Carta a David Reyes: Be a man and clean up your mess

David:
Yo voté por vos, así que tengo derecho de reclamarte. Yo sé que no sos el único miembro de la Junta Directiva de la Asamblea que hace uso privado de los vehículos oficiales que les asignan, pero que llevan placas de carros particulares. Muchos de tus colegas agarran estos vehículos como si fueran patrimonio familiar: para movilizar a la esposa a la peluquería, para dejar a los hijos al colegio, para ir de vacaciones. Todo esto, a raíz del caso tuyo, debería investigarse y hacerse público.

Sé que no sos el único, pero la diferencia es que yo voté por vos y lo hice porque dijiste que no ibas a caer en estas trampas de la corrupción. Por esto te reclamo a vos, y no a los otros miembros de la Junta Directiva, los beneficios personales que ustedes se recetan: vehículos, vales de gasolina, varios celulares, gastos de representación, viajes, viáticos, y el derecho de emplear asesores, asistentes, motoristas, secretarias, y sirvientes…

Entiendo que ya devolviste los dos carros que tenías asignados, luego de que te agarraron con la mano en la masa. Bien, pero no suficiente. Espero que tomés el caso particular tuyo para erradicar el problema general. Te podés reivindicar si impulsás las reformas radicales que hay que hacer en la Asamblea…

Empecemos con los carros. Hay que cambiar el sistema: En vez de asignar carros a las personas, crear un servicio de transporte de la Asamblea. Quien tiene una legítima necesidad de transportarse para una misión oficial, puede solicitar un vehículo e incluso a un motorista. Pero sólo para uso oficial. Para cualquier uso personal, incluyendo el camino diario de la casa al trabajo, cada uno usa su vehículo privado, como cualquier otro hijo de vecino. Y ojo: Todos los vehículos de la Asamblea, incluyendo los que movilizan a los miembros de la Junta Directiva y su presidente, tienen que llevar placas N y el logo de la Asamblea.

Vos tenés ahora la misión de joder, insistir y seguir jodiendo hasta que este tipo de reformas estén en la agenda de la Asamblea. Esta reforma y otras. No voy a hacer tu trabajo: Depende de ustedes revisar todas las prebendas de los diputados y eliminarlas; y de revisar todos los gastos que la Asamblea hace, y regularlos: telefonía celular, viajes, viáticos, alimentación.

Y todo con especial énfasis en la Junta Directiva, donde se concentra el despilfarro. Empezando con la cantidad injustificada de miembros.

Y el plato fuerte: la reforma del sistema de asesoría. Ahora la Asamblea gasta millones en ‘asesores’, pero sin asegurar que los diputados, las fracciones, las comisiones y la plenaria tomen sus decisiones basado en información, documentación y análisis adecuados. O sea, mal gastamos dinero y tenemos pobres resultados. Como muchas veces, la solución no hay que inventarla, hay que estudiar cómo hacen en otros parlamentos. Y se van a dar cuenta que tienen servicios científicos institucionales que trabajan con independencia política y con profesionalismo para proveer a los diputados de la mejor información y análisis. Esto hay que impulsar en la Asamblea. Y si para hacerlo hay que gastar aun más dinero de lo que ahora despilfarramos en asesores partidarios, no tendría ningún problema con esto…

Como ciudadano que voté por vos, te digo: La única manera que podrás sobrevivir esta tremenda cagada es dejar de mentir, hacerte cargo, enfrentar el problema y por el resto de tu mandato dedicarte plenamente a corregir lo que está mal en la Asamblea, incluyendo tu propio equipo y fracción. De esta manera, tal vez -pero sólo tal vez- podrás seguir en política. Si no, estás muerto.

Saludos,

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(MAS!El Diario de Hoy)