sábado, 5 de junio de 2010

Carta a los televidentes salvadoreños

Estimados amigos:

Tienen suerte, viendo sus telenovelas. En Venezuela pasaron ayer por más de 6 horas una “cadena nacional” con el comandante presidente hablando. Y anteayer una “cadena” de 4 horas.

¿Saben cómo la gente reacciona cuando todos los canales de televisión y todas las radios empiezan a transmitir los discursos kilométricos de Hugo Chávez? Primero, apaguen los televisores y las radios. Luego abren la ventana, agarran ana cacerola vieja y le dan duro con algún palo o pedazo de metal, para que suena en toda la cuadra...

Se arma una bulla infernal. Pero como dice don Ernesto, el de la panadería donde tomo café todos los días: “Mejor la bulla que aguantar la payasada...”

Ayer el comandante en jefe le declaró la guerra (así lo dijo, ¡no me lo estoy inventando!) a Lorenzo Mendoza, quien es el presidente de las empresas Polar que producen el 70% de la cerveza que toman os venezolanos y el 20% de lo que comen. “Lorenzo, te declaro la guerra. a ti y todos los capitalistas. A ver quien aguanta más”, dijo el señor presidente. Bueno, los que no van a aguantar son los venezolanos. No aguantan las “cadenas”, no aguantan a un presidente que nacionaliza y luego arruina la industria nacional. No aguantan tanta paja...

Todavía no llegamos tan lejos en El Salvador. Todavía nuestras ‘cadenas nacionales’ son cortas. Algunos de los que les encantaría nacionalizar la Constancia y la Diana están en el gobierno, pero aún no en Casa Presidencial. Mejor que quede así...

Disfruten las telenovelas, Paolo Lüers

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viernes, 4 de junio de 2010

Alegato por el reformismo

El país necesita profundas transformaciones - y el gobierno de ‘el cambio’ no las produce. La tragedia nuestra: No hay partido reformista.

Ni la derecha, ni la izquierda, ni mucho menos el centro han producido un partido que se dedique consecuentemente a empujar las reformas indispensables para fortalecer la democracia y crear las bases para el crecimiento y el desarrollo social. Estamos hablando de reformas en todos los ámbitos: de las instituciones, del sistema electoral, de las relaciones estado-ciudadanía, del sistema judicial, de la educación, de la salud, del transporte público, del sistema de previsión social y del medio ambiente. Reformas que fortalezcan el pluralismo, la descentralización del Estado, la independencia de los poderes...

La izquierda salvadoreña representada en el FMLN se ha atrincherado en las obsoletas ideas de la transformación revolucionaria, del Socialismo del Siglo 21, del castrismo, del chavismo. Sea cual sea la denominación de estas sectas, siempre incluyen el rechazo al reformismo como estrategia de mejorar y hacer más eficiente y justo el sistema, en vez de derrocarlo y sustituirlo.
La izquierda democrática ha empeñado su independencia y su espíritu reformista cuando entró en alianza con el FMLN.

La derecha salvadoreña no logra superar el conservadurismo y no se atreve a apostar a un liberalismo político radical y reformista. Todavía sobran en la derecha quienes ven a los reformistas como comunistas disfrazados.

El centro no existe, precisamente porque nunca se ha atrevido a abrazar el reformismo, sino se ha aliado o con la izquierda antisistema o con la derecha conservadora. El centro no genera visiones de transformación e innovación, sino produce satélites y oportunismos.

Dentro del FMLN, los pocos reformistas, como Óscar Ortiz, quedan aislados y vetados del poder partidario. No hay ningún signo que esto va a cambiar en los próximos años. Tal vez después de que la izquierda ortodoxa, pensando que ahora viene su hora, sufra su Waterloo en el 2014. Tal vez... o al vez no.

Teóricamente, la única fuerza partidaria que a corto plazo podría convertirse en el motor de las reformas, aprovechando creativamente su profunda crisis interna, es ARENA. Pero esto es una posibilidad muy remota. Sólo será posible si sus dirigentes entienden y logren convencer a sus bases que otro camino no les queda si quieren evitar que el país, en las dos elecciones próximas, caiga en manos de una izquierda revanchista, ortodoxa y autoritaria. Sólo si los sectores progresistas de la derecha dejen de soñar con una gran alianza de la derecha, incluyendo a la derecha reaccionaria e incluso la derecha mafiosa, y se atreven a buscar alianzas y visiones comunes con la izquierda democrática. Y sólo si esta, a su vez, deja de soñar con la ‘unidad de la izquierda’ y supeditarse al FMLN.

La única manera de evitar las transformaciones anti-sistema y anti-democráticas que el FMLN recetaría al país en el momento en que logre ganar una mayoría legislativa y un ejecutivo en manos de la cúpula ortodoxa, es un programa creíble y coherente de reformas que mejoren y fortalezcan la democracia y sus instituciones, el Estado y la Economía Social de Mercado. No existe ninguna posibilidad que una derecha conservadora, que se resiste a reformas que establezcan más democracia y más equidad, convenza al electorado salvadoreño y detenga el crecimiento del FMLN.

¿Estoy planteando convertir ARENA en un partido de izquierda? No. Sería absurdo. Pero convertirlo en un partido democrático, liberal y reformista, abierto a alianzas nuevas y progresistas... sí. ¿Será posible? No sé. Depende de la disposición de sus dirigentes de realmente asumir la tarea de defender el sistema de democracia representativa, de libertades y de una economía social del mercado.

La única defensa posible de este sistema es una permanente reforma que lo haga más democrático y más justo. De otra manera, sin convertirse en la fuerza motriz del reformismo y sin estar dispuesta a compartir este papel con sectores de izquierda democrática, la derecha no puede asumir la defensa del sistema. Para proyectos reaccionarios y medio fascistas, ya no hay espacio en El Salvador. La política de defensa del sistema, si quiere debilitar y marginar del poder a la extrema izquierda, al mismo tiempo tiene que hacer lo mismo con la derecha extrema y con la derecha mafiosa. Un analista suramericano, que recientemente visitó El Salvador, hizo un comentario muy acertado: Lo de ARENA es mucho más que un proceso de renovación, es un proceso de creación de un partido. ARENA nunca tuvo vida como partido, era un aparato político para los presidentes y una maquinaria electoral, pero no un partido. Mucho menos un partido democrático.

Si de todos modos ARENA tiene como tarea pendiente fundarse como partido, significa que tiene la oportunidad histórica de reinventarse como quiere y como el país necesita. La salida de su caudillo Saca sólo tiene sentido si significa el fin del caudillismo y del populismo. La salida de los corruptos sólo tiene sentido si significa el fin de la corrupción, de los privilegios, del clientelismo. Falta una definición política clara y audaz, dirigida al futuro y la reforma. Falta una autocrítica creíble y radical. Falta que abran las puertas al relevo generacional y a alianzas con otros sectores reformistas. Si nada de esto pasa -o sólo a medias- ARENA no tiene futuro. Será igual de obsoleto que el FMLN, y los dos tendrían que ser desplazados por actores nuevos que sí entienden la necesidad de transformar al país.

(El Diario de Hoy)

jueves, 3 de junio de 2010

Carta a Miguel “Mecafé” Menéndez, amigo del presidente

Estimado Mecafé:

“Amigo del presidente gana $2.5 millones en contratos con el Ejecutivo” titula El Faro sobre usted. Bueno, esos del Faro, siempre poniendo títulos fanfarrones antes de pensarlos bien: Claro que usted no se echó ganancias de 2.5 millones en la bolsa. ¡Que Exagerados! Usted sólo ganó contratos con el gobierno por valor de 2.5 millones de dólares...

Bueno, suficiente pícaro, siendo el amigo íntimo del presidente, además funcionario público, desde que el presidente le nombró presidente de la Feria. Disculpe, del Centro Internacional de Ferias y Convenciones.

Con su empresa de seguridad privada, COSASE, que en un año de gobierno de cambio hizo contratos de vigilancia y seguridad con nada menos 15 ministerios y otras instituciones del ejecutivo, usted ahora ocupa el espacio que el Chele Torrez tenía en el quinquenio de Toni Saca. Este hombre también era de tal confianza del presidente que le encargaron a veces favores que no necesariamente tenían que conocerse públicamente...

Ojala que a usted no le pase lo mismo que pasó al Chele Torrez, que en los últimos días de su vida andaba despotricando contra “los sinvergüenzas en el poder que ya no conocen a sus verdaderos amigos.” Porque aunque ahora está bien parado, con jugosos contratos, compañero de fiestas de los más poderosos, ¿quién sabe hasta donde alcanzan las cheradas y las lealtades...?

Cuidado, Mecafé, no confiés en todos tus amigos. Ellos tampoco lo harán.

Paolo Lüers

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Columna transversal: La muerte de un rebelde

Conocer a este hombre era, para mí, como encontrarse con una leyenda hecha hueso y carne. Cuando me dijeron: Vas a reunirte con Dennis Hopper, la primera cosa que me pasó por la mente no era: ¡Wow, el Easy Rider!, sino: ¡Este tipo anduvo con James Dean! Este tipo hizo dos películas a la par de Dean, "Rebel Without a Cause" y "Giant"). Era amigo no sólo de James Dean, sino también de otros actores que habían marcado mi vida: Burt Lancaster, Marlon Brando, Jack Nickolson y Nataly Wood. ¡La chava de "Rebelde sin causa", la María del "West Side Story"!

