Carta a la Asamblea Legislativa

Estimados diputados:
Les guste o no les guste, tienen que volver a elegir presidente de la Corte, y esta vez la persona idónea, luego de que fuera removido por la Sala de lo Constitucional el señor presidente Padilla, a quien eligieron en tan complicado parto en Casa Presidencial el año pasado.

Mientras ustedes todavía trataron de digerir la sentencia de la Sala, salió Vanda, la primera dama, y dijo: Es tiempo que elijan a una mujer. El día siguiente lo repitió su esposo, y luego todo un coro de loros en la Asamblea, en los medios, en los talk shows: ¡Una mujer a la presidencia de la Corte!

Todo el mundo de acuerdo: Una mujer es la solución. Yo me pregunto: ¿Cómo es posible que no nos hemos dado cuenta que lo que nos ha metido de una crisis institucional tras otra no es el maldito problema de la independencia (o más bien de la falta de independencia), sino un problema de género? Todos peleamos batallas ficticias sobre institucionalidad - y nadie se dio cuenta que la verdadera lucha por el destino de la Corte (y dentro de la Corte) es un pleito entre hombres y mujeres, entre machismo y feminismo.

Gracias a Vanda, de repente queda claro lo que está pasando en la Corte: Los cuatro machos magníficos de la Sala de lo Constitucional contra las mujeres de la Sala de lo Contencioso. ¿Cómo no lo pudimos ver? Tiene razón la señora primera dama: Lo políticamente correcto es llevar a una mujer al poder en la Corte.

Yo espero que ustedes, diputados (y sobre todo diputadas), no se dejen confundir de aquellos necios que siguen hablando de la independencia como criterio principal para esta elección - y de la idoneidad, de la excelencia académica, de la capacidad crítica y todas estas pajas. De todos modos, para ustedes los diputados es muy complicado este asunto de la independencia. Hay unos locos que insisten que los magistrados de la Corte no sólo sean independientes de cualquier partido, sino que tengan la capacidad intelectual y la fuerza ética para tomar distancia crítica a lo que el gobierno de turno defina como “interés nacional” o como “interés del pueblo”...

Hay otros locos que siguen pensando que necesitamos magistrados que pueden ir contra el interés de preservación de todo el sistema de partidocracia que se ha establecido en el país.

Hay ingenuos, incluso, que quieren buscar a la persona que, además de independiente, tenga la capacidad de reconstruir, en el seno de la Corte Plena, la armonía y la responsabilidad común.

Pero viendo a nuestra Asamblea, es obvio que la mayoría de ustedes, como buenos militantes de sus respectivos partidos, no van a dejarse confundir de todos estos argumentos rebuscados. La mayoría de ustedes, me imagino, siguiendo la sabiduría de la señora prima dama y su esposo, y anda buscando a la mujer idónea. 

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)
@paololuers