martes, 3 de diciembre de 2013

Carta al ministro de Justicia y Seguridad

Estimado ministro Perdomo:
¿Se recuerda? A mediados de noviembre usted salió diciendo que la tasa de homicidios había llegado a 10 por día  - o sea, duplicando el número alcanzado antes de que usted asumiera el mando. Además, en un hecho insólito para un ministro de Seguridad, usted vaticinó que esta tasa iba a subir aun más en diciembre y enero, ya que se trataba de una manera de los pandilleros de intervenir en el proceso electoral.
Yo le mandé una carta, publicada el 16 de noviembre, desmintiendo este anuncio absurdo.

En caso que no lo han informado, ministro, le voy a dar los números de homicidios de los últimos 10 días de noviembre: jueves 21: 3 homicidios en todo el país; viernes 22: 3 homicidios; sábado 23: 3; domingo 24: 8; lunes 25: 7; martes 26: 6; miércoles 27: 8; jueves 28: 8; viernes 29: 6; y sábado 30 de noviembre: 2 homicidios.

Son 54 homicidios en 10 días. Un promedio de 5.4 al día. Una baja sensible casi a la mitad.

Estos números usted no las difunde, ni nadie en su ministerio o en la PNC. A lo mejor porque esta buena noticia contradice sus teorías y sus vaticinios negativos.

Aunque a usted no le guste, esta baja no se logró gracias a su trabajo, sino a pesar de sus intentos de obstaculizar el trabajo de los mediadores. La nueva baja de homicidios se logra a partir del trabajo paciente y sistemático de los mediadores (Raul Mijango, Fabio Colindres  y sus equipos). Retomando el diálogo con las pandillas y entra ellas, se logró provocar un nuevo acuerdo entre los cabecillas en las cárceles y en las comunidades. Una especie de reafirmación del acuerdo original que en marzo del 2012 dio inicio a la tregua y al proceso de reducción de violencia.

Estoy seguro que esta tendencia se va a consolidar, dada la decisión expresa de los pandilleros. Usted va a argumentar que es un éxito de su política de mano dura y de la operatividad de la PNC, por ejemplo de la iniciativa “Casa Segura”. Pero esto no se lo creen ni los más fervientes defensores de la mano dura. Sólo lea la columna de nuestro adversario común Carlos Ponce, donde compara sus nuevas estrategias policiales con “atacar al avispero atacándolo con un bate”...

Lo mejor sería que usted se convenza que todavía vale la pena regresar a las políticas exitosas de su ministerio de facilitar (o sea, generar condiciones favorables) a la mediación. Coordinando constructivamente el ministerio con los mediadores, los alcaldes, los liderazgos comunitarios y religiosos, con la Fundación Humanitaria, entre todos podríamos crear las condiciones para una reducción aun mucho más drástica de la violencia de aquí hasta las elecciones. De esta manera el próximo gobierno podría asumir en un clima de menos tensión y arrancar de una sola vez con su tarea más importante: la inversión en la rehabilitación integral de las comunidades.

Le deseo sabiduría y apertura, ministro, en estos tiempos de navidad y transición política. 

Paolo Lüers
(Más!/EDH)