Petróleo y Energía

Todo mundo ha lanzado las alarmas “sube el precio de la electricidad”, todo mundo corre de un lado para otro “sube el precio de la gasolina”. También subió la comida. Estos días de vacaciones a muchos les ha caído como un baldazo de agua helada. Ahora comienzan también las exclamaciones: “hay algo que hay que hacer”, “esto no es posible”, etc. Bueno. Pero las alarmas no sirven de nada. Lo cierto es que no solucionaremos hoy los problemas que no hemos planificado y tratado de resolver estratégicamente.

¡Qué lo sepa todo el mundo! El precio del petróleo siempre va a subir. Por más que encontremos formas más eficiente de su utilización y que encontremos nuevos yacimientos, la cantidad de petróleo es finita. Si hay escasez y una alta demanda, el precio sube. Ahora el precio internacional del petróleo sube estos días por la inestabilidad de medio oriente, por fallas en la distribución y por muchos otras combinaciones de factores.

No es posible que pensemos que vamos a resolver el problema bajando los 20 centavos del FOVIAL o los 10 centavos del fondo para el transporte. El FOVIAL, a pesar de todo lo que se ha tardado en volver a funcionar, esta operando. No podemos permitirnos perder los pocos elementos competitivos de El Salvador en la región, su red vial. De paso ya lo dije en su momento, deberían de cobrarnos un dólar de impuestos y no 10 centavos para el fondo para el transporte, ah pero no se lo den a los privado, sino que en cambio sirva para financiar una red de metrobús público. Al estilo como lo hace Curitiba o como lo ha implementado más recientemente Bogota.

El transporte particular es un lujo que se tiene que pagar, claro siempre y cuando exista una alternativa pública, pública. Hay aristas a esta propuesta, el tema del transporte de mercaderías, etc. Pero lo lógico es que no pensemos en solucionar el problema del precio del combustible con impuestos que nos son el problema. Es casi como que si tuviera un problema de sobrepeso y para solucionarlo decido cortame las uñas, que más da.

El paquete energético es una reflexión más complicada pero complementaria el tema del petróleo. La capacidad instalada para generación de energía eléctrica de origen Térmico es un 49.3%, eso significa que de toda la energía que potencialmente puede generar El Salvador la mitad esta relacionada a productos derivados del petróleo. Conclusión: Si el petróleo sube, sube la factura de la luz.

Para poder afrontar el tema energético el gobierno ha elaborado una política energética. Dentro de la estrategia plantean reducir la participación del sector térmico al 27% en los próximos 5 años. Realmente una hazaña si lo logran. De entrada el aumento de participación hidroeléctrica no complicará la meta proyectada. Es que la nefasta gestión de la CEL solo aumentará la deuda energética y aumentará las deudas económicas de la institución. Por eso no tenemos soluciones estratégicas. La represa del Chaparral estaba planteada desde los cincuentas. Y ahora por la mala gestión, supongamos que es eso y no por corrupción, nos costará una millonada un proyecto que no se podrá realizar. 66 MegaWatts al trasto. Sería valido pensar que el nuevo diseño del Cimarrón y no es la misma empresa que esté haciendo los estudios de factibilidad ¿o sí?. En la política plantean un 19% de nuevos proyectos a desarrollarse en los próximos 5 años. Habrá que pensar si las “pequeñas centrales hidroeléctricas” son la solución. Una combinación entre una cultura de la eficiencia y el ahorro energético, con la promisión de nuevos proyectos no térmicos pueden ser la solución para que en un futuro conservemos los precios.

El debate sobre la electricidad y el petróleo tiene muchas aristas, pero es un asunto estratégico que el país debería de estar poniendo en práctica. Se que hoy sentimos el precio de los combustibles y la energía eléctrica y es ahorita que queremos soluciones. Pero las soluciones reales deberán pasar por la aplicación de una política energética sustentable, mejorando la actual y haciendo esta más aplicable y realista. Y de verdad invirtiendo en tener un transporte público de verdad público, eficiente y barato para el consumidor. Esto quiere decir que no es ahora que hay que comenzar a solucionar los problemas. Es ya que hay que solucionar estas cosas para que en años podamos ver y agradecer lo que este gobierno hizo. Claro eso no es lo que le gusta a un político, pero he ahí la diferencia entre un politiquero y un Estadista. Si no pensamos en soluciones de largo plazo, no tendremos más que el caos de lo cotidiano y la urgencia de resolver una vida que cada vez es más invivible en el querido El Salvador.

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