Luego me acordé de Easy Rider. A mí el personaje que realmente hizo que me identificara con esta película, con este trip americano, era el Billy de Dennis Hopper, no el Wyatt de Peter Fonda. Yo vi esta película docenas de veces por Dennis Hopper, ni siquiera por Jack Nickolson. Dennis Hopper se convirtió, para mí, en el símbolo de la contracultura americana llamada "beat", en el verdadero heredero de rebelde sin causa, James Dean.

Conocí a Dennis Hopper en Los Angeles, en un restaurante Thai, en 1987. Anduve tratando de conseguir, entre los artistas progresistas de Hollywood, fondos para nuestra labor de producir películas documentales desde adentro de la guerra salvadoreña, y para otras necesidades urgentes de la guerrilla, que cualquiera se puede imaginar.

Anduve deprimido, porque el director estrella Oliver Stone (el mismo que en estos días anda con Hugo Chávez exhibiendo en toda Venezuela su documental de alabanza al comandante bolivariano) me había mandado al carajo. Sentía que había sido un error, una pérdida de tiempo y una humillación, haber venido a Hollywood para conseguir apoyo a la guerrilla.

Dennis Hopper no sólo me dio un generoso cheque, me dio ánimo. Sin tanta paja, me entendió. Stone había dicho que para hacer documentales, mejor contratáramos a profesionales. Hopper me dijo: "Stone is a piece of shit", no le hagas caso. Cuando le conté que yo le había dicho a Oliver Stone en su cara que su película "El Salvador" era un melodrama baratero, Dennis Hopper dejó ir una de sus famosas carcajadas diabólicas y un cheque. Además me ayudó, junto con el incansable activista salvadoreño Mario Velázquez, a contactar y convencer a otros artistas de Hollywood, verdaderamente independientes y progresistas: Bert Schneider (el productor de Easy Rider), Heskoll Wexler (el famoso director de fotografía de "Bound for Glory", una biografía de su amigo Woody Guthrie), Christopher Reeve ("Superman") y, todavía me tiemblan las rodillas al sólo pensar en nuestro encuentro, Michelle Pfeiffer.

La idea de nuestro proyecto documental llamado "Doble cara", filmar la guerra desde los diferentes ángulos (la oficial, la insurgente y la del movimiento sindical), y clandestinamente entretejer estas diferentes filmaciones, apeló al alma rebelde de Dennis Hopper. Otros artistas había que abordarles con un discurso humanista, más suave. A Hopper había que decirle: Y si nos sobra pisto, compramos armas.

Dennis Hopper no era el tipo que alguien presenta a su hija. Igual que James Dean, no sirvió de ejemplo para la buena educación. A pesar (o talvez a partir) de sus múltiples problemas con drogas, con matrimonios y con la ley, el Easy Rider Dennis Hopper se convirtió en un símbolo de toda una generación que admiraba a los rebeldes y a los artistas irreverentes (como Burt Lancaster, Jack Nickolson, Marlon Brando...). De todos ellos se hizo amigo y compañero de locuras Dennis Hopper.

Nunca se adaptó a los gustos de moda de Hollywood. Varias veces pasó años sobreviviendo con telenovelas, hasta que nuevamente alguien lo detectara y le ofreciera un papel apto para el rebelde Dennis Hopper. Su estrellato nunca fue permanente, porque para eso un actor tiene que adaptarse. Dennis fue estrella con "Easy Rider" en 1969, y luego de 10 años casi en el olvido, se lanzó nuevamente a la fama con "Apocalypse Now" en 1979. Luego de un profundo bache de drogadicción, su siguiente comeback fue hasta 1986 en "Blue Velvet" y "Hoosiers". Y como director, en 1988 con la tremenda película "Colors" sobre las pandillas de Los Ángeles.

Cuando luego del viaje a Los Ángeles regresé al frente de guerra, ya con nuevos fondos, cámaras e ideas para continuar filmando la guerra, les conté a los compas que había conocido a Dennis Hopper, el Easy Rider. ¿Quién es este baboso?, me preguntaron. - Un insurgente metido en Hollywood, les dije; un rebelde que hace películas. Y les conté la historia de los easy riders...

Luego de años de luchar contra el cáncer, el easy rider Dennis Hopper se fue. Con él, una época ya casi olvidada.

(El Diario de Hoy)

martes, 1 de junio de 2010

¿Cuánto cuesta un río? ¿Y un bosque?

Laura Plitt, BBC Mundo, Medio Ambiente

¿Cuánto vale cortarse el pelo? Dependiendo del país, y por supuesto de la peluquería, los servicios de un peluquero pueden rondar los US$20. Los de una profesora de canto, digamos que... ¿U$50?

¿Pero cuánto cuesta el servicio que brinda un bosque para garantizar el suministro de agua limpia, o el que ofrece un manglar al proteger la zona costera de los embates de un huracán?

Esto es algo que -en parte- busca responder el proyecto TEEB (siglas en inglés de The Economics of Ecosystems and Biodiversity), una iniciativa amparada por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, en la que participan cerca de 250 científicos de todo el mundo.

"Para explicarlo, hay un ejemplo que le voy a citar y que a mí me gusta mucho", le dice a BBC Mundo Carlos Muñoz, Director General de Investigación en Economía Ambiental del Instituto Nacional de Ecología de México e integrante del TEEB.

"En el norte de México, al norte de la ciudad de Monterrey, hay una cueva en la que vive un millón de murciélagos", dice Muñoz. "Los científicos descubrieron que al atardecer, estos mamíferos salen a volar por la zona de Moroleón, donde se cultivan cítricos y otras plantas, y acaban con buena parte de las plagas que dañan estos cultivos".

"Por esta razón", explica, "los agricultores gastan mucho menos en plaguicidas y sus cultivos son más sanos".

Si por algún motivo esta cueva no se protegiera, se perderían millones de pesos en la región. Y aunque los campesinos notasen las pérdidas, "no se darían cuenta de que se debe a la pérdida de biodiversidad", añade.

Valor de reemplazo

Uno de los métodos que los investigadores emplean para determinar el valor de un servicio es considerar cuánto costaría reemplazarlo si no estuviese disponible.

La biodiversidad es muy importante para muchos sectores económicos, pero la percepción hasta el momento es que se trataba de un lujo, de algo que cuidamos porque es bonito, pero no necesario

Carlos Muñoz, TEEB

Por ejemplo: cuánto costaría filtrar el agua que abastece a un municipio si se hubiese talado el bosque que protege al río que suministra el líquido (y que impide que el agua se llene de sedimentos) o cuánto costaría irrigar los cultivos de una zona que ha perdido el glaciar que la alimentaba.

El gran desafío, comentan, es integrar los conocimientos económicos a los ecológicos para valorar los servicios de los ecosistemas, examinar los costos que genera la pérdida de la biodiversidad y los beneficios que acarrea mantenerla.

Y, finalmente, elaborar una suerte de compendio de herramientas que le permita a quienes toman decisiones mejorar la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.

"La biodiversidad es muy importante para muchos sectores económicos, pero la percepción hasta el momento es que se trataba de un lujo, de algo que cuidamos porque es bonito, pero no necesario", señala Muñoz.

Muy por el contrario, lo que los investigadores del TEEB quieren destacar es cómo proteger la biodiversidad genera empleos, ahorros significativos y movilidad en el sector económico.

La dificultad radica en que muchos de los servicios que la naturaleza ofrece, como por ejemplo en el caso de la cueva de murciélagos, no siempre resultan evidentes.

Hacer visible lo invisible

Manglares

Los manglares cumplen una función crucial protegiendo a las costas de los huracanes.

Esta invisibilidad, dice Augustin Berghöfer, coordinador científico de TEEB, es precisamente lo que el proyecto intenta combatir.

"En el caso del bosque amazónico, todos saben la función que cumple secuestrando carbono, o la importancia de mantener su biodiversidad", señala.

"Sin embargo, pocos consideran las consecuencias de la deforestación sobre la erosión, y sobre el efecto de la erosión en los sedimentos que llegan a los ríos y el impacto que esto tiene a su vez en el funcionamiento de las centrales hidroeléctricas", agrega.

Pero además de los servicios a los que se les puede atribuir un valor monetario concreto, Berghöfer destaca otro montón de servicios intangibles que ofrece el medio ambiente, como la inspiración para el arte, la educación y el sentido de identidad y pertenencia.

Los investigadores confían en que elevando el perfil económico de la biodiversidad y los ecosistemas y enseñándoles a los encargados de fijar políticas ambientales tanto a nivel local, regional, como nacional, cómo valorar los servicios ambientales, se pueda garantizar la estabilidad ecológica del planeta.

Carta a nuestro gobierno

Estimado gobierno de la República:

¡Feliz cumpleaños! No puedo creer que ya haya pasado un año desde que ustedes asumieron el poder. Porque no han hecho mucho. Los miles de puestos de trabajo que dijeron que iban a crear en el primer año, eran paja. La tal Fábrica de Empleo, un invento de campaña. Igual la Ciudad de Mujer, mentirita. Ni hablar de atraer inversiones… eso de todas formas ni ustedes se lo creyeron.

