miércoles, 10 de junio de 2020

Carta de la Sala al presidente: Por qué sus decretos son inconstitucionales. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 11 junio 2020


Estimado ciudadano presidente:
Parece necesario explicarle algunos conceptos constitucionales básicos. Suponiendo que no va a leer nuestra última sentencia, que declara inconstitucional la manera como se han emitido decretos ejecutivos y legislativos en el contexto de la epidemia del COVID-19, y que tampoco sus asesores jurídicos sabrán explicársela, aprovechamos para presentarle los principales argumentos de dicha sentencia.
En la República manda lo establecido en la Constitución y las leyes, y no la discreción o arbitrariedad del gobernante.
Estado de Emergencia
De admitir que el Presidente pueda declarar el estado de emergencia por la sola razón de que la Asamblea Legislativa no esté materialmente reunida, se estaría aceptando que se habilite a sí mismo para realizar los cursos de acción que permite dicho estado (pág. 22).
El Presidente de la República no está habilitado para declarar un estado de emergencia por el solo hecho de que aquella (la Asamblea) no esté sesionando (pág. 21). Solo es admisible constitucionalmente cuando a la Asamblea Legislativa real y materialmente le resulte imposible reunirse (pág. 23).
El órgano ejecutivo no puede limitar sustancialmente derechos fundamentales mediante la vía del decreto ejecutivo (pág. 25).
Constituye fraude a la Constitución que, por medio de la emergencia, se afecten el núcleo esencial de los derechos fundamentales de los habitantes, pues ello no puede hacerse ni por la ley que regule la emergencia, muchos menos por los decretos ejecutivos que la desarrollen por vía de remisión (pág. 25).
La situación de emergencia no supone la inobservancia de las autoridades para cumplir con la eficacia del acceso a la información pública (pág. 26).
Es imprescindible que un estado o régimen de excepción no conduzca a la supresión de la democracia, el Estado de Derecho y la forma y sistema de gobierno republicano, porque se adopta con la finalidad de protegerlos, no de distorsionarlos ni destruirlos (pág. 30).
Libertad de expresión e información
Carece de sentido suspender la libertad de expresión o información durante una epidemia o pandemia, en tanto que en esas situaciones el acceso a la información y el flujo de datos objetivos y opiniones es deseable y beneficioso (pág. 31).
Los órganos estatales y sus funcionarios deben acomodar su actuación oficial y la que realizan a título personal de forma tal que no cree un ambiente o percepción pública de conflicto, pues el descrédito o desdén hacia uno de ellos produce efectos perniciosos para el Estado, la sociedad y la democracia (pág. 49).
El decreto 29
El Órgano Ejecutivo en el ramo de salud carece de competencia para emitir normativas con contenidos como el del Decreto Ejecutivo n° 29 (pág. 75).
La limitación, suspensión o pérdida de derechos fundamentales o de los servicios públicos que sean esenciales para su ejercicio es materia reservada al legislador (pág. 74).
Es preocupante para el estado de derecho y la democracia para el país, la insistencia en desconocer por parte del órgano ejecutivo las limitaciones que la Constitución les establece y que han sido señaladas por esta sala en diferentes resoluciones (pág. 76).
No se puede detener o retener a las personas por el mero incumplimiento de una cuarentena domiciliar. El Código de Salud no puede ser interpretado bajo ningún supuesto en clave de poder punitivo en manos del Estado (pág. 78).
Respecto del Decreto Ejecutivo n° 29 se declara su inconstitucionalidad, debido a que fue emitido por el Ministro de Salud, quien no tiene competencia para suspender los derechos fundamentales de las personas mediante la imposición de cuarentena domiciliar obligatoria sobre la base del Código de Salud (pág. 81).
Difiérense los efectos de la declaratoria de inconstitucionalidad del Decreto Ejecutivo número 29 por el plazo de 4 días. Existe una pandemia en el país, que debe ser afrontada responsablemente, pero en el marco del respeto a la Constitución, al Derecho Internacional de los Derechos Humanos y la jurisprudencia constitucional (pág. 83).
Advertencia:
(Usted) queda inhabilitado para replicar los aspectos señalados como inconstitucionales en esta decisión, en las leyes, decretos o cualquier disposición futura sobre la materia (pág. 82).
***
Le saludan atentamente y sin resentimientos por los insultos recibidos, los magistrados de la Sala de lo Constitucional.
(Postdata: Todas las partes en cursivo son citas textuales de la sentencia. El resto es invento libre de Paolo Lüers)


lunes, 8 de junio de 2020

Carta a los que sueñan con regresar a la normalidad: La primavera salvadoreña. De Paolo Luers

