La Veda hace agua

Hay peligro real que todo el esfuerzo que el país ha hecho se venga al traste. No quiero ser fatalista pero el proceso de conservación de tortugas marinas está en una fase crítica. La veda total y permanente del consumo de huevos de tortuga ya tiene cinco años y durante estos cinco primeros años contó con decidido apoyo de USAID; ahora los salvadoreños estamos solos y llegó la hora de demostrar que el cambio es irreversible.
Un estudio hace cinco años hablaba que más del 90 % de los salvadoreños pensaba que estaba bien comer huevos de tortuga, cinco años después encontramos sólo 4 % que dice que come huevos de tortuga y un 26 % que dice que comería si tuviera la oportunidad. Hemos cambiado de un 90 % a un 30 % de consumidores potenciales en sólo cinco años, es un cambio histórico en el país. Es un ejemplo que los salvadoreños cuando queremos podemos.
La estrategia fue, por un lado, concienciar a todos los salvadoreños que "Yo no como huevos de tortuga", era el camino a seguir. Y lo logramos, sólo un 30 % de potenciales depredadores quedan. Por el otro lado había que trabajar con los medios de vida de las comunidades costeras. Para esto se estructuraron viveros en donde se da una compensación de dos dólares por docena recibida. De esta manera los tortugueros podían seguir obteniendo algún ingreso, mientras el peso de la ley caía fuerte sobre los que no cumplen la normativa.
Ahora los corrales siguen funcionando, con el aporte de la empresa privada salvadoreña y de algunas alcaldías visionarias; el Fondo Iniciativa para las Américas también apoya. La campaña para ser "Uno más que no como huevos de tortuga" sigue viva. Pero hay grave peligro que se pierda lo ganado.
La veda hace agua, se cuelan los saqueadores de tortugas, playas como San Diego, la Zunganera o La Puntilla se han convertido en lugar donde abundan los saqueadores; los tortugueros concientizados los combaten en las playas pero sin más apoyo no lo van a lograr. Los restaurantes parece que ya han perdido el miedo a las sanciones: en el Mercado Central, en el mercadito de Merliot, enfrente a la gasolinera del puerto de La Libertad, en los restaurantes flotantes de la Puntilla y muchos otros lugares han regresado al menú los huevos de tortuga.
Estamos en un punto débil, necesitamos acciones urgentes y recursos para poder seguir con el proceso. Pero sobre todo una fuerte aplicación de la ley. Necesitamos la denuncia social, es importante tomar fotos de restaurantes o personas que trafican, necesitamos que estas lleguen a la Fiscalía y que se procese a todos estos pequeños delincuentes.
El Salvador cambió, es un nuevo país, no podemos dar un paso atrás. También por eso de una vez por todas firmemos la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, sólo nosotros y un par de países no somos firmantes y tenemos un ejemplar programa de conservación, urge ser parte y urge garantizar que el programa continúe.
*Director Ejecutivo FUNZEL. Publicado originalmente en El Diario de Hoy 19 de Agosto de 2014. http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=50839&idArt=9028658