Yo les saco todas estas promesas no cumplidas, no tanto para joder (bueno, un poquito…), sino más bien para insistir que las cumplan. Si sólo cumplen la mitad de lo prometido, tendrán seguro el apoyo de todos. Pero, por favor, no nos sigan dando paja. Queremos que nos digan adónde es que se les han trabado las carretas… y ¿qué podemos hacer los ciudadanos para ayudarles a quitarle las trancas a este gobierno?

Ya no nos vengan con el cuento que la culpa la tiene ARENA. Fíjense que en Venezuela el gobierno todavía le echa la culpa a los “gobiernos burgueses” – sólo que ahí los padrinos del FMLN ya tienen 12 años de estar gobernando y todavía no hay inversiones, todavía sube el desempleo y la escasez de alimentos y energía. ¡12 años en el gobierno - y todavía echan la culpa a los gobiernos anteriores!

Los gobiernos anteriores siempre tienen parte de la culpa. Esto se sabe antes de llegar al poder. Es más, para esto es que uno quiere gobernar: para hacer lo que anteriores gobiernos no han podido hacer.

Así que -¡por favor!- dejen de llorar y comiencen a trabajar. Si no, les va a pasar como a Hugo Chávez quien controla las cortes, la fiscalía, la policía, al ejército, a la compañía petrolera (con todas sus ganancias), cientos de empresas nacionalizadas – y todavía le echa la culpa de todos los males que padecen los pobres de Venezuela a gobiernos de hace más de 12 años...

Saludos, Paolo Lüers

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sábado 29 de mayo de 2010

Carta a Hato Hasbún, Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia

Estimado Hato:

tamaño título que te dieron, Hato. Está fregado, porque siempre cuando el gobierno carece de estrategia, van a pensar que vos no hiciste bien tu trabajo. Porque la gente no sabe lo difícil que es diseñar estrategias, cuando cada rato pierdes tiempo recibiendo y poniendo quieto al cura del Chaparral y otros activistas encachimbados del FMLN.

Ahora veo que te dieron otra tarea (aparte de lo de la estrategia y de coordinar un gabinete de seguridad que tampoco tiene estrategia): Te pusieron al cargo de una nueva comisión anti-corrupción. Es un poco raro como en un periódico describen la misión de esta comisión: combate a la corrupción en el gobierno anterior y velar por la transparencia en el gobierno actual. Se espera que el combate a la corrupción no solo es retrospectivo, sino también para lo que está pasando en el gobierno nuevo.

Te recuerdas, Hato, cuando anduvimos juntos en los años 90 tratando de levantar Primera Plana, un periódico dedicado a obligar al poder a someterse al escrutinio de la opinión pública, a la crítica, a la rendición de cuentas. Bueno, Hato, yo ando todavía en eso, desde la tribuna del periodismo. Ojala que tú, desde Casa Presidencial, puedas cambiar la manera como el poder responde a la crítica y el monitoreo.

Cordialmente, Paolo Lüers

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lunes, 31 de mayo de 2010

Una semana sin sol

Como es costumbre en la ciudad, nos alegramos cuando la temperatura baja un grado. No se diga cuando baja más, hacemos una fiesta completa celebrando un día en el que no nos vamos a sentir agobiados por el calor y en el que no vamos empapar la ropa de sudor.

Los últimos tres días de esta semana la lluvia se intensificó y poco a poco la alerta nacional fue subiendo de verde a roja, la cantidad de familias evacuadas también empezó a subir, en la televisión aparecían dando informes meteorológicos y de daños figuras públicas cada vez más importantes. La Tormenta Agatha estaba haciendo de lo suyo.

Durante la tormenta más de alguna vez los salvadoreños nos trasladamos seis meses atrás cuando ocurrió el Huracán Ida. Ninguno quería vivir nuevamente esa catástrofe. Ninguno podía creer que era la primera tormenta del invierno y ya estaba causando estragos.

Nuevamente – como todos los años - El Salvador es golpeado por la naturaleza y se vuelve a comprobar la permanente vulnerabilidad en la que vivimos. Nuevamente los albergues, nuevamente la ayuda, nuevamente los informes continuos en medios, etc. Es una emergencia y el tiempo de reacción es vital. Hay que actuar: los rescatistas a los ríos, los jóvenes a los albergues y a las zonas afectadas: unos distribuyendo alimentos, otros verificando condiciones de terrenos y viviendas, otros platicando con niños de los albergues, etc. Lo que está prohibido es quedarse de brazos cruzados, la población nos necesita y hay que responder.

Después de la emergencia a cuestionarse. ¿Por qué ocurren estos desastres cada invierno?

El problema de la pobreza, la vulnerabilidad y la exclusión se olvida en verano y en los inviernos se combate con albergues y víveres. Es inhumano que la sociedad y nuestros funcionarios públicos no reconozcan esos problemas como urgentes por resolver.

El problema tenemos que hacerlo problema, tenemos que hacerlo que se vea, tenemos que hacerlo que incomode para que así se discuta y se resuelva. Y los jóvenes sabemos cómo hacer eso, trabajando. Nuestro trabajo es nuestra protesta, es nuestra denuncia. Cada vez que nos unimos, nos organizamos y actuamos para eliminar las condiciones de pobreza y vulnerabilidad le estamos diciendo al país que vivimos en un sistema de oportunidades que no funciona igual para todos, que tiene fallos, un sistema que es injusto y que debido a los estragos que causa nos hemos sensibilizado con las familias más afectadas y decidimos trabajar junto a ellas.

No es posible que 32 familias en San Vicente estén recibiendo estas lluvias bajo tiendas de campaña que les fueron otorgadas por “2 meses” en noviembre del año pasado luego del Huracán Ida y que no se hayan pasado a sus viviendas temporales por ineficiencia del gobierno. No es posible que estas 32 familias hayan tenido que esperar 6 meses y otra tormenta para recibir por lo menos una solución temporal.

Los jóvenes no podemos permitirlo y por eso debemos trabajar cada vez con más fuerza, con más convicción, haciendo cosas cada vez más grandes, haciéndole ver a la sociedad que el problema de la pobreza es inmenso y no damos abasto, pero haciéndole saber también que se puede y se debe solucionar y que los jóvenes estamos dispuestos a hacerlo.

Hasta el momento el sol no ha salido para todos, aún hay 8,000 evacuados que regresarán a sus viviendas muy probablemente en zonas de permanente riesgo.

Ha llegado el momento en el que los jóvenes despertemos y marquemos las prioridades en la agenda pública a través de una propuesta constructiva: nuestro trabajo incansable con los más desfavorecidos.



"Un Gol por Un techo"
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Gerardo Calderón
Director Social
Un Techo para mi País El Salvador
Oficina: (+503) 22433655
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domingo, 30 de mayo de 2010

Bajo sospecha

Resulta tan asombrosa como aterradora la manera como nuestras autoridades pueden decirse y desdecirse sin ningún problema, como se contradicen sin que les tiemble el ánimo, como pronuncian la más trepidante incoherencia sin siquiera parpadear.

André Breton defendía la no intervención "reguladora" de la razón en el discurso. Tal vez sea verdad lo que afirman algunos: más que en el socialismo, vivimos en el surrealismo del siglo XXI.

Por ejemplo: ¿quién puede creer seriamente que Antonini Wilson es un agente de la CIA? Lo dijo el Presidente esta semana en Buenos Aires. Por más que lo intento, que trato de encontrarle algo de lógica, siempre fracaso: no hay por dónde agarrar el cuento para darle alguna forma. ¿Un agente de la CIA infiltrado en los alrededores de Pdvsa? ¿Un agente de la CIA que negociaba con el gobierno revolucionario? ¿Un agente de la CIA disfrazado de gordito sonriente haciendo autostop sobre la pista del aeropuerto de Maiquetía? Es una versión de la historia que, mínimo, necesita muletas. ¿Un agente de la CIA que intenta pasar clandestinamente un guacal de dólares a Argentina? ¿Un agente de la CIA que termina tomándose un copetín en la Casa Rosada? ¿Un agente de la CIA que se hace pasar por pendejo para desestabilizar al poder venezolano? Pero resulta todavía más asombroso y aterrador constatar que hay gente que escucha o lee estas explicaciones y las cree con absoluta devoción.

No tienen ni siquiera media pregunta debajo de la lengua.

Su pensamiento es un tris. Han clausurado su departamento de dudas. Tienen el espíritu crítico sedado. Están embebidos, sólo desean repetir cualquier cosa que diga el poder.

Hasta un jadeo puede ser un argumento. Ya no hablan. Sólo recitan.

Esta fidelidad automática, todo un clásico en los procesos de polarización, es uno de los síntomas más evidentes de las sociedades con grandes debilidades democráticas, donde la práctica del debate y el ejercicio de la diversidad son cada vez más escasos. Todo comienza a articularse alrededor de las complicidades. Las ideas pasan a ser parte de la vida secreta de cada individuo. El consenso se convierte en una experiencia de sumisión Ocurre a cada rato. El Gobierno ya no sabe cómo defenderse de la realidad. Después de casi doce años en el poder, manejando presupuestos multimillonarios, no es fácil enfrentar el desastre con alguna coherencia. ¿Qué hacer con el poeta Derek Walcott que viene de aguafiestas a hablar de la pobreza "casi obscena" que se observa en Caracas? La cuarta república, como justificación, ya no da más. Han ido dejando secas casi todas las excusas. Estamos ante un gobierno que tiene más carisma que argumentos. Por eso necesita desesperadamente más culpables. Así alimenta la devoción. Piensa que su éxito consiste en arruinar el éxito de los otros.

