Observador político: ¿Cuál es el escándalo. De Paolo Luers

Las escenas del strip tease en el penal de Izalco pueden ser de muy mal gusto, pero ojo: La disco móvil y el show de bailarinas no matan. Podemos todos estar de acuerdo que este tipo de eventos no son admisibles en una cárcel, pero no podemos darnos el lujo de indignarnos más de este video que de los 25 homicidios que ahora tenemos todos los días, cuando en septiembre del 2012 (una posible fecha de la grabación del video) tuvimos 158 homicidios (o sea, 5.1 al día); y en agosto del 2013 (la otra posible fecha de la fiesta de Izalco) tuvimos 242, o sea 8.06 al día.

Y estos números no fueron flor de un día ni de 1 ó 2 meses, sino representan el promedio de estos años. Los 24 meses del 2012-13 mostraron un promedio diario de 7 homicidios. Esto no le quita nada a lo asqueroso de un show strip tease en un penal, ante cientos de hombres sedientes de sexo – pero pone el problema en su justa dimensión. El país no está en una crisis de seguridad al borde de caer en una crisis humanitaria debido a unas muchachas desnudas bailando en el penal, tampoco debido a la tregua (de la cual esta fiesta nunca fue parte) – sino debido al fracaso de todas las políticas de seguridad ‘post-tregua’ de los gobiernos de Funes y Sánchez Cerén.

Está bien que hechos como la fiesta de Izalco haya sido denunciada y que sea investigada. Es obvio que ahí se violaron el buen gusto y la ética. La fiscalía debe determinar si además se violaron leyes. Pero otra cosa es usar la indignación sobre estas chocantes imágenes para desacreditar el trabajo de los mediadores y su intento de convertir una tregua entre pandillas en un genuino proceso de reducción de violencia, con participación de la sociedad civil, el sector privado, los liderazgos comunales, las iglesias, alcaldías y el servicios públicos del Estado en las comunidades. La intención (y ahí se unen voceros del FMLN con otros de la oposición) es vetar que ante el evidente fracaso total de la guerra frontal contra las pandillas surjan alternativas que incluyen el diálogo y la inserción. Para esta intención, los videos de Izalco son un regalo de Dios – o mas bien de las entrañas del aparato de inteligencia que los filtró. Y no serán los últimos.

NADA QUE VER CON LA TREGUA
Me consta que los mediadores y sus equipos de trabajo no tuvieron nada que ver con hechos como la fiesta nudista en Izalco y otras que se dieron en muchos penales antes, durante y después de la tregua, debido a la corrupción existente en Centro Penales, y debido al oportunismo con el cual todos los gobierno (de Flores hasta el actual) han buscado canjear ciertos beneficios para los pandilleros presos contra cortos períodos de calma y, sobre todo, contra apoyo electoral.

Los mediadores de la tregua, monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango, y sus colaboradores trabajaron de manera diferente. Quiero explicar dos diferencias de fondo: 1) Fueron los primeros que entraron en diálogo con los cabecillas no buscando réditos electorales ni reducciones coyunturales de la violencia, sino buscando romper la escalada de violencia y abrir caminos a la reinserción; 2) no ofrecieron nada a los reos que no les corresponda por ley y por decencia de un sistema democrático. Más bien los retaron que, antes de pedir algo, muestren su voluntad de conducir sus pandillas a abandonar la violencia.

Concesiones a los reos como fiestas con bailarinas desnudas nunca fueron parte del concepto de la tregua. O sea, no fueron parte de los cambios en los penales que los mediadores gestionaron ante el gobierno para crear un clima mas favorable para la tregua.

Los equipos de mediación propusimos y conseguimos cambios como:
-reunificación de los internos con sus familias, sobre todo sus hijos, que muchos de ellos no los habían podido ver por años;
-esto incluyó también más oportunidades de visitas conyugales. Que esto fue aprovechado para meter prostitutas, no es extraño dado el grado de corrupción en centros penales.
-acceso a noticias, periódicos, libros. En este contexto se gestionó la instalación de plasmas, más o menos 1 por cada 200 reos, para entretenimiento e información.
-actividades culturales; formación de grupos de música, teatro, danza, pintura. Yo sé que muchos dirán: ¡DANZA, miren los videos! Pero no: hubo (y espero que sigan existiendo) grupos serios de danza artística en varios penales;
-mejoramiento de la asistencia de salud; mejor salubridad en los penales (agua, basura, limpieza, reparaciones de sistemas de desagua, ventilación, etc.)
-mas proyectos productivos en los penales;
-acceso de los medios a los penales.

¿Esto ha desnaturalizado el carácter de la pena y convertido las cárceles en hoteles? De ninguna manera. Cualquiera que ha visitado los penales, en su extrema situación de hacinamiento y abandono, puede testificar que la vida en ellas por nada es envidiable. Sigue siendo un infierno. Invito a los religiosos, embajadores, empresarios, periodistas que han podido visitar los penales durante la tregua que digan en público lo que vieron y olieron. No se callen ante la campaña de mentiras.

Todas estas medidas arriba mencionadas juntas definitivamente aportaron a la creación de un clima más favorable para el diálogo, para la gestión de acuerdos tendientes a reducir la violencia en los penales, en las escuelas, en el transporte público, etc. El resultado: tasas de homicidios que ya no subieron de un promedio de 7 al día; ausencia total (por casi 2 años) de asesinatos de policías, soldados, custodios y sus respectivas familias – cosas que hoy vemos casi diarios; recuperación de la paz en muchos centros escolares y suspensión del reclutamiento forzoso de alumnos. Inicio de pláticas y experimentos locales de reducción de extorsiones.

EL DESMONTAJE DE LA TREGUA
Todo esto empezó a revertirse cuando en junio del 2013 el gobierno de Funes une fuerzas con el fiscal general Martínez para desmontar todos los mecanismos de la mediación que eran indispensables para mantener sostenible la tregua. Y esto no fue culpa de orgías en los penales u otros excesos que se pueden haber dado durante la tregua, igual como se dieron antes y después de ella. El nuevo auge de violencia que se comenzó a gestionar a finales del 2013 y que culmina en el 2015/16, no es culpa de la tregua, sino de la forma torpe e irresponsable en que la boicotearon y desmontaron Ricardo Perdomo, Luis Martínez, Benito Lara, Hato Hasbún, Mauricio Landaverde y Howard Coto – para sustituirla con la declaración de una guerra frontal de la cual ninguno de estos señores tiene idea como ganarla. No es culpa de los mediadores, que pueden haber cometido errores, pero que nunca fomentaron actos de violencia, ni dentro de los penales ni en los barrios – es culpa de políticos del FMLN y también de ARENA que quisieron ganar elecciones prometiendo mano dura y satanizando la tregua.

Así que, cada cosa en su dimensión. Investiguen el escándalo de Izalco o cualquier otro abuso en el sistema penitenciario. Si hay delitos, castíguenlos. Pero no usen estos escándalos y el morbo que despiertan para desviar la atención de los verdaderos escándalos en Seguridad Pública: la tensión interna en la PNC; los operativos de exterminio contra sospechosos de ser miembros o colaboradores de las pandillas, como por ejemplo la masacre de San Blas; la pésima situación humanitaria y de hacinamiento en las bartolinas y los penales; la militarización de la operatividad de la PNC; las deficiencia de investigación en PNC y FGR; los obsoletos conceptos de redadas; la falta de liderazgo de Casa Presidencial, donde el presidente delega las cosas más importantes a sus asesores más ineptos…
(El Diario de Hoy)