Paris, junio 2020

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 9 junio 2020


En los países del norte (Estados Unidos, Canadá y Europa), la estación más bella del año es la primavera. Es cuando luego de un largo, frío y oscuro invierno comienzan a regresar los colores de las flores, los días de sol que invitan a salir a la calle, la libertad de caminar en parques y reunirse en cafés al aire libre. Es cuando la felicidad y las ganas de vivir y convivir sustituyen las depresiones y el pesimismo del invierno.
Este año, la real primavera vino tarde a los países de Europa y de América del Norte. Aunque el sol y el verde ya había regresado como todos los años en abril, el efecto de liberación de primavera solo pudo darse ahora, cuando un país tras otro levanta las restricciones impuestas para contener la epidemia del COVID-19. Es hasta ahora que realmente hay primavera. Porque primavera significa libertad…Hablé con amigos en Alemania, Italia, Francia, Nueva York y Costa Rica, y todo lo que me contaron son típicos relatos de primavera. Son relatos de optimismo luego de meses de encierro, incertidumbre y depresiones.
Mis amigos en Roma cuentan que luego de la pesadilla de la epidemia los italianos, liberados del encierro y del miedo, vuelven a ser el pueblo alegre y festivo de siempre. “Volver a caminar en las calles y plazas, volver a encontrar los amigos en los cafés, y volver a trabajar… es revivir”.
En Alemania, aparte de las escuelas, ya todo está comenzando a funcionar. Mi hijo me cuenta con orgullo que el hotel donde trabaja de chef ya volvió a llenarse de huéspedes y comensales, quienes gozan de la primavera en los Alpes. “Siento una buena vibra entre todos, el personal del hotel y los huéspedes todos felices de disfrutar la primavera”.
Cuando vi un vídeo de la vida desenfadada de París, con miles sentados en los cafés y bares al aire libre, no pude creer que esas escenas sean de los primeros días después de drástico confinamiento que vivieron los franceses desde marzo. Hablé a un amigo en París y me di cuenta que estaba sumamente emocionado y lleno de optimismo. “Pasamos el fin de semana celebrando el fin de la cuarentena. Fue tan impactante que hoy vuelvo a creer que nos vamos a levantar de esta tragedia”.
Nuestros amigos ticos comparten plenamente este optimismo. Han regresado a trabajar y también a hacer vida social. Las imágenes del centro de San José se parecen bastante a las de Roma y París, por la cantidad de gente en la calle. “Hemos recuperado la normalidad. Y en estos tiempos lo normal significa un triunfo que hay que celebrar”, dicen.
Nueva York, la ciudad más afectada en el mundo por la epidemia, inició este lunes 8 de junio su regreso gradual a la normalidad. Ahí todavía no han abierto los restaurantes, bares y cafés, pero se puso fin a la prohibición de salir de las casas, se abrieron los cientos de miles de tiendas y talleres, los buses y los trenes del subway volvieron a funcionar con normalidad, y las calles se llenaron con gente ansiosa de retomar sus labores. Un amigo en Nueva York me dice: “Para mí, el poder regresar al trabajo es la felicidad más grande. Y poder caminar las calles de Manhattan y sus parques es un extra, que de un día a otro cambia nuestras vidas”.
En El Salvador no conocemos las sensaciones de la primavera. Pero si conocemos la felicidad que sentimos cuando después de ocho días de lluvia nos caen los primeros rayos del sol. Si esta felicidad se combina con poder regresar al trabajo y volver a encontrar a nuestros amigos, generaría una esperanza y un entusiasmo que serán capaces de sacar al país del hoyo. Será nuestra primavera.
Saludos, 


viernes, 5 de junio de 2020

Carta al presidente: Qué bueno que lo podemos hacer recular De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 6 junio 2020



