Carta a la jueza en la mira del populismo

Estimada jueza Evelyn Jiménez:
De un día al otro usted se convirtió en blanco de la frustración que mucha gente ha acumulado sobre nuestro sistema judicial. En redes sociales le dijeron de todo: corrupta, vendida… para solo citar las clasificaciones más decentes. Pero lo más preocupante: Todo esta ‘lluvia de porquería’ fue instigada por declaraciones de los fiscales del caso.

¿Por qué usted se convirtió en enemiga pública? Simplemente porque le tocó la papa caliente del caso Quique Rais/Luis Martínez. Simplemente porque usted se negó a declarar a estos personajes (tan detestables como los demás imputados) culpables antes del juicio. Yo, como ciudadano, tengo derecho de asumir que estos empresarios, fiscales, jueces y abogados acusados en este caso son corruptos y prepotentes. Lo asumo. Cuando Luis Martínez fue celebrado como el ‘fiscal general con valor’, y cuando muchos que ahora exigen que usted lo encarcele estaban promoviendo su reelección, yo señalé que estaba usando la Fiscalía para extorsionar y chantajear. Quiero verlo condenado.

Pero usted, como juzgadora, tiene que actuar bajo el imperativo constitucional de la presunción de inocencia. Y como pude observar, esto es exactamente lo que hizo en esta audiencia histórica contra Rais, Martínez y Cía.

Usted hizo lo que pocos jueces se hubieran atrevido: no aceptar que una fiscalía (que actuaba con todo el apoyo de una opinión pública frustrada con la impunidad histórica) convirtiera la audiencia inicial en un juicio adelantado para precondenar a los imputados.

¿Cuáles fueron los pecados suyos que la convirtieron en blanco de la ira de la Fiscalía y de la opinión pública? No admitir que en esta audiencia inicial (que por ley no era para evaluar pruebas ni mucho menos para concluir en la culpabilidad de los imputados) se reprodujeran los audios de las llamadas telefónicas que la Fiscalía ofrece como pruebas principales contra los imputados. Si entiendo bien, usted tuvo por lo menos dos razones de no hacer caso a la presión de los fiscales para que se escucharan estos audios: primero, le tocará al Juzgado de Instrucción decidir si estas grabaciones son admisibles, ya que la ley mandaba que hace tiempo tenían que haber sido destruidas por vencerse el plazo que da la Ley de Intervención Telefónica. No es competencia del Juez de Paz decidir si son admisibles como pruebas.

Tengo entendido que usted, en un primer momento, accedió a escuchar los audios, pero sin decidir de antemano si serían pruebas admisibles. Pero luego se encontró con una segunda razón de no permitir estos audios en su audiencia: Resulta que lo que la Fiscalía le entregó, era una versión editada de las grabaciones. Usted tuvo doblemente razón de no admitir una prueba ‘editada’ con el criterio de la Fiscalía.

Pero solo esto era suficiente para que los fiscales pusieran en duda su integridad como jueza, y llegaron al descaro de exigir que a la audiencia asistiera la Sección de Investigación Judicial de la Corte Suprema para investigar a una jueza que aplica la ley en vez de remendar los errores técnicos de la Fiscalía.

Su otro pecado: Conceder a los imputados medidas sustitutivas a la detención. Muchos reclamaron que muchos imputados, sobre todo de pocos recursos, están esperando su juicio en las bartolinas, mientras que Luis Martínez, Quique Rais y Cía. salen libres con una fianza. Es muy correcta esta crítica, que siempre se le ha hecho al sistema judicial. Pero el problema no es que en este caso usted decidió conceder medidas sustitutivas; el problema que hay que denunciar, es que en muchos casos se aplica ilegalmente la presunción de culpabilidad – y a los imputados se les niega el derecho de esperar su juicio y preparar su defensa en libertad. Los fiscales siempre piden que se mantenga la detención, es su manera equivocada de medir su éxito, y demasiados jueces les hacen caso – y por esto tenemos miles de detenidos sin condena causando hacinamiento en las bartolinas y los penales.

Usted hizo lo correcto: Cuando no hay una razón fuerte que obligue a mantener a los imputados en detención, hay que concederles libertad con medidas restrictivas.

Es lamentable que el simple hecho que una jueza aplique bien la ley, incluso teniendo el valor de ir contra la corriente de la opinión pública, la convierta en blanco de presiones y ataques indebidos. Los jueces no pueden trabajar bien bajo presión popular. Tienen que ser independientes, no solo del gobierno y otros poderes, sino también de la presión de la calle y de las redes sociales.

Es por esto que me preocupa la tendencia a un ‘populismo judicial’. La Fiscalía no puede promover sus acusaciones acudiendo a la movilización popular, mucho menos a las frustraciones y resentimientos acumulados. En este caso esto afecta a unos imputados que todos consideramos culpables, pero mañana puede afectar a cualquiera que va contra la corriente.

No la conozco, señora jueza, no sé si es buena jueza o no, pero sentí la necesidad de apoyarla contra la ola de ataques. Más bien se trata de proteger a la justicia.

Saludos,

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(MAS!/El Diario de Hoy)