Primero nos aseguraron que tenían todo resuelto, que menos mal que la revolución estaba aquí, dijeron, que la crisis económica no nos tocaría ni con el pétalo de un dólar.

Luego presentaron planes, prometieron nuevos cielos, aseguraron que con sus magníficos programas el mercado negro descendería incluso a nivel de la cifra oficial.

Ahora, de pronto, resulta que nada era cierto, que no, que sí, que la culpa del dólar paralelo es de las casas de bolsa, que la culpa de la inflación es de Empresas Polar, que la culpa de todo es del sistema salvaje... Curiosamente, el capitalismo se ha convertido en el mejor aliado del Gobierno bolivariano. Hacia el exterior, disfruta de todos sus beneficios, manejándose sin ningún remordimiento en el negocio especulativo del petróleo; mientras a lo interno es el emblema del mal, el fantasma enemigo que le permite justificar los grandes problemas de su gestión y seguir concentrando poder y controlando cada vez más la sociedad venezolana.

Asombroso y aterrador también puede ser el silencio.

Frente a Laura Vaamonde, por ejemplo. Líder del Sindicato de Hospitales y Clínicas, reprimida brutalmente por la policía del Gobierno revolucionario en la Maternidad Concepción Palacios, detenida después junto con dos enfermeras... ¿Son ellas también agentes de la CIA? ¿Son unas capitalistas degeneradas, con acciones en el mercado bursátil? ¿Son unas infiltradas pagadas por la burguesía? Otra paradoja: ahora nos parecemos bastante a Arizona. Así es este surrealismo del siglo XXI. Tal vez la AN mande una comisión a asesorarse con Jan Brewer. Tal vez redacten una ley parecida, una ley que permita a los funcionarios detener a cualquiera que les huela a capitalista, a dólar paralelo. Cuídense. Todos estamos bajo sospecha.


(El Nacional/Venezuela)


Basta de excusas

Los dirigentes de ARENA y los altos funcionarios de sus cuatro gobiernos pasaron muchos años mencionando los daños ocasionados por el FMLN durante la guerra como excusa para no mostrar mejores resultados.

Después del año 2001, añadieron una nueva excusa, la destrucción ocasionada por los terremotos. Eso además, por supuesto, de echarle culpas al FMLN por no aprobar algunos préstamos.

Sube al poder el FMLN y los nuevos funcionarios se comportan igual que sus predecesores. Parece como si hubieran sido electos o nombrados para servir en el Poder Explicativo y no en el Poder Ejecutivo. Lo único que cambia es el contenido de las excusas. Ahora es el deterioro de las cosas tras 20 años de mal gobierno, la recesión económica internacional, la resistencia del sector privado a pagar más impuestos. ¿Cómo esperan que hagamos en tres meses, o en seis, o en doce o en veinticuatro, lo que ARENA no pudo hacer en 20 años?

Pues, no se olviden, señores, que para eso precisamente les ha encomendado el pueblo la conducción del gobierno, porque ustedes dijeron que ustedes sí podían. No les estamos pagando un sueldo para que nos expliquen por qué no pueden hacer bien las cosas, sino para que las hagan bien, porque esto último fue lo que ustedes nos ofrecieron durante la campaña electoral.

¿O acaso cuando nos ofrecían un país más seguro no se daban cuenta de lo terriblemente complicado que es el problema de la delincuencia? ¿No se daban cuenta cuando ofrecían 100,000 nuevos empleos que el mundo y nuestro país estaban pasando por la peor crisis económica de todos los tiempos? Lo sabían muy bien, y sabiéndolo ofrecieron soluciones, una nueva forma de gobernar, un cambio.

Por favor, no nos sigan diciendo que los problemas son muy feos o que llevan muy poco tiempo en el gobierno. Eso ya lo sabemos. No les estamos pidiendo que hagan los milagros que ofrecieron, porque cuando el pueblo votó por ustedes ya sabía que eso no era posible. Lo que les pedimos es mucho más sencillo.

Les pedimos, para empezar, que se hagan cargo de su responsabilidad. El pueblo eligió a un presidente en el entendido de que contaba con el respaldo de su partido; pero ahora resulta que, mucho antes de la media noche, los flamantes corceles se han convertido en ratones y el carruaje en calabaza. Eso se llama estafa política, muy parecida a la que nos hicieron los diputados tránsfugas que hoy forman el partido GANA, aunque estos últimos al menos fueron francos y reconocieron públicamente las desaveniencias con sus antiguos compañeros de viaje.

Ya que nos ofrecieron un cambio en la forma de gobernar, les pedimos, como mínimo, un cambio en las actitudes frente a la crítica. No asuman que es siempre mal intencionada; muchas veces, aunque dura, es constructiva. Quisiéramos ver una mayor capacidad para reconocer errores, pues de lo contrario no podemos tener confianza en que el segundo año será mejor que el primero y el tercero mejor que el segundo.

Además de reconocer errores, sería muy provechoso que tuvieran más humildad para pedir ayuda cuando la necesitan. Hay gente que, por muy diferentes razones, quisiera que el actual gobierno fracase, pero esa gente es una minúscula minoría; los demás, por afinidad ideológica, por propia conveniencia, o por un patriotismo tal vez pasado de moda, queremos que el gobierno tenga éxito, que haga bien las cosas, que saque adelante a El Salvador. Un gobierno que se anunció como muy participativo debe ir más allá de esas consultas que se hacen solo para publicidad, y buscar calladamente la ayuda de personas y organizaciones que tienen conocimientos y experiencia en cada uno de los ámbitos de la acción gubernamental.

Al presidente Funes le ha tocado gobernar en un tiempo sumamente complicado y lo está haciendo razonablemente bien, a pesar de que algunos de sus colaboradores son cero a la izquierda del punto decimal. En las encuestas del primer año se le reconocen sus méritos. Pero no se puede tapar el sol con un dedo. En algunas cosas no hemos avanzado casi nada. Algunos problemas se han agravado.

Los logros más visibles son los que responden a enfoques asistencialistas para amortiguar el impacto de la crisis económica en los sectores más vulnerables, pero eso no resuelve nada. Con el beneficio de la experiencia y habiendo agotado la tarea de organizar el aparato estatal, el segundo año de gobierno debe arrancar con más lucidez y audacia. Ya conocemos las excusas; ahora necesitamos empezar a ver resultados.

El Diario de Hoy (29/05/2010)

Chávez hace campaña contra el ex ministro de Defensa Santos

Después de haber estado interfiriendo durante meses en la campaña electoral colombiana, Hugo Chávez no podía privarse de dejar huella el mismo día de la votación. Durante su alocución dominical, el presidente de Venezuela pidió a Dios "que ilumine al pueblo de Colombia" para que "busque la paz" y para que sus gobernantes "se alejen de la ruta de la guerra y la agresión contra otros pueblos". "Esperaremos los resultados esta noche", añadió.

Sus palabras son una referencia directa a Juan Manuel Santos , ex ministro de Defensa que dirigió en marzo de 2008 el ataque contra el campamento ecuatoriano de Raúl Reyes, el número dos de las FARC. Eso sí, esta vez el mandatario venezolano ha hecho gala de suavidad inusitada, si se compara con anteriores intervenciones.

Chávez ha llamado a Santos "amenaza militar", "señor de la guerra", "mafioso" o "ficha del imperio yanqui". Pero el pasado 9 de mayo recurrió a la amenaza directa al anunciar que anulará el comercio con Colombia si el ex ministro es elegido presidente. "Eso debe tenerlo claro clarito el pueblo colombiano", advirtió.

Los demás candidatos rechazaron "el chantaje" del mandatario venezolano y cerraron filas alrededor de Santos, que aseguró que hasta la madre Teresa de Calcuta tendría problemas con Chávez de llegar a la presidencia. No obstante, el ex ministro, al igual que sus rivales, ha insistido en que su objetivo es normalizar las relaciones con el país vecino. Y es que es mucho lo que está en juego.

La crisis diplomática con Caracas arrancó con el bombardeo al campamento de Raúl Reyes, y no solo por el hecho de que el Ejército colombiano violara la soberanía territorial de Ecuador: los ordenadores del jefe guerrillero revelaron la ayuda financiera y logística que el Gobierno chavista prestaba a las FARC. A mediados del año pasado, Chávez "congeló" las relaciones después de que Bogotá denunciara el desvío de armamento venezolano a la guerrilla. El acuerdo suscrito con Estados Unidos para el uso conjunto de siete bases colombianas encolerizó aún más al presidente de Venezuela.

Las consecuencias económicas de esta situación son muy graves. El comercio entre ambos países ha caído un 70% en lo que va de año. Si en 2008 las exportaciones colombianas llegaron a los 6.000 millones de dólares, las previsiones para este año no superan los 2.400 millones. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que el desplome, que afecta sobre todo a los sectores textil y alimentario, puede frenar el crecimiento del país, estimado en el 2,2% este año.

Colombia ha restablecido parcialmente las relaciones con Ecuador, que quedaron rotas tras el bombardeo. Quito mostró ayer "todo su respeto" por el proceso electoral de sus vecinos.

