Observador político: Misión cumplida

Hay que darse cuenta cuando una gana una batalla. Hoy se ganó una batalla y nadie lo celebra. Como resultado de meses de debate público, de múltiples manifestaciones y pronunciamientos de la sociedad civil, de constante presión internacional y, al final, de la defensa de la constitución que dentro de las negociaciones en Casa Presidencial asumieron Cambio Democrático y ARENA, ya se logró lo esencial: preservar la composición, y con esto la independencia de la Sala de lo Constitucional. Esto es lo único que realmente cuenta. Es lo único donde no se podía ceder, ni en la calle, ni en las aulas universitarias, ni en la sala del cónclave en Capres. Es más, era lo único, en función de lo cual valía la pena hacer concesiones en los demás puntos en discusión. Frente al reto de preservar la integridad e independencia de la Sala de lo Constitucional, es poco relevante si entran o no a la Corte Suprema algunos personajes cuestionados, como el abogado Ovidio Bonilla. Arena hizo bien en luchar para que no entraran, pero ahora le toca no convertir este en punto de honor (o de ruptura) que ponga en peligro un acuerdo interpartidario para preservar la Sala de lo Constitucional.


La otra parte (FMLN, GANA, CN, PES) hizo todo lo posible para evitar que la Sala de lo Constitucional continuara intacta y mantuviera su independencia: trataron de trasladar al magistrado Jaime Belarmino a otra sala; trataron de eliminar de la Corte al magistrado González; trataron de declarar “inexistente” la elección de los magistrados del 2009; trataron de meter a la Sala a dos magistrados nuevos, incluyendo a don Ovidio Bonilla, militante del FMLN. Al fin tuvieron que abandonar a cada una de estas maniobras y aceptar que Belarmino Jaime, Florentín Meléndez, Sidney Blanco y Rodolfo González quedaran en la Sala de lo Constitucional cumpliendo los restantes 6 años de su mandato constitucional. Fueron a la Corte Centroamericana de Justicia, la cual no tiene competencia en asuntos constitucionales de El Salvador, obtuvieron una sentencia favorable que declara inaplicables las sentencias de la Sala de Constitucional. Pero de todos modos el bloque de partidos liderado por el FMLN tuvo que acceder a dar cumplimiento a estas sentencias de la Sala de lo Constitucional...

En todo este conflicto había dos puntos no negociables – y en ambos al fin se impuso la posición constitucionalista dentro y fuera de las salas de negociación: primero, que la Asamblea cumpla las sentencias de la Sala que mandaban elegir de nuevo a los magistrados correspondientes a las generaciones de 2006 y 2012. Estas sentencias, aunque cuestionadas por el bloque de los 4 partidos, por el presidente y por la Corte de Managua, al final se cumplieron: Por más que el FMLN quiso que limitarse a “ratificar” a los magistrados, ahora se comprometieron a hacer votaciones formales para cada magistrado del 2006 y del 2012. Y el otro punto esencial -la Sala- también se comprometieron a dejar intacta la Sala.

Obviamente, para lograr la defensa exitosa de la constitución en estos dos puntos centrales, hay que hacer concesiones en puntos menos esenciales. A ARENA le tocará la ingrata tarea de conceder sus votos a personajes que teóricamente no deberían estar en la Corte Suprema. Esto incluye al abogado Ovidio Bonilla. Sin embargo, sería injusto criticar a los negociadores por esto. Lo importante es preservar la independencia de la Sala de lo Constitucional, y esto se está logrando, a pesar del presidente, a pesar del FMLN, a pesar de la Corte de Managua - gracias al esfuerzo de todos: sociedad civil, opinión pública, la generación de nuevos movimientos y alianzas, el esfuerzo de negociación de los partidos CD y ARENA. La Corte y la democracia podrán sobrevivir la existencia de magistrados poco idóneos y capaces, incluso de algunos magistrados corruptos. Pero no hubieran sobrevivido la destrucción de la Sala de lo Constitucional.

El artífice de esta solución (de este triunfo, diría yo) no es el presidente de la República, aunque obviamente tratará tomar crédito. Se logró defender la Constitución y avanzar a hacer realidad de los principios de la independencia y de la separación de los poderes debido a la presión ciudadana que a su vez obligó a ARENA a cambiar su posición y asumir estos principios y compromisos de una vez por todas: o sea, sin posibilidad de recaer en actitudes anticonstitucionales cuando regrese al poder.

Así que, no echen a perder el triunfo con necedades en puntos secundarios. Asuman y amarren el triunfo ya logrado.
(El Diario de Hoy)

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