en tu querida Venezuela. Ya escribí y publiqué las historias de los personajes que tuve el privilegio de conocer y que me contaron sus vidas y sus sueños para transformar a Venezuela en lo que podría ser: un país que logra vencer la pobreza sin vender sus libertades...

Escribí la historia tuya y de mi encuentro contigo en la cárcel militar, donde te tiene Hugo Chávez, quien una vez fue tu amigo; quien junto contigo empezó una revolución para defender la libertad y la democracia; y quien luego te echó preso, porque vos todavía estás defendiendo la libertad, aunque ahora contra él...

La historia se llama “Héroe y traidor” y escribí otra sobre Iván Simonovis, quién está preso en otra cárcel peor que la tuya. Ambos, vos y él, están presos porque Chávez necesita reescribir la historia del golpe del 2002, en la cual él como “comandante en jefe” no hizo un papel muy decente ni heroico, mientras el comisario Iván y el general Baduel, en distintas trincheras, cumplieren su deber. Nada más. Vos reestableciendo el orden constitucional, llevando a Chávez de regreso al poder; Iván evitando un baño de sangre en las calles de Caracas.

Fingí ser tu ‘amigo personal’ para poder entrar en la cárcel militar, y en la tarde salí del fuerte Ramo Verde siéndolo de corazón.

Gracias, Raúl, por recibir y confiarme.

Paolo Lüers

(Publicado en el periódico Más!/El Salvador)

Construyendo la pista de aterrizaje para chavistas disidentes

Serie VENEZUELA SE JUEGA LA REPUBLICA, séptima entrega
Sábado 26 de Junio de 2010

  • Nace una oposición desde la izquierda
    Un pequeño partido con raíces en la izquierda histórica venezolana, hasta hace poco incómodo pero fiel aliado de Hugo Chávez, quiere modificar el mapa político venezolano. Se llama Patria Para Todos (PPT).
    Página No. 1
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viernes, 25 de junio de 2010

Hay que ir al grano

Hasta los hechos más impactantes parecen que no alcanzan a descarrilarnos de la rutina de las discusiones estériles. Ayer en un canal de televisión estaban discutiendo si los pandilleros son -o no son- aptos para ser resocializados; si son enfermos curables o enfermos incurables.

Este no es el punto. El individuo y su estado mental no es el punto. Se trata de crimen organizado, cuyas estructuras hay que derrotar y erradicar.

El problema no son los 15 mil locos metidos en pandillas e involucrados en crímenes de alto grado de violencia, ni tampoco los 15 mil jóvenes en peligro de contagiarse de esta locura.

Locos siempre hay. Esto es imposible cambiar. Violencia siempre hay, y habrá que seguir con los programas que a largo plazo pueden disminuir el potencial de violencia den la sociedad. Lo que hay que erradicar son las estructuras operativos, logísticas, de mando, de planificación de las pandillas. En esto hay que concentrarse. Si se logra quebrar estas estructuras, los miles de locos en las calles siempre serán locos y siempre serán un problema, pero ya no tuvieran las condiciones para andar matando sistemáticamente. Porque para que los locos maten como están matando en El Salvador, necesitan estructuras criminales que asegura impunidad, planificación, organización.

Está bien que haya programas para tratar de resocializar a los locos metidos en las pandillas. Son necesarios, al igual que los planes de prevención. Está bien que haya más policías en la calle para agarrar a los maleantes. Pero todo esto no es esencial para ganar la batalla contra el flagelo que padecemos.

Necesitamos leyes e instituciones que enfoquen toda la investigación, la inteligencia y el combate en las estructuras del crimen, no en el delincuente individual y el delito individual. El fin último no es meter preso a cualquier delincuente por cualquier delito particular, sino quebrar las estructuras de planificación, mando y financiación detrás que mantiene la maquinaria delincuencial - y que la hace eficiente y lucrativo.

¿Cuántas cabezas puede tener la serpiente? ¿Cuántos estrategas pueden tener las pandillas? ¿Cuántos expertos en lavar el pisto que sacan de extorsiones, secuestros y narcotráfico? ¿Cuántos mandos que pueden organizar acciones como la del bus de Mejicanos, o organizar la entrada de armas? A lo mejor, sumando a todos estos mandos y expertos, no son más de 500.

¿Qué tan difícil puede ser identificarlos? Los investigadores de la PNC dicen: sabemos quienes son, pero no podemos probarles nada. Ahí exactamente reside el problema.

Con las leyes que tenemos, con suerte podemos meter algunos de ellos en la cárcel, pero nunca destruir las estructuras. Para esto hay que hacer leyes adecuadas. Leyes antimafia. Leyes anti crimen organizado. Y hay que organizar de manera absolutamente diferente la policía criminal y la fiscalía, en grupos de trabajo (task forces) que enfocan en las estructuras, no en delitos parciales.

Ahora cada asesinato en Apopa se lo encargan a un fiscal diferente, en vez de olvidarse del principio ‘delito por delito’ y crear un ‘grupo de tarea Apopa’ que se dedica a investigar, de manera permanente y sistemática, todos los crímenes relacionados a las pandillas de Apopa, hasta que les pueden caer a las casas, a los carros, a las cuentas bancarias y a los jefes. No importa por qué delito. Por el delito que les pueden comprobar y que puede dar la pauta para decomisarles todos, hasta el reloj de la abuelita, el anillo de la hija, la camioneta de la suegra...

No importa si los 31 asesinatos en Apopa al fin se aclaren cada uno. Puede ser que no, lo esencial es que se desmantele la pandilla responsable de los 31 muertos comprobándoles lavado de dinero o cualquier otro delito. Al Capone mandó a cometer docenas de asesinatos. El FBI nunca le pudo comprobar ningún asesinato. Pero le echaron preso por evasión de impuestos y botaron la llave. Y desmantelaron su imperio criminal.

Eso hay que hacer. Si se logra esto, los miles de locos ya no serían un ‘ejército’, sino se reducen a un problema de sanidad pública manejable con una policía comunitaria bien entrenada. Sin estructura, sin mando, sin lavado de dinero, sin moral, los violentos pierden la capacidad de mantener el reino de miedo en que nos tienen ahora. Hay que quebrarles las estructuras y la moral.

El FBI sabe cómo organizar esto. Los fiscales anti mafia de Italia lo saben. No hay que tratar de inventar la pólvora en El Salvador.

(El Diario de Hoy)