Nuestro mar en el olvido

Los océanos han sido siempre lugares indómitos, desde las historias de los piratas, hasta el tráfico de drogas, el mar es un lugar donde ocurren y se desarrollan una infinidad de actividades ilegales, y de actividades fundamentales para el desarrollo del planeta, los océanos son una fuente muy importante de alimentos, de canales de comunicación y de desarrollos productivos. En El Salvador existen aproximadamente 320 kilómetros de costa, lo cual pudiera parecer poco, pero son un recurso ampliamente desperdiciado, utilizado sin control y desarrollado a medias. El ocio, la investigación y la pesca deberían de ser un polo de desarrollo del país muy importante. Pero no vale cualquier desarrollo ni vale cualquier manera de hacerlo.

Tenemos en nuestro país manglares que son “guarderías” importantísimas para la producción pesquera, deberíamos saber cuanto y cual desarrollo se puede realizar en los manglares a fin de que esta riqueza no se pierda, las historias de los tiburones de corral de mulas, o la infinidad de peces de la barra de Santiago son cosas del pasado, ya las poblaciones no son tan grandes como solían serlo, ya los tiburones de hasta cuatro metros que se veían en el Jiquilisco ya no se ven. Ahora hay amplias zonas dedicadas a salineras y camaroneras, lo cual en principio esta bien, pero cuanto y como afecta las poblaciones de peces, difícilmente lo sabemos, lo sabrá Cendepesca, lo sabrá la Gerencia de Manglares y Humedales del Ministerio de Medio Ambiente, lo sabrá ICMARES, pues si no lo saben ellos difícilmente alguien lo sabrá. Y aun así se otorgan permisos para el curileo, pesquería, salineras y camaroneras, como podemos autorizar la explotación de un recurso sin saber cuanto podemos utilizar, y como las otras actividades como el ocio (desarrollo hotelero y de pesca deportiva) está afectando esos mismos recursos. La realidad de nuestros manglares es una nube de desconocimiento que aun mayor que la de tierra dulce.

Además de esto tenemos playas increíbles que pudieran ser destinos de ocio sorprendentes, pero que se están desarrollando mal, el tan afamado Royal Decameron de Los Cobanos es un ejemplo de cómo no se tienen que hacer las cosas, pregunten ustedes donde van a parar las aguas de desecho, ahí tan cerca del área natural protegida de Los Cobanos, nuestra única y gloriosa reserva marina. En esa misma zona tenemos el intento de hacer un muelle de cabotaje para yates por parte de el club privado Las Veraneras, este por suerte se ha detenido antes de realizaran más daño, pero aun así si no hubiera sido por el trabajo y dedicación de algunos cuantos entes privados, esta actividad se hubiera desarrollado, y en el caso de Los Cobanos me vale poco la escusa que todos ponen de decir, que como ya está tan deteriorado un poco más no importa, no lo considero valido. La biodiversidad que el área natural protegida marina de Los Cobanos alberga es importante, para el país y es un ejemplo de arrecife rocoso muy raro en la costa pacífica americana.

Habrá también que estar muy atento al desarrollo turístico de grandes hoteles que se desarrollarán en oriente, hay playas increíbles con un potencial grandísimo que si no están bien pensadas para ser polos de verdadero desarrollo sostenible pudiera ser fuentes de un desastre ecológico muy grande, en cambio si se piensan y ejecutan bien podrían ser un ejemplo de cómo el desarrollo y la conservación del medio ambiente pueden ir de la mano.

Esto es lo que vemos, la pregunta realmente es que hacemos por lo que no vemos, el efecto de los ríos contaminados que desembocan en el mar, la pesquería de altamar, la utilización de nuestras océano para el transporte de drogas, que control existe sobre este territorio, si tan grande es nuestra oportunidad de desarrollo, así o más grande es la posibilidad de ilegalidades, el aleteo de tiburón, la práctica no adecuadas de pesquería, las redes que arrastran delfines o tortugas, que control real tenemos sobre esto, si en las países más desarrollados no logran tener un verdadero control, en nuestro país ¿que estaremos haciendo? La respuesta es nada o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual.

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