Señor presidente: 
Cuando usted mandó a sus equipos de seguridad y de propaganda a preparar el escenario para la llegada de su excelencia al lugar en Santo Tomás, donde cuadrillas de bomberos, soldados y voluntarios estaban tratando de salvar la vida de una familia soterrada en toneladas de lodo, nunca se imaginó que la gente, en vez de agradecérselo, se lo iba a reclamar. Usted es de la gente que no tiene un sentido para la línea divisoria entre lo decente y lo indecente, entre empatía y manipulación emocional.
Pero sí tiene un sentido de mercadeo, y cuando se da cuenta que alguna de sus nuevas ideas no se vende, sino por lo contrario le causa daño a su imagen, la abandona. En este sentido, la indignación que inmediatamente se expresó en las redes sobre las fotos del podio presidencial en frente del lugar de la tragedia, usted inmediatamente se reculó y mandó a suspender su espectáculo. Hasta ahí usted andaba bien en cuanto al control de daños. Cometió un error y lo corrigió. Pero inmediatamente su carácter le hizo cometer otro error tal vez más patético: Usted no solo canceló su discurso frente a los soterrados, sino negó que en algún momento tuvo la intención de darlo. Y a El Faro, uno de sus enemigos preferidos, lo regañó por haber publicado la foto del podio que ya estaba corriendo por el mundo: “Queda claro que panfletos como El Faro, financiados por personas oscuras, con el único interés de hacerle daño al país, no les importa utilizar el dolor de una familia.” Esto sí es hipocresía, pero de esa que no se vende, señor presidente…
Qué sorpresa cuando el mismo día, en su cadena nacional, usted salió transformado, tratando de personificar a un presidente tranquilo, que nunca levanta la voz, reunido con sus ministros, analizando la situación del país en sus diferentes emergencias. El show le salió mal, sumamente aburrido, y poco creíble. Pero bueno, la múltiple crítica a sus anteriores cadenas, donde se presentó como alguien sacado de quicio, irracional, gritando e insultando lo hizo buscar otra forma de comunicarse. Recular, pues…
Es un hecho consumado que la gente, sobre todo en las zonas más golpeadas por la crisis social y el hambre provocada por su obsesión con el concepto del confinamiento como instrumento principal para enfrentar la epidemia, cada día le hace menos caso. ¿Cómo va usted a reaccionar ante esta realidad? ¿Será otro recule, ante la decisión de la gente de desarmar de facto la cuarentena domiciliar? 
En la Alemania dividida por el muro, en algún momento la gente en la parte dominada por los soviéticos ya no aguantaba el encierro y se ingeniaba para ver cómo escaparse al occidente, pasando por Checoslovaquia, Hungría, Rumania. Como el régimen les negaba elecciones libres, optaron por lo que popularmente se llamó“la elección con las patas”. Y de paso sea dicho: poco después cayó el muro y el régimen totalitario en Alemania Oriental. 
Le guste o no, aquí ya tenemos una “elección con las patas”. La gente decidió a salir de sus casas, montar sus ventas, buscar sus alimentos, porque ya no aguanta el encierro. Y ojo: muchos que tomaron esta decisión son sus propios electores y quienes en encuestas le expresan su apoyo. Es lo que Manuel Hinds llamó la verdadera encuesta.  
Y ojo, presidente: Todo el aparato de control y represión que usted montó, con la PNC y la Fuerza Armada imponiendo la cuarentena domiciliar, se vuelve inútil ante la decisión masiva de la gente de regresar a sus labores. Es otro punto, y mucho más importante, en el cual no le queda otra cosa que recular. 
La realidad se impone a la necedad de un gobernante. 
Saludos, 


miércoles, 3 de junio de 2020

Carta a quienes piensan que la crisis es solo de lluvia y virus. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 5 junio 2020


¿Por qué el presidente, en medio de la crisis del coronavirus, la cuarentena, el cierre de empresas y el desempleo, decidió echar gasolina al fuego con su anuncio que el país necesita una reforma del Estado y su Constitución y que él la va a conducir?
¿Por qué lanza este anuncio tan conflictivo? Lo lanza simplemente porque piensa que puede. Porque está en su naturaleza prepotente y megalómana. Él mismo da la explicación complementaria: Puedo crear un Nuevo Estado, porque tengo el apoyo del 97% de la población.
Aunque es bastante cuestionable la cifra del 97% (ni su socio Mitofsky ya se atreve a sostenerla, solo La Prensa Gráfica), sí es cierto que Bukele todavía tiene apoyo mayoritario en una población angustiada por la epidemia y cautiva de las consignas antipolíticas y populistas del presidente y sus seguidores.
El hecho de que su apoyo popular se mantiene incondicionalmente incluso en la crisis actual, le hace creer al presidente Bukele que tiene la legitimidad y la oportunidad de oro para transformar al Estado a su gusto.
Pero ahí hay un grave error de cálculo político: la gente apoya a Bukele por sus promesas populistas, por su discurso anticorrupción y porque ansiosamente busca cualquier liderazgo en tiempos de crisis. No hay ningún indicio que la gente lo apoya en sus diseños antidemocráticos de querer desarmar el Estado republicano con sus contrapesos al poder presidencial.
Manuel Hinds, en su columna publicada el día de ayer, titulada “El método detrás del caos”, concluyó de la siguiente forma: “Hay gente que puede creer, o pretende creer, que es pura coincidencia que el proceso que está llevando al país a la crisis más grande de su historia está alineado con ese otro proceso paralelo que lleva a la destrucción de la oposición y las instituciones democráticas. Y creen, o pretenden creer, que esos dos procesos no van directamente orientados a instalar una tiranía”.
Este es un señalamiento muy fuerte. Asume que detrás de lo que percibimos como improvisaciones e incapacidad del gobierno y como exabruptos de un gobernante con problemas psicológicos, opera un método sistemático de erosionar el Estado de derecho.
No vale la pena especular si realmente existe un plan estratégico y quién lo está diseñando y conduciendo. Lo que es obvio es que el resultado de todo este actuar del gobierno, sobre todo de su presidente, de facto está teniendo el resultado señalado por Manuel Hinds: un serio peligro para nuestra democracia, nuestras libertades y nuestros derechos.
Exista o no un “masterplan” y un “mastermind” detrás de todo esto, nosotros debemos desde ya organizar la defensa contra el intento de crear el tal Nuevo Estado. 
Saludos, 