No se sabe qué efecto puede tener la injerencia de Chávez en el voto. El candidato de la izquierda, Gustavo Petro, cree que refuerza a Santos, desde el momento en que los colombianos detestan al presidente venezolano. Otros analistas, sin embargo, no descartan que el miedo a un mayor deterioro de las relaciones bilaterales favorezca a Antanas Mockus.

Centroamérica y Caribe, ¿narcorregión?

La casi guerra civil desatada en la capital de Jamaica, con más de 70 muertos y una semana de combates, es una muestra del peligro que corre Centroamérica y el Caribe debido a la fuerza del narcotráfico en toda la región. Al igual que en Jamaica, donde ahora fracasa el operativo militar para capturar al poderoso capo Dudus, en Guatemala han fracasado grandes operaciones para capturar a los cabecillas del principal cartel guatemalteco, denominado los Lorenzana, cuando miles de pobladores han salido armados a defender a sus "benefactores", frustrando las operaciones montadas por la DEA.

En menos de una década, todos los países han visto crecer la violencia resultado de pandillas dedicadas al narcomenudeo y dispararse la corrupción en las instituciones de seguridad por la penetración del crimen organizado. La pacifica Trinidad pasó de siete homicidios por 100.000 habitantes a más de 30. Guatemala, Honduras y El Salvador viven una guerra olvidada que los ha convertido en la región más violenta del planeta. Si en México asusta ver decapitados, en Guatemala y El Salvador las maras juegan al fútbol con las cabezas de sus víctimas.

Centroamérica y el Caribe reúnen condiciones óptimas para convertirse en una narcorregión que podría incluir varios Estados fallidos, una violencia endémica brutal y emigraciones más masivas que las actuales. La región tiene muchos espacios con ausencia o debilidad del Estado. Esos espacios están ubicados en rutas geográficamente estratégicas para mover droga desde Colombia y Venezuela; son ideales para bodegas, laboratorios o bases logísticas, y están habitados por poca población pobre, fácilmente ganable por los delincuentes. Se ha formado en esos lugares un entramado de rutas múltiples que incluyen, entre otros, el Petén guatemalteco, la costa del Pacífico entre Nicaragua y El Salvador, la costa atlántica de Honduras y Nicaragua, las fronteras de Belice y Guatemala con México y la conexión por el Atlántico de toda Centroamérica con Jamaica, República Dominicana, Haití, Trinidad y todas las islas caribeñas, que, además, tienen mucho turismo y por lo tanto consumo de drogas.

Exportación a Europa y EE UU

La región combina la rentabilidad de ruta para exportar a gran escala a Europa y EE UU y de plaza para vender al menudeo en el camino. Esta combinación genera en el terreno una fatal mezcla delictiva; por un lado, crimen organizado movido por la codicia, y por otro, miseria organizada en pandillas juveniles urbanas dedicadas al narcomenudeo y las extorsiones. Aunque converjan, son dos fenómenos de distinta naturaleza, uno se come al Estado vía corrupción y el otro a la sociedad vía la violencia, la descomposición social y la degradación moral.

Los medios han puesto toda la atención sobre la violencia en México; sin embargo, el problema principal está en el Caribe y Centroamérica. Casi por razones aritméticas, México terminará poniendo en control la violencia, aunque tendrá que aceptar un saldo marginal de ésta. El poder dañino del comercio de drogas es directamente proporcional al tamaño de la economía de los países. Para Europa y Estados Unidos, las drogas son un problema marginal, porque la economía ilegal de la droga no puede competir con sus economías legales. La economía legal genera una correlación social, una disponibilidad de recursos del Estado y unos poderes fácticos formales que impiden o reducen fuerza al desarrollo de poderes fácticos criminales.

Sobre la economía de la droga hay desde buenas especulaciones hasta fantasías mediáticas que colocan a Pablo Escobar y el Chapo Guzmán entre los hombres más ricos del mundo, o que imaginan unos capos ilustrados invirtiendo para el futuro, cuando en realidad no viven más de 40 años. La evidencia muestra, por ello, que sus inversiones son en cash, en tiempo presente y limitadas a autos, joyas, mujeres y bienes raíces en sus localidades.

En el 2008 ingresaron a México 14.000 millones de dólares en cash, de los cuales 4.000 corresponden a turismo. Si suponemos que los 10.000 millones restantes corresponden a las drogas y los comparamos con el trillón de dólares del PIB de México, concluimos que para este la droga es marginal, aun sin restar el dinero que se va a Sudamérica. Sin duda para México es más marginal que para Colombia, pero menos que para EE UU. Esto implica que México no puede aplicar la tolerancia estadounidense, pero sí permite prever que saldrá más rápido y mejor que Colombia de la violencia. La eficacia de la estrategia es, en estos dos casos, un asunto de consensos políticos y aprendizaje, porque ambos Estados tienen con qué defenderse.

Pero cuando especulamos con los montos de la economía de la droga y su impacto sobre los micro-Estados del Caribe y Centroamérica, resulta obvio que estos no pueden resolver solos el problema y que la inseguridad los terminará volviendo inviables. En cualquiera de esos países, el narcodinero es suficiente para construir poderes fácticos que dominen territorios y población y coopten o sustituyan al Estado. Allí cualquier capo con unos cientos de millones puede comprar o poner de rodillas a policías, jueces, empresarios, periodistas, generales, y hasta presidentes.

sábado, 29 de mayo de 2010

Carta a Hato Hasbún, Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia

Estimado Hato:

tamaño título que te dieron, Hato. Está fregado, porque siempre cuando el gobierno carece de estrategia, van a pensar que vos no hiciste bien tu trabajo. Porque la gente no sabe lo difícil que es diseñar estrategias, cuando cada rato pierdes tiempo recibiendo y poniendo quieto al cura del Chaparral y otros activistas encachimbados del FMLN.

Ahora veo que te dieron otra tarea (aparte de lo de la estrategia y de coordinar un gabinete de seguridad que tampoco tiene estrategia): Te pusieron al cargo de una nueva comisión anti-corrupción. Es un poco raro como en un periódico describen la misión de esta comisión: combate a la corrupción en el gobierno anterior y velar por la transparencia en el gobierno actual. Se espera que el combate a la corrupción no solo es retrospectivo, sino también para lo que está pasando en el gobierno nuevo.

Te recuerdas, Hato, cuando anduvimos juntos en los años 90 tratando de levantar Primera Plana, un periódico dedicado a obligar al poder a someterse al escrutinio de la opinión pública, a la crítica, a la rendición de cuentas. Bueno, Hato, yo ando todavía en eso, desde la tribuna del periodismo. Ojala que tú, desde Casa Presidencial, puedas cambiar la manera como el poder responde a la crítica y el monitoreo.

Cordialmente, Paolo Lüers

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jueves, 27 de mayo de 2010

El sapo y el alacrán

Me niego a entrar en el juego de evaluar al gobierno por partes. O sea, señalar los pecados del FMLN y reconocer las buenas intenciones del presidente o de algunos ministros “independientes”.

Para todas las deficiencias de este gobierno, que a un año de su existencia son más que obvias, tiene que asumir plena responsabilidad el presidente. Igualmente la tiene que asumir el partido de gobierno. Cada uno es responsable de los pecados de sus socios.

Nadie ha obligado al FMLN a poner a Mauricio Funes como candidato de su partido y convertirlo en presidente de la República. Entonces que ahora no lloren y no nos vengan con el cuento de que en el fondo son oposición.

Nadie ha puesto a Mauricio Funes una pistola en la cabeza para obligarlo a aceptar ser el candidato del FMLN. Todos los que están en el gobierno, están ahí por decisión propia, porque juntos convencieron al electorado de aprobar su alianza, con todos su componentes. Están en eso juntos, compartiendo responsabilidades. Todo lo que se hace y lo que no se hace en este gobierno (lo bueno, lo malo y lo feo) es responsabilidad compartida de Funes, de la dirección del FMLN y de los demás ministros que entraron al gabinete, igualmente voluntarios y sin coerción; sabiendo perfectamente qué es el FMLN y quiénes lo dirigen. Y conociendo durante años quién es Mauricio Funes.

Todos los diferentes integrantes del gobierno tienen años de conocerse. Nadie puede fingir demencia y decir que no sabía con quién se estaba metiendo. Además, nadie está obligado a quedar en un gobierno cuya política o ética ya no le convence. Manuel Sevilla renunció al cargo de ministro de Agricultura porque no estaba de acuerdo con la manera como desde Casa Presidencial interfieren intereses extraños a la labor de los ministerios. Claro, Sevilla era una pieza clave del FMLN en el gabinete, pero no un cuadro orgánico sometido a disciplina partidaria. Es un hombre que aparte de su simpatía política aplica criterios profesionales para tomar la decisión de seguir o no como ministro. Su renuncia expresa, en cierta manera, la frustración que tienen los militantes del FMLN con la manera como su presidente está poniéndoles cuernos con sectores corruptos de la derecha. Pero, como entró como “profesional” y no como cuota partidaria del FMLN, la renuncia y la denuncia pública de Sevilla no comprometen al FMLN.

