Carta a al senador Patrick Leahy:

Estimado senador:
Ya recibió una carta abierta que le dedicó mi amigo y colega Federico Hernández Aguilar en este mismo Diario. Leyendo esta carta, me provoca agregarle otra misiva complementaria. No para defender mi terreno como escribidor de cartas -nadie tiene monopolio de escribir a los poderosos-, sino simplemente porque hay un par de cosas importantes que hasta ahora nadie le ha dicho a usted.

Mi colega ya le dio las explicaciones pertinentes sobre las dificultades que tiene nuestro señor presidente de entrar en debate con quienes osan de criticarlo. Tengo nada que agregar y nada que quitar a esta parte de la carta de Federico.
Usted tiene todo el derecho de expresar dudas y críticas a nuestro país y su gobierno. Por supuesto. Incluso, como senador, tiene todo el deber de analizar la situación de nuestro país antes de aprobarle un donativo que pagarán sus contribuyentes. Pero como formador de opinión pública y de debate tengo el derecho (y tal vez el deber) de señalar cuando sus declaraciones demuestran que está mal informado. Claro, es inaceptable que esto lo diga el presidente al senador de una nación que nos apoya... Pero algún beneficio tiene que tener no ser presidente y poder hablar francamente, incluso con senadores.
Como ya le hizo saber Federico: Todos estamos de acuerdo que usted señale los graves peligros que aquí enfrentamos en cuanto a la institucionalidad democrática y la independencia de los órganos del estado. Federico y este servidor lo hemos señalado en incontables columnas. Gracias por su apoyo en esta lucha. Y gracias por informase bien sobre el asunto, y no sólo escuchar a nuestro gobierno.
Pero usted está mal informado en cuanto a otros problemas que usted señala y que pueden ser razones para no aprobar el proyecto Fomilenio 2. Las agencias de seguridad de Estados Unidos (y algunos periodistas como Douglas Farah y Héctor Silva) le informaron mal: No hay una creciente influencia de los cárteles del narcotráfico en El Salvador, por la simple razón que nuestro país, diga lo que diga la DEA-CIA-ICE-FBI, no forma parte de las rutas principales de la droga en su camino de Suramérica al Norte.
Y tampoco es cierto, digan lo que le digan sus “contactos”, que la presencia del ministro de Defensa David Munguía Payés ponga en duda el compromiso de nuestro país de combatir el narcotráfico. Los pecados del ministro son diferentes: Primero es militar, y sabemos que a usted no le gustó cuando lo nombraron ministro de Seguridad; y segundo: Es de los funcionarios que han rebatido la tesis de los anteriores ministros (y de Estados Unidos) que el crimen organizado internacional relacionado al narcotráfico sea el principal problema de Seguridad en nuestro país, y que las pandillas sean parte de este problema.


Yo sé que usted recibe reportes (algunos de ellos también los recibimos aquí, otras serán confidenciales) que dicen todo esto. Por esto no digo que usted está distorsionando la verdad. Pero insisto: Usted está mal informado en esto dos puntos. Estoy seguro que a raíz de este debate, usted hará lo responsable: Pedir otros informes, poner a su staff a analizarlos, y llegar a una evaluación más realista de los peligros que enfrenta nuestro país. Al hacer esto, usted podrá dar un aporte esencial para conseguir que los apoyos de Estados Unidos sean mejor dirigidos para ayudarnos a resolver nuestros reales problemas.

Gracias por preocuparse de nosotros. Paolo Lüers 
(Más!/EDH)