lunes, 1 de junio de 2020

Carta a los defensores de la democracia: ¿Cuál unión? De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 2 JUNIO 2020


Estimados amigos:
Hay verdades que nos cuesta asumir, porque al asumirlas nos requiere mucho coraje cívico. Me alegra mucho ver en el editorial que El Faro dedica al primer aniversario del gobierno de Bukele la siguiente frase clave: “Este gobierno no cambiará su estilo confrontativo y antidemocrático. Es su naturaleza”. 
Yo formulé esa conclusión varias veces en los últimos meses, y muchos de ustedes me han criticado por radical e intransigente. Me alegra que el comportamiento del presidente Bukele y su gabinete en el contexto de la epidemia del COVID-19 ha quitado a muchos la ilusión de que con este presidente se pueda a llegar a entendimientos entre demócratas.
La conclusión de todo esto es que es cierto que hay que buscar la unión para sacar al país de esa múltiple crisis de salud, de desempleo, de hambre y fiscal. Pero la unión que hay que construir no es con un gobierno que sistemáticamente viola las reglas de la democracia y sabotea los canales de diálogo y concertación. La unión que hay que construir es entre los que independientemente de su origen ideológico y sus intereses particulares están dispuestos a ponerle límite y contrapeso a este gobierno autoritario.
Los intentos de apelar a la racionalidad y la vocación democrática del presidente y sus funcionarios solo les hacen burlarse de nuestra ingenuidad. Otra cosa es fortalecer las instituciones democráticas (Asamblea, Corte Suprema, Procuraduría de Derechos Humanos, Corte de Cuentas y Fiscalía) para que, junto a una ciudadanía activa, pongan límite a los abusos de poder que sistemáticamente comete el gobierno. Sigue siendo válida la sabiduría popular que dice: “Los gobiernos autoritarios no conocen límites, menos el que le pongamos los ciudadanos”.
Si asumimos todas esas conclusiones, nuestra vida va ser menos cómoda, porque una ciudadanía activa requiere que salgamos de nuestra zona de confort. Sin embargo, mucho más incómodo sería vivir en un país donde el poder del gobierno no tenga límites.
Todas estas consideraciones no son abstractas, sino que tienen implicaciones bien concretas para el poco tiempo que queda de aquí a las elecciones legislativas. En febrero del 2021 se definirá si El Salvador sigue siendo un país democrático y pluralista o se desliza a una dictadura.
Todo el mundo está haciendo balance del primer año de gobierno. Hay una gran coincidencia sobre el carácter de este gobierno: tendencias autoritarias, resistencia a la rendición de cuentas, improvisación en vez de planificación, concentración de poder de decisión en Casa Presidencial.
Un embajador amigo tenía que mandar a su gobierno un informe sobre la situación del país al cumplir un año el gobierno de Bukele. Me pidió que le aportara algunos elementos para describir los logros del gobierno. Tenía ya completo el capítulo sobre los desaciertos y peligros, pero le costó redactar los logros. Hice un esfuerzo serio para describirle los principales éxitos de este gobierno: la reducción drástica de homicidios y la reacción ágil y decisiva del presidente al inicio de la epidemia.
Pero precisamente en estos dos campos también surgen las más serias dudas y cuestionamientos, debido a la falta de transparencia en estos dos asuntos de importancia esencial para el país. La reducción de homicidios evidentemente no es resultado del plan de control territorial, sino de algún tipo de entendimiento con las pandillas, que nadie sabe en qué consiste. Y la correcta decisión de cerrar el país en marzo ha llevado al gobierno a una obsesión irracional con el concepto de confinamiento, lo que ha llevado al país al borde del colapso económico social y a una crisis institucional.
Reitero el concepto con el cual inicié esta carta: Hay que ponerle límite a la sed de poder de este gobierno, construyendo la unidad de los demócratas para defender el sistema republicano y pluralista.
Saludos, 