El presidente Funes nombró a la ministra de Trabajo. Es una persona conocida. No puede haber sido tan inocente de pensar que estaba nombrando a una profesional “independiente”. Ahora están discutiendo en Casa Presidencial cómo pueden reparar el daño que el Ministerio de Trabajo está causando a la industria textil (y otras) con la negativa absoluta de autorizarles horarios flexibles. Pues, la señora está actuando fiel a sus convicciones, que siempre ha sido el ideario del Partido Comunista. Quien pone a una fiel militante comunista en el Ministerio de Trabajo no puede sorprenderse de que va a actuar como anticapitalista. Es como la historia del escorpión que pica al sapo que lo pasa del río. Antes de que los dos se hundan y ahoguen, el sapo le pregunta al escorpión: ¿Por qué hiciste esta estupidez? La respuesta: Es mi naturaleza.

La naturaleza del partido en que se ha convertido el FMLN es conocida. Aplica picadas fatales, aunque signifique que nos vamos a hundir todos. La presencia del FMLN en el gobierno –más bien el hecho de que controla buena parte del gobierno– hace imposible que el país se recupere económicamente, porque crea entre los empresarios e inversionistas la terrible incertidumbre de la picada del alacrán.

El control del FMLN sobre buena parte del aparato de seguridad y su influencia fuerte en el sector justicia hacen imposibles cualquier estrategia para resolver los problemas de la inseguridad, de la delincuencia y del crimen organizado. Ahí el problema es mucho más grave que simple inexperiencia y ineficiencia. Se trata de taras ideológicas que impiden la articulación de una estrategia coherente del Estado contra la delincuencia y sus causas.

En Salud y Educación hay una decisión ideológica de no continuar fomentando alianzas público-privadas para enfrentar las demandas no satisfechas. La tendencia a una inflexible estatización en estas áreas disminuye la capacidad de la sociedad de resolver los problemas de salud y educación de amplios sectores. Muchas ONG, por lo menos las que no están ligadas a la izquierda sino al sector empresarial, ya sienten cómo se les cierran las puertas en los ministerios.
Todo esto tiene que ver con la decisión de Mauricio Funes de aliarse con el FMLN y, por tanto, hacerlo socio principal en su gobierno. De nada nos sirve que personeros de Casa Presidencial, en privado, lamentan la ortodoxia que reina en Trabajo y la ineficiencia en Seguridad.

No sólo tiene el presidente de la República la responsabilidad plena sobre los ministerios en manos del FMLN, tampoco se puede decir que el gobierno haya funcionado mejor en las carteras que no controla el FMLN, sino los amigos del presidente. La triste reforma fiscal del año 2009 que funciona como freno a la recuperación económica del país, no fue invento y obra del FMLN, sino del Ministro de Hacienda y el Secretario Técnico, ambos figuras claves de los Amigos de Funes. Con el total desastre en la Secretaría de Cultura y en el manejo de los medios de comunicación estatales (Canal 10, Radio Nacional de El Salvador) y en la Secretaría de Información de la Presidencia absolutamente nada tiene que ver el FMLN. Ni tampoco con el error irresponsable de haber anunciado proyectos como “la fábrica del empleo” y “ciudad mujer” - esto eran inventos mentirosos de Mauricio Funes y sus amigos, no del FMLN.

Para resumir: El alacrán peca de la incapacidad de ir contra su naturaleza. El sapo peca de irresponsabilidad, si permite que el alacrán se le monte encima.

(EL Diario de Hoy)

Carta a Norman Quijano, alcalde de San Salvador

Estimado Norman:

¡Ni un paso para atrás! Esta es la primera regla que usted (y toda la Alcaldía) debería adoptar. Yo que usted declararía públicamente que la limpieza de la Juan Pablo es definitiva. Que habrá negociación con quien quiera, pero no sobre si las champas y regresen al Parque Infantil.

Y de una sólo vez, yo anunciaría una segunda regla: Champa puesta, champa botada. O sea, a partir de hoy, cualquiera que pone una venta no autorizada, en cualquier calle, acera o parque de San Salvador, sabrá que el día siguiente la alcaldía la va a quitar, sin negociaciones, sin indemnizaciones. Usted tiene que dejar cristalinamente claro: Ya no habrá derechos adquiridos. Nada. Cero. Y la aplicación de la ley será inmediata y automática.

Siempre quedará pendiente la reubicación de las ventas ya establecidas. Usted ya dijo que a la gente que realmente vive de esto, les va a buscar alternativas. Pero ahí es necesario que usted anuncie una tercera regla: Sólo habrá negociación y reubicación para la gente pobre. Nada para los coyotes que cobran a los pobres por los locales ilegales. O que tienen tiendas enteras en las aceras. Estos tienen pisto para formalizarse y pagar alquiler y servicios. No merecen ayuda de la alcaldía.

Nada tampoco para los distribuidores de mercadería robada o contrabandeada. Nada para los pandilleros que ofrecen y cobran “protección”.

Con estas tres reglas básicas, si las sabes comunicar con claridad y aplicar con firmeza, te ganarás el apoyo de los capitalinos y tu reelección.

Te saluda Paolo Lüers

(Más!)

BP and the ‘Little Eichmanns

Cultures that do not recognize that human life and the natural world have a sacred dimension, an intrinsic value beyond monetary value, cannibalize themselves until they die. They ruthlessly exploit the natural world and the members of their society in the name of progress until exhaustion or collapse, blind to the fury of their own self-destruction. The oil pouring into the Gulf of Mexico, estimated to be perhaps as much as 100,000 barrels a day, is part of our foolish death march. It is one more blow delivered by the corporate state, the trade of life for gold. But this time collapse, when it comes, will not be confined to the geography of a decayed civilization. It will be global.


Those who carry out this global genocide—men like BP’s Chief Executive Tony Hayward, who assures us that “The Gulf of Mexico is a very big ocean. The amount of oil and dispersant we are putting into it is tiny in relation to the total water volume’’—are, to steal a line from Ward Churchill, “little Eichmanns.” They serve Thanatos, the forces of death, the dark instinct Sigmund Freud identified within human beings that propels us to annihilate all living things, including ourselves. These deformed individuals lack the capacity for empathy. They are at once banal and dangerous. They possess the peculiar ability to organize vast, destructive bureaucracies and yet remain blind to the ramifications. The death they dispense, whether in the pollutants and carcinogens that have made cancer an epidemic, the dead zone rapidly being created in the Gulf of Mexico, the melting polar ice caps or the deaths last year of 45,000 Americans who could not afford proper medical care, is part of the cold and rational exchange of life for money.


The corporations, and those who run them, consume, pollute, oppress and kill. The little Eichmanns who manage them reside in a parallel universe of staggering wealth, luxury and splendid isolation that rivals that of the closed court of Versailles. The elite, sheltered and enriched, continue to prosper even as the rest of us and the natural world start to die. They are numb. They will drain the last drop of profit from us until there is nothing left. And our business schools and elite universities churn out tens of thousands of these deaf, dumb and blind systems managers who are endowed with sophisticated skills of management and the incapacity for common sense, compassion or remorse. These technocrats mistake the art of manipulation with knowledge.


“The longer one listened to him, the more obvious it became that his inability to speak was closely connected with an inability to think, namely, to think from the standpoint of somebody else,” Hannah Arendt wrote of “Eichmann in Jerusalem.” “No communication was possible with him, not because he lied but because he was surrounded by the most reliable of all safeguards against words and the presence of others, and hence against reality as such.”


Our ruling class of technocrats, as John Ralston Saul points out, is effectively illiterate. “One of the reasons that he is unable to recognize the necessary relationship between power and morality is that moral traditions are the product of civilization and he has little knowledge of his own civilization,” Saul writes of the technocrat. Saul calls these technocrats “hedonists of power,” and warns that their “obsession with structures and their inability or unwillingness to link these to the public good make this power an abstract force—a force that works, more often than not, at cross-purposes to the real needs of a painfully real world.”


BP, which made $6.1 billion in profits in the first quarter of this year, never obtained permits from the National Oceanic and Atmospheric Administration. The protection of the ecosystem did not matter. But BP is hardly alone. Drilling with utter disregard to the ecosystem is common practice among oil companies, according to a report in The New York Times. Our corporate state has gutted environmental regulation as tenaciously as it has gutted financial regulation and habeas corpus. Corporations make no distinction between our personal impoverishment and the impoverishment of the ecosystem that sustains the human species. And the abuse, of us and the natural world, is as rampant under Barack Obama as it was under George W. Bush. The branded figure who sits in the White House is a puppet, a face used to mask an insidious system under which we as citizens have been disempowered and under which we become, along with the natural world, collateral damage. As Karl Marx understood, unfettered capitalism is a revolutionary force. And this force is consuming us.


Karl Polanyi in his book “The Great Transformation,” written in 1944, laid out the devastating consequences—the depressions, wars and totalitarianism—that grow out of a so-called self-regulated free market. He grasped that “fascism, like socialism, was rooted in a market society that refused to function.” He warned that a financial system always devolved, without heavy government control, into a Mafia capitalism—and a Mafia political system—which is a good description of our corporate government. Polanyi warned that when nature and human beings are objects whose worth is determined by the market, then human beings and nature are destroyed. Speculative excesses and growing inequality, he wrote, always dynamite the foundation for a continued prosperity and ensure “the demolition of society.”


