Carta a Leopoldo López: Tu hora llegará


Leopoldo:
Es la tercera vez que te dedico una carta. Publiqué una hace más de 3 años, cuando te entregaste a La Guardia, en la plaza pública, puño en alto. Llamo La Guardia a la Guardia Nacional Bolivariana, porque de nacional y de bolivariano no tiene nada. Y porque aquí, en El Salvador, La Guardia es símbolo de la maquinaria de represión de la dictadura militar, de la cual sólo nos deshicimos luego de 12 años de guerra civil. Ahora vemos en Venezuela las mismas escenas de La Guardia reprimiendo estudiantes en la calle para defender un régimen militar contra la ira de su pueblo. Espero que a ustedes no les toque una guerra civil para conquistar la libertad.

La segunda carta te la dediqué cuando estabas en huelga de hambre en la cárcel militar Ramo Verde, pidiéndote que no sacrificaras tu vida. Desde que te conocí, en el 2008, cuando todavía eras alcalde de Chacao, nunca he tenido duda que Venezuela necesita líderes como vos que la conduzcan para adelante y no para atrás.

Cuando luego de más de 3 años de cárcel te dieron arresto domiciliario, muchos decían: A este hombre ya lo compraron, canjeó su semi-libertad por la desmovilización del pueblo en la calle… Sólo gente que no te conoce podía pensar esto.

Y ahora te encarcelaron otra vez, llegaron a medianoche como suelen hacer los esbirros de dictaduras militares, para sacarte de tu casa, de tu familia. Igual pasó a Antonio Ledezma, que es otro que no se ha callado. Sabiendo el costo que esto iba a tener, ustedes aprovecharon su arresto domiciliario, no para desmovilizar la resistencia, sino para darles ánimo a los miles y miles de estudiantes, amas de casa y gente de los cerros que ya pasaron más de 100 días enfrentándose en las calles a la maquinaria represiva de Maduro. La verdad es que a Maduro no le quedaba otra opción: vos sos demasiado peligroso para no tenerte en la cárcel. Te sacó para bajar la presión que ya no aguantaba, en la calle y en el teatro internacional – pero la presión no bajó. Continúa la lucha de la gente en la calle –y la presión de los gobiernos democráticos del mundo, porque su objetivo y motivación no es liberar a Leopoldo o Antonio, sino liberar Venezuela.

Está jodido Maduro: Sos demasiado peligroso para él fuera de la cárcel, pero aun más peligroso encarcelado. El poder de los líderes opositores crece en la cárcel. Igual Maduro que no se atrevió a suspender su Constituyente, aunque está dividiendo sus propias filas chavistas, porque hubiera sido un triunfo para la oposición y de la calle – pero realizar su proyecto de imponer una constitución cubana también lo está acercando aun más al abismo. Maduro no tiene opciones. Vos sí: Sólo tenés que sobrevivir la cárcel, y tu hora llegará, tarde o temprano. Creo que temprano.

Resistí, Leopoldo. Aunque te vuelvan a someter al más hermético aislamiento, nunca estarás solo. Un abrazo, tu amigo

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(MAS! / El Diario de Hoy)

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