Lea también:

Primer año de gobierno de Bukele: 365 días de derechos humanos en cuarentena







domingo, 31 de mayo de 2020

¿Nación de Héroes o República de ciudadanos decentes? Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en EL DIARIO DE HOY, 31 mayo 2020


El escritor argelino Albert Camus, luego de años en la Resistencia francesa contra la ocupación alemana, publicó en 1947 la novela La Peste, cuyos personajes nos dieron una definición nueva del término del ‘heroísmo’, tan abusado por las ideologías autoritarias de todos los colores. Según Camus, los que hay que destacar no son hombres o mujeres dotados de poderes especiales y extraordinario valor, sino ciudadanos corrientes pero decentes, quienes en tiempos extraordinarios (como la peste que en el libro es alegoría para la ocupación de Francia por los nazis) hacen cosas extraordinarias.

En estos mismos años de postguerra, otra voz influyente en el análisis de la terrible historia reciente concibe el complemento necesario a esta definición de Albert Camus de los ciudadanos ordinarios que hacen cosas extraordinarias porque son decentes. Se llama Hannah Arendt, una socióloga y filósofa alemana-
judía que emigró a Estados Unidos. En varios escritos que buscaban explicar el fenómeno del totalitarismo, llegó a la conclusión que el sostén de regímenes criminales como el nacionalsocialismo alemán o el estalinismo soviético no eran hombres y mujeres extraordinariamente crueles y odiosos, sino ciudadanos ordinarios, padres de familia responsables, vecinos amables, pero que les faltaba decencia y coraje civil. Unos años más tarde, en 1961, Arendt asiste para The New Yorker al juicio contra Adolf Eichmann, uno de los ejecutores del Holocausto, y escribió su libro “La banalidad del mal”. Vale la pena leerlo.

Entonces, lo que distingue a los asesinos en los campos de concentración de Hitler y Stalin de los combatientes de la resistencia contra las dictaduras es lo que podemos resumir, según Camus y Arendt, en el término de decencia. Se tiene o no se tiene. Se asume o no se asume decencia. El ciudadano ordinario decente, en situaciones extraordinarias, hace cosas extraordinarias en defensa de los demás. El ciudadano ordinario indecente y cobarde, en situaciones extraordinarios, puede convertirse en criminal, verdugo, torturador. El ciudadano cobarde obedece cualquier orden, aunque para cumplirla tenga que cometer delitos; el ciudadano decente, no.

Traigo a colación estos conceptos de Albert Camus y Hannah Arendt, porque me molesta el permanente discurso, no solamente del gobierno, sobre “nuestros héroes”, refiriéndose al personal médico que hace frente a la epidemia, y a los soldados y policías que garantizan la seguridad pública y el cumplimiento de la cuarentena obligada. También celebran como “héroes” a todos los empleados públicos y otros del sector privado que mantienen funcionando los servicios básicos en tiempos de epidemia y cuarentena.

Yo tengo el máximo respeto a la labor de todos ellos, sobre todo a los médicos, las enfermeras y otros profesionales de salud. Adaptando a la situación actual el concepto de Camus, se trata de servidores públicos ordinarios y decentes que en esta crisis hacen cosas extraordinarias. Si esto los convierte en héroes, no sé. Prefiero entender que este país tiene una reserva moral, no basada en seres extraordinarios con capacidades excepcionales, sino en ciudadanos regulares que tienen decencia, sentido de responsabilidad y de solidaridad.

Si un país (o la historia) dependiera de héroes, en el sentido de hombres y mujeres excepcionales, estaríamos mal. Estos héroes jamás alcanzarían para superar las crisis de salud, de democracia y económicas que nos toca enfrentar. Para esto se necesita de la labor decente de los ciudadanos ordinarios.

En el caso de los soldados y policías, yo sé que la mayoría también son ciudadanos decentes que quieren servir a su país. Pero no todos. La conducción errónea que desde el poder política se les está dando a las dos instituciones armadas (no solo en este gobierno), ha fomentado que ahora existe mucho abuso de poder. Y como dijo Hannah Arendt, las violaciones a los derechos humanos no necesariamente son cometidos por personas extraordinariamente malas, sino por ciudadanos ordinarios carentes de decencia y coraje. Tienden a cumplir órdenes ciegamente, y si las órdenes provienen de un gobierno autoritario, muchos de los ciudadanos uniformados que no tienen principios firmes, van a actuar de manera represiva.
Entonces, ¿queremos ser una “Nación de Héroes”, como el presidente Bukele está promoviendo, pero con una dosis muy alta de militarismo? Los videos publicitarios que el gobierno difundió con este lema solo muestran gente armada hasta los dientes. Lo que realmente necesitamos es una República de ciudadanos decentes, responsables, conscientes y dispuestos a defender sus derechos y libertades. Esta tarea no podemos delegar a ningún héroe.





