Carta con seis demandas a los candidatos presidenciales

Estimados candidatos:
Ya pasó Semana Santa, entremos en serio en este volado de las candidaturas. Hasta ahora ha sido calentamiento y mucha paja. Nada de sustancia. Es hora de preguntar: "Where is the beef?", como lo hiciera Walter Mondale en las primarias demócratas del 1984, cuando su rival Gary Hart estaba hablando a los cuatro vientos de la necesidad de "nuevas ideas", pero sin nunca aterrizar en nada. Con la simple pregunta "¿Y adónde está la carne?", Mondale lo desinfló de una vez por todas y ganó las primarias.
Queremos beef. Demandamos sustancia. Aquí mis seis demandas. Recogidas en incontables pláticas, algunas en la barra donde sirvo tragos, otras en la calle o en las redes sociales.
Primero: Los que son funcionarios públicos, que renuncien a sus cargos. Norman y Óscar, ustedes no pueden seguir siendo alcaldes y candidatos al mismo tiempo. Renuncien ya. Y Salvador Sánchez Cerén, sabemos que usted como vicepresidente no puede renunciar, pero puede (y debe) dejar de inaugurar cualquier cosa del gobierno, y abstenerse a hacer viajes oficiales. Antes de ser candidato tampoco lo hizo...
Segundo: Pónganse de acuerdo entre las tres campañas sobre cómo controlar las campañas adelantadas. Como el árbitro no sirve para esto, pongan entre ustedes las reglas. Nos toman del pelo y disfrazan la campaña proselitista adelantada con 'consultas' para elaborar el programa de gobierno, o con inauguración de casas y comités de barrios en cada colonia. Todos sabemos que todo esto es campaña adelantada y que las consultas son camuflaje.
Tercero: Aparte de las giras y consultas, y de los mamotretos ilegibles que de ahí salen, hagan el esfuerzo serio de formular, cada uno en un documento de 2 páginas, sus 4 propuestas prioritarias al país. Sus apuestas. Sus ideas fuerza. Pero estén seguros: nosotros les vamos a preguntar cómo se come estas cosas. O sea, "Where is the beef?"
Cuarto: Bájense los pantalones y hagan públicos los fondos de campaña. ¿Cuánto va a gastar cada uno y cómo lo va a financiar? Así de simple.
Quinto: Debate. Pónganse de acuerdo sobre el formato, al anfitrión, la moderación. Y adelante. Sin guantes, sin tomar prisioneros. El que sobrevive se convierte en presidente: "Last man standing..."
Sexto: Queremos ver a los hombres y las mujeres de cada uno de ustedes. Dime con quién andas y te digo si sirves de presidente. Así de simple. ¿Quienes van a manejar los asuntos claves del gobierno, como seguridad, educación, salud, hacienda, el gabinete? ¿A quienes van a poner adonde está el pisto? Queremos verlos, conocerlos, chequearlos. Y queremos ver cómo funciona cada uno de ustedes en la cuestión clave para un gobernador: ¿Se rodea de incondicionales o de profesionales críticos e independientes; de mañosos, o de incorruptibles; de los cheros de siempre, o de gente fresca?
Una vez que ustedes respondan a estas seis demandas básicas, podemos escoger presidente.
Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

1 comentario:

Carlos Ticas dijo...

Muy de acuerdo con las recomendaciones que se proponen y que sé honestamente ninguno de los candidatos van a observar. La transparencia que un ciudadano común y corriente, o como está en boga decir en estos días: "ciudadano de a pie" espera de sus candidatos y futuros gobernantes es tan utópica, y relacionada al cuadrado de la raíz cuadrada de su honradez. Un ciudadano "normal" no comprende el efecto del VIRUS que ha contagiado a los políticos; que no solo les hace ignorar las verdaderas necesidades de un pueblo, sino que les permite estar por arriba de dichas necesidades. Los políticos sirven a sus amos y no al pueblo.
Me gustó el toque de evocar la campaña de Walter Mondale, quién plagió la linea "Where is the beef?" de una campaña publicitaria de la cadena Wendy's donde Clara Peller popularizó ésta frase. Pero lo de "Last man standing" dudo que el Pr. Sanchez C. entienda lo que tuvo en mente. Digo esto, pues al oírle hablar el "Jalvadoreño" que utiliza, dudo mucho que su mentalidad pase a mas de lo que refleja en su léxico. Y el cual por fin le permite seguir enriqueciéndose el bolsillo a costillas del puesto que desempeña.