Cartas de Alemania (4)

Les presento al señor Peer Steinbrück: candidato opositor para las elecciones del 2013 en Alemania. Luego de meses de debates internos, el partido socialdemócrata escogió a este economista de 66 años, ex-ministro de finanzas en el gobierno de la difunta gran coalición entre los dos partidos grandes; el hombre que enfrentará a Angela Merkel y su partido demócrata-cristiano.


Mi primera reacción: ¿No tienen a nadie más joven? ¿No tienen a ningún dirigente rebelde que puede dar nuevo dinamismo, nuevos impulsos y nueva credibilidad a la política alemana? ¿Piensa realmente la oposición que la alternativa a Angela Markel sea su propio ex-ministro de finanzas? ¿No será más de lo mismo?



Pero muchos de mis amigos me dijeron: Steinbrück es la alternativa, es un tecnócrata muy capaz, que puede dar seguridad a los alemanes. Además, me consta, es un tipo independiente, capaz de mandar al carajo las dogmas de su partido. Bueno, pensé yo: ¿Qué más seguridad quieren los alemanes? Pero medio me encariñé con este candidato, sobre todo porque es muy dado al debate polémico y al sarcasmo...

Pero sigo convencido que Alemania, en esta fase de su historia, no necesita a un tecnócrata que lo administre bien; necesita a un estadista visionario, capaz conducir un proceso de redefinición del rumbo de la nación, de sus metas y sus sueños...

Hay momentos históricos donde esto es necesario, incluso indispensable - y creo que Alemania está en esta situación. Tiene excelente administración pública, todo está en orden, no tiene porqué buscar a un manager que ponga orden. Pero el país está como dormido, no tiene claridad de su futuro, no tiene entusiasmo. Me gustaría que Alemania tuviera políticos que despiertan al país.

El Salvador, en cambio, está en otro situación totalmente diferente. Estamos cansados de discursos, visiones, cambios, esperanzas y tanta otra cosa que nos han vendido gobernantes supuestamente visionarios, pero al final pajeros y populistas. A nosotros sí nos urge un gobernador que tenga capacidad y vocación de darnos estabilidad y una administración eficiente, transparente y confiable.

Bueno, a pesar de todas estas consideraciones llegué a aceptar a Steinbrück como candidato que podría volver a darle brillo y fuerza a la socialdemocracia. Hasta que de repente los medios comienzaron a obligarlo a hacer públicos todos sus ingresos. Resulta que aparte de su salario como diputado federal, Steinbrück tuvo ingresos de 3.5 millones de dólares entre 2009 y 2012. Nos damos cuenta que el diputado Steinbrück está en el negocio de vender “ponencias”. Las grandes empresas, gremiales y grupos de interés pagaron hasta 50 mil dólares por una “ponencia” de Steinbrück...

Parece que esto no es ilegal en Alemania. Debería serlo, pero no lo es. Legal o ilegal, surge la pregunta: ¿Qué compraron pagándole estas sumas al diputado y posible jefe? Obviamente más que una ponencia...

Mejor regreso a mi impulso original: la socialdemocracia alemana necesita líderes que renueven la credibilidad de la política y de la izquierda.

Saludos de Alemania de Paolo Lüers
(Más!/EDH)