“In disposing of a man’s labor power the system would, incidentally, dispose of the physical, psychological, and moral entity ‘man’ attached to that tag,” Polanyi wrote. “Robbed of the protective covering of cultural institutions, human beings would perish from the effects of social exposure; they would die as victims of acute social dislocation through vice, perversion, crime, and starvation. Nature would be reduced to its elements, neighborhoods and landscapes defiled, rivers polluted, military safety jeopardized, the power to produce food and raw materials destroyed. Finally, the market administration of purchasing power would periodically liquidate business enterprise, for shortages and surfeits of money would prove as disastrous to business as floods and droughts in primitive society. Undoubtedly, labor, land, and money markets are essential to a market economy. But no society could stand the effects of such a system of crude fictions even for the shortest stretch of time unless its human and natural substance as well as its business organizations was protected against the ravages of this satanic mill.”


The corporate state is a runaway freight train. It shreds the Kyoto Accords in Copenhagen. It plunders the U.S. Treasury so speculators can continue to gamble with billions in taxpayer subsidies in our perverted system of casino capitalism. It disenfranchises our working class, decimates our manufacturing sector and denies us funds to sustain our infrastructure, our public schools and our social services. It poisons the planet. We are losing, every year across the globe, an area of farmland greater than Scotland to erosion and urban sprawl. There are an estimated 25,000 people who die every day somewhere in the world because of contaminated water. And some 20 million children are mentally impaired each year by malnourishment.


America is dying in the manner in which all imperial projects die. Joseph Tainter, in his book “The Collapse of Complex Societies,” argues that the costs of running and defending an empire eventually become so burdensome, and the elite becomes so calcified, that it becomes more efficient to dismantle the imperial superstructures and return to local forms of organization. At that point the great monuments to empire, from the Sumer and Mayan temples to the Roman bath complexes, are abandoned, fall into disuse and are overgrown. But this time around, Tainter warns, because we have nowhere left to migrate and expand, “world civilization will disintegrate as a whole.” This time around we will take the planet down with us.


“We in the lucky countries of the West now regard our two-century bubble of freedom and affluence as normal and inevitable; it has even been called the ‘end’ of history, in both a temporal and teleological sense,” writes Ronald Wright in “A Short History of Progress.” “Yet this new order is an anomaly: the opposite of what usually happens as civilizations grow. Our age was bankrolled by the seizing of half the planet, extended by taking over most of the remaining half, and has been sustained by spending down new forms of natural capital, especially fossil fuels. In the New World, the West hit the biggest bonanza of all time. And there won’t be another like it—not unless we find the civilized Martians of H.G. Wells, complete with the vulnerability to our germs that undid them in his War of the Worlds.”


The moral and physical contamination is matched by a cultural contamination. Our political and civil discourse has become gibberish. It is dominated by elaborate spectacles, celebrity gossip, the lies of advertising and scandal. The tawdry and the salacious occupy our time and energy. We do not see the walls falling around us. We invest our intellectual and emotional energy in the inane and the absurd, the empty amusements that preoccupy a degenerate culture, so that when the final collapse arrives we can be herded, uncomprehending and fearful, into the inferno.


TRUTHDIG 17 may 2010

http://www.truthdig.com/report/item/bp_and_the_little_eichmanns_20100517/


martes, 25 de mayo de 2010

Carta al nuevo campeón Isidro Metapán

¡Hola, campeones!

Felicidades por el título. Pero espero que ustedes mismos saben que, como lo dijo ayer en el estadio un amigo: “Entre dos malos, ganó el menos pior...”

Por primera vez fui al estadio Cuscatlán. No había ido nunca, porque poco me atrae el fútbol guanaco. Ver mal fútbol es como ver mal teatro: da pena ajena. Te hace sentir mal, casi un poco co-responsable de las barbaridades que están exhibiendo los actores o los jugadores...

Ayer, viendo dos equipos mediocres disputando el título, cayéndose sobre sus propias patas, caminando en vez de correr para abrir espacios, me puse a pensar: ¿Quiénes realmente serán responsables del estado tan lamentable de nuestro fútbol?

Es mentira que aquí no hay talentos. Sin ninguna duda hay afición dispuesta a apoyar a sus equipos. Entonces, ¿qué pasa adentro de los clubes? ¿Por qué los que manejan el fútbol organizado huelen a corrupción?

Viendo la final del fútbol salvadoreño, queda claro que aquí hay mucho más que resolver que el problema legal entre la Normalizadora, Federación y Gobernación. Mucho más que el problema con la FIFA. Hay que limpiar el deporte de influencias mafiosas, pero sin que caiga en manos de los políticos, mucho menos del gobierno...

Disculpen, valientes chavos del Isidro Metapán. No quiero echarles agua a la fiesta. Ganaron porque jugaron mejor que el Águila. Sin embargo, para que juegen bien, falta mucho.

Saludos, Paolo Lüers

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domingo, 23 de mayo de 2010

La factura de la lavandería

¿Quién se puede gastar 264.000 dólares al año en prendas de vestir? ¡Un rico! ¿Quién más? Un rico de verdad, con un fajo de billetes en la mano, que no mira los precios de los productos que desea comprar. ¿Cuántos pantalones caben en esa cifra? ¿Cuántas camisas? Con esa cantidad, de seguro, se podría arreglar alguna sala de emergencia del algún hospital. Sin duda, hay que ser muy rico para disponer de tantos sueldos mínimos frente a una vitrina.
¿Quién tiene un presupuesto de 18.500 dólares al año en calzado? ¡Un millonario! Obviamente. Alguien que casi puede ponerse un par de zapatos distintos cada día. Y con ese dineral, por supuesto que no estamos hablando de cotizas compradas en el mercado de Dabajuro. Ni de unas patrióticas chancletas Lord Nelson, de plástico grueso y de color carey. Esos zapatos con tantos ceros se hacen en Italia, en Francia, en Inglaterra… no se pueden pagar con la regulación oficial. Las cuotas de Cadivi no dan ni para los cordones.
Hay más: ¿qué clase de persona puede invertir cada año casi 150.000 dólares en champú, en cremitas, en desodorante o en perfume? Pues, cómo decirlo, una persona algo exquisita, probablemente una persona delicada, muy pendiente de su aspecto… pero bien, de seguro, ricachona, claro está, con suficiente dinero como para rociárselo encima cada mañana.
Supongo que no hace falta explicarlo. A estas alturas de la página, el lector ya debe al menos sospechar que simplemente estoy estrujando un poco el presupuesto de gastos personales de la Presidencia de la República para el año 2010. Según una información, basada a los datos aprobados por la Asamblea Nacional y aparecida hace un tiempo en The Miami Herald, los gastos personales del Presidente, para este año, tienen un incremento de 600% y superan el presupuesto asignado para el Ministerio de Cultura. ¿Alguien habló de los museos? La historia tiene otras prioridades.
Con estas cifras en la mano, a cualquiera se le arruga la cédula y la dignidad cuando escucha al Presidente decir que ser rico es “una maldición”, “una perversión humana”. Su presupuesto personal calcula que este año, nada más en agencias de festejos, gastará casi 3 millones de dólares. Mardita perversión.
El procedimiento es sencillo pero eficaz: Chávez ha convertido la riqueza en un problema moral. La de los otros es un pecado. La suya es una santo milagro. Ese es su mayor éxito: él es la representación del pueblo y, por tanto, la única riqueza legítima que puede existir en el país es la suya. El logro mayor de esta supuesta revolución no está en las condiciones objetivas de la realidad sino en el territorio de los símbolos, de las representaciones. Todas las riquezas son ilegales, espurias, excepto la de Chávez. Se trata de un cambio aparentemente diminuto pero crucial, definitivo: la sacralización del saqueo.
Este gobierno ha resucitado y promovido la idea de que la riqueza es un bien público, que no se trabaja, que ya existe y que ha sido usurpada por algunos pillos particulares. Por suerte, el dios de la historia no ha mandado un nuevo Mesías, destinado a expropiar a los traidores, a los impíos, para devolvernos a todos un supuesto paraíso original. En el cumplimiento de ese designio, el Mesías puede hacer cualquier cosa. Como en el más iluminado capitalismo salvaje: para conquistar un fin, todo se vale, todo está permitido.
Estamos viviendo un siniestro proceso de sustitución del trabajo, de la competitividad o de las relaciones sociales productivas, por la violencia. En cualquiera de sus formas. Se sataniza la riqueza para que, tarde o temprano, cualquier iniciativa personal sea sospechosa. Estamos ante un acelerado proceso de privatización y control de la toda la vida social. Chávez C. A. es el nuevo monopolio que pretende controlar el país.
Es tan trágico como absurdo. Se trata de una lógica que no se mueve con argumentos sino con pasiones. Este gobierno, al revés de lo que pregona, ha terminado convirtiendo la política en una fe ciega. Por eso no necesita ninguna ideología. Por eso no la tiene. O peor: el lugar común es la verdadera ideología del chavismo. Creen que una red de estereotipos puede ser una teoría revolucionaria. Poco importa, en realidad. Así habla el Dalai de Sabaneta: “Los ricos pierden el alma (…) Hay que ser rico en conocimiento y en amor, en humildad”.
Gastos anuales para el servicio personal de lavandería: 405.000 dólares.

(El Nacional/Venezuela)

sábado, 22 de mayo de 2010

Carta a los 15 magistrados de la Corte Superam

Honorables magistrados:

¿Ustedes tienen claridad sobre lo qué nosotros, los mortales, los de a pié, pensamos del pleito entre ustedes?

Simplemente pensamos que es una burla que ustedes, en vez de propiciar justicia, se pasen la vida peleando sobre cosas que nadie entiende.

A los ciudadanos nos vale si sobre el reclamo que algunos ex-empleados están haciendo a la Corte Suprema deciden los cinco magistrados de la Sala Constitucional o sus suplentes. No nos importa. No nos afecta. Si quieren tiren una moneda, ¡y ya! Lo que no toleramos es que la Corte esté paralizada por un capricho de unas divas que necesitan tener la última palabra.

Hay cosa más importantes que decidir en la Corte. Por ejemplo, ¿qué diablos pasó con el fallo que ustedes iban a sacar sobre si los periodistas podemos ir a la cárcel por hacer uso de la crítica, por decirle ladrón a un empresario ladrón o mentiroso a un ministro mentiroso?

Estamos cansados de ver a nuestros magistrados de la Corte Suprema aparecer en entrevistas cada madrugada. Los jueces hablan con sus sentencias, no peleando en público. Los jueces argumentan en los razonamientos de sus fallos, no en cruzadas políticas como si fueran candidatos a diputados.

Disculpen que un simple ciudadano, un súbdito de la autoridad de la Corte, les llame la atención de esta manera.

Atentamente, Paolo Lüers

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Populismo, participación, democracia

Ante la baja popularidad de los partidos en muchas democracias europeas, algunos políticos proponen una intervención directa de los ciudadanos en la toma de decisiones. Pero hay que separar el trigo de la paja.

PAUL GINSBORG 22/05/2010

Últimamente, la palabra "participación" se repite a menudo en los corrillos de las élites políticas de toda Europa. Ante los bajísimos niveles de popularidad que padecen los partidos en la mayoría de las democracias europeas, los políticos prometen en todas partes más participación, mayor intervención directa de los ciudadanos en la toma de decisiones. Al mismo tiempo, se ofrece la idea de "subsidiariedad" a nivel europeo como panacea para la permanente falta de democracia que caracteriza a la propia Unión Europea.

Sin embargo, deberíamos mirar con extremo cuidado, e incluso con escepticismo, esta sobreabundancia de retórica de la participación, tan notable en la Unión como en los Estados miembros. Por debajo de la superficie bonachona y burbujeante de esta tendencia pululan ideas y proyectos muy diversos. Algunos suponen graves amenazas contra la democracia representativa; otros apenas son esfuerzos de autoconservación (de los propios políticos, claro), y finalmente algunos tratan seriamente de contribuir a la consolidación de la democracia participativa mediante la resurrección de la democracia parlamentaria, su antigua prima hermana. Vale la pena inspirar a fondo, despejar nuestras mentes con un buen espresso, y tratar de distinguir entre estas tres diferentes tendencias, cada una de las cuales tiene consecuencias muy diversas para el futuro de la democracia.

Sin grave riesgo de equivocarnos, podemos calificar a la primera opción de populista. Ante las fragilidades de la democracia actual, ante sus complejidades e intricados equilibrios de poder, el populista habla a las masas, a las que promete cortar el nudo gordiano de la democracia. El gobierno en manos de una sola figura carismática y dinámica, un "hombre del pueblo", sustituirá los serpenteos erráticos de la democracia, la única forma política que combina los movimientos del cangrejo con los del caracol. Al mismo tiempo sin embargo (y aquí es donde vuelve a superficie el tema que nos ocupa) el líder populista promete más participación "directa". El pueblo decidirá, por medio de referendos y mecanismos similares.

Se trata de un modelo muy conocido y que posee una larga tradición, sobre todo en América Latina. Existe una versión actual y sorprendente de este sistema en Europa, en la cual el líder populista es propietario de la mayoría de las cadenas comerciales de televisión y del principal grupo editor de un país, además de ser su ciudadano más rico. La vieja idea anglosajona de la competencia democrática como algo que debe jugarse en un campo que sea igual para todos los participantes, se ve reemplazada por un desequilibrio enorme entre el líder populista y sus competidores. El populismo se suma a la plutocracia, y los resultados son devastadores. La Unión Europea observa boquiabierta la situación, sin dejar de parlotear acerca de la "subsidiariedad", mientras en Italia su veterana democracia (esa palabra tan mediterránea) se va hundiendo lentamente en su templado mar.

Esta es la primera tendencia, que dista mucho de ser tranquilizadora. La segunda, que pretende conservar la democracia representativa en su insatisfactoria forma actual, como un viejo tomate seco, es fácil de explicar. Los políticos, cuyo mundo es solo el de los políticos, y a los que la política les interesa sobre todo como profesión, ponen cara de circunstancias, sonríen, y hablan de "consultar" al pueblo. "El nuestro es el partido que escucha a la gente" es uno de los eslóganes más comunes en toda Europa cuando se aproximan las elecciones. Su significado es prácticamente nulo, porque esos políticos, tras escuchar (más bien menos que más), siguen su camino de siempre. Las consecuencias de esta falsa "participación" son también devastadoras. Un informe independiente acerca del estado de la democracia británica, Power to the People, publicado en marzo de 2006, era bien explícito al referirse a este asunto: "Las pruebas obtenidas (...) confirman que el escepticismo con el que la gente mira las consultas públicas es muy notable. Los ciudadanos consideran que estos procesos carecen de todo sentido en la medida en que no queda nada claro de qué modo las consultas podrían llegar a influir en las decisiones adoptadas finalmente por los funcionarios o diputados".

Una tercera y última tendencia, con diferencia la más interesante y esperanzadora, trata más bien de sumar las democracias participativa y representativa. Una combinación de fuerzas que aún no ha sido teorizada ni, sobre todo, aceptada por una clase política recalcitrante. Hay, sin embargo, novedosos experimentos democráticos en los que deberíamos concentrar nuestra atención y nuestras esperanzas. Examinaré solo un par de ejemplos. El primero tiene origen norteamericano y el segundo es brasileño. El primero tiene que ver con la forma; el segundo, con el poder.

Los Consejos Municipales Electrónicos (Electronic Town Meetings), como se ha dado en llamarlos, organizan la discusión y deliberación ciudadanos. El más conocido fue el que celebró en Nueva York en julio de 2002. Su objetivo era discutir en torno a qué había que hacer con la Zona Cero, el lugar anteriormente ocupado por el World Trade Center, después del 11 de septiembre. Las reuniones, en las que participaron 5.000 ciudadanos de Nueva York, acapararon la atención de más de 200 periodistas. La fórmula habitual es que los participantes, que pueden ser varios centenares, se sienten en torno a mesas formando grupos de 10 personas, y con la ayuda de un coordinador discutan y decidan sobre los asuntos específicos que se tratan en el Consejo Municipal del día. Tras largas discusiones, cada mesa vota electrónicamente y los organizadores del Consejo redactan una síntesis final. La experiencia resulta tonificante e instructiva en varios sentidos: los ciudadanos discuten directamente con personas desconocidas, y que proceden de sectores sociales a menudo distintos del suyo. Se produce una notable conciencia de toma colectiva de decisiones. Y a menudo los participantes manifiestan al salir: "Así tendría que ser la política".

Por sí solo, sin embargo, el llamado Consejo Municipal Electrónico tiene una utilidad limitada. Carece de mecanismos estructurales que garanticen que sus deliberaciones serán tenidas en cuenta cuando los grupos más reducidos de políticos tomen las decisiones. Podrían estimarlas o desestimarlas. Además, falta la continuidad. Los ciudadanos participan sobre la base de un sistema aleatorio costoso y que no se repite. Y queda sin responder la principal pregunta: ¿quién decide?

Es aquí donde nos proporciona una gran ayuda el ejemplo de Porto Alegre en Brasil. El Presupuesto Participativo (Orçamento Participativo) es un proceso anual y recurrente que implica la participación en diferentes niveles por parte de miles de ciudadanos que eligen a sus propios delegados para el Consejo del Presupuesto Participativo. Ayudados por expertos, establecen las prioridades que se presentarán al municipio. Este amplísimo proceso de debate (que incluye no solo la discusión sino también la elección de delegados) sí ejerce una influencia real sobre los políticos. Aunque el proceso participativo no ha sido dotado de poderes formales, jamás hasta la fecha el municipio se ha atrevido a rechazar las prioridades establecidas por ese proceso participativo.

Pese a que ha comenzado ya su decadencia, el experimento de Porto Alegre ha sido un ejemplo que han seguido otras 170 ciudades brasileñas. La combinación de la forma de los Consejos Municipales con la sustancia y el peso real del proceso de los Presupuestos Participativos, constituye una buena base sobre la que construir una democracia que sea capaz de combinar ambos aspectos.

Este procedimiento ni niega ni reduce el poder ni la responsabilidad de los representantes políticos. Poder y responsabilidad quedan, más bien, modificados, enriquecidos e institucionalmente constreñidos por las actividades deliberativas y participativas que los circundan. Y la cuestión teórica crucial relativa a la relación entre la democracia representativa y la participativa se resuelve del siguiente modo: la actividad de la segunda garantiza la calidad de la primera.

(El País/Madrid. El autor es catedrático de Historia Europea en la Universidad de Florencia. Acaba de publicar en España Así no podemos seguir.)