viernes, 29 de mayo de 2020

Carta a las autoridades de Seguridad, jueces de vigilancia penitenciaria y las Procuradurías: Desactiven la bomba de tiempo. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 30 mayo 2020


Estimados funcionarios responsables de que en el Sistema Penitenciario se garanticen la salud, la vida y los Derechos Humanos:

Pasó lo que muchos advertimos: el Coronavirus entró a las cárceles. Y con el hacinamiento y las precarias condiciones de salubridad, nuestros penales son el cultivo ideal para una propagación masiva del virus. Una bomba de tiempo, y la mecha ya se encendió...

El gobierno ha reconocido 142 reos y 50 trabajadores de la Dirección General de Centros Penales contagiados por el virus. Estos números corresponden a solamente 4 instalaciones penitenciarias: Mariona, Quezaltepeque, San Vicente y el pabellón penitenciario del Psiquiátrico. En estos 4 lugares el Ministerio de Salud también registra 945 internos clasificados como casos sospechosos, lo que representa mas de la mitad de los 1640 casos sospechosos a nivel nacional. No hay ninguna información oficial que indique que en los demás penales se hayan realizado pruebas de Covid19.



Mas dramática todavía es la situación en las bartolinas de la PNC. Hasta ahora se han reportado contagios masivos en algunas bartolinas, y a pesar del alto porcentaje de contagios entre los agentes de la PNC no han sometido a pruebas a todos las demás privados en libertad en custodia policial.

Expertos en salubridad penitenciaria reiteradamente han señalado a las autoridades la necesidad de crear un hospital penitenciario para poder aislar a los internos contagiados. Los intentos de aislarlos dentro de las cárceles con alto grado de hacinamiento están condenados al fracaso. También hay que preguntar a las autoridades competentes porqué se han traspapelados los planes bastantes avanzados de reducir la población penitenciaria concediendo libertad condicional a los viejitos, enfermos crónicos y otros que no representan amenazas a la seguridad pública. Los jueces de vigilancia, la Procuraduría General y la de Derechos Humanos deberían de retomar estos planes y proponer una legislación transitoria a la Asamblea Legislativa. Se estipula que se podría reducir la población penitenciaria en un 25%.

No hay que olvidarse que el Estado, al privar de su libertad a un ciudadano en una bartolina, en un penal o en un Centro de Contención, asume la responsabilidad de asegurar su salud y su vida. 

En general se puede observar que un alto porcentaje de los contagios de Covid-19 se originan en instituciones que están al 100% porciento bajo el control del gobierno: Hospitales públicos, Centros de Contención, PNC, bartolinas, FAES... y ahorita los penales. Estos son los focos de contagio que van en ascenso, mientras que en la población general han llegado a su tope. De los 1221 casos activos reportados por el Ministerio de Salud 500 corresponden a la PNC, 192 al Sistema Penitenciario y no sé cuantos a las bartolinas y la Fuerza Armada. En este sentido la insistencia del gobierno en endurecer la cuarentena domiciliar parece fuera de lugar. Mas vale que el gobierno se encargue de prevenir el contagio en las instituciones bajo su control.

Talvez con la intervención de todas las instituciones involucradas todavía se puede desactivar la bomba de tiempo en los penales.

Saludos,



jueves, 28 de mayo de 2020

Carta al embajador Johnson: Ojo, cuide su inversión. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 28 mayo 2020


