Carta a los ‘indignados’ con la Asamblea: Cuidado con la anti política

Estimados:
Vi en Twitter un montón de gente protestando por el anuncio de la nueva Junta Directiva de la Asamblea de querer construir el edificio legislativo. Puse un tuit: Es insensato decir que no debe construirse el nuevo edificio de la Asamblea. sino un nuevo hospital. Un país debe tener capacidad de construir ambos, y mucho más.”

Me cayó encima una racha de críticas. Los que se tomaron la molestia de argumentar (otros sólo despotricaron contra los diputados, la corrupción en general y por supuesto contra este servidor por defender a ‘las ratas’) alegaron que un edificio para la Asamblea no tiene prioridad, teniendo otras necesidades más apremiantes. Por ejemplo el Hospital Rosales…

Por supuesto, el ex alcalde y ahora (autoproclamado) ‘desempleado’ Bukele se puso a la cabeza de la indignación, anunciando protestas populares si los odiosos diputados se atreven a gastar el dinero del pueblo en su nuevo edificio.



Bueno, antes de que sea tarde hay que parar esta locura del discurso anti político, anti partidos, anti parlamento, anti sistema. Por más que cuestionemos a miembros y decisiones de la Asamblea, es uno de los poderes imprescindibles del orden republicano. Si está trabajando en un edificio declarado peligroso por sus daños estructurales, necesita uno nuevo. Sobre diseño, tamaño y costo de este edificio se puede (y debe) discutir, pero no sobre la legitimidad de construirlo.

El Estado tiene que dotar sus instituciones de las instalaciones adecuadas: escuelas, delegaciones policiales, bartolinas, juzgados, hospitales, sedes fiscales, penitenciarias, ministerios, parlamento… Es demagógico confrontar cada inversión estatal, en cada uno de estos rubros necesarios, siempre al lamentable estado del hospital Rosales. Por supuesto que hay que invertir en el Rosales y los demás hospitales.

Hay que reparar y construir escuelas. Pero si hoy es moralmente inadmisible construir un parlamento mientras no haya suficientes hospitales, mañana será pecado construir penales para resolver el hacinamiento, mientras no se haya reconstruido el Rosales; que invirtamos en delegaciones policiales con suficientes bartolinas, mientras en el Rosales no haya medicina; que demos a la fiscalía el presupuesto que garantice su independencia y eficiencia, mientras… otra vez el Rosales.

La crisis de Salud no se va a resolver negándole a la Asamblea un edificio adecuado. La crisis de las escuelas no se va a resolver no construyendo cárceles y bartolinas. Y al revés: No vamos a resolver la crisis de seguridad quitándole fondos a Salud y Educación.

Toda esta demagogia no tendría caso si tuviéramos un gobierno capaz de diseñar y ejecutar con eficiencia y transparencia un presupuesto real que refleje todas las necesidades del país.

Conseguir esto es lo difícil. Lo fácil es unirse al coro de la anti política y arremeter contra todo lo que tenga que ver con la Asamblea. De repente la demagogia ya no es contra los diputados o partidos, sino va al corazón del sistema institucional, que no puede funcionar sin parlamento. Dejen esto al falso Mesías, sus apóstoles y sus rebaños.



Obliguemos al gobierno a reconstruir el Rosales y las escuelas, y a ampliar los penales – y dejemos que la Asamblea haga su edificio. Bien administrado, el pisto alcanza para hacer todo esto. Y más…

Saludos,


Posdata 1: Lo mismo se puede decir sobre la discusión sobre los asesores. La Asamblea no necesita menos asesores, sino mejores y bien aprovechados. Académicos en vez de choleros…

Posdata 2: Por supuesto hay que seguir criticando a la Asamblea cuando melgaste dinero en privilegios.

(MAS! / El Diario de Hoy)


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