Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 21 abril 2022
Ciudadano Ernesto Castro:
Cómo dice su tocayo Ernesto Sanabria en su perfil como Brozo: “Si no le gusta el humo, no se meta en la cocina.” Consejo sabio. En otras palabras, ya hablando de usted: Si es funcionario público y no aguanta que los periodistas le hacen preguntas incómodas y le cuentan las costillas (perdón, los despilfarros en la Asamblea Cian) y las burradas que hace para caer bien a su patrón Nayib, salga de la política y mejor vuelva a administrar una discoteca.
Así se ahorraría ataques de nervios patéticos como el que sufrió en la última plenaria, cuando se le pelaron los cables y comenzó a gritar, pero en tono de histeria llorona, a los periodistas que se vayan, que pidan exilio, pero que por favor se vayan al diablo…
Pero si esto es su idea, diputado, no ha entendido nada de historia. Ningún coronel-presidente exhibió en público un ataque de nervios gritando: “Ya no aguanto a estos escribanos, que me andan jodiendo, ¡ayúdenme!”
No, así no funcionaba la cosa, don Ernesto. Ellos llamaron a su canciller para que le dé un cargo de agregado cultural al periodista, o al ministro de Educación para que le dé una beca en Europa. Y sólo cuando ni esto funcionaba, mandaron a capturar o a matar a los disidentes…
También hubo otra forma de lidiar con los disidentes. Simplemente mandarlos al destierro. Más o menos lo que usted propuso, pero no de manera tan histérica. Crear hechos, no escándalos embarazosos…
No aprendieron nada de los dictadores clásicos. Es un poco decepcionante: Usted es el lugarteniente de Nayib, siempre lo ha sido – y ni siquiera da el ancho para lidiar con unos periodistas, que según usted no tienen impacto en la opinión pública.
Gritar así a los periodistas, mandar a insultar y amenazarlos todos los días en las redes sociales, no sólo es muestra de falta de estilo y de matonería, sino además de incapacidad. No saber gobernar con mecanismos de transparencia, con prensa crítica y con una ciudadanía que exige rendición de cuentas, es una declaración de bancarrota.
Tener todo el poder del Estado, pero exhibir pánico ante un puñado de periodistas es ridículo. Actuar así en público, antes las cámaras, desde la silla del presidente de la Asamblea Legislativa, es una estupidez imperdonable.
¿Y sabe qué es lo más irónico de todo?: Con este ataque de pánico usted comprobó que los periodistas que usted quiere expatriar tienen la razón: Ustedes no sirven para gobernar.
Saludos,
Vea aquí el video del performance de Ernesto Castro