Dear Mr. Johnson:
Primero quiero expresarle nuestros agradecimientos por las 250 máquinas de respiración, que recién entregó al presidente Bukele en un acto público en el Hospital Rosales. Es un aporte valioso a nuestro sistema de salud, que enfrenta el reto de la epidemia.
Ojalá que nuestro gobierno sepa hacer el uso más racional y provechoso de estos equipos. En el acto oficial de entrega celebrado en la futura sala de cuidados intensivos del Hospital Rosales, usted fue testigo que el presidente Bukele dijo que ahí mismo, en esa nueva sala, se van a instalar una parte de las máquinas de respiración recibidas, porque “aquí se van a debatir entre la vida y la muerte los pacientes de Covid-19”. Enseguida el presidente anunció que lo mismo va a pasar en los siguientes Hospitales: Zacamil, Benjamin Bloom, Militar, Saldaña y Nacional de la Mujer.
Esto significa que el gobierno está abandonando el concepto original de concentrar a los pacientes del Covid19 en instalaciones hospitalarias muy aparte de los hospitales generales, que dan atención a toda la población.
Al Hospital Rosales acuden diariamente miles de pacientes de todos los rincones del país, con enfermedades que no pueden ser atendidas en los hospitales regionales.
Lo mismo es cierto para el Bloom, que es el único hospital de niños en el país, para el Hospital Nacional de la Mujer y el Saldaña. Este último es el hospital especializado en atención a enfermos de tuberculosis y otras enfermedades pulmonares, o sea sus pacientes constituyen el grupo más vulnerable frente al Covid-19.
Era correcta la decisión original de no concentrar pacientes de Covid19 en estos hospitales, por el evidente peligro de que los miles de pacientes ahí hospitalizados, operados o pasando consulta se contagien del virus y lo propaguen a sus lugares de origen.
No sabemos por qué el presidente desechó este concepto. Ya establecieron los hospitales San Rafael en Santa Tecla y Amatepec en Soyapango como centros de atención a Covid19.
Disponen además de dos hospitales que están listos, pero que todavía no han sido puestos a funcionar: el nuevo Hospital del ISSS de San Miguel y el Hospital La Ceiba, instalado en el ex hotel Siesta.
Me imagino que el gobierno ahorita recurre, contra toda lógica, a sus hospitales generales, porque ya no cree en su propia promesa de tener listo en junio el súper hospital en el CIFCO.
La responsabilidad suya, como embajador del país que generosamente donó los equipos, no puede terminar con la entrega simbólica al presidente de la República. Tiene que preocuparse del uso racional y efectivo que nuestro gobierno haga de esta donación.
Para garantizar su uso efectivo tienen que tomarse decisiones basadas en asesoría profesional y científica – y no en caprichos o estrategias de comunicación de Casa Presidencial.
Confiamos que usted va a responder a esta responsabilidad. 
Saludos, 



lunes, 25 de mayo de 2020

Carta al Ministro de Salud: Asuma su responsabilidad. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 26 mayo 2020


Estimado Dr. Alabí:
Lo que están construyendo en el parqueo de la feria parece más una piscina olímpica que el futuro hospital “más grande de América Latina”. Y la otra parte del hospital CIFCO, instalada dentro de los pabellones de la feria, es el proyecto más secreto del Estado salvadoreño. El Gobierno, que publica fotos de cualquier actividad, por más insignificante que sea, no ha proporcionado ni una sola imagen de las unidades de cuidados intensivos supuestamente instaladas en los pabellones de la feria. Nadie sabe qué avance tiene este proyecto y nadie ha dado una fecha para su apertura.
Usted como ministro de Salud debería estar encima de estos dos proyectos, supervisándolos, garantizando que correspondan a estándares técnicos de salud pública. Incluso, como responsable del sistema de salud pública, usted debería de haber hecho (y publicado) un análisis de prioridades y urgencias antes de que se aprobara un proyecto de $70 millones, que de ninguna manera podía estar listo a tiempo para corresponder a la emergencia.
Pero no fue así que procedió el Gobierno. La decisión la tomó el presidente, con su conocida megalomanía. Y el diseño y la ejecución nunca la encargó a usted como titular de salud, sino al presidente del CIFCO y al ministro de Obras Públicas. 
¿Qué experiencia pueden tener estos dos funcionarios en la construcción de hospitales?
Usted está tan alejado de este proyecto que a los periodistas ni siquiera se les ha ocurrido preguntarle sobre el hospital CIFCO en sus numerosas conferencias de prensa. Y los que manejan el proyecto y obviamente no son capaces de llevarlo a buen término nunca dan conferencia de prensa. Operan en lo oscuro, solo que la gran piscina en el parqueo de la feria no la pueden ocultar…
Pero el silencio suyo sobre ese proyecto mal concebido y mal ejecutado no le va liberar de su responsabilidad como ministro. En algún momento usted va a tener que explicar por qué no se optó por construir hospitales de campaña, o sea instalaciones temporales que podían de manera casi inmediata responder a la crisis de la epidemia.
Todo el manejo de la renovación y ampliación de la red hospitalaria, aunque es sujeto de mucha propaganda, en el fondo se maneja con muchos secretos y sin transparencia. Nadie sabe qué está pasando dentro del ex Hotel Siesta, que ahora ostenta un gran rótulo que dice “Hospital La Ceiba”, y los periodistas no han podido verificar las supuestas remodelaciones en la red de hospitales. ¿Por qué tanto secreto?
Repito lo que varias veces he dicho a este gobierno: Si quieren que confiemos en su manejo de la crisis de la epidemia, necesitan ser más transparentes.
Saludos,


domingo, 24 de mayo de 2020

Hermann Bruch, un conservador progresista. Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 24 mayo 2020

En 1991, mucho antes de la firma de la Paz, varios de los integrantes del colectivo de cine y video del Sistema Radio Venceremos nos instalamos en San Salvador para montar una productora profesional de publicidad, especializada en video y animación. Estaba diseñada como productora comercial, pero también como recurso de la izquierda para su inserción en la vida política y el debate comunicacional de la postguerra y de la transición democrática.

