Carta a los pandilleros de Ilopango y Quezaltepeque

Chavos:
He estado presente cuando ustedes firmaron, junto con los respectivos alcaldes y otros líderes comunales, los "pactos por la vida y la paz" en Ilopango y Quezaltepeque. Es más, como representante de la Fundación Humanitario puse mi firma a la par de las suyas: Todos juntos nos comprometimos a hacer todo que esté en nuestras manos para construir municipios libres de delincuencia y violencia. Acento en "construir".

No firmamos que a partir de este día, por arte de magia, reine la paz y desaparezcan, de la vida de estos municipios, los homicidios, la venta de drogas y las extorsiones. Nadie puede lograr esto por decreto. Ni los alcaldes, ni el gobierno, ni ustedes los pandilleros...

Firmamos el compromiso de trabajar para que este sueño se vuelva realidad. Nos comprometimos a crear las condiciones para que la violencia pueda cesar definitivamente. Entramos en un proceso complicado y difícil, que tendrá obstáculos, retrocesos, crisis. Pero nos comprometimos a trabajar juntos para superarlos.

Desde que comenzó la tregua, lo que más me impactó y llenó de optimismo eran los momentos donde ustedes, los voceros locales de las pandillas que operan en estos municipios, tomaron el micrófono y expresaron su compromiso a cumplir con el pacto de construir comunidades sin violencia. La manera que ustedes hablaron fue convincente e impactó a todos los presentes. Incluso los más incrédulos.

Con su actitud sincera ustedes crearon una enorme expectativa: por primera vez vemos que el problema de la violencia puede tener solución. A nivel de comunidad y de municipio tiene solución.

Ahora ustedes tienen un gran huevo: tienen que llenar estas expectativas. No pueden defraudarlas. Hoy salen en los periódicos los titulares que todos sabíamos que tarde o temprano iban a salir: "Matan a joven en 'zona libre de violencia'" (EDH), "Ilopango, declarado 'santuario', reporta homicidio de un pandillero" (LPG). Esto va a pasar, cada vez que en sus municipios haya un crimen. Así como luego de la tregua los cinco muertos diarios comenzaron a ocupar más espacio en los medios que anteriormente los 15 de cada día, así va a pasar ahora: Cada muerto un argumento que los santuarios y los municipios de paz son mentiras. Por más que ustedes repitan que no buscan santuario, cada muerto en Ilopango en los medios será un asesinato en un santuario y una prueba de impunidad. Por más que entre todos expliquemos que los pactos que firmamos no son el fin de un proceso de paz, sino apenas el principio, cada muerto en Quezalte en los medios será una violación al pacto. Así será, mejor estén preparados.

Lo que sí les exijo es que muestren que a partir del "pacto por la vida y la paz" ustedes no siguen con lo mismo. Nadie les puede exigir que apaguen las extorsiones y la violencia como si existiera un switch para apagarlas. Pero tampoco pueden seguir extorsionando igual que antes. Aceptamos que la solución es gradual, en la medida que se crean condiciones. Pero gradual significa reducción. Ustedes no pueden garantizar que en Ilopango o Quezalte nadie cometa asesinatos, porque no son los únicos que matan. Pero pueden (¡y deben!) dejar de matar ustedes, dejar de usar violencia para extorsionar. Por lo menos en los municipios donde pusieron su firma en un pacto, junto con las nuestras.

Uno de ustedes dijo en Quezalte: "Lo único que tenemos yo es la palabra. Si la damos, vamos a cumplir". Yo les tomo de su palabra. Y voy a cumplir la mía.


 
(Más!/EDH)

1 comentario:

vertebralcolumna dijo...

... no son los iluminados sermones del obispo Colindres, ni los golpes de pecho a que invita Raúl Mijango, lo que va a resolver la problemática pandillera; sino un cambio de estructuras sociales que permita a los marginados, al menos el “mínimun vital” de Masferrer.

Recalcamos: “trabajo digno y salario justo”, a fin de aleccionarnos sobre la trampa que en esta temática nos tiende el sistema: en El Salvador, como en cualquier país del mundo, trabajo hay; siempre habrá trabajo; lo que no hay es voluntad en los ricos, ni en los políticos, de pagar salarios justos, de acuerdo al costo de la vida.

Del modo que el Estado, Colindres y Mijango abordan el tema pandillero, en el mejor de los casos resulta en ¿temporal o permanentemente?, la disiminución de homicidios sucedidos en el país.

Atendamos que tal cese de acciones violentas se dá únicamente, y a medias, entre los grupos obedientes a los jefes con quienes Colindres, Mijango y el Estado salvadoreño han entablado pláticas y acuerdos; jefes que purgan penas en diversos centros penitenciarios. Fuera de esas pláticas y acuerdos quedan las acciones delictivas de estos mismos grupos, que perjudican al pueblo humilde.

Quedan también afuera de tales pláticas, la acción de muchos otros grupos pandilleros no obedientes a los jefes involucrados en el plan. Y quedan por fuera las nuevas generaciones de marginados que están naciendo y los que van a nacer en un ambiente de marginación social.

El Estado salvadoreño, Colindres y Mijango, ni siquiera han sido capaces de cuestionar a sus interlocutores acerca de el porqué atacan ellos al pueblo humilde y trabajador, siendo que no son los pobres y humildes los causantes de la miseria y marginación en que viven las familias pandilleras…!!!

Resulta dramática la actuación de Mijango quien viene de militar un movimiento, supuestamente de raíces marxistas, de lo cual cabría esperar más atención a las causas estructurales de la problemática.

Hay sin embargo un dejo positivo en la acción de Mijango y Colindres, y es que, aunque con fines demagógico-electorales, los dos partidos mayoritarios del espectro político salvadoreño (fmln-Arena), se han apropiado de la promesa pandillera.

Se genera de este modo otra oportunidad más de que se abra a nivel de las cúpulas partidarias y a nivel del Estado, el debate que ponga en la picota las excluyentes estructuras del sistema. Los antiguos dirigentes de la lucha revolucionaria en El Salvador, deberían ser los llamados, por naturaleza, a tomar la iniciativa, abrir y dar pábilo a ese debate; pero no lo hacen. Unos duermen el sueño narcotizante a que les invita el sistema, sobre sus gastados laureles y sobre las podridas estructuras que antaño combatían; otros se encuentran demasiado ocupados en comprobar la factibilidad de la consigna: “enriquecerse es glorioso”, lanzada por Deng Xiaoping para el consumo de los neorevolucionarios del mundo de hoy, los cuales obvian las raíces ideológica de la lucha revolucionaria a fin de abrazar un sistema socrático – cristiano.

Pablo Perz