Cuando comenzamos a vender nuestros servicios a las agencias de publicidad, el primero que nos abrió la puerta fue Hermann Bruch, quien dirigía una agencia llamada CREA. Donde otros observaron con desconfianza o indiferencia a los “bichos nuevos y extraños” en este negocio, Hermann nos recibió con sana curiosidad y mucho interés en la innovación técnica y creativa que ofrecimos. “Si vienen a hacer lo mismo que los demás, no van a llegar a ninguna parte”, dijo. “Si vienen a innovar, bienvenidos”. Y nos encargó una compleja producción de animación –cosa que en aquel entonces nadie ofrecía en El Salvador.

Mucho después, ya superadas las paranoias de los primera años de postguerra, Hermann me dijo, sentado en La Ventana, que nunca tuvo duda de que esta nueva productora estaba ligada a la insurgencia. “Entendí que de esto no se hablaba, pero también que ustedes necesitaban insertarse. Y me despertó aun más curiosidad…”.

Me llamaba mucho la atención que este hombre tan conservador, quien defendía al régimen de Pinochet en su segunda patria Chile, fuera tan abierto a la innovación en el campo creativo. Muchas de las discusiones con él, que se mantuvieron por décadas, se nutrieron de esta contradicción.

Cuando como gerente del semanario Primera Plana (que lanzamos en 1994 unos periodistas para crear el “medio de la transición”) me tocó buscar quién nos ayudara con el estudio de mercado y luego con la campaña de lanzamiento, no dudé en buscar a Hermann. Muchos de mis socios estaban escépticos, por la fama de derechista que tenía Bruch, pero con su manera franca y directa convenció a todos de que en él ganamos un aliado para nuestra lucha por crear un medio independiente y contra la corrupción. Hermann se inventó nuestro lema: “Este periódico se vende. Pero solo a sus lectores”. Bruch acompañó con mucha simpatía y asesoría gratis la corta vida de Primera Plana. Si hubiera habido en los círculos de derecha y empresariales más gente tan abierta como Bruch, tal vez el semanario no hubiera quebrado. Ahí descubrí la veta progresista en este hombre conservador. Él siempre dijo que era liberal, y yo siempre le dije: No, sos un fósil conservador. Pero sí tenía algunos principios libertarios –y los defendía con esta necedad que lo caracterizaba.

Bruch encontró su proyecto insigne en la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera, de la cual fue co-fundador, presidente y director financiero. Ahí lo vi feliz, realizado, un viejo con entusiasmo de joven. Esta misión de casar excelencia con libertad creativa, en un proyecto autogestionado por la industria publicitaria, pero académicamente autónomo, lo fascinaba desde el principio. Recuerdo la primera vez que me invitó a la Mónica Herrera, dándome un tour por todas las instalaciones, presentándome a maestros y alumnos. Pocas veces he visto a un hombre con tanto orgullo de su obra.



Cuando junto con los empresarios de la colonia fundamos la Asociación Escalón para promover la integración de las comunidades marginales al desarrollo de la zona, otra vez fui a buscar a Hermann para pedirle ayuda. Nos abrió las puertas de la Mónica Herrera para el diseño de la imagen de la asociación. Este aporte creativo de la Mónica Herrera fue un elemento adicional para el éxito del proyecto. Como comunicador, Hermann Bruch tenía un olfato infalible para los aportes que el trabajo creativo puede hacer al desarrollo social.

Cuando dos de los protagonistas del primer proyecto en el cual colaboramos con Hermann (la productora), Daniela Heredia y yo, fundamos en 1996 La Ventana como un lugar de encuentro que acogió a una amplia gama de pensamientos, Hermann Bruch fue uno de nuestros primeros parroquianos. En los 20 años de existencia de La Ventana, pocas veces hubo una semana que Hermann y Alma no aparecieron para cenar -y siempre para discutir política. Estas discusiones a veces eran muy controversiales -imagínense a dos personeros tan polémicos como Hermann y Paolo. Pero Hermann fue de los pocos con los cuales la disidencia nunca rompió el cariño, la amistad y el respeto, un fenómeno muy extraño en nuestra cultura.

Me va a tocar pelear y discutir con personajes con menos principios, más prejuicios y